Literatura quechua precolombina

Literatura quechua

Literatura quechua

Candela Vizcaíno

 

Por literatura quechua entendemos las manifestaciones artísticas en esta lengua anterior al siglo XVI, cuando se produce la conquista hispana. Sin embargo, por las características de la literatura precolombina (oralidad, anonimato y vinculación a los ritos sagrados), tan solo nos han llegado retazos de lo que pudo ser estas manifestaciones culturales, tal como recogen los cronistas hispanos o los autores posteriores, como el Inca Garcilaso, Juan de de Betanzos o Santa Cruz de Pachacuti. Además, nada ha llegado de la literatura anterior a los incas, ya que estos pueblos fueron sistemáticamente silenciados por el imperio que se extendió desde Ecuador hasta Chile llegando, incluso, a la actual Argentina y Bolivia.  

Características de la literatura quechua precolombina  

1.- Como ocurre con la maya y la náhualt, se basan en la oralidad y en la transmisión de los relatos de generación en generación. Al ser piezas de folclore, más que de creación, los textos literarios quechuas no buscan la originalidad ni la improvisación, sino la repetición de poemas (la mayoría de temática religiosa) o de mitos fundacionales. Pocos nombres han llegado y los que se proponen no están admitidos por buena parte de la crítica.  

2.- Los incas impusieron la lengua (el quechua) a los pueblos que fueron conquistando, su cosmovisión (alrededor de Viracoche, el dios serpiente) y sus ritos en torno al culto al dios Sol, cuya máxima expresión aún perdura en las festividades del Inti Rami. Era la inca una sociedad agrícola, fuertemente dividida en castas, obediente al rey y guerrera ejerciendo una violencia feroz al disidente o contra los pueblos de alrededor. 

3.- Aunque no conocían la escritura como tal, habían desarrollado un ingenioso sistema de nudos utilizando cuerdas que, al parecer, servía tanto como  método mnemotécnico como de cálculo. Son los conocidos como quipus en los que la semántica recae en el grosor, el tamaño y el color de estas cuerdas. Aún no han sido descifrados completamente.  

4.- Toda la producción artística estaba patrocinada por los gobernantes que mantenían económicamente tanto a los maestros o amautas, que eran los encargados de transmitir la historia y los mitos, como a los creadores o harauicas. Además, la producción en su totalidad tenía como finalidad afianzar el poder establecido y justificar el orden social. No había espacio ni para la improvisación ni para la libertad creativa individual. Un alto porcentaje de lo que se ha recogido se circunscribe a pequeñas muestras de poesía amorosa impregnadas de un tono melancólico y de añoranza.  

5.- Al no disponer de escritura, lo poco que ha llegado de la literatura quechua precolombina son retazos traducidos al español en alfabeto latino por los cronistas hispanos.  

6.- Predominan los poemas con ritmo pero sin rima en los que se tratan temas religioso o mitos cosmológicos. Estos responden al nombre de haylli que es, también, la denominación para el lamento que funciona a modo de estribillo.

7.- Asunto aparte merecen los dedicados a las tareas del campo y de exaltación de la naturaleza de corte bucólico. Estos son excepcionalmente alegres, rítmicos y de espíritu positivo. 

¡Los hombres

Ea, el triunfo! Ea, el triunfo!

¡He aquí el arado y surco!

¡He aquí el sudor y la mano!

 

¡Las mujeres

Hurra, varón, hurra! 

…. 

8.- Por otro lado, hay pequeñas muestras de poesía amorosa que cantan la pérdida, la ausencia, la infidelidad o el desdén. Toda ella es melancólica, de una triste dulzura que se regodea en los recuerdos, en la soledad y en el abandono. No hay señales del feliz estremecimiento amoroso que abunda en otras literaturas. 

 

Una tortolita me encontré, 

sin plumas, en su viejo nido; 

ni las alas le habían brotado. 

 

Ese gavilán, corazón de granito, 

cuando aprendió a volar, 

en hogar ajeno me olvidó. 

 

Verano e invierno la alimenté, 

y ese desnudo pichón, al que arrullé, 

del camino no quiere acordarse. 

 

Quizá cuando el feroz halcón la persiga, 

regrese a su antiguo nido, 

y entonces… ya no me encontrará. 

 

Qué viene a ser el amor, 

palomita agreste, 

tan pequeño y esforzado, 

desamorada; 

que al sabio más entendido, 

palomita agreste, 

le hace andar desatinado, 

desamorada… 

 

9.- Los pocos relatos en prosa de cariz mítico que nos han llegado fueron recogidos por los cronistas hispanos y se basan, como Los hermanos Ayar, en las leyendas del corte mítico de la cosmovisión inca. Más que literatura pueden calificarse como textos justificativos de un mundo que quiere entroncar con lo sagrado. La ficción, por tanto, no procede. 

10.- El teatro quechua, como el azteca y el maya, está ligado a los cultos religiosos donde se mezcla con la danza y la música. En una fecha tan posterior como el siglo XVIII surgieron obras en quechua, como Tragedia del fin de Atahualpa, que recogían personajes históricos con claros fines de propaganda política.  

Ollantay y su problemática de filiación

Es este un drama que ha querido inscribirse, por parte de un sector de la crítica, en la tradición inca y de la literatura quechua. Sin embargo, por su formato y su tema, es una obra que más bien cabe calificarla como teatro de la época virreinal. Fue descubierto en 1837, de autor desconocido y en pleno conflicto por la independencia. Sin llegar a los enredos de capa y espada y a todas las características del teatro barroco en España, sí narra una compleja historia en el que los malentendidos y los secretos son protagonistas.  

Ollantay es un gobernador que mantiene amores ilícitos con una princesa inca. Sin la bendición del rey, pretende hacerse con la mano de la joven por la fuerza. Así, encabeza una revuelta que es sofocada de inmediato. Obligado al exilio, la joven princesa es condenada a los sótanos de una cárcel donde da a luz a una niña. Esta, al crecer sin saber cuales son sus orígenes, entra al servicio como esclava de su abuelo y, posteriormente, a la muerte de este, de su tío. El nuevo rey hace gala de un carácter benevolente y, al conocer por terceros los secretos de la historia familiar, perdona a todos. Es así como Ollantay puede reunirse con su amada y con la hija cuya existencia desconocía. 

Aunque Ollantay es propuesto como ejemplo de literatura quechua, su fórmula estilística responde al popular teatro español y su tema, por lo demás, se adapta a los modelos que ya inundaban el Perú de la época. 

©Candela Vizcaíno 

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