Obras de William Shakespeare

Obras de William Shakespeare

Obras de William Shakespeare

Candela Vizcaíno

 

Buena parte de las obras de William Shakespeare forman parte del canon literario universal. Y lo son por su hondura humana y por su acertada mezcla estilística. En la mayoría de ellas se combina la profundidad espiritual con la visión superficial de la existencia, el humor con la tragedia, la finura con la simpleza… Y siempre nos pone por delante personajes con todos los claroscuros de su imperfecta humanidad. El bardo inglés, incluso, como veremos a continuación, eleva a categoría de filósofo prototipos reconocidos por el público como es el bufón, el clown o el gracioso. Estos llegan, como sucede en El Rey Lear, a una rara profundidad filosófica fruto de su visión cínica de la existencia. Shakespeare, por otro lado, a pesar de su portentosa imaginación, rara vez crea un tema de la nada. Así, casi siempre encontramos textos, historias, mitos o narraciones anteriores sobre las que se levantan sus textos.  

Acercamiento a la biografía de Shakespeare 

Nace en 1564 en Stratford-on-Avon, situada en la ruta de los Costwods ingleses, de padres enriquecidos con el comercio. Las primeras letras las recibe en su localidad natal, aunque en 1592 ya está instalado en Londres alrededor del mundillo del teatro. Antes se casó y tuvo varios hijos. Son muchas las leyendas que corren sobre su preferencia por las tablas. Antes que escritor, fue actor, profesión en la que cosechó buenos triunfos.  

Estuvo en varias compañías y se empapó de los gustos del público y muy pronto entró bajo la protección de Lord Chambelán, el gran mecenas e impulsor del teatro isabelino. A partir de 1599 se instala en el famoso El Globo y fue tal su éxito en vida que llegó a ser propietario de dicho teatro. Sus últimos años los pasa en su ciudad natal donde fallece el 23 de abril de 1615. Ese día tenía que celebrar su cincuenta y dos cumpleaños. 

Características de las obras de William Shakespeare 

Muy resumidamente y esquemáticamente (a pesar de la reducción) tenemos lo siguiente:  

1.- Las obras de Shakespeare se dividen en tres etapas cronológicas que coinciden temáticamente. Hasta 1600 nos encontramos comedias ligeras, de enredo y humor fácil al estilo de las commedia dell’arte italianas. Progresivamente estas se van haciendo más sombrías hasta desembocar en los grandes dramas históricos y tragedias que escribe entre 1602 y 1607. Las comedias vuelven a partir de 1608, esta vez con una temática más elaborada, serena y esperanzada. 

2.- Sin contar su producción lírica, sus títulos para teatro mantienen la unidad de los cinco actos. 

3.- En las obras de William Shakespeare no encontramos ni unidad de acción ni de tiempo. Es más, se atreve a desdibujar los límites entre la realidad y la fantasía o los sueños y la vigilia.  

4.- A pesar de la clasificación temática del primer punto, en estas obras encontramos una gran variedad de estilos lingüísticos con una mezcla entre lo trágico y lo cómico o entre el verso y la prosa.  

5.- Interesante es la figura del clown shakespeariano, ya que traspasa los límites del bufón o el gracioso que es una de las principilares características del teatro de Lope de Vega (por asemejarlo a la escena española contemporánea). Este personaje no se queda en el mero cómico que aporta vivacidad a la narración ya que se reviste de un carácter cínico o crítico con la realidad de tal calado que lo acerca a un filósofo. Con sus sentencias deja en evidencia los vicios humanos, las flaquezas y las virtudes olvidadas. El clown de las obras de Shakespeare tiene siempre la verdad en la punta de la lengua. Mueve a la risa, claro está, pero también a la reflexión.  

6.- Otra de las características de los dramas o tragedias radica en lo que se ha denominado comic relief. Este no es más que un contrapunto de humor cómico en un tema hondo, profundo o grave. Con esto hace saltar por los aires la pureza dogmática de la escena clásica que no dejaba espacio para la risa (o la carcajada filosófica) en los temas tristes o dramáticos. 

7.- Las obras de William Shakespeare, en definitiva, están caracterizadas por las mezclas, por los giros inesperados, por el desdibujamiento de los estados de conciencia: la locura, la ceguera física o anímica, la maldad junto al remordimiento, la fantasía frente a la realidad o las finas lineas que dividen el sueño de la vigilia. 

