Candela Vizcaíno

Candela Vizcaíno

 

A finales del siglo XIX surge en Inglaterra (con epicentro en Londres) una serie de movimientos estéticos que promulgan, por un lado, el arte por el arte y, por el otro, la belleza de las emociones. El prerrafaelismo, los estetas, los poetas del simbolismo e, incluso, la pintura del romanticismo comienzan a rebelarse contra el exceso de racionalismo de la cultura del Neoclasicismo. Ya no servirá ni la ciencia ni lo empírico ni la sobriedad. Se busca la belleza sin más. Y esta última característica, como veremos, también es una reacción a los excesos, fealdad, desigualdad y contaminación de la recién creada sociedad industrial que tan bien retrató tanto el realismo literario, primero, como el naturalismo después.  

El movimiento estético en la pintura inglesa del siglo XIX y sus características generales 

1.- Frente al conformismo acomodaticio de una asentada burguesía y de la élite aristocrática, un grupo de artistas inconformistas con la sociedad imperante (nótese que prácticamente todos los creadores de todas las épocas lo son) presentan una versión alternativa de la realidad en la época victoriana. 

2.- En un primer momento, los autodenominados estetas son los que reaccionan ante los postulados de la Academia, con normas tan encorsetadas que prácticamente asfixiaban la creación artística. Si bien la arquitectura del Neoclasicismo (imperante en el siglo XVIII y hasta bien entrado el XIX) sí dio respuestas a las nueva cosmovisión civil, profana y amante de la ciencia, en otras áreas (literatura neoclásica o artes plásticas) el exceso normativo lo único que consiguió fue cortar la creatividad. Contra este afán racionalista se rebelan una serie de artistas dando, por un lado, cabida al Romanticismo y, por el otro, a la búsqueda de expresiones que respondieran al arte por el arte. Nace así, en Francia, Inglaterra, Francia o, incluso, España una serie de poetas que buscan la belleza más allá de la materialidad física y cotidiana. El alma, el espíritu, el pensamiento simbólico, los mitos cobran fuerza adelantando la revolución que sería el concepto de inconsciente según Freud.  

3.- Los estetas beben de esta idea, de la inutilidad del arte (y que solo se justifica en sí mismo) que más tarde retomarán diversos movimientos estéticos de vanguardias (como el futurismo o el dadaísmo). El artista se sitúa en una torre de marfil y desde allí pretende ser un comunicador de lo oculto a los profanos. Esta última característica la comparte con el Romanticismo. 

Prerrafaelismo 2

4.- Es esta (la de los estetas) una escuela que pretendía desvincularse del materialismo de la época. Rechazan cualquier enseñanza moral y se centran en mostrar objetos bellos desvinculados de la ética imperante. Por su parte, los poetas se esfuerzan por mantenerse “puros”, en un plano casi espiritual, desligados de los condicionantes de la vida cotidiana. Es esta una de las principales características del simbolismo, cuyos poetas comparten ideario con estos artistas plásticos.  

5.- Pintores como Thomas Armstrong (con su obra Campo de Heno) o el diseñador Edward William Godwin son los máximos exponentes del movimiento estético al que se le une, en las últimas décadas la denominada hermandad prerrafaelita, en cuyas filas militaban pintores de la talla de Dante Gabriel Rossetti, Edward Burne-Jones o William Morris. 

Prerrafaelismo, la consecución del movimiento estético

1.- Nace a mediados del siglo XIX en Londres casi como un club privado en contra del utilitarismo y la fealdad de la primera sociedad industrial. Se centran tanto en la pintura como en la creación de objetos decorativos o mobiliario, adelantando el art & craft, por un lado, y el modernismo, por otro. 

2.- El nombre proviene de uno de los diez artistas del Renacimiento italiano más importantes: Rafael.  Y se explica porque en su credo toman el legado del italiano para continuarlo ellos mismos, ya que consideran que entre uno y otro hubo una suerte de Edad Media en el arte. 

3.- A pesar de tanta ambición intelectual, el movimiento estético apenas duró un lustro, ya que pronto fue sustituido por la gran pintura romántica de paisajes o por las primeras características del impresionismo.  

Prerrafaelismo 

4.- El prerrafaelismo muestra un gusto por figuras femeninas jóvenes, lánguidas, exquisitas, elegantes y maravillosamente vestidas. En estas obras se busca el refugio en el más allá, en una naturaleza perfecta de flores inmaculadas y de ruinas decorativas. Nada hay en estas obras que invoquen el drama, la ansiedad o el movimiento anímico. Todo es sereno, colorido y armónico.  

5.- A igual que el arte romántico hay un gusto por las ruinas, por los amores del pasado, por la literatura mitológica, por la naturaleza (aunque siempre se encuentra en calma). También se advierte una tendencia al exotismo, a lo que no pertenece a la sociedad victoriana asfixiante de la época.  

6.- El prerrafaelismo dio en pintura obras que, al día de hoy, son calificadas como arte amable, estética y decorativas. Este último extremo entronca con la gran labor en la decoración de interiores o de diseño de mobiliario de buena parte de sus creadores.  

