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Existencialistas: representantes del existencialismo en filosofía y literatura

Existencialistas

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Candela Vizcaíno

 

Contexto social en el que nacen los existencialistas 

A partir de la segunda mitad del siglo XIX se produce una radical transformación de la técnica, la ciencia y la ingeniería con novedosos inventos que revolucionan la percepción de la realidad. Se instala definitivamente en los estudios el método empírico y se investigan las posibilidades arquitectónicas del hierro. Aparecen la fotografía y el rudimentario cinematógrafo que trastocan radicalmente la percepción que los artistas tienen del arte y su finalidad. Andando el tiempo, ya en los albores del siglo XX, se pone sobre la mesa el concepto de inconsciente según Freud dando un vuelco al conocimiento que la raza humana tenía, para entonces, de sí misma. Todo ello se completa con cambios sociales que llegan a las revoluciones comunistas. El orden anterior alrededor de la privilegiada aristocracia (anclada en la tradición, en los derechos heredados y unida con la iglesia) comienza a deteriorarse con el empuje de una burguesía hecha a sí misma. La riqueza, por tanto, se concentra en las fábricas, en un pujante comercio internacional (incluso con la exploración de nuevos territorios) y las ideas se transforman. La sociedad cree en las posibilidades de superación propias sumergiéndose en un positivismo nunca antes visto en la historia. Paralelamente, se pierden los principios y nociones religiosas avanzando hacia el ateísmo como sentir general. 

Este orden de cosas provoca (a pesar del desarrollo material) un vacío espiritual que ya no encuentra anclaje en los dogmas religiosos tradicionales. Dios va desapareciendo de la vida de los europeos y no se produce una sustitución espiritual. La ansiada libertad preconizada por los románticos, más que una liberación de las ataduras sociales, genera angustia y dolor anímico. El extremo llega con el nihilismo; esto es, la aceptación del absurdo de la vida sin el atisbo de la trascendencia. Este sentimiento se va afianzando conforme van avanzando las décadas y llega a su cenit con las dos grandes guerras mundiales y su reguero de sangre. Es en este contexto histórico donde surgen los existencialistas, filósofos y escritores que pretenden ser un puente entre la moral impuesta por el cristianismo y el vacío destructor nihilista. El existencialismo, por tanto, es un pensamiento o una forma de estar en el mundo que se agarra a la vida para no sucumbir en el abismo de la desesperación.  

Representantes del existencialismo en filosofía 

Todos los cambios se producen paulatinamente. Nunca en la historia y en la cultura puede decirse que hay una fecha que supone un antes y un después radical para la humanidad. El terreno que abonará el concepto y la  definición de existencialismo comienza, incluso, antes de esas décadas en el campo de la filosofía.

1.- Schopenhauer (1788-1860)

Considera el mundo como representación y la única forma de llegar a la cosa en sí es a través de la voluntad. Sin embargo, con voluntad no basta para acceder al interior de los secretos del universo. Por tanto, se genera una insatisfacción que acaba en dolor. La única vía de salida es el desprendimiento al estilo de la filosofía hindú o del ascetismo.  

2.- Nietzsche (1844-1900)  

Es el filósofo que más influencia ha ejercido durante el siglo XX. Para el pensador alemán es imposible conocer el universo ni escapar de la rueda eterna del tiempo. Por eso, lo único que nos queda es la vida entendida como el bien supremo. Rechaza los valores tradicionales impuestos por la religión cristiana porque “Dios ha muerto” y la civilización europea ya no se sustenta en estos principios. Por eso, la única forma de escapar es aprehender la vida de forma individual y valiente. Distingue entre dos tipos de personas: los señores y los esclavos. Estos últimos son los que abogan por una igualdad rampante para no tener que enfrentarse a sus deseos y, por tanto, eluden toda responsabilidad. Esto es, son los que delegan su existencia en otro o en la sociedad en su conjunto. Sin embargo, los señores se comprometen consigo mismos buscando el poder que da la vida al margen de los vicios y virtudes previamente establecidos. Este superhombre encuentra la verdad en el interior de sí mismo. La figura que encarna esta nueva raza es Zaratrusta.  

3.- Sören Kierkegaard (1813-1855) 

Se aleja de los preceptos abstractos y se centra en la vida de un individuo concreto. Además, aboga por una moral, no como aceptación u obediencia, sino como asimilación de las normas para el bien común. Introduce el término de responsabilidad personal que es tan característico del existencialismo.  

4.- Martin Buber (1878-1965)  

Se da cuenta que la sociedad contemporánea (también la de hoy en día) se mueve entre dos extremos: el individualismo y el colectivismo. Este último es el que aprovechan los regímenes totalitarios de todo signo para ahogar cualquier atisbo de grandeza y libertad personal. El individualismo, por contra, lleva a la soledad más absoluta y puede desembocar en el nihilismo. La única forma de vivir una vida en plenitud es decantándose o bien por lo espiritual (el espacio interior) o una existencia en comunión con la naturaleza.  

