Candela Vizcaíno

Candela Vizcaíno

 

Nos adentramos en la compresión del mito de Narciso, el mismo que da nombre a la personalidad narcisista tan común en la cultura contemporánea actual.  

Entender el mito de Narciso, su castigo y su transformación (narrada en las Metamorfosis de Ovidio, obra cumbre de la cultura clásica) nos acerca a esa personalidad de la que toma su nombre: la del narcisista. Era narciso un joven despreocupado y dotado de una gran belleza que acaba olvidándose de todo para centrarse en un solo reflejo. Con un ego indomable y acostumbrado a hacer su voluntad sin pararse a calibrar el daño causado, el amor a sí mismo (descontrolado y desmesurado) acaba liquidándolo. Aunque personajes de este tipo los ha habido desde el inicio de los tiempos (y con frecuencia parapetados bajo una máscara), la sociedad contemporánea occidental es caldo de cultivo para los narcisos de todo tipo. Entran dentro del grupo de las personas tóxicas, aquellas (reduciendo mucho) que son incapaces de ponerse en los zapatos de los demás. Suelen ser las mismas que dejan en el ambiente su rastro de calumnias, injurias, medias verdades, chismes y manipulaciones. Las redes sociales, la cultura de la apariencia y la falta de empatía hacen el resto. Pero vayamos por partes. 

¿Quién era el protagonista en el mito de Narciso de la cultura clásica? 

La historia nos cuenta que el joven Narciso, dotado de una gran belleza, gracia y agilidad, es deseado por jóvenes de ambos sexos. Sin embargo, él desdeña a todos por no considerarlos a la altura de sus dones físicos y se concentra en su pasatiempo preferido: la caza. Así se va alejando de la muchedumbre alimentando cada vez más un ego que le hace verse superior a los demás. De entre todos aquellos que se enamoran del aspecto externo del protagonista del mito de Narciso hay una que sobresale: la ninfa Eco. Esta reclama el amor del joven pero, desafortunadamente, es rechazada (como a todos los demás). Tal es la pena de la ninfa que esta comienza a vagar por los bosques, perdida, hundida y humillada sin encontrar gusto para nada. Tanto es su dolor que termina desapareciendo, como diluyéndose entre los árboles, los ríos y las flores. El mito de Narciso nos dice que Eco, consumida por la pasión, queda reducida a su voz y esta solo es capaz de repetir los que otros dicen. No puede haber fin y muerte más cruel. 

Tras la metamorfosis de la ninfa entra en escena Némesis, a la sazón diosa de la venganza. Es la única que se digna a escuchar las súplicas de la desdichada enamorada y decide castigar al esquivo Narciso. Y lo hace dándole de su propia medicina, devolviéndole su amor propio desmedido y patológico. Así, hace que una de las presas que el bello muchacho se disponía a cazar se dirija hacia un estanque cristalino y transparente. El joven se acerca a la lámina de agua la cual, por su naturaleza, actúa como un espejo y allí ve su reflejo.  

El flechazo es inmediato pero no de la ninfa Eco o de cualquier otra criatura. El mito de Narciso nos dice que el muchacho se enamora de su misma imagen. Tanto es el ardor que su belleza le produce que se agacha para intentar besarla. Debe inclinarse para llegar hasta el estanque, momento inmortalizado por Caravaggio, uno de los mejores artistas del Renacimiento italiano, en el cuadro que abre este artículo. La leyenda nos da detalles y nos dice que, al intentar besar su reflejo sobre el agua, se inclina tanto que se precipita hacia al fondo hasta ahogarse. Para que sirviera de recuerdo y aviso a los mortales, los dioses permitieron que su cuerpo no desapareciera. Así, realizan una metamorfosis en otro elemento natural, en una de las flores más bellas:  el narciso. Esta, además, nos indica ese momento fatal en el que el ego obnubila las capacidades del joven hasta aniquilarlo. 

El mito de Narciso en la cultura occidental 

La versión más conocida (y la más antigua conservada) del mito es la referida por Ovidio en las Metamorfosis. El mito clásico nos viene a decir (y a advertir) que el amor que siente Narciso por sí mismo puede ser una maldición. Y lo es porque no se da al otro y se queda encerrado alimentando un ego que no tiene fin. Es un amor egoísta y, por tanto, impuro. Esta lectura del mito es la que perduró en la cultura occidental hasta, prácticamente, los avances del psicoanálisis con el doctor Freud.

Con el psicoanálisis freudiano el mito de Narciso es, de nuevo, retomado, analizado, revisitado y releído. Así, para el padre de la psicología, el narcisismo es el estado primario del ser humano, aquel que se produce cuando éste se encuentra en el seno materno. Esto es, pertenece al inconsciente. Este estado se rompe con el nacimiento y se manifestará durante toda la vida del individuo en forma de una constante pugna entre los deseos del yo y las obligaciones impuestas en su obligada e imprescindible relación con el mundo exterior.

El narcisismo, para los primeros psicoanalistas, choca frontalmente con las leyes sociales y naturales que se le imponen a todo individuo pero, al mismo tiempo, es necesario, para el desarrollo de manera normal y sana de la personalidad. Los primeros psicoanalistas clasificaron, así, el narcisismo en dos tipos: el “patológico” y el “óptimo”. El patológico sería aquel que impidiera al individuo un normal desenvolvimiento en la sociedad, al encerrarse en su propio interior, en su propio yo de forma, a menudo, dolorosa.  

Según los primeros psicoanalistas, este tipo de patología la sufrirían, en su forma más extrema, los enfermos mentales graves. Por otro lado, el narcisismo “óptimo” sería aquel que, sin renunciar a un egocentrismo suave, a una conciencia del propio ego -del yo versus los otros- no impide a la persona en cuestión relacionarse con el mundo que le rodea. Sería lo que en la psicología moderna se conoce como conciencia madura de la alteridad.