7.- En este sentido hay que ponderar la figura de William Morris quien tuvo un papel activo tanto en el diseño de mobiliario y decoración de interiores como en la ilustración de libros. Es célebre la edición de Salomé de Oscar Wilde, luego reinterpretado hasta el infinito. También hay que destacar una interesante faceta como arquitecto. Abanderado del movimiento arts and crafts, pretendía despojar los abigarrados interiores victorianos de chucherías de todo tipo y dignificar la artesanía tradicional. 

8.- Otra faceta que hay que destacar del prerrafaelismo es la editorial que llega también al diseño de exlibris. A igual que consideraban que la incipiente industrialización llenaba de objetos sin valor los escaparates de las tiendas, también se posicionaron contra las prácticas descuidadas en la edición de libros. Así, de las manos de estos creadores salieron ediciones hoy codiciadas por bibliófilos que pretendían entroncar con la mejor tradición de impresores iniciada en el Renacimiento por el gran Aldo Manuzio.  

De la mano de los artistas del prerrafaelismo y del movimiento estético, en definitiva, salieron rotundos muebles ejecutados en madera, lámparas, esculturas y, por supuesto, una amplia obra pictórica en la que se representan hermosas damas ataviadas con ricas vestimentas y en una actitud de lánguida melancolía. Es esta una época interesante, ya que convivía una población pacata y extremadamente conservadora con unos artistas que abanderaban una nueva cosmovisión, la que exaltaba la individualidad y la belleza por encima de cualquier imposición comunitaria. En unas cuantas décadas aparecería la explosión de las vanguardias históricas dinamitando todos los cimientos artísticos anteriores. Estos creadores fueron el germen de esa eclosión con su bandera del arte por el arte.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

Hablar de los inicios de la imprenta es hablar de Aldo Manuzio. Este impresor-editor veneciano desde 1495 hasta 1515 no solo diseñó y dio cuerpo al libro tal como lo conocemos hoy en día, sino que elevó a cotas de calidad las ediciones críticas de los clásicos greco-latinos. Su logotipo editorial, el ancla y el delfín entrelazados bajo el lema Festina Lente, ese “apresúrate despacio” tomado de un adagio de Augusto, se convirtió muy pronto en símbolo de exquisitez, calidad e innovación.  

En apenas quince años, en el periodo que va desde 1494 hasta 1515, fecha de la muerte de Aldo Manuzio (con algunas interrupciones debido a problemas logísticos) de su imprenta salieron cerca de ciento cincuenta títulos. Sobresalen, especialmente, ediciones príncipes de Aristóteles, Platón, Ovidio, la comedia y la tragedia griega. Y no solo se centró en los clásicos, ya que también en su imprenta vieron la luz los poemas de Pietro Bembo o escritos de Erasmo de Rotterdam (propiciando la expansión del erasmismo). 

Biografía de Aldo Manuzio 

Nace en 1450 (aunque algunos autores señalan la fecha de 1449 y otros la de 1451) en Casiano di Sermnonneta, una pequeña población del Lazio romano. Poco se sabe de su infancia y juventud, pero parece que sus primeros estudios los realiza junto a Scipione Fortiguerra que, más tarde, formará parte de su selecto consejo editorial. En una edad bastante tardía, se traslada a Ferrara a completar sus estudios y es allí donde se encuentra con una de las lumbreras decisivas para su proyecto editorial: Giovanni Francesco Pico della Mirandola. Aldo tenía veinticinco años y el joven Pico era un adolescente de apenas doce años. Sin embargo, ya en él despuntaba, en forma de niño prodigio, la brillantez que le acompañaría de adulto. Por los datos que se tienen de Aldo, si bien fue un hombre afortunado en el plano intelectual, su hacienda era más bien escasa. 

En 1482 estalla la guerra entre Venecia y Ferrara, un conflicto que se prolongará en el tiempo de manera intermitente y casi interminable y que, a la postre, acabará condicionando tanto la futura empresa tipográfica como la vida cotidiana de Manuzio. Cuando las hostilidades se vuelven más duras el joven Pico della Mirandola (poseedor de una fortuna bastante notable) hospeda a su amigo en su castillo. Aquí es donde los dos hombres, llevados por su afán de perfeccionamiento intelectual, comienzan a fraguar la idea de la impresión de textos clásicos en modernas y claras ediciones. Mientras dura las hostilidades y confinados en el castillo, Aldo Manuzio se convierte en maestro de griego de los dos sobrinos della Mirandola. Aquí se organizan tertulias y hay tiempo libre para el estudio de los clásicos. Este contacto con la élite intelectual de la zona y de sus alrededores se ve enriquecido a partir de 1482 con la caída de Bizancio. Esto supone sucesivas oleadas de intelectuales exiliados que se afanaban desesperadamente en conseguir algún tipo de refugio o mecenazgo por parte de los ricos y cultivados príncipes de las cortes italianas. 

