La caja de Pandora

La caja de Pandora

La caja de Pandora

Candela Vizcaíno

 

El mito de la caja de Pandora se remonta al relato del inicio del mundo, cuando los dioses del Olimpo luchan contra los titanes para hacerse con el poder, tanto de los cielos como de la tierra. Es en ese momento de refriega cuando se reparten los dones que cada uno podía disfrutar. En principio, los humanos estaban despojados de ciertas prerrogativas, entre ellas la del fuego, el mismo que da inicio a la civilización y a la cultura (que nos aleja de los instintos). Los dioses y los titanes habían acordado dejarles un papel residual en la creación. Sin embargo, Prometeo, un titán, robó el fuego del Olimpo y lo entregó a los humanos dándoles, por tanto, poder con este gesto. Y con ello, puso las bases para la civilización y el desarrollo. Zeus, encolerizado por la traición, urdió su venganza. Y lo hizo a través de Pandora. Para Prometeo tenía reservado un castigo aún más cruel, ya que lo ató a una columna donde un águila le devorada cada día un hígado que crecía de noche. De esta tortura eterna lo liberó Heracles, de camino a liquidar el último de sus doce trabajos. 

¿Quién era Pandora, la de caja o la tinaja? 

Los relatos sobre esta figura tienen variantes. Algunos la colocan en una familia, entre padre y madre. Sin embargo, la tradición ha aceptado la descripción de su nacimiento recogida por Hesiodo (siglo VIII o VII a.C) en su Teogonía que reproduzco a continuación. Pandora, como Eva o como Pigmalión, es un producto, una creación de los dioses. Se construye de barro y todos los dioses intervienen en su nacimiento. Por tanto, cada uno de ellos aporta una virtud y/o un vicio que los caracteriza. Así, en ella se concentran los bienes y también los males. Recordemos, llegados a este punto, que Pandora significa “todos los dones o todos los regalos”, algunos de ellos, por supuesto, con veneno incluido. 

¿Cómo castiga Zeus a los humanos? 

Enfadado por la traición de Prometeo que entrega el fuego de la civilización a los hombres, el rey del Olimpo crea a esta mujer del barro y le insufla vida. Cada uno de los dioses le aporta algo de ellos mismos. Así Pandora no solo tendrá esencia humana (animal, bestial o instintiva) sino también divina (razón, curiosidad, virtudes o afanes). Sale a la vida con una caja, aunque, en el texto original se alude a una tinaja, a una especie de ánfora donde se guardaban los alimentos. El error es debido a una mala traducción por parte de Erasmo de Rotterdam (1466-1536). Para este trabajo aceptamos la palabra caja. En la misma, los dioses del Olimpo introducen todos los males y todos los bienes que afectan a la humanidad: la enfermedad, la muerte, la esperanza, el dolor, el odio, la alegría… Todos y cada uno están en la caja encerrados y, por tanto, la primera civilización de hombres y mujeres vivía ajena a ellos, en estado natural. 

Sin embargo, Pandora llevaba en sí el afán de la curiosidad (característico de la raza humana) y se decide a abrir la caja desobedeciendo el mandato de los dioses. Al abrirla se desperdiga todo ello por el mundo afectando desde entonces a la humanidad. Horrorizada Pandora por lo que había hecho, intenta cerrar la caja y únicamente queda en el fondo la esperanza, el último don que mantiene en pie al ser humano cuando todo se desmorona. 

La caja de Pandora en la literatura griega

Aunque la mitología antigua es recogida con profusión en la literatura griega, la figura de Pandora y su caja apenas es tratada. El texto más largo y detallado es el ya mencionado de Hesiodo que la describe de la siguiente manera:  

Mandaré a los hombres, dijo Zeus, un mal, en el que todos, en el fondo de su corazón, se complacerán, rodeando de amor su propia enfermedad.  Lo dijo y echóse a reír, el padre de los dioses  y los hombres; y mandó al ilustre Hefesto mojar con agua un poco de tierra sin tardar, ponerla la voz y las fuerzas de un ser humano y formar de la pasta, a imagen de la diosas inmortales, un hermoso cuerpo amable de virgen; ordenó también que Atenea le enseñara las labores y el tejido de mil colores; que Afrodita de oro le ungiera su frente de la gracia, y le comunicara el doloroso deseo y la inquietud que rompe los miembros. Asimismo mandó a Hermes, el Mensajero, matador de Argos, que inspirara la impudicia y la falsedad a la bella virgen. Dijo, y todos obedecieron al señor Zeus, el Crónida. El ilustre Cojo modeló al punto la forma de una casta virgen, conforme a lo ordenado. La diosa de los ojos garzos, Atenea, la adornó. Y le ciñó su cinto. Alrededor de su cuello, las Gracias divinas, la augusta Persuasión colgaron collares de oro; a su alrededor las Horas de hermosos cabellos dispusieron guirnaldas de flores primaverales. Palas Ateneas le puso todas sus vestimentas y adornos.  Y,  su seno, el Mensajero, matador de Argos, colmó de embustes, adulaciones y perfidias, tal como lo había querido el tronitonante Zeus. Finalmente el heraldo de los dioses puso en ella la palabra y a esta mujer dio el nombre de Pandora, porque fueron todos los habitantes del Olimpo que, con semejante presente, regalaron la desgracia a los hombres que comen pan. 

Hesiodo: Teogonía

Por tanto, la caja de Pandora es la representación de la venganza de los dioses a una humanidad que quiere tener los mismos privilegios que los habitantes del Olimpo. Con ella se accede al conocimiento que propicia la civilización pero también a todos los males que rondan el espíritu (a veces atormentado y a ratos esperanzado) de la raza humana.  

La caja de Pandora, entre Eva y Pigmalión

El mito de Pigmalión alude a un rey escultor que se enamora de la belleza de una de sus estatuas. La diosa Afrodita, la del amor, se apiada del desdichado humano y le insufla vida a la escultura. Estamos, por tanto, ante otro relato de creación a través de un mujer que, de alguna manera u otra, viene del barro, tal como Eva (a partir de Adán que es creado de arcilla) y como Pandora que es moldeada por los mismos dioses del Olimpo. Para rizar un poco el rizo, se denomina efecto Pigmalión a la capacidad que lo exterior tiene de influir sobre lo interior. A través de este proceso se moldea (como Pandora, Eva y la escultura del rey griego) los caracteres humanos. Así, la caja de Pandora viene a representar todo aquello de divino y transformador (tanto lo bueno como lo malo) que se crea con la civilización. 

Pandora simboliza el origen de los males de la humanidad: estos vienen por la mujer, según el mito, y ésta se forma por orden de Zeus, como castigo a la desobediencia de Prometeo, que ha robado el fuego del cielo para dárselo a los hombres. Según la leyenda de Pandora, el hombre recibe los beneficios del fuego, a pesar de los dioses, y los desaguisados de la mujer, a pesar suyo. La mujer es el precio del fuego, que da a la humanidad inmenso poder, pero que puede traer su infortunio, tanto como su dicha, según sea recto o perverso el deseo de los hombres.  

Jean Chevalier: Diccionario de símbolos

Y, por último, tengamos presente que la caja de Pandora se ha tratado con profusión por los artistas a partir del Renacimiento, cuando se vuelve a la cultura greco-latina a través de los pocos textos conservados en la Edad Media. Fue también del agrado de los simbolistas, siempre en búsqueda de aquello espiritual que hay en los relatos míticos. Además y por último, el tema fue abordado también por los pintores del prerrafaelismo y su gusto por las figuras que hoy en día podríamos calificar de mujeres fatales.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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