Características del naturalismo literario

Características del naturalismo literario

Características del naturalismo literario

Candela Vizcaíno

 

El término naturalismo, como definición de un estilo artístico, fue propuesto por el escritor francés Émile Zola (1840-1902) en el prólogo de la segunda edición de su novela Thérèse Raquin (1868). El autor, como el resto de los pertenecientes al llamado «grupo de Médam», buscó llevar los principios de las ciencias experimentales a la literatura. Con esta base teórica, el novelista debe ser observador imparcial capaz de diseccionar la realidad con precisión de cirujano, analizarla como un químico y exponerla sin que medie personalismo alguno.  

Además, los principios del naturalismo van más allá ya que este conocimiento del alma humana, en la estela del modelo científico, debe ir encaminado a una transformación social. El proceso consistiría en observación, disección, análisis, exposición y modificación (sanación) del espíritu para propiciar una transformación radical de los modelos sociales. Así, en palabras del escritor, «podremos intentar reducir [el alma] o, por lo menos, hacerla lo más inofensiva posible».  

6 principales características del naturalismo literario 

Expuestas la génesis y la definición del movimiento, este se caracteriza por:  

1.- El escritor debe alejarse del lirismo y de la subjetividad poética. Por tanto, tiene que convertirse en un cronista objetivo de la realidad. De aquí, la preponderancia de la novela sobre otros géneros literarios que quedan aparcados, especialmente la poesía.  

2.- El novelista es un observador, un narrador impasible que no se involucra en el devenir de los personajes. Los muestra en toda su crudeza y en sus pocas grandezas. Todos ellos están provistos de muchos pecados y pocas virtudes. 

3.- La obra artística, por tanto, se transforma en un acta de la realidad, compleja, diseccionada y desmenuzada al máximo. 

4.- Los personajes son los comunes de la sociedad. No hay preferencia por héroes ni individuos excepcionales. Todo gira en torno a la mediocridad y sus miserias.  

5.- El naturalismo fue el primer movimiento que, de alguna manera u otra, elevó a la categoría de protagonista a seres anodinos, cuando no oscuros o vulgares.  

6.- El inconsciente según Freud, en la palestra desde los primeros años del siglo XX, ya estaba en el aire. Sin embargo, el naturalismo intenta explicar la psicología ateniéndose a una serie de rasgos físicos, especialmente faciales y raciales. Este determinismo (entendido como tal por sus autores) puso las bases, desafortunadamente, para políticas de exclusión racial, social y de género que, para horror de la humanidad, se desarrollaría posteriormente.  

Otras 6 características del naturalismo literario 

7.- Otra de las características del naturalismo literario es la creencia de que la familia, el ambiente de la infancia, la educación y la sociedad no solo influyen sino que condicionan irremediablemente el carácter de los individuos. La libertad personal, el afán de crecimiento espiritual y el deseo de desarrollo social queda segado por este sesgo, por auténticos prejuicios, según nuestra mirada contemporánea. Estamos, por tanto, ante un «determinismo ambiental» que se acerca peligrosamente al fatalismo. 

8.- Ni que decir tiene que esta última característica del naturalismo literario conduce irremediablemente al pesimismo más absoluto, casi al mismo nivel que la resignación que, en otras épocas, se pedía a la población sometida por supuesto deseo divino. 

9.- El naturalismo en novela es, por tanto, una consecuencia directa de los avances de la ciencia, del desarrollo del empirismo y de los nuevos inventos de la ingeniería.  

10.- Los novelistas del movimiento se regodeaban en lo sombrío, escabroso, feo, chocante, morboso… De alguna manera u otra, pretenden sacar a la luz lo peor del ser humano para observarlo, describirlo, analizarlo, diagnosticarlo y, en último extremo, sanarlo. Y todo ello sin la crítica, el cinismo o el humor de, por ejemplo, el esperpento. Esta transformación, sin embargo, sería contra natura e, incluso, contra la voluntad individual. Por eso, son tan comunes los personajes aquejados de vicios extremos: el avaro, el manipulador, el psicópata, el narcisista, el adicto al juego, el alcohólico…  

11.- La lengua se adapta a esa realidad y se recurre al vocabulario agresivo e, incluso, soez. Nada está edulcorado. Toda la podredumbre  se coloca ante el lector como el cirujano pone las tripas infectadas en la mesa de operaciones.  

12.- El autor, por tanto, jamás debe matizar la realidad. Esta no puede pasar ningún filtro personal y se plasmaría en las páginas del libro sin manipulación racional o emocional. 

Ni que decir tiene que todas estas características del naturalismo literario son tan complicadas de cumplir para un artista (condicionado irremediablemente por su mundo interior) que ni siquiera Zola pudo llevarlas a cabo con la precisión que defendía. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

 

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