El mito de Narciso en una lectura contemporánea  

Esta visión, sin embargo, ha sido superada por la psicología moderna más concentrada en aportar armonía y serenidad de forma más práctica e inmediata. Hoy el narcisista forma parte de la llamada triada oscura de la personalidad, la misma que conforma ese saco informe rotulado con la generalidad de gente tóxica. Se han clasificado sus efectos perversos especialmente sobre personas de autoestima baja siempre en busca de refuerzo y empoderamiento externos. El cenit llega con la madre narcisista, la progenitora incapaz de amar a nadie que no sea ella misma, ya que esta personalidad es el germen certero para levantar una familia tóxica. Y este es el caldo de cultivo perfecto para generar infelicidad por todos los lados, a igual que la ninfa Eco se consume repitiendo las voces de todos aquellos que se adentran en el bosque. 

A Narciso y a los que entran en sus características emocionales no le interesa nadie que no sea, no ya su propia esencia, sino el reflejo hermoso de una ilusión. Por eso, es frecuente que el narcisista se revista de una máscara de supuesta perfección formal o social. Sin embargo, detrás solo se encuentra un ser desvalido incapaz de darse al otro. Aunque ciertas corrientes de pensamiento contemporáneas nos invitan a la conmiseración con estas personalidades (un punto que siempre hay que tener en cuenta indudablemente), los herederos del mito de Narciso, sin embargo, son expertos en ir creando confusión y un reguero de dolor. Y es aquí donde tenemos que estar precavidos con estas personalidades. Por un lado, para no resbalarnos, como el joven del mito, por un estanque que nos arrastre a la muerte obnubilados por un reflejo. Y, por el otro, para no sucumbir a los desdenes de este tipo de personalidades, como la ninfa Eco, condenada a repetir las voces de otros. El narcisista, en esencia, es incapaz de darse al amor y la generosidad.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

 

Aproximación a la figura literaria del poeta brasileño Carlos Drummond de Andrade, uno de los más importantes representantes del modernismo.

Mínima biografía de Carlos Drummond de Andrade 

Nació en una plantación, hijo de un rico hacendado, allá por el año 1902. Eso fue en un pueblo recóndito de Brasil y el que, andando el tiempo, estaba llamado a ser uno de los más grandes poetas de ese país, se trasladó muy pronto a Río de Janeiro.  

Allí estudió farmacia, aunque nunca llegó a ejercer.  Acabados los estudios y debido a su posición social y económica, logró ostentar  cargos políticos y la dirección de algunos periódicos.  Y llegado a este punto el lector estará tentando de pensar que, con estas notas biográficas,  Carlos Drummond de Andrade fue un auténtico privilegiado dedicado al oficio de las letras sin más contacto con la realidad. 

Pues, nada más lejos de la verdad, ya que el poeta brasileño hizo, en todo momento, gala de una humildad sin precedentes en la profesión llegando a rechazar premios e, incluso, dando a entender que no le interesaba el Nobel para el que fue propuesto en diversas ocasiones. Su empatía con las gentes sencillas  le llevó a estos gestos, así como a crear una obra magna repleta de poemas que celebran, ante todo, la vida y el amor.

Murió el 17 de agosto de 1987, un par de semanas después del fallecimiento de su única hija. Con toda probabilidad, la pena por esta pérdida no le permitió estar en este mundo un minuto más. Hoy es uno de los poetas más reconocidos de las letras brasileñas y  en lengua portuguesa.   

El  estilo en las obras de Carlos Drummond de Andrade  

En su larga vida y dilatada trayectoria literaria escribió una extensa obra rebosante de títulos de todo tipo. Esta está traducida a casi todas las lenguas de cultura. Se caracteriza porque rezuma esa belleza preciosista propia del modernismo en el que se entretiene en las cosas sencillas, en los elementos de la naturaleza o en los amores serenos. Su obra poética, además, está cargada de rimas, de pasajes de la mitología clásica entresacados de lo mejor de la literatura griega o romana, de elementos bucólicos pero todo en ella va más allá.  

Algunos de sus libros de poesía nos dicen ya desde el título del cariz de su obra, como Amar se aprende amando (1985); Os hombros suportam o mundo (1935) y  O Amor natural (1992) por poner solo algunos ejemplos. 

Y es así, porque en sus poemas se respira armonía y comunión con los otros.  No hay nada en ellos que pueda llevarnos por el resentimiento o el dolor (tan propio, por otro lado, de los poetas españoles dados al pesimismo extremo). En los poemas de Carlos Drummond de Andrade se canta al amor, a la amistad, a las cosas pequeñas… El poeta baja a una realidad pura y fresca alejándose, en todo momento, de la manida y consabida torre de marfil. 

Además de su labor poética también escribió narrativa y obras para niños. Entre los primeros anoto Boca de luar (1984), Tempo vida poesia (1986). Los cuatro libros de  literatura infantil son O Elefante; Rick e a Girafa, O pintinho e Historia de dois amores. Y, por último, la obra poética de Carlos Drummond de Andrade ha sido traducido al español tanto por editoriales españolas como americanas. A la par, es frecuente encontrarlo en antología poéticas diversas. 

Un poema de Carlos Drummond de Andrade como muestra de su poesía 

Traigo este poema en el que esa unión con lo más pequeño (con lo inanimado e inerte)  se convierte en objeto literario para trascender, incluso, hacia un plano superior. 

Las plantas sufren como nosotros sufrimos.

¿Por qué no habrían de sufrir

si esta es la llave de la unidad del mundo?

La flor sufre, tocada

por la mano inconsciente.

Hay una ahogada queja

en su docilidad.

La piedra es sufrimiento

paralítico, eterno.

Nosotros -animales- no tenemos

ni siquiera el privilegio de sufrir.

 

El legado artístico de Carlos Drummond de Andrade  

Tal como he anotado, el 4 de agosto de 1987 muere María Julieta Drummond de Andrade, única hija del poeta. El golpe fue demasiado duro para un corazón cansado y sensible. Doce días más tarde, el poeta abandonaba este mundo convertido en un clásico. 

Su obra, sus versos y su poesía dicen lo mejor de la literatura universal. Las ediciones son constantes así como los homenajes, algunos en torno a su memorial.  La poesía de Carlos Drummond de Andrade, en definitiva, ha abandonado los límites del canon de las letras brasileñas para convertirse en un clásico universal. Y eso lo hizo un poeta de manera sencilla, silenciosa (si no fuera porque utilizó la escritura).

 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla.