Los inicios de la imprenta de Aldo Manuzio 

A pesar de que su amigo della Mirándola le ofrece una parte del castillo para la imprenta y una cuantiosa suma de dinero, Aldo se empeña en mudarse a Venecia, por entonces un hervidero intelectual y eje libresco. Así tenemos que, en 1494, se encuentra en la Ciudad de los Canales buscando financiación para la impresión de sus libros. Fue Ermolao Barbarigo,  cuyo hijo había sido alumno de Manuzio y dueño de la fábrica de papel Fabriano, quien puso el dinero necesario a cambio de la mitad de las acciones. Barbarigo fue una bendición para el impresor ya que, con su fortuna, había conseguido atesorar una importante biblioteca compuesta de libros medievales manuscritos. Estos serán de utilidad para el gran impresor.  La imprenta se instala junto a la iglesia de San Agustín y encarga a Griffo (afamado orfebre) el diseño y la ejecución de los nuevos tipos.  

Su primer libro en latín salió de la imprenta en 1496: Sobre el Etna de Pietro Bembo. El éxito de las obras impresas por Manuzio alcanzó, muy pronto, fama internacional. Así editores e impresores de otras partes de Italia y de Europa no tardan en imitar sus innovaciones. A eso se debió la deslealtad de Griffo que no tuvo ningún reparo en inundar el mercado con fuentes piratas Por eso, lo despide y le sustituye Giacomo “el húngaro” para seguir con Giulio Campagnola hasta la muerte del impresor.  

La Neoccademia de Aldo Manuzio 

Con los beneficios de la imprenta crea en su casa la denominada Academia Aldina inspirada en la Academia Platónica de Florencia. Estaba formada por los treinta y dos sabios de su consejo editorial e intelectuales tanto venecianos como exiliados de Constantinopla. Allí se reunían el príncipe Alberto Pío de Carpi, el poeta Pietro Bembo, el helenista Girolano Aleandro da Motta, Demetrio Ducas (requerido por el Cardenal Cisneros para hacerse cargo de la parte griega de la Biblia Políglota), Thomas Linacre (médico de Enrique VIII de Inglaterra) e, incluso, Erasmo de Rotterdam. 

Estos intelectuales se encargaban de seleccionar los manuscritos que, tras el contraste de las distintas versiones, servirían para fijar el texto. Posteriormente se producía un elaborado proceso de impresión página a página, pliego a pliego. 

Los últimos años en la vida de Aldo Manuzio  

En 1505, en plena madurez, se casa con la joven María Torresani de apenas veinte años. Desafortunadamente dicha felicidad se ve empañada por una serie de desgraciados sucesos. Primero fallece Barbarigo, principal accionista de la imprenta. Luego se declara la bancarrota de las entidades financieras venecianas. Como debe parar, aprovecha la falta de recursos a la hora de seguir con su tarea impresora para hacerse conferenciante con una gira por toda Italia. Le acompaña su esposa y nace su primer hijo.  

Las máquinas vuelven a ponerse en marcha en 1507 cuando el padre de María aporta el capital que no quieren poner los herederos de Barbarigo. Es entonces cuando solo saca a la calle los clásicos con más demanda relegando proyectos de mayor envergadura, como una Biblia políglota o títulos de autores contemporáneos. Hacia 1509 la interminable guerra entre Venecia y Ferrara hace insostenible la situación. Aldo Manuzio debe huir con su familia y encuentra refugio en el castillo de Novi propiedad de su amigo el príncipe Alberto Pío de Carpi. Allí sitúa una imprenta que pretendía ser provisional. Sin embargo, en ella le alcanza la muerte en 1515. Su tarea editora continúo con su hijo primogénito y su nieto, ambos de nombre Aldo. 

  

Aldo Manuzio y sus aportes a la tipografía 

1.- De manera incansable y metódica, Aldo Manuzio puso en marcha y concluyó un plan de publicaciones exhaustivo y complejo. Así, cada edición era sometida a un consejo editorial de treinta y dos sabios de renombre entre los que se encontraban eruditos, filósofos, filólogos, calígrafos o poetas no solo de Italia sino también de Inglaterra, Grecia, Francia o la actual Turquía.  

2.- Para las ediciones de los clásicos de la antigua literatura griega o romana se imprimían los textos redactados en la lengua original, a ser posible sin glosas ni notas a pie de página. Así la nueva intelectualidad, compuesta por una clase emergente de laicos estudiosos, forjada en las ideas y principios del Renacimiento, podía conversar “libremente con tan gloriosos difuntos”. 

3.- Como complemento, anexo o ayuda a estas ediciones, el propio Aldo Manuzio publicó e, incluso, redactó él mismo gramáticas y diccionarios. Estos servían a modo de libros de texto para los cada día más numerosos estudiantes de las universidades. Estos iban cobrando fuerza e importancia en los estados que, por entonces, comenzaban a forjarse, a la par que ser propagaba la imprenta por toda Europa y, posteriormente, por todo el mundo conocido.  

4.- Trabaja con el papel de extrema calidad de la casa Fabriano, hoy un lujo reservado a los regalos.  También utiliza una cola especial que hace que los libros no se abran. Deