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Moaxajas y jarchas mozárabes | origen, características y ejemplos - Candela Vizcaíno

Moaxajas y jarchas mozárabes | origen, características y ejemplos

Moaxajas y jarchas mozárabes | origen, características y ejemplos

 

Hasta mediados de siglo XX, la crítica literaria daba por bueno el Cantar del Mío Cid (sublime único ejemplo de los cantares de gesta) como el primer poema escrito en lengua castellana. Sin más datos que algunas palabras sueltas escritas en los márgenes de los libros, anotadas por monjes o estudiantes que no manejaban muy bien el latín y tenían que traducir a su lengua materna, se iniciaba la historia de la literatura en español con el llamado mester de juglaría. Bien es verdad que coexistió con el mester de clerecía, pero se asume que el primer poema conservado de este género (Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo) tendría alrededor de cincuenta años más que el delicado Poema del Mío Cid. Así estaban las cosas, con toda la tranquilidad de la historia, cuando S.M. Stern publica en la revista Al-Andalus, número XIII, un estudio sobre unos pequeños poemas que serían anteriores a estas grandes obras. Corría el año 1948 y salían a la luz a los ojos modernos las moaxajas y jarchas mozárabes.

Definición de las moaxajas y jarchas mozárabes

En el citado estudio se dieron a conocer (con una primicia que no es propia de la historia de la literatura) veinte moaxajas hebreas realizadas a la manera de las árabes cuyos versos finales estaban escritos en un rudimentario castellano. Estos últimos versos son unas glosas (explicación, traducción, resumen o todo a la vez) en castellano conocidas como jarchas mozárabes o jarchas romances. Las moaxajas serían,por tanto, estos poemas judíos que retoman la tradición lírica árabe amatoria y cuyos finales estaban rematados por las jarchas. Al contrario que los autores de la literatura medieval en castellano (de tradición cristiana) que no firmaban sus obras como una forma de entrega al Dios, los poetas de las jarchas y moaxajas sí rubricaban su trabajo.

Origen de las jarchas mozárabes y moaxajas

Es por eso que sabemos y aceptamos que estos brevísimos poemas de carácter amatorio son anteriores a los ejemplos de cantares de gesta más antiguos que o bien conservamos o bien nos ha llegado su referencia a través de la historiografía. Los nombres de Yósef el Escriba (que debió vivir en la primera mitad del siglo XI) y de Judá Ha-Leví o Mosé ben Ezra son anteriores a ese Pere Abat (¿copista o poeta?) que firma el Cantar del Mío Cid. Que la historia de la literatura española comience con este se debe, sencillamente, a la poca entidad (por lo escaso de los versos) de estas jarchas insertas en moaxajas judías.

Pero vamos a más, según los estudios posteriores, estos pequeños poemas serían anteriores incluso al primer poeta en lengua romance conocido: el francés Guillermo de Poitiers. Esto es, hasta el momento, las jarchas mozárabes en lengua castellana arcaica son los primeros poemas de la literatura europea. Los críticos se han enfrascado en teorías sobre si estos pequeños poemas son anteriores, posteriores o coetáneos con los zejel sin llegar a una conclusión clara. Lo único que sabemos a ciencia cierta es que, en un emplazamiento en el que convivían las tres religiones del Libro, con idiomas dispares y alfabetos distintos, nos encontramos estos poemas que entresacan características distintas de las tres culturas.

En 1952, ese puñado de moaxajas fue ampliado por Emilio García Gómez quien encontró otras 24 jarchas. A partir de esas fechas se han ido añadiendo más ejemplos a la lista: 2 en 1954; 14 más hasta alcanzar poco menos de 50 ejemplos. Es suficiente para poder estudiarlas con detenimiento y señalar sus características propias.

7.- Características de las moaxajas o jarchas mozárabes

1.- Las jarchas mozárabes son poemas amorosos

Como las canciones de amigo de la lírica galaico portuguesa, son pequeños poemas amorosos en boca de una muchacha que habla de sus penas (frecuentemente por abandono) a una tercera persona, normalmente a una madre o una hermana. Los últimos estudios van a más e indican que seguramente estas canciones fueron los antecedentes de la poesía trovadoresca que ensalza el amor platónico (a veces no tanto) y que floreció, más tarde, en la Provenza de la mano, sobre todo, de la reina mecenas Leonor de Aquitania.

2.- Las jarchas mozárabes nacieron en Andalucía en el siglo XI y están escritas en castellano

Y aunque aquí la cultura a todos los niveles era distinta a la del norte de la Península, es válida la consideración que hacemos acerca de los libros medievales. Bienes de lujo casi, al alcance (por su valor monetario y porque estamos rodeados de una población mayoritariamente analfabeta) de muy pocos. Lo que se ponía por escrito era cuidadosamente seleccionado con anterioridad. Hasta nosotros han llegado estas jarchas, pequeñas glosas en las moaxajas hebreas. Por tanto, quien las puso blanco sobre negro era consciente de su calidad, de su importancia y necesidad de dejarlas en legado a las generaciones futuras. Podemos deducir, por tanto, que en su época gozaron no solo de popularidad sino también de la consideración de aquellos que tenían el poder de decidir sobre lo que perduraba o lo que se dejaba olvidado en los pliegues del tiempo.