 

Algunas notas de carácter práctico antes de visitar la Fundación Joan Miró en Barcelona con una magnífica colección permanente de uno de los más importantes representantes del surrealismo. 

La Fundación Joan Miró está situada en esa colina que domina la Ciudad Condal y que cualquier viajero de paso por este bellísimo emplazamiento mediterráneo debe visitar: Montjuïc. Está este particular museo de arte contemporáneo (en catalán Fundació Joan Miró) dedicado a conservar el legado de uno de los más importantes representantes del surrealismo.  A la par,  realiza interesantes exposiciones temporales y actividades culturales diversas, algunas de ellas dirigidas a familias o al público infantil.

Una mínima biografía de Joan Miró antes de adentrarse en la Fundación Joan Miró de Barcelona 

Desde el minuto primero que llegó al mundo el joven Joan respiró, si no el arte, sí la artesanía, ya que su padre se dedicó a la orfebrería. Nació en 1893 y dejó este mundo a la edad de 90 años. Sus primeros pasos en esto del quehacer creativo lo dio en la Escuela de Bellas Artes de la Llojta.

Aunque su particular estilo se fraguó en París, por entonces ombligo del mundo y cuyas calles y cafés han acogido a la vanguardia estética, filosófica y política hasta prácticamente antes de ayer. En estas particulares tertulias se entretenía Miró con otros artistas de la época debatiendo sobre las últimas corrientes artísticas y la necesidad de seguir transformando el arte tras la explosión de las primeras vanguardias históricas (futurismo, cubismo…) Tengo que hacer notar que el surrealismo fue la línea estética predominante desde mediados del siglo XX y sus coletazos llegan incluso al siglo XXI. En esta corriente artística hay que encuadrar toda la obra de Joan Miró siempre siguiendo el formato y las principales características del arte abstracto

En principio opuesto al régimen franquista, pudo convivir, con cierta tranquilidad, en su refugio mallorquino  desde la década de los cuarenta hasta su fallecimiento, ya en democracia. Disfrutó en vida de reconocimiento público y este se ha mantenido casi intacto tras su muerte. En parte esto es debido a la labor divulgativa de la Fundación Joan Miró.  

 

Una aproximación a las obras de Joan Miró 

Fue un ferviente admirador de la obra de Gaudí incluso de ese mega proyecto aún en fase de finalización, pero que ya se postula como uno de los más importantes en la historia de la humanidad reciente: la Sagrada Familia de Barcelona. Ni que decir tiene que están en polos opuestos. Eso no quita para que encontremos un nexo común, aplicado sobre todo al uso del color y las formas redondeadas que caracterizan  tanto el opus artístico de Gaudí como el de Miró. Aún  así y todo, no nos debemos desviar, ya que Miró pertenece de lleno al movimiento surrealista aunque el modernismo de Gaudí, especialmente en sus representaciones tomadas de la naturaleza, adquiere es carácter onírico consustancial a las características de este movimiento de vanguardia.  

Los vivos colores contrastados de la obra de Miró conforman imágenes de carácter onírico en las que priman los símbolos, a veces, tan elementales que remiten al arte primitivo. De aquí viene la fuerza de sus pinturas que parecen interrogarnos con signos desconocidos. Sin embargo, algunos no lo son tanto y se prestan a su reconocimiento como las manos, las estrellas, las lunas o los campos reducidos a líneas. Todos ellos tienen un sentido secundario detrás y, en esencia y reduciendo mucho, es lo que aporta carácter, fuerza, expresividad y originalidad a su obra. 

Aproximación a la Fundación Joan Miró 

Está situada en Montjuïc en un edificio blanco diseñado por Josep Lluís Sert en 1975, amigo del artista rodeado de una jardín con la obra escultórica. Aquí se exponen tapices, grabados (con una colección inmensa), óleos y esculturas (algunas con policromía). 

La colección está dividida por técnicas artísticas: 1) bocetos, 2) pinturas, 3) textiles y tapices, 4) esculturas y cerámicas y 5) dibujos. También se puede hacer un recorrido cronológico, ya que las salas están claramente estructuradas siguiendo este orden:

  • Hasta 1920, con obras de aprendizaje.
  • La década de los años veinte, cuando entra de lleno el surrealismo en su opus artístico.
  • La década de los treinta, cuando comienza a configurar su particular estilo.
  • La década de los cuarenta y mediados de los cincuenta, años en los que se instala su particular cosmovisión poética y artista.
  • Y los finales, en los que trabaja en su taller de Mallorca.

Algunos datos prácticos antes de visitar la Fundación Joan Miró  

Por supuesto, la Fundación Joan Miró es uno de los platos fuertes de la agenda cultural de Barcelona, pero es también parada ineludible para todos los viajeros amantes del arte. Y que no se te olviden los horarios: 

  • Abren todos los días a las 10 de la mañana.
  • Festivos y domingos cierran a las dos y media.
  • La hora normal de finalización es a las siete, excepto los jueves que se alarga hasta las nueve y media de la noche.
  • La organización deja una hora más en verano: hasta las ocho. 

Aunque hay descuentos para ciertos colectivos, tienes que pagar una entrada. Junto con el recorrido modernista (Parc Güell, Casa Batló, Sagrada Familia…), la Fundación Joan Miró es parada ineludible de visita o estancia en Barcelona y una oportunidad única de acercarse a ese movimiento que quiso llevar el inconsciente a la esfera del arte. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

Así es el Castillo de Cheverny, parada imprescindible cuando se viaja por el Valle del Loira. 

De todos los castillos que se pueden visitar en el Valle del Loira francés, uno de los de mayor esplendor, encanto y fascinación es el Castillo de Cheverny. Decir que este impresionante palacio construido en 1604 está, como el pueblo al que pertenece, perfectamente conservado y cuidado es quedarse cortos.   

Un poco de historia del Castillo de Cheverny  

El Castillo de Cheverny, aunque abierto al público desde 1922 (casi un siglo), continúa perteneciendo a la misma familia de su creador, los marqueses de Hurault de Vibraye. A pesar de la que la propiedad está reconvertida en museo, algunos miembros del clan aún habitan en algunas estancias de la finca. Son diecisiete generaciones de la misma familia con un único compromiso: mantener la heredad en pie y en perfecto funcionamiento. Y lo consiguen.

