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Mester de clerecía | características, definición, autores y obras

Mester de clerecía | características, definición, autores y obras

 

Se acepta que aproximadamente alrededor del siglo VIII, el latín impuesto en toda la Península Ibérica por el Imperio Romano había evolucionado tanto hacia una nueva lengua que este no se entendía por el pueblo común. Esto es, alrededor de esa fecha, a excepción de estudiosos y eruditos, el latín era un idioma muerto. El vivo era el castellano, en el que se recitaban los famosos cantares de gesta de la poesía épica, el mismo en el que se comunicaban reyes y campesinos, clérigo y legos, comerciantes y aventureros. Si bien el latín seguía siendo la lengua culta, tanto el mester de clerecía como el mester de juglaría, componían en esta nueva lengua: el castellano. En palabras de Gonzalo de Berceo, el más insigne representante de esta corriente literaria se buscaba lo siguiente:  

Quiero fer una prosa en román paladino

en el qual suele el pueblo fablar a su vecino… 

  

Definición del mester de clerecía 

Bajo esta denominación amparamos todas esas obras literarias que se crean desde el siglo XIII hasta el Renacimiento literario por escritores eruditos, letrados y formados académicamente en filosofía, literatura, historia o teología. Frente al mester de juglaría de carácter popular, con métrica irregular y  de transmisión oral se contraponen los escritos estructurados (en temas, formas y metros) del mester de clerecía que toma su nombre de la condición de sus creadores: clérigos letrados  en literatura medieval y clásica. Eran los únicos que conocían lo que se escribía en los libros ya que, en esta época historia, la cultura estaba íntegramente guardada entre los muros de conventos y monasterios.  

Aunque habría que esperar algunos siglos más para que la instrucción se normalizase, en la Edad Media hasta algunos nobles adolecían de un terrible analfabetismo e incultura. ¡Y no digamos ya del nivel de instrucción del pueblo llano que solo aspiraba a sobrevivir entre hambrunas, epidemias y guerras cruentas! Los únicos que tenían una mínima educación en letras eran los clérigos. Eran ellos los que sabían leer y escribir, los que estudiaban la Biblia, los que se encargaban de fabricar los libros medievales manuscritos que recogían lo poco o mucho que había quedado de la filosofía o literatura griega y romana. Los demás estaban condenados a la inopia de no saber lo que se decía en aquellos papeles. Tanto es así que historiadores hay que opinan que algún que otro rey de esta época ni siquiera era capaz de poner su nombre por escrito. 

En este panorama social nace el mester de clerecía, una forma de literatura en lengua romance que entendieran todos los que habían olvidado el latín,  centrada en la temática religiosa (aunque no se olvidan los asuntos profanos de líneas moralizantes o edificantes),  realizada con una métrica muy marcada y, en contraposición al mester de juglaría, llega a escribirse. Esto es, ya estamos ante textos puestos negro sobre blanco y, por tanto, han llegado hasta nosotros y no se han perdido como la mayoría de los romances orales de los juglares medievales.  

Características del mester de clerecía  

La literatura medieval va más allá de esta dicotomía entre clerecía y juglaría porque nos encontramos cuentos (El Conde Lucanor por poner un ejemplo), teatro (como el Auto de los Reyes Magos), la lírica provenzal o las jarchas mozárabes. Dicho esto, las grandes obras pertenecen a este dicotomía (juglaría versus clerecía) con el Cantar del Mío Cid enarbolando el bando del juglaría y los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo encabezando la parte clerecía. Estudiamos sus características.

1.- El mester de clerecía coexistió con el de juglaría 

E, incluso, algún que otro estudioso ha llegado a afirmar que más de un autor escribió obras tanto en romances para el canto de los juglares como en el más organizado y estructurado de clerecía. Aún siendo los creadores los mismos (los únicos que sabían leer y escribir recordemos) la finalidad de estas obras era totalmente distinta de la poesía épica, creada para ser cantada como parte del repertorio artístico de los juglares. Las obras de clerecía se creaban bajo otro paraguas espiritual y tenían una utilidad distinta a la que no aspiraban los poemas que narraban las hazañas de los guerreros contemporáneos. 

2.- La lengua del mester de clerecía es el castallano 

A igual que el de juglaría, los clérigos echan mano de la lengua romance. El latín queda aparcado para los textos religiosos y científicos (aunque recogieran investigaciones elementales) y el castellano se va imponiendo como lengua literaria, arrancando a otros idiomas romances que surgen en la Península Ibérica conforme Castilla impone su modelo político al resto de los reinos.  Por tanto, todos los poetas eran conscientes de que esta era la única manera de que se les escuchara o leyera. El latín era ya una lengua muerta que necesitaba estudiarse, extremo este reservado a una minoría que, en estos momentos, se enclaustraban en los monasterios. 

3.- Una de las características del mester de clerecía principales es la utilización de la cuaderna vía 

Si en el mester de juglaría, se utiliza el romance compuesto por versos en asonante sin un medida concreta, el de clerecía recurre a un metro específico: la cuaderna vía. Todos los escritos están compuestos en versos alejandrinos (14 sílabas) divididos en dos hemistiquios de siete sílabas. Estos están agrupados en estrofas de cuatro versos con una sola rima consonante. Dejemos hablar al anónimo autor del Libro de Alexandre que nos deja los deberes hechos para que no nos equivoquemos:  

Mester trago hermoso, non es de ioglaría, 

mester es sen pecado, ca es de clerecía,

fablar curso rimado por la quaderna vía

a silabas contadas, ca es grant maestría.  

4.- El mester de clerecía utiliza un lengua culto, cuidado aunque sencillo para que pudiera entenderse 

El mester de clerecía aspiraba a crear literatura de altura. Esto es, había una intención educativa, didáctica o filosófica. Por eso, la lengua romance es la que sale elegida para que, así, llegue a un público más amplio que no tenía por qué tener instrucción en lenguas clásicas. También por ello, a pesar de elegir cuidadosamente vocablos, rimas e ideas, asistimos a un lenguaje sencillo, discreto, familiar e, incluso con un punto animado. 

5.- Una de las características del mester de clerecía más significativas es el tema

Ya no se cantan las gestas de los héroes ni las hazañas de los guerreros del mester de juglaría. Ahora asistimos a una temática religiosa, didáctica o filosófica. Todos estos versos están vehiculados de una intención moralizante que se aleja del entretenimiento de los cantares de gesta. El mester de clerecía se jactaba de haber estudiado, de investigar antes los temas y de conocer lo que estaba escrito en los pocos libros a los que tenían acceso. Los temas y argumentos, por tanto, son historias clásicas, religiosos, moralizantes o con una clara intención didáctica que se aleja del entretenimiento.  

6.- El mester de clerecía evoluciona a partir del siglo XIV 

Y lo hace con el Arcipreste de Hita desdibujando las fronteras de los dos mesteres principales e, incluso, de la lírica cortesana. El Libro de Buen Amor ya representa una mezcla de lo profano y lo sagrado que a veces raya en lo pornográfico u obsceno y otras alcanza, incluso, a la literatura mística. Todo ello no es chocante o contradictorio sino que se unifica y aúna de una forma armónica aportando, por otro lado, uno de los puntos más interesantes de esta obra. Conforme la Edad Media va caminando hacia el Renacimiento el saber deja de estar enclaustrado en los monasterios y la literatura se va haciendo eco de las nuevas formas de vida. Y es en este punto donde tenemos que insertar la obra de Juan Ruíz, Arcipreste de Hita. 

Autores del mester de clerecía

1.- Gonzalo de Bercelo, el más importante de los autores del mester de clerecía

Es el primer poeta en español del que se conoce su nombre y del que se sabe a ciencia cierta que existió. Nacido a finales del siglo XII en la comarca de Calahorra, estudió en San Millán de la Cogolla en cuya biblioteca se encontraron las glosas que, durante mucho tiempo, fueron consideradas como origen del español. Debió morir alrededor de 1270 con una edad bastante difícil de alcanzar en la época.  

Gonzalo fue so nomme qui hizo est tractado,

en Sant Millán de suso fue de ninnez criado,

natural de Berçeo, ond Sant Millán fue nado…

Todas las obras de Gonzalo de Berceo pertenecen al mester de clerecía y son de temática religiosa. Aparte de su obra cumbre (Los milagros de Nuestra Señora) se le conocen tres vidas de santos (Santa Oria, San Millán de la Cogolla y Santo Domingo de Silos), tres poemas dedicados a la Virgen María y tres poemas religiosos.  

2.- Juan Ruíz Arcipreste de Hita, el último de los grandes autores del mester de clerecía 

Se supone que nació en Alcalá de Henares hacia finales del siglo XIII y poco más se sabe de su vida. Cualquier apunte que se haga es una suposición: que estudió en Toledo, por entonces cuna de las tres culturas y de todos los saberes, que sufrió prisión (algo normal si eras políticamente incorrecto), que fue Arcipreste de Hita, que escribió otras obras y que, probablemente, por el conocimiento del que hace gala, pudo tener una vida licenciosa. Ha pasado a la posteridad por El Libro de Buen Amor

3.- El canciller Pedro López de Ayala y el Rimado de Palacio 

Nació en Vitoria en 1332 y dejó este mundo en Calahora en 1407. La razón de que conozcamos tantos datos estriba en el origen noble de nuestro autor. Además, estuvo toda su vida de corte en corte sirviendo a uno u otro señor en una época de especial virulencia bélica. Ejerció como alcalde de Vitoria y de Toledo. Peleó en innumerables batallas y fue apresado. Hizo de embajador y firmó tratados de paz. Conocía y traducía a los romanos Salustio y Tito Livio. 

Su obra cumbre, el Rimado de Palacio, lo compone 8200 versos en cuaderna vía y en otras estrofas. En él trata los vicios y sus correspondientes virtudes a la par que describe la descarnada e hipócrita sociedad de su época donde la deslealtad y la puñalada por la espalda estaban a la orden del día. Nada se le escapa a su pluma, desde la corrupción hasta la brutalidad pasando por el olvido del primer mandamiento de Cristo por parte de la Iglesia. También escribió “crónicas” o relatos históricos de los cuatro reyes a los que sirvió: Pedro I “el cruel”, Enrique II, Juan I y Enrique III.  

4.- Los autores anónimos que nos han dejado obras memorables y las particularidades de la literatura medieval 

A pesar de estos grandes nombres del mester de clerecía (falta Don Juan Manuel que escribió en prosa y merece estudio aparte), la mayoría de los grandes poemas de este particular género literario son anónimos. No conocemos de que manos salieron porque los embates del tiempo han hecho mella en la transmisión de esta literatura y también porque, en la época, firmar las obras de creación se consideraba un acto de soberbia incluso. El fruto del trabajo (y más en uno artístico) se consideraba que pertenecía a Dios. Por eso, algunos poetas ni siquiera decían quiénes eran y cómo habían llegado al don de la palabra. Si a eso se une, que los grandes títulos que ponemos a continuación han llegado en códices manuscritos incompletos tenemos la situación perfecta para el desconocimiento de quienes fueron sus artífices.  

10 Obras del mester de clerecía más importantes

Todas las creaciones de los autores de la literatura medieval han llegado en códices manuscritos, algunos copiados en épocas posteriores a su redacción y, por tanto, muy lejos de las ediciones corregidas y editadas de la literatura contemporánea. 

1.- Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo, una de las obras del mester de clerecía principales. Narra en 25 capítulos o historias dádivas que la Virgen María realizó a aquellos que, en un apuro, clamaban por su intercesión divina. Aunque populares en toda Europa, los de Berceo son poco originales en temática. Eso sí, les superan en estilo literario.  

2.- El Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita. Es una obra totalmente original que rebasa los límites de la moralidad. En ella, a veces con un lenguaje jocoso e, incluso, obsceno, se narran distintas aventuras. Más bien parece que la intención de Juan Ruiz fue crear un libro para regocijo de sus lectores más que para su edificación espiritual. Asistimos en ella más bien a la descripción del bien vivir y del disfrute carnal del aquí y el ahora más que a la exposición de los temas religiosos o moralistas propios del mester de clerecía. Pertenece al canon de la literatura española por derecho propio. Y es uno de los libros medievales de referencia.  

3.- Rimado de Palacio del Canciller Pedro López de Ayala. Un largo compendio en cuaderna vía en el que su autor, con ironía y buenas dosis de espíritu crítico, nos reseña todos los vicios de su tiempo a la par que nos da la solución a estos males del alma con las correspondientes virtudes.  

4.- El Libro de Apolonio ha llegado en un códice (custodiado en El Escorial) en el que se recopilaba otras obras literarias. Tiene 1624 versos en cuaderna vía y narra las aventuras de Apolonio, rey de Tiro de vuelta la hogar. Su autor no crea una trama original y las andanzas de este personaje está presente en la literatura griega.  

5.- El Libro de Alexandre. El más extenso del mester de clerecía con 10.000 versos de autor desconocido que narra la vida de Alejandro Magno. La crítica como el primero de su género.  

6.- El Poema de Fernán González se conserva incompleto y narra las andanzas de este héroe castellano. Hay estudiosos que son de la opinión de que esta obra es una interpretación en los metros cultos del mester de clerecía de numerosos romances cantados por los juglares.  

7.- El planto por la caída de Jerusalén conservado incompleto y escrito a finales del siglo XIV.

8.- Las vidas de santos, otra de las grandes obras del mester de clerecía escrita por Gonzalo de Berceo.

9.- El Poema de Yúçuf escrito en literatura aljamiada. Esto es, se lee en castellano pero está escrita en el alfabeto árabe y no en el latino.  

10.- Los Proverbios del rabino de Carrión.

Aunque en prosa también, puede considerarse el Conde Lucanor de Don Juan Manuel un título del mester de clerecía. Esta obra cumbre de la literatura medieval, por su formulación, es difícil de encajar y clasificar. Merece estudio aparte tanto por la especificidad de su autor como del libro mismo ya que, aunque moralizante, está escrita en prosa y, por tanto, se aparta de los cánones de la cuaderna vía.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora por la Universidad de Sevilla

 

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