El Prerromanticismo

Prerromanticismo

Prerromanticismo

Candela Vizcaíno

 

El Prerromanticismo es un movimiento que sobrepasa el ámbito de lo estético. Tiene lugar a mediados del siglo XVIII por agotamiento de la cultura del Neoclasicismo. Ahora bien, no se abandonan completamente las ideas ilustradas del denominado Siglo de las Luces. Es más, algunos puntos (como el ansia de libertad institucional y/o personal) se llegan incluso a radicalizar.  

Prerromanticismo frente a Neoclasicismo 

A la hora de entender el movimiento tenemos que tener en cuenta las siguientes características, que ya van adelantando los modos románticos y que chocan con las ideas ilustradas. Muy resumidamente tenemos lo siguiente: 

1.- Se defienden los sentimientos como medio para llegar al conocimiento y se rechaza la entronización de la razón, considerada unas décadas antes reina absoluta de los designios humanos. 

2.- Así, los prerrománticos van mostrando su intimidad, sus contradicciones, su afán de libertad… Tanto en las artes plásticas como en la literatura entran en juego la melancolía y las tristezas características del Romanticismo

3.- En el campo artístico se niegan las reglas que encorsetan las obras al quitarles frescura. 

4.- Se va manifestando progresivamente una nueva visión frente a la naturaleza que va tomando su carácter eminentemente romántico. Se alejan de la visión ordenada y elegante para preferir los decorados con tormentas o los escenarios en los que se den cabida a los seres de otro mundo. Comienza, además, el gusto por situar las narraciones en los cementerios o en las ruinas. Con estos recursos se consigue difuminar las fronteras entre lo real y lo imaginado. 

5.- Lo maravilloso se plasma también en lo monstruoso, en lo que no pertenece completamente al mundo real, mostrando, a la par, las esquinas más oscuras de la psique. Se coloca, en definitiva, las semillas del concepto de inconsciente. En este sentido, recordemos que tanto Drácula como Frankenstein o el Jorobado de Notre Dame son criaturas románticas, son seres fronterizos que no pertenecen completamente a la esfera de los vivos.  

Prerromanticismo frente a Romanticismo  

1.- Al considerarse agotado el Antiguo Régimen, comienzan las revoluciones que ocupan todos los planos: social, económico, político o cultural. El auge de la burguesía propicia la movilidad de clases a la par que los cambios económicos se conforman en torno a la industrialización y el incipiente capitalismo. Aún así, los integrantes del Prerromanticismo aún no han renegado del burgués, tal cual ocurrirá más tarde. 

2.- Una constante de la época es la crítica. En España copa todas las esferas de la intelectualidad. Y se entiende por la intensidad de los problemas con los que había que lidiar: crisis institucional y económica, pérdida de prestigio internacional, atraso cultural, escasa instrucción… La mayoría de los escritores no eran ajenos a esta situación y se pone el foco en proponer soluciones a la injerencia de la iglesia en todos los aspectos de la vida cívica, a la corrupción institucional y a la desigualdad social. 

3.- El gusto por la historia, que es santo y seña del Romanticismo, comienza a finales del siglo XVIII. Además, se desarrollan los estudios de crítica literaria y de gramática.  

Autores españoles a caballo entre el Neoclasicismo y Romanticismo 

Cuando he abordado el estudio de estos creadores en este espacio, se ha puesto de manifiesto que participan de ambas cosmovisiones. Muy resumidamente y para no repetir remito a los links. Hay que tener presente los siguientes nombres: 

1.- José Cadalso (1741-1782) y sus Cartas Marruecas donde ejerce una poderosa crítica social. 

2.- Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) es uno de los mejores ejemplos del espíritu crítico con ansias de libertad que participa tanto del racionalismo ilustrado como de los preceptos románticos. 

3.- José Francisco de la Isla (1703-1781)  y su Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas donde pone de manifiesto la ignorancia y el poder de los charlatanes entre un pueblo invadido por la superstición. 

4.- Diego de Torres de Villaroel (1693-1770), admirador de la sátira y del espíritu cínico de las obras de Francisco de Quevedo

5.- José María Blanco White (1775-1841) quien escogió el camino del exilio en Londres. 

Y por último, tanto en el Prerromanticismo como en la Ilustración se buscan nuevas fórmulas teatrales que acaben con las irracionales y decadentes escenas de capa y espada que eran favoritas de un público iletrado. La época, sin embargo y a pesar de su afán de cambio, estuvo condicionada por una situación política desastrosa que comienza con la invasión napoleónica y termina con los intentos fallidos por crear un estado laico, con división de poderes. Para colmo, los sucesivos regímenes (enfrentados entre sí casi a muerte) fueron incapaces de crear las condiciones para un mínimo desarrollo económico y una instrucción básica con carácter general.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora por la Universidad de Sevilla

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