El Castillo de Cheverny conserva su rico mobiliario antiguo. Recorremmos salas y dormitorios revestidos, desde el suelo hasta el techo, con ricos tapices, sillerías en estilo barroco, armaduras medievales, alfombras y obras de arte desperdigadas por aquí y allá. Hay que seguir las indicaciones para no pasar de largo ante un Tiziano o una pintura de la escuela de Rafael, dos de los mejores artistas del Renacimiento italiano.  

Los jardines y la jauría de perros del Castillo de Cheverny

Pero si el interior es interesante, no lo es menos sus bonitos jardines a la francesa perfectamente recortados o el huerto donde se mezclan en armonía vegetales de todo tipo con bulbos, rosales y flores variadas, perfumadas y coloridas.  

Cheverny no se acaba aquí, ya que los moradores del lugar disponen de  una perrera impresionante, con cientos de ejemplares preparados para una batida de caza. Además, el castillo fue protagonista de una historia de Tintín y los administradores del lugar han aprovechado tan ilustre huésped para dedicarle una exposición con un recorrido por las aventuras por todo el mundo de este encantador héroe. 

Recuerda que el Castillo de Cheverny se encuentra en el Valle del Loira, a poca más de una hora desde París. La región es de una exquisita elegancia y está plagada de castillos (algunos reconvertidos en hoteles de lujo), fincas de recreo, pueblos maravillosos y un sinfín (no solo el Loira) de ríos. 

Por Candela  Vizcaíno

 

Introducción básica a la escritura olmeca, considerada la más antigua de Mesoamérica.

 

Mucho se ha dicho a lo largo de la historia sobre ese implícito deseo inherente al hombre que consiste en dejar labrado (en la piedra, en el papel, en el cuero del animal o en la arcilla blanda) aquello que es importante para la convivencia cívica (leyes, códigos o  deudas contraídas). Se hace para el alivio del alma (estelas funerarias, relatos sagrados, oraciones o cánticos) y para el regocijo del espíritu (la gran literatura con todas sus posibilidades).  Así que poco nos vamos a extender sobre este tema aquí. Y simplemente anoto que la escritura olmeca, con toda probabilidad, no es ajena a esta premisa 

El hombre nace cuando vislumbra la muerte y la historia empieza cuando, al ser consciente de esa fugacidad, se recurre a lo escrito para dejar constancia, en esencia, del paso del tiempo. Otra cosa es que nos haya llegado constancia de esa casi-sagrada actividad. Y esto sucede con este código escrito cuya única referencia se basa en el llamado Bloque de Cascajal, una estela de piedra encontrada por casualidad en 1999 en la Zona Arqueológica de San Lorenzo, en el estado mexicano de Veracruz.  

Los sistemas de escritura de la América Precolombina  

En otras entradas de este sitio he hablado, en diferentes ocasiones, de los distintos códices mayas que sobrevivieron a la hoguera y de la dificultad que los estudiosos tienen para descifrar lo que en ellos se dicen. Si es así para una cultura relativamente reciente como la maya, el asunto se vuelve más espinoso cuando se trata de otra más remota en el tiempo. Y esto viene al caso porque en los últimos días, buscando información para otra cosa, me he topado con las manifestaciones de una antigua cultura mesoamericana, con impresionantes obras escultóricas.  

Aproximación a la cultura olmeca 

Me refiero a los olmecas, pueblo antiguo y que parecía que habían desaparecido sin dejar rastro alguno, pero, por fortuna, en los últimos tiempos, están sacando a la luz interesantes muestras artísticas e, incluso, de una escritura con glifos que aún no ha podido ser descifrada pero sí ha podido ser datada, como mínimo, alrededor de año 650 a.c., es decir que tiene la friolera de más de veintisiete siglos. Los últimos ensayos del carbono 14 indican que la piedra en la que está escrita tiene 3000 años, aunque esto hay que leerlo con cuidado.  

Los reductos de este enigmático pueblo mesoamericano se encuentran desperdigados por distintos emplazamientos arqueológicos y una buena muestra de ellos se encuentra en el Museo La Venta en Villahermosa, México, una preciosa ciudad colonial irrigada por distintos ríos y lagunas prácticamente desconocida para el viajero occidental.  

La ciudad que nació a partir de la primera colonia fundada por Hernán Cortés, ha sufrido transformaciones de diversa índole que han afectado, incluso, a su nombre, pero aún conserva un rico patrimonio arquitectónico testigo de los avatares de la colonización y su lucha contra la piratería inglesa. Pero, lo que el viajero bibliófilo, el curioso o el buscador de novedades no debe perderse son estas megaesculturas olmecas y los restos de su enigmática escultura, la mayoría son antropomorfas representando cabezas en actitud de reposo o serenidad. 

La escritura olmeca y el Bloque de Cascajal 

Muy resumidamente tenemos:

1.- Hasta finales del siglo XX, cuando se encontró el Bloque de Cascajal en el estado de Veracruz, en México, se consideraba la escritura maya como la más antigua de América del Sur. 

2.- Sin embargo, se da por hecho que la escritura maya nació en el 200 a.C.

3.- El bloque de Cascajal, encontrado en 1999, según la prueba del carbono 14 tiene alrededor de 3000 años y pertenece a la cultura olmeca. Se ha encontrado en un sitio arqueológico de esta cultura y los símbolos son comunes con otras manifestaciones culturales olmecas. Sin embargo, con la datación hay un problema ya que fluctúa en ese 3000 a.C y una fecha cercana al siglo VII a.C. El asunto es de importancia porque estaríamos hablando, en el caso del más antiguo, del primer sistema escrito de la humanidad. 

4.- Estamos ante una tablilla con glifos y aún no se han descifrado la mayoría de ellos.

5.- Corresponde a la más antigua manifestación de la escritura olmeca y esta tablilla de piedra representa 62 glifos o símbolos. 

6.- La mayoría de ellos pueden asimilarse con objetos de la vida cotidiana y algunos no han podido ser descifrados aún. Son plenamente visibles los que representan maíz o insectos. También hay otros abstractos o geométricos. 

