Poesía negrista

Poesía negrista

Poesía negrista

Candela Vizcaíno

 

Antes de adentrarnos en la poesía negrista (presente en un puñado de escritores sudamericanos de la década de los veinte y treinta del pasado siglo XX) me justifico (sí tal cual) diciendo que el término no está tomado en su sentido peyorativo. Por poesía negrista se entiende un particular género literario que hace protagonista al negro caribeño y su modelo de vida. Normalmente, estos versos están repletos de tintes reivindicativos sobre la dignidad inherente a todo ser humano. Además, la huella emocional de la pasada esclavitud era aún más evidente en la época en la que apareció la poesía negrista y el tema, por tanto, también forma parte de este modelo lírico. También es conocida como afroantillana, mulata, afrocubana o, sencillamente, negra. 

Características de la poesía negrista

1.- Hay una idealización del mundo africano, como fuente de fuerza y de radical verdad en contraposición a la decadencia occidental. Esta mistificación puede ponerse en relación con el desarrollo de los estudios sobre el inconsciente colectivo de C.G. Jung quien se basa en los llamados “pueblos primitivos” para su investigación. Este extremo lo entendemos mejor con las palabras de Alejo Carpentier (1904-1980). El novelista (aunque se inició en el surrealismo literario y acabó engrosando las filas del realismo mágico) también se vale de las características de la poesía negrista para sus obras en prosa. 

En el África el rey era guerrero, cazador, juez y sacerdote; su simiente preciosa engrosa estirpe de héroes. En Francia, en España, en cambio, el rey enviaba a sus generales a combatir; era incompetente para dirimir litigios, se hacía regañar por cualquier fraile confesor, y, en cuanto a riñones, no pasaba de engendrar un príncipe debilucho, incapaz de acabar con un venado sin la ayuda de sus monteros, al que designaban, con inconsciente ironía, por el nombre de un pez tan inofensivo y frívolo como era el delfín. Allá, en cambio -en Gran Allá-, había príncipes duros como el yunque, y príncipes que eran como el leopardo, y príncipes que conocían el lenguaje de los árboles, y príncipes que mandaban sobre los cuatro puntos cardinales, dueños de la nube, de la semilla, el bronce y del fuego. 

2.- Se buscan topónimos sonoros que evoquen un ambiente exótico y lejano. 

3.- Hay una amplia referencia a la flora y fauna local, especialmente a la endémica y diferenciada de Occidente. 

4.- Se retrata un ambiente sensual, cálido, lento e, incluso, de pereza y sueño. 

5.- Está muy presente el color, los bailes y la risa. 

6.- Hay preferencia por las nanas, las canciones de cuna, el arrullo o los poemas que, de una manera u otra, implican acogida. 

7.- En todos ellos se reclama la dignidad de sus protagonistas con más o menos acierto político. 

Clasificación temática  

Se pueden clasificar en tres variedades distintas:  

1.- Poesía culta, por la que el negro forma parte simplemente aportando una pincelada pintoresca, exótica o anecdótica.  

2.- Popular o folclórica, por la  que se adapta incluso el lenguaje del poema a las hablas de esta población. Buen ejemplo de ello es el poema “Mulata” de Nicolás Guillén reproducido a continuación. Estos versos, además, suelen tener una temática sensual, cuando no abiertamente erótica, en los que se incorpora el colorido de la vida antillana y/o caribeña. Representan la gran mayoría de la producción de la poesía negrista. 

3.- Poemas de crítica política o social en los que se denuncia el trato a esta población. Con estas obras se aspira al reconocimiento de la dignidad inherente a cualquier ser humano mediante la reivindicación. Paralelamente, se pone de manifiesto la carga emocional remanente de la esclavitud. 

Representantes de la poesía negrista 

1.- Luis Palés Matos (1898-1959) de Puerto Rico con sus nanas y referencias a la bailadora. Su obra más representativa es Tun-tun de pasa y grifería (1937). Su poema “Pueblo Negro” tiene todas las características de la poesía negrista y es tomado como modelo en los estudios de esta particular fórmula literaria. 

2.- Amadeo Roldán y Gardes (1900-1939), de Cuba, creador de la zarzuela Rebambaramba donde utiliza instrumentos musicales originales y auténticos procedentes de África. 

3.- José Zacarías Tallet (1893-1989), cuyo poema “Rumba” de 1928 es también tomado como modelo de este formato artístico. 

4.- Ramón Guirao (1908-1949)  en su composición “La Bailadora de Rumba” de (1928) introduce el tema de los bailes sensuales que son característicos de la poesía negrista.  

5.- Regino Pedroso y Aldama (1896-1983), en  su poema “Hermano Negro” aborda la temática contestaria y de corte social. Se posiciona no solo contra la esclavitud sino con la huella emocional que esta barbaridad dejó en los descendientes de aquellos que fueron arrancados de su tierra. 

6.- Emilio Ballangas (1908-1954), cubano de Camagüey y cuyos poemas están definidos por un sentimiento de piedad cristiana. Es por eso que aboga por la dignidad inherente a todos los seres humanos. Sobresalió en las nanas o canciones de cuna como “Para dormir a un negrito”, “Lavandera con negrito” y la “Elegía de María Belén Chacón”. 

7.- Nicolás Guillén (1902-1989) es uno de los poetas negristas más representativos. Por eso le damos protagonista a continuación.  

La poesía negrista de Nicolás Guillén 

Tres son las obras que pueden clasificarse con este modelo literario: Los motivos del son (1930), Sóngoro Cosongo (1931) y West Indies Ltd. (1934). Sus primeros poemas, como “Hermano Negro”, intentan ser una llamada a la rebelión y una invitación a desembarazarse de todas las cargas emocionales heredadas de la esclavitud. Introduce en sus versos el ritmo africano y el son cubano que, aunque evoluciona desde la música de estos pueblos, en esta época ya era un género diferenciado. Dejamos un ejemplo de uno de sus poemas: “Mulata”. En él nos encontramos esa sensualidad (incluso descarado erotismo) que caracteriza a la poesía negrista. “Mulata” ofrece un ritmo fuertemente marcado que se consigue, en parte, con la repetición de la palabra “tren”. Esta funciona como onomatopeya y como símbolo. El poema se clasifica como popular o folclórico. En él se adapta la ortografía al habla particular de este pueblo en un afán por conseguir verosimilitud y realismo.  

MULATA

Ya yo me enteré, mulata, 

mulata, ya sé que dice

que yo tengo la narice

como nudo de corbata. 

Y fíjate que tú

no ere tan adelantá, 

porque tu boca e bien grande, 

y tu pasa, color. 

Tanto tren con tu cuerpo, 

tanto tren; 

tanto tren con tu boca, 

tanto tren;

tanto tren con tu sojo, 

tanto tren… 

Si tú supiera, mulata,

La verdá;

¡que yo con mi negra tengo, 

y no te quiero pa ná! 

 

Y, por último, hay que apuntar que el negro fue un tema recurrente en la literatura española de los Siglos de Oro (tanto en teatro como en novela). Sin embargo, estos personajes siempre fueron tratados de manera anecdótica, exótica o residual. Por el contrario, la poesía negrista lo eleva a la categoría de protagonista en toda su dignidad y diferencia cultural.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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