Aunque las moaxajas pertenecen a la tradición literaria hebrea que toma el tema de la árabe, las jarchas son poemas en castellano que enlazan, además, con los primeros cancioneros medievales.

4.- Las jarchas mozárabes son poemas muy cortos

Como corresponde a la tradición popular y oral que debía memorizar estos poemas, nos encontramos con composiciones de unos cuantos versos, que rara vez superan los cuatro versos. Su tono es lírico, sentimental y canta la pérdida y el deseo del encuentro con el amado.

5.- Las jarchas son el producto de una fusión de estilos y de tradiciones literarias

En ellas no podemos distinguir lo culto de popular, lo original de lo tomado de otra composición, la literatura tradicional hebrea de la nueva surgida en romance, de lo conocido con lo novedoso… Como glosas de otros poemas que son, en ellas se mezcla todo lo posible para crear unos versos vibrantes que llegan al alma por su sencillez y ternura, a pesar de la dificultad por entender un lenguaje tan arcaico.

6.- A pesar de su frescura la crítica entiende que fueron compuestas por poetas cultos

Esto es, las jarchas no son pequeñas canciocillas nacidas de forma espontánea con carácter plebeyo. La crítica, por el contrario, defiende que son el fruto de poetas cultos, conocedores de la tradición literaria autóctona e, incluso, de la literatura griega que había traspasado los muros de los siglos.

“De otro lado, el importantísimo problema de la autoría. Los poetas que componen en el estilo tradicional pueden ser indoctos o doctos; los unos ascienden y los otros descienden… hasta coincidir en un mismo nivel o terreno intermedio: un gusto plebeyo (en el buen sentido del vocablo) y común. La comunidad es esencial. El autor, sea popular o culto, se desentiende de su obrilla, porque la entrega, como anónima a la comunidad. A este requisito ha de añadirse otro: que la comunidad prohíje esa obrilla y la considere suya. Cumplidas ambas condiciones y cerrado el toma y daca, la obrilla queda ahí, como bien mostrenco, a la disposición de todos. Todos pueden usarla, manosearla, modificarla, pulirla, deformarla, transmitirla, gastarla. Es un ejido poético”.

Emilio García Gómez

En cuanto a la autoría, por tanto, y a pesar de conocer ese puñado de nombres, estamos ante el mismo dilema que nos encontramos como hilo conductor de la mayoría de las características de la literatura medieval: que esos nombres se perdieron en la bruma de los tiempos. En parte, debido a un deseo consciente de sus creadores quienes entregaban un trabajo anónimo en un afán por apartarse de cualquier atisbo del pecado capital de la vanidad y la soberbia.

7.-Las jarchas mozárabes se producen durante toda la Edad Media

Con todas sus variedades dialectales propias de un idioma en ebullición que, además, convivía con otros totalmente distintos, las jarchas se compusieron durante toda la Edad Media. Las primeras, como hemos visto, nacieron a principios del siglo XI pero también se han localizado algunas del siglo XIV. Como es frecuente en este tipo de poesía popular, que es la interpretación de una interpretación y esta de una traducción (que, en definitiva, eso es una glosa), algunas se han encontrado insertas en otros textos. Esto es, las jarchas rían como esos estribillos populares o versos famosos que todos los lectores (u oyentes) conocen que se recogen, retoman o se insertan en poemas nuevos. Aunque lo encontremos en la Edad Media, el método se sigue utilizándose en pleno siglo XXI.

Dos ejemplos de moaxajas o jarchas mozárabes

¡Tant’ amáre, tant’ amáre,

Habib, tant’ amare!

Enfermaron uelios gaios,

En dolen tan male

Que en traducción libre sería así

Tanto te amé, tanto te amé,

Querido, tanto te amé,

Que mis ojos, antes alegres,

Enfermaron hasta doler.

*****

Báayse méw quorażón de mib.

¡Yā Rabb, ši še me tōrnarād!

¡Tan māl me dólēd li-l-habīb!

Enfermo yéd: ¿kuánd šanarád?”

(Yehuda Halevi)

Que en traducción libre sería así

Ya se va mi corazón de mí.

¡Ay Señor, no sé si volverá!

Tanto mal me ha hecho el amado

Tan enfermo está que no sé si sanará.

Imaginamos las jarchas y sus correspondiente moaxajas cantadas por el pueblo, por los juglares e, incluso, los aristocráticos trovadores al ritmo de un instrumento sencillo. Estos pequeños poemas funcionarían como algunos tropos del cante jondo que, en unos cuantos versos, deja plasmado ese desamor y el dolor que produce. El mismo no es ajeno a ningún corazón de cualquier tiempo, cultura y lugar. Las jarchas mozárabes son los primeros ejemplos de literatura europea que nos ha llegado hasta nosotros y en ellas se canta lo esencial y común al ser humano: el amor, su pérdida y el desgarro que tal hecho produce.

Por Candela Vizcaíno | Doctora por la Universidad de Sevilla

 

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