7.- Se ha puesto en duda su autenticidad simplemente porque no fueron escrupulosos con el proceso arqueológico y de presentación al público. 

8.- De demostrarse su originalidad, estaríamos ante el sistema de signos más antiguos del mundo compitiendo incluso con el arte egipcio

9.- La gran mayoría de los glifos del Bloque de Cascajal están presentes en otras manifestaciones de la cultura olmeca.  

10.- La interpretación de la tablilla es diversa y hay quienes sostienen que es una especie de código de la vida diaria, como une recordatorio de alguna ley importante o del sistema socio-político. 

Sin embargo, y termino esta introducción, aún queda mucho por conocer de las antiguas culturas precolombinas, las anteriores incluso a los mayas y a los libros aztecas. De demostrarse que este bloque lleva impreso auténtica escritura olmeca estaríamos ante una civilización mucho más avanzada de lo que se interpreta actualmente por los restos arqueológicos que han salido a la luz.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

Aproximación a la obra y vida de Juan Meléndez Valdés, uno de los poetas más importantes del Neoclasicismo español. 

 

La cultura del Neoclasicismo se sustentó, en parte, en el culto a la razón y en la búsqueda de la sobriedad y sencillez más absolutas. Paralelamente, no ocultaron su rechazo al estilo barroco (especialmente al gongorismo) con sus excesos estilísticos de todo tipo. Aunque el asunto es más complejo, todo ello propició que la literatura no diera grandes nombres y cuando los hubo se desarrollaron en el campo del ensayo (este es el caso, por poner dos ejemplos españoles, del Padre Feijoo y de Sarmiento). Resumiendo y reduciendo mucho, las normativas literarias impuestas (procedentes de las estrictas reglas de la Poética de Luzán) no suponían el caldo de cultivo necesario para el florecimiento de la poesía. Sin embargo, un poeta de la bautizada como escuela salmantina brilla con luz propia. Es Juan Meléndez Valdés.  

Mínima biografía de Juan Meléndez Valdés 

Cuando analizamos los avatares vitales de este poeta y juez del Neoclasicismo español entendemos que dentro de sí habitaba un auténtico espíritu ilustrado. El Siglo de las Luces proponía un cambio radical de los regímenes políticos. Hasta el momento (y décadas después) estaban sustentados en monarquías absolutas cuya única función era el derroche extremo de los recursos disponibles. Todo ello en alianza con la iglesia. La ilustración pretende acabar con todo esto.  Se inspira en los periodos republicanos de la antigüedad clásica para proponer un orden social que, de alguna manera u otra, mitigara la terrible desigualdad de la época. Solo con estas premisas podemos entender parte de la biografía de Juan Meléndez Valdés, juez y poeta. 

Nace en 1754 en Ribera del Fresno (Extremadura) perteneciente a una familia de terratenientes. Tras aprender las primeras letras en casa, estudia latín, filosofía y griego en Madrid. En 1770 lo encontramos en Segovia acogido por uno de sus hermanos mayores que era a la sazón secretario del obispo. Este, dándose cuenta del potencial del muchacho, sufraga sus estudios en la Universidad de Salamanca. Fue una magnífica inversión, ya que Juan Meléndez Valdés, llevado por su afán de conocimiento, no solo estudia leyes sino también filosofía, historia y literatura con excelente aprovechamiento. Además, en las aulas de la universidad salmantina, hace amistad con Cadalso, uno de los máximos representantes de la literatura neoclásica en español. Su carácter afable y sencillo, unido a sus amplios conocimientos, propició también su amistad (por carta primero) con Jovellanos, por entonces un ilustrado reconocido. 

En 1781 ocupa la Cátedra de Gramática de la Universidad de Salamanca y además es invitado a casa de Jovellanos. Allí es presentado a toda la intelectualidad nacional. Tanto es así que sus poemas son premiados en diversas ocasiones y su afán de conocimiento lo lleva a doctorarse en leyes en 1785. Dos años antes había contraído matrimonio y la crítica no trata muy bien a la dama, bastante mayor que nuestro protagonista.  

La importancia del sentir ilustrado en la biografía de Juan Meléndez Valdés 

A pesar de sus éxitos literarios y como docente al más alto nivel, en 1789 da un giro a su vida dedicándose a la magistratura, primero en Zaragoza para pasar por Valladolid hasta recalar en Madrid. Sus biógrafos explican este vuelco vital movido por el espíritu ilustrado, el que requería actos y hechos para mejorar la vida de la población en general. Para ello había que arrimar todas las ascuas posibles con el objetivo de acabar con los desmanes de las monarquías absolutistas, las injusticias y la terrible desigualdad social. Todo ello lo llevó a defender, en un primer momento, la invasión francesa (como tantos intelectuales de la época). Sentía en lo más hondo que era la única manera de acabar con siglos de atraso en todos los campos posibles, el primero en el educativo. Aunque llegó a aceptar el cargo de Ministro de Instrucción Pública bajo el mandato de las tropas de Napoleón, algo dentro de sí parecía no encajar y este desbarajuste interno estallaría más tarde. 

Y ese desgarro emocional le lleva (años después) a suplicar a los poetas patrios que nunca olviden los temas nacionales. Eso fue en 1815 cuando la barbarie francesa ya era una realidad en tierras españolas.  Sus últimos años fue un auténtico peregrinar y un exilio constante por ciudades galas. Murió en Montpellier en 1817 y desde 1900 sus restos reposan en el Panteón de Hombres Ilustres.  

Obras de Juan Meléndez Valdés

Sus poemas pueden clasificarse en cuatro apartados temáticos distintos: 

1.- Poesía a imitación del clásico Anacreonte  

Son versos con un alto contenido sensual agrupados en Odas anacreónticas publicadas en 1776. En ellos también se adivina la influencia de Ovidio, Catulo u Horacio con sus cantos a la vida sencilla. Algunos títulos son: El amor mariposa, El consejo de amor, Del vino y el amor o La paloma de Filis que he reproducido en la selección de los mejores poemas del Neoclasicismo.