5.- Karl Barth (1886-1968) 

De ascendencia cristiana, busca la fe por medio de la razón y la gracia. El hombre no puede conocer a Dios y la conciencia de la muerte lo arrastra hacia la espiritualidad. 

6.- Heidegger el máximo representante del existencialismo en el campo de la filosofía 

Martin Heidegger (1889-1976)  considera que el hombre ha sido lanzado al mundo (concepto que recogerá el escritor español Miguel de Unamuno). Este no es de su elección y la única manera de vivir una vida en plenitud es apelar a la conciencia personal. Es allí donde encontrará la verdad que le permita llevar una existencia auténtica.  

También hay que nombrar a Karl Jaspers (1883-1869), psiquiatra de formación, que se centra en el proceso de búsqueda espiritual.  

Representantes del existencialismo en literatura 

1.- Fiódor Dostoyevski (1821-1881), un precedente 

Los personajes de sus obras, especialmente en Los hermanos Karamazov (1880) y en Crimen y Castigo (1866), se encuentran siempre ante importantes encrucijadas morales que deben resolver por sí mismos al margen de los códigos sociales. Aunque es uno de los más importantes autores del realismo literario, en cierto punto adelanta los temas y formatos de los literatos existencialistas.  

2.- Frank Kafka (1883-1924) 

El clima angustioso y de fantasía que se representan en sus obras llega al absurdo aunque en ello vaya la vida de sus protagonistas. La soledad y la obsesión alcanzan el agobio en obras ya pertenecientes al canon universal como La metamorfosis (1915) y especialmente en El proceso (1925).  

3.- Jean Paul Sartre (1905-1980) 

A medio camino entre la literatura y la filosofía, reniega de la literatura de evasión por considerarla no apta para el conocimiento del interior humano. Obra fundamental es La náusea (1938) e imprescindibles para conocer el existencialismo son El ser y la nada (1943) y, especialmente, El existencialismo es un humanismo (1946).  

4.- Albert Camus (1913-1960) 

Considera que la vida es un absurdo y la única salida para la angustia existencial está en el deber. El deber será siempre personal, individual y consciente (nunca impuesto). Y la única forma de salvarse de la rueda de las pasiones y dar sentido a la existencia es la lucha contra las injusticias. Imprescindibles son La peste (1947), El extranjero (1942) y El mito de Sísifo (1942), simbolización de ese trabajo constante sin sentido que no permite alcanzar el objetivo, el conocimiento de la trascendencia. 

5.- Antonio Machado (1875)-1939) 

El gran poeta andaluz, uno de los mejores autores de la Generación del 98, aboga por un tiempo subjetivo, personal e individual. El tiempo no es el que marca el reloj sino el que gira en el interior de la vida de cada uno. Y todo ello lo hace con una sencillez y naturalidad extremas como los presentados en dos de sus grandes poemas: “Al olmo viejo” y “A José María Palacio”.  

6.- Miguel de Unamuno (1864-1936)

En su obra literaria se centra en el hombre real, contradictorio, con sus vicios y virtudes, siempre con una moral en constante pelea para alcanzar la verdad. Nos presenta a protagonistas, como el de San Manuel Bueno (1931), en pugna con un conflicto interior, con la angustia de los existencialistas y sin asideros donde agarrarse.  

7.- Pío Baroja (1872-1956) 

Las características de la Generación del 98 se alinean con el existencialismo y se abona con ese dolor por España que manifiestan estos autores. Pío Baroja, en su extensa obra, llega a abordar casi todos los conflictos humanos y nos presenta a personajes siempre en una encrucijada, en clara contradicción consigo mismos y en busca de una verdad personal.  

Aunque podríamos nombrar otros representantes del existencialismo (como Azorín) hay que tener en cuenta que el movimiento ha penetrado en el pensamiento de todo el siglo XX llegando incluso a las últimas décadas. Es especialmente prolífico en literatura donde lo encontramos en todas esas obras (especialmente novelas) que nos ponen por delante protagonistas en esa búsqueda de la verdad personal al margen de cualquier imposición social. Los existencialistas se centran en la vida, en la angustia o el dolor de individuos que han perdido a Dios y en conflicto perpetuo tanto con los otros como consigo mismos. El existencialismo aboga por la búsqueda personal, por el encuentro con una verdad que ya no puede ser dogma y, en este sentido, ha encontrado acomodo en el individualismo cada vez mayor del siglo XX. El mismo que alcanza su apoteosis destructiva en el XXI.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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