8.- Compuso únicamente treinta y siete piezas. Todas ellas ejemplares y universales. 

Obras de Shakespeare más importantes 

1.- Poemas 

Escribió más de ciento cincuenta sonetos de amor que se encuentran en el cenit de la literatura inglesa. Han sido eclipsados por la universalidad de sus obras teatrales representadas en todo el orbe. Destaca también el largo poema Venus y Adonis, siguiendo los temas de la lírica renacentista a inspiración de Ovidio.  

2.- Comedias 

A.- De la primera época, las que están levantadas siguiendo los enredos y confusiones al estilo de las italianas, destacan: 

  • Comedia de las equivocaciones
  • La fierecilla domada
  • Sueño de una noche de verano
  • Las alegres casadas de Windsor
  • Los dos hidalgos de Verona

B.- De entre 1601 y 1604 son las denominadas dark comedies (o comedias oscuras), cuando el autor empezaba a adentrarse en temas más sombríos. De esta etapa son A buen fin no hay medida y Medida por medida. 

C.- De la última época (a partir de 1608), cuando ya había escrito sus grandes dramas y tragedias y el autor se encontraba en un estado vital sereno y optimista, tenemos:  

  • Cuento de invierno 
  • La tempestad 

3.- Dramas históricos

Como sucedía en el teatro barroco español, el público demandaba obras con trasfondo histórico sobre hechos del pasado conocidos por todos. El gran aporte de las obras de William Shakespeare es que, a pesar de la temática histórica, se centra en las contradicciones anímicas, en las luces y sombras espirituales y en las dudas ante eventos de trascendencia de personajes reconocidos. En líneas generales, se pueden dividir en dos ciclos:  

A.- El ciclo de la antigüedad a la que pertenece Julio César. En el drama, Brutus se convierte en personaje principal por sus profundas dudas. Otro título imprescindible de esta temática es Antonio y Cleopatra

B.- El ciclo inglés lo componen diez obras: Enrique VIII (considerada su última obra), tres sobre Enrique VI, Enrique V y, especialmente, Ricardo III. En este título sobresale el personaje de Falstaff y su comportamiento cínico e injusto. 

4.- Grandes tragedias de William Shakespeare

1.- Romeo y Julieta es de 1597 y su hipotexto procede de una historia italiana, aunque la crítica ha encontrado también retazos de los personajes de La Celestina. Se ha convertido en el modelo de amor juvenil apasionado, por encima de las convenciones y tan arrollador que se vuelve destructor para todos los implicados. 

2.- Hamlet (de 1601 o 1602) también está basado en la leyenda de un príncipe danés. La trama gira alrededor de la venganza que el genio de Shakespeare transforma de tal manera que se erige en prototipo de la duda. Hamlet es un personaje en crisis que no se ha encontrado a sí mismo y que se debate constantemente entre su esencia y las imposiciones de fuera. Nada se le aparece con claridad y en esa contradicción encontramos parte de las sombras de la raza humana.  

3.- Macbeth (1606) gira alrededor de un suceso de la historia de Escocia. La auténtica protagonista es Lady Macbeth, un personaje contradictorio en extremo que se muestra tanto presa de la ambición como de los remordimientos.  

4.- Otelo (1604) es el drama de los celos y cobra protagonismo Yago, en principio, un secundario. Es este quien, con su manipulación, ofusca a Otelo para que asesine a Desdémona, una inocente.  

5.- El Rey Lear (1604-1605) es una de las más grandes obras de William Shakespeare. Tampoco es esta original, ya que desarrolla una leyenda celta que era conocida por el público de la época. Lear reparte su reino entre sus hijas mayores que juran amor y lealtad mientras deshereda a la pequeña que expresa libremente lo que está sucediendo. La ambición de las hermanas llevan a enfrentarse cruelmente al padre mientras que Cordelia, la pequeña, lo recoge y se compadece de su progenitor. En la obra se trata la ingratitud filial pero también la locura y la lucidez tras la bajada a los infiernos. 

Aunque este artículo sobre las principales obras de William Shakespeare es reducido, a partir de aquí podemos adentrarnos en los textos del gran maestro inglés. En todos ellos encontramos (con un estilo delicado, suelto, ligero y directo) los grandes vicios y virtudes del alma humana. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora por la Universidad de Sevilla

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