2.- Poemas bucólicos centrados en el canto a la naturaleza 

La poesía del Neoclasicismo olvida los temas pasionales que eran del gusto de la literatura barroca en España para centrarse en una narración sobria, elegante y serena. En este sentido, encuentran en la idealización procedente de la novela pastoril un filón temático y de inspiración importante. Algunos títulos de esta temática son: La lluvia, La tarde, El árbol caído… Hay que anotar que en estos últimos no se encuentran todas las características del Neoclasicismo y nos topamos con notas que adelantan el romanticismo literario

3.- La vena sentimental en los poemas de Juan Meléndez Valdés 

Aunque la afectividad no era del agrado de los intelectuales de la época que fiaban todo el conocimiento a la razón, la particular personalidad de nuestro protagonista hace que esta temática esté presente en algunos de sus versos. Destacamos las Epístolas, dirigidas a sus amigos o los romances. El más famoso de estos últimos lleva por título El niño dormido.  

4.- La vertiente filosófico-moral, la más importante en la obra de Juan Meléndez Valdés

Su espíritu ilustrado le empuja a “hacer algo”, a contribuir a la mejora de la sociedad por distintas vías. Y, por supuesto, encuentra en la escritura un camino abonado para ello. A esta temática responden sus Discursos como La despedida del anciano. Algunas Epístolas, como A un ministro sobre la beneficencia o El filósofo en el campo

Todo esto con respecto a la temática de sus versos, en cuanto al formato utilizado se vale de la rica tradición hispana y clásica. Cultivó odas (Que es locura engolfarse en proyectos y empresas desmedidas), letrillas (A unos lindos ojos), sonetos (Sobre mi amor), idilios (A la amistad) y églogas (como El zagal del Tormes o En alabanza de la vida del campo) al más puro estilo de Garcilaso de la Vega, poeta modelo de los escritores neoclásicos. 

Poemas de Juan Meléndez Valdés 

Reproduzco aquí uno de los elegidos para formar parte de la selección de los mejores poemas del Neoclasicismo, La paloma de Filis y cuyo análisis literario tienes en dicho artículo. 

     Teniendo su paloma

Mi Fili sobre el halda, 

Miré a ver si sus pechos

En el candor la igualan;

     Y como están las rosas

Con su nieve mezcladas, 

El lampo de las plumas

Al del seno aventaja. 

     Empero yo, con todo, 

Cuantas palomas vagan

Por los vientos sutiles,

Por sus pomas dejara. 

 

Fue Juan Meléndez Valdés un poeta comprometido al máximo con el espíritu ilustrado de la época, el mismo que quería cambiar la situación socio-política establecida desde la perspectiva de la razón, la sencillez, la elegancia y el buen gusto. Su vida, tal como he anotado de una forma superficial, también estuvo dominada por dicho espíritu. De aquí sus errores de cálculo cuando creía acertar y sus cambios profesionales que pudieran parecer radicales vistos desde fuera. Si lo leemos con mentalidad global y comprensiva, vemos en todas estas anécdotas a una persona que creía (casi de manera utópica) en la instrucción y en la utilidad de la palabra. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

Resumen de País de Nieve de Yasunari Kawabata 

Una trama aparentemente banal (los encuentros esporádicos de Shimamura, un hombre ocioso en búsqueda constante de la belleza formal con Komako, una geisha atrapada en su propia decadencia, a la vez que en las nieves que cubren gran parte del año la estación termal donde ejerce su oficio) le sirve al Nobel japonés para dejar sueltos, una vez más, los fantasmas que persiguen a los protagonistas de todas sus obras.

Los sensuales y melancólicos personajes de País de Nieve –obra marcada por un erotismo tan fino, elegante y sutil que puede llegar a ser incomprensible para el occidental actual, empapado de sexo chabacano y exhibicionista- se encuentran siempre marcados por una soledad tan irremediable que no puede ser paliada ni con una ficticia comunicación entre los cuerpos ni con el bálsamo que ofrece una naturaleza majestuosa en su esencia y en sus cambios estacionales. 

Acercamiento a Yasunari Kawabata 

“… en el fondo de su corazón, oía a Komako como un rumor silencioso, como la nieve cuando cae, muda sobre la alfombra de nieve ya caída, como un eco que se agota, a fuerza de chocar contra muros vacíos”.  

Kawabata, creador en 1925 del movimiento Nueva Sensibilidad y renovador de la literatura clásica de su país, nos envuelve, utilizando un lenguaje aparentemente sencillo y una técnica literaria depurada al máximo, en sucesivas imágenes en las que los sentimientos se erigen en verdaderos protagonistas para mostrarnos a unos personajes en búsqueda constante de belleza y comunión con el otro, a unos personajes que solo pueden encontrar refugio en la inmersión e identificación con el espacio natural o en el siempre insatisfecho y frustrado contacto carnal con el cuerpo del otro. 

Unas notas acerca de País de Nieve de Yasunari Kawabata 

Es siempre la soledad que acaba impregnando todas las facetas de la vida. Con delicadeza lo expresa el novelista japonés en otra de sus maravillosas novelas, Lo bello y lo triste:

“Era como si viera su propia soledad, que giraba y giraba dentro de su corazón”.

Era como si no hubiese salida, solo la espiral de la incomunicación; como si no hubiese salvación o consuelo posible para el hombre encerrado en los límites de un cuerpo que se marchita un poco más cada día, a la par que se va llenando el pozo profundo de los recuerdos. 

Al mismo tiempo, es en la elegancia con la que sobrellevan esta derrota vital donde reside la intemporal magnitud de todos los personajes de Kawabata.

País de Nieve es una fuerte sacudida al espíritu; una ventana abierta al bosque de los sentidos; una puerta abierta de par en par al intelecto que no puede conformarse con una visión mediocre del mundo; es un balcón volado al fascinante y atrayente pero, a la vez, peligroso y, a veces, destructor del erotismo. Es una obra solo apta para paladares refinados. 

Por Candela Vizcaíno

 

No se sabe a ciencia cierta su lugar de nacimiento, ni la fecha, ni la grafía de su apellido, ni las obras que son de su mano ni las salidas de sus discípulos o copistas posteriores, pero Pieter Brueghel el viejo es, al día de hoy, uno de los grandes artistas de la pintura flamenca del siglo XVI. Ahora bien, es un pintor tan original y excepcional que, incluso, se considera que es uno de los primeros representantes del surrealismo, cuando este movimiento tardaría siglos en aparecer.  

