Poesía del Romanticismo

Poesía del Romanticismo

Poesía del Romanticismo

Candela Vizcaíno

 

El Romanticismo comienza a finales del siglo XVIII y fue un movimiento más allá del arte y la literatura. Supuso una forma radical de estar en el mundo e invadió todas las esferas, desde lo económico hasta lo político pasando, indudablemente, por lo social. Se hace bandera de la libertad y, también, de la individualidad. Es la primera generación que desea romper definitivamente con el pasado, aunque haya un gusto por la historia europea más antigua, la medieval. Intuyen que hay una realidad más allá del mundo natural intangible y, a la vez, verdadera. En este sentido las artes, las letras y la poesía del Romanticismo adelantan los postulados del inconsciente según Freud. También en esta línea, se exhibe un gusto por “lo otro” mostrando preferencias por lo monstruoso, lo complejo, el caos, las ruinas, la muerte y sus emplazamientos. 

Temas de la poesía del Romanticismo  

1.- El ansia de libertad y el individualismo llevan a la exaltación del yo. Y además se hace de forma extrema. No hay pudor por mostrar todos los recovecos del ego y abrir en canal los sentimientos del poeta que se exponen al público de forma prolija y detallada. 

2.- El poeta romántico se considera un elegido que choca con la fealdad y las imposiciones sociales. Se ve a sí mismo como una suerte de comunicador entre ambos mundos, el natural y otro desconocido que se encuentra en el espíritu. 

3.- Sin embargo, no encuentra salida para esta rebeldía, lo cual genera una profunda frustración que imprime en sus poemas. Por tanto, se ve inmerso en el dolor, la melancolía, la tristeza y la pérdida del amor, siempre centrado en una persona única y especial que, como el poeta, no es de este mundo. 

5.- Hay un gusto por las ruinas, los cementerios, las almas en pena, los que se encuentran al margen de la sociedad y no pueden disfrutar de los dones de la vida. 

6.- Se canta la libertad como bien supremo, aunque eso suponga estar apartado del común de los mortales. Buen ejemplo de esta característica es Canción del pirata de José de Espronceda

7.- La naturaleza se reviste con sentimientos humanos con preferencia por los páramos yermos, fuertes tormentas, noches oscuras, ruinas solitarias y lugares apartados o localizados en las fronteras de lo permitido. 

8.- Aunque la poesía del Romanticismo es de tono lírico e intimista con un fuerte carácter personal y hasta autobiográfico, se eligen personajes considerados exóticos. 

9.- También es común la poesía narrativa de temas históricos. 

10.- Y, por último, no hay que olvidar el enfoque del incipiente nacionalismo, que no solo se centra en la historia sino también en la peculiaridades que hacen único un territorio. 

Formas de la poesía del Romanticismo  

1.- Como la libertad es santo y seña del movimiento, se desprecian las reglas encorsetadas de los metros tradicionales y especialmente de la poesía del Neoclasicismo

2.- Abundando en lo anterior, la mezcla es una constante, tanto de tropos como de metros. Se abraza el verso libre. 

3.- Si en la cultura del Neoclasicismo, la inmediatamente anterior de los ilustrados, se entronizó la razón, con el Romanticismo literario se busca, ante todo y sobre todo, la inspiración. 

4.- Esto supone espontaneidad y sinceridad. 

5.- Excepto las contadas excepciones de los grandes poetas del movimiento, este afán de sacar a relucir los más íntimos sentimientos (sin filtros y libremente) también lleva a los excesos, al histrionismo o a la grandilocuencia. 

6.- Las formas son muy variadas y no se atienen a norma alguna. 

7.- El gusto por la historia (idealizada) de la Edad Media con sus princesas, caballeros y castillos con almenas supuso la rehabilitación de formas antiguas y arcaicas. En este sentido, cobra fuerza el romance de temática popular. 

8.- Los poemas se hacen polirrítmicos con una gran sonoridad. Parecen estar escritos para ser cantados o acompañados de percusión.  

Poetas españoles del Romanticismo 

El movimiento llegó tarde con respecto a Europa. Aún así, tenemos un buen puñado de creadores  románticos que ponen el foco en el amor (siempre cantado desde la pérdida), la naturaleza o los personajes que viven en las fronteras sociales. Nombres imprescindibles son:  

1.- José de Espronceda (1808-1842) que, por su trascendencia e importancia, ha sido tratado de forma individual en este espacio. Remito al link. 

2.- Las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1876) cierran el movimiento en lengua española. Eso sí lo hacen a lo grande. También, por su importancia que excede este artículo, remito a sendos trabajos publicados en este espacio. 

3.- Rosalía de Castro (1837-1885) inaugura el lirismo del siglo XX, el mismo que comienza con la poesía pura de Juan Ramón Jiménez y la primera época de los poetas de la Generación del 27

4.- Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873) destacó en todos los géneros y su novela Sab trató por primer vez el tema de la esclavitud. 

5.- Carolina Coronado (1820-1911) es otra poeta del Romanticismo que merece estudio aparte. 

Y, por último, esa libertad que la poesía del Romanticismo (y la época en general) ensalzaba le hace mirar hacia los inicios de la historia europea, hacia los clásicos de la literatura griega y romana o hacia los sencillos cantares de gesta.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora por la Universidad de Sevilla

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