Mínima biografía de Pieter Brueghel el viejo 

Debió nacer cerca de Breda (es una conjetura) entre 1525 y 1530 y murió el 9 de septiembre de 1569, convertido ya en maestro de la pintura. Eso no significa que se le reconociera su talento artístico tal como lo entendemos hoy en día. Entre sus contemporáneos, Brueghel, en sus inicios, era simplemente un artesano. Pero así también empezó Goya: haciendo cartones para tapices. 

Hay dudas sobre su grado de instrucción, pero sí es cierto que conocía las historias de la Biblia al dedillo y los símbolos y mitos moralizantes cristianos. Nada más hay que echar un vistazo a sus obras para aseverar esto.

Brueghel fue el patriarca de un clan de pintores y se le denomina el viejo para distinguirlo de su hijo mayor. Poco se sabe de su vida y personalidad más allá de las consabidas anécdotas que lo describen como un hombre sencillo que le gustaba vestirse como campesino y socializar con esta población. 

 

Obras de Pieter Brueghel el viejo

Apenas se conservan 45 obras originales de Brueghel. Son pinturas sobre tablas. Casi un tercio se encuentran custodiadas en el Museo de Historia del Arte de Viena.  Muchos de sus dibujos y grabados no son auténticos y parece que se han perdido bastantes ejemplares salidos de su mano. 

La crítica especializada distingue tres etapas en las obras de Pieter Bueghel, el viejo:

  • La inicial con tipos y personajes populares siguiendo un estilo realista y dando cuenta de las costumbres de su época.
  • El ciclo de las estaciones con un sentido moralizante en el que se adentra de lleno en un mundo onírico.
  • Los retratos en los que el paisaje es un mero pretexto y en el que se centra en el carácter interno y en el reflejo de la personalidad a través de los rasgos físicos. 

Los cuadros de Brueghel son abigarrados, densos, detallistas, completos y en ellos se transparentan un espíritu moralizante y crítico en extremo con la sociedad y los vicios de su tiempo. Su pintura se ha puesto en relación con el grotesco que sería una de las características del barroco, el mismo que llegaría después. A pesar, de adelantarse a su tiempo, sus obras representan un mundo onírico, de pesadilla casi. Son varios sus cuadros en el que se representan imágenes que serían del gusto de uno de los movimientos más importantes de las vanguardias históricas: el surrealismo. Tanto es así que los representantes del surrealismo consideraron a Pieter Brueghel el viejo, tal como sucedió con El Bosco, lo consideró un maestro y precursor. 

El surrealismo de Pieter Brueghel el viejo

Por supuesto esta característica hay que ponerla en cuarentena, ya que esta corriente artística como tal surgió tras La interpretación de los sueños de Freud en pleno siglo XX. Aún así, el sustrato de los artistas modernos también subyace en el viejo Brueghel.

Pieter Brueghel el viejo

La caída de los ángeles rebeldes de 1562, por ejemplo, bien podría ser una obra contemporánea, repleta de seres monstruosos y animales híbridos. Aquí se pone de manifiesto el horror del hombre al enfrentarse a la oscuridad de su propio interior. Ni las películas actuales sobre el apocalipsis (pongamos, por ejemplo, el penúltimo fragmento de Los sueños de Akira Kurosawa, “El ogro que llora”) superan estas imágenes del infierno. 

La minuciosa Torre de Babel, reproducida hasta la saciedad en libros de arte, puede funcionar como una buena metáfora de la época contemporánea en la que todos hablamos y nadie nos escucha. El simbolismo no puede ser más claro. 

Pieter Brueghel el viejo

Los cadáveres, el paisaje devastado, el caballo famélico (símbolo universal de la inconsistencia y la debilidad humana) de El triunfo de la muerte también puede aplicarse a la historia reciente repleta de guerras absurdas y altamente destructoras. 

En muchas de las obras de Pieter Brueghel el viejo, como las que describen la vida apacible del campesino, a pesar de su aparente testimonio de la realidad, siempre se oculta, en algún personaje, alguna característica moral del hombre.  Ciertos críticos quieren ver, también, en un puñado de sus cuadros una velada crítica social al sistema imperante, pero esto es lo que tiene ponerse a hurgar en la realidad: que siempre se encuentran grietas. 

Y es en este sentido en el que sentido en el que considera Pieter Brueghel el viaje como surrealista. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

El Neoclasicismo es un movimiento cultural y artístico, vinculado a cambios políticos y sociales, que se desarrolla en el siglo XVIII por toda Europa expandiéndose, más tarde, a América. Desde el punto de vista intelectual y literario hay que ponerlo en relación con la ilustración del llamado Siglo de las Luces. Además, no podemos entender la definición de Neoclasicismo sin los esfuerzos por cambiar de régimen desde una monarquía absoluta hasta los nuevos parlamentarismos. Y tampoco se entiende sin las transformaciones (a veces fallidas) en un intento por adaptar la educación a las necesidades sociales y, a la par, por convertirla, al menos en la teoría, en universal. Desde el punto de vista estético se inspira en los modelos del clasicismo pagano buscando la elegancia, la sobriedad, la serenidad y el llamado buen gusto.  

Características principales que se encuentran en la definición de Neoclasicismo 

1.- Como sucedió con la literatura renacentista se vuelve hacia las manifestaciones paganas de las antiguas Roma y Grecia. Si bien en el siglo XV y XVI se mira hacia la literatura griega y romana, ahora, con las excavaciones de Herculano y Pompeya, salen a la luz otros géneros artísticos. Por eso se busca en la sobriedad clásica los modelos para levantar no solo la arquitectura del Neoclasicismo (bastante fértil) sino también cualquier otra manifestación artística. 

2.- Se desarrolla un rechazo total a la época anterior, la del recargado y excesivo arte barroco asociado a los fastos palaciegos de la monarquía y a los peores excesos de la iglesia. Por eso, se crean nuevas instituciones como las academias, las tertulias y el incipiente periodismo. Una de las características del Neoclasicismo es, por cierto, el desarrollo de estos espacios civiles de encuentro alejados del poder de la realeza o de la iglesia. 

3.- Ahondando en lo anterior, son las virtudes cívicas las que adquieren valor y se desligan de las creencias anteriores. Hilando con esto último, se hace hincapié en la reforma de la educación a todos los niveles y en la necesidad de la instrucción de la población en oficios útiles. 

4.- El lema artístico (y también vital) se centra en la razón en detrimento de las pasiones y el sentimentalismo. Por eso, se ensalzan los modelos científicos, el empirismo, la observación de la naturaleza o la incipiente ingeniería. 

5.- Esto conlleva a un rechazo de la poesía personal y lírica. El ensayo, como género literario, avanza en la época. Se convierte, así, en el vehículo literario preferido a la hora de poner en evidencia todos los fallos y lacras sociales, siempre con espíritu crítico y, a veces, irónico. Se busca la claridad, la concisión e, incluso, el prosaísmo ajeno a cualquier elemento supérfluo. En España un claro ejemplo de este tipo de escritor ilustrado es el Padre Feijoo

6.- La cultura del Neoclasicismo gira en torno a ese deseo de cambio en todos los órdenes para establecer una sociedad más igualitaria (con sus reservas que no podemos comparar este sistema con las democracias contemporáneas). El parlamentarismo y el republicanismo se imponen. A la par, comienzan los procesos de independencia de las naciones de América y, en Europa, el Antiguo Régimen desemboca en la Revolución Francesa a finales del siglo XVIII. 

Ahondando en la definición del Neoclasicismo  

El fenómeno cultural se desarrolló por todo Occidente con desigual fortuna. Mientras que el Neoclasicismo español, por poner un ejemplo cercano, se debatía de manera cruel incluso entre los moldes tradicionales  (los privilegios de la casta aristocrática apoyada por la iglesia) frente a un grupo de liberales cultos, en Estados Unidos, por poner otro caso, se pone la semilla de su apogeo. Siguiendo con los paralelismos, en España apenas tuvo predicamento más allá de una élite instruida consciente de que el avance pasaba por un nuevo régimen de libertades y por la universalización de la instrucción.  En Estados Unidos, por el contrario, estos principios continúan (a pesar de sus guerras y conflictos raciales) hasta el siglo XX incluso. En este país, además, la ideología en ebullición permitió crear una base educativa (hoy presente en prestigiosas universidades) cuya semilla se encuentra en el Neoclasicismo. Sin embargo, en España, a pesar del intento de las Cortes de Cádiz (1810-1814) la involución llega con Fernando VII y su infame reinado pasando por el paredón a todo aquel que osara contradecirle.   

En Francia, por poner otro caso, desembocó en un estado laico basado en el republicanismo convirtiéndose en el ombligo cultural y artístico durante los siglos posteriores. Tanto es así, que su supremacía ha acabado prácticamente en el siglo XXI. En Reino Unido, a pesar de la pervivencia de la monarquía, el fuerte parlamentarismo (y la necesidad de instruir a personal de gestión para las colonias) desarrolló un educación general que únicamente se ha puesto en entredicho en las últimas décadas. Distinta suerte corrieron los países de América del Sur donde únicamente podemos encontrar las características de la arquitectura neoclásica en sobrios edificios civiles y públicos y poco más del espíritu del movimiento.  

En la definición de Neoclasicismo, por tanto, tienen que entrar los conceptos de: 1) intelectualidad, 2) ilustración, 3) culto a la ciencia, 4) rechazo a los modelos políticos sociales y búsqueda de otros más igualitarios, 4) gusto por la sobriedad o la sencillez, 5) inspiración en la cultura pagana clásica y 6) empoderamiento de la razón como diosa suprema.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

Un escrilector es, en esencia, un lector que, ocasionalmente, se embarca en la escritura, en la creación de nuevos textos que, generalmente, se insertan en sitios pre-existentes en Internet. 

En el nuevo papel con el que se reviste el lector, a raíz de la eclosión y explosión de la web nos encontramos con competencias no exploradas hasta ahora: si el receptor es el responsable, en parte, del significado otorgado al  discurso; en virtud de las nuevas herramientas y de los nuevos medios a su disposición, se puede convertir –hecho que se da con más frecuencia- él mismo en escritor. Es lo que Bou ha denominado “escrilector” (1997).  

Diferencias entre escrilector y lector

Los cambios no son de menor importancia cuando se estudian desde el punto vista del emisor. Ahora, el escritor debe tener presente no sólo las múltiples posibilidades de presentación  o de corrección que las nuevas tecnologías le ofrecen para su obra sino que, además, nos encontramos ante la posibilidad de gestación de la escritura siguiendo los modos operativos del cerebro –por conexión entre conceptos más que de una manera lineal-. 

De forma paralela a este desdibujamiento de conceptos tan asentados como el de autor o el de copyright, se está empezando a trabajar en verdaderos textos colectivos; una posibilidad creativa que puede dar frutos bastante interesantes, aunque aún es una vía por explorar. A pesar de la desmitificación de la figura del autor, en la base de cualquier hipertexto, como de cualquier texto, siempre se encuentra la voluntad de un creador que organiza y estructura el mismo. 

Tampoco podemos perder de vista que siempre existirán obras que, por su nivel de excelencia y por su competencia, tanto artística como intelectual, merezcan ser colocadas en una escala más elevada. Así, los lectores, independientemente de su intervención e incluso de su posible interpretación, las tenga como referentes obligados. Shakespeare siempre será Shakespeare y las obras de Delibes o Cernuda ya han entrado en la literatura clásica. Un escrilector podrá interpretar, pero, por sí solo, poco podrá hacer para modificar el canon establecido.

El escrilector nace con las nuevas tecnologías

Si bien los medios de información electrónicos han supuesto una revolución tanto en la presentación como en la transmisión o la cantidad de la información, -una revolución que quizá no tenga marcha atrás y que ha condicionado papeles tan asentados como el del lector y del autor-,  en ciertos circuitos las cosas siguen tal como están. El libro impreso, a pesar de su declive, aún tiene un papel preponderante, a pesar del auge del e-book. Estamos, por tanto, para finalizar, ante una superposición de distintas formas de comunicación que de nosotros depende sea enriquecedora en todos los ámbitos de la cultura. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

Nota: Texto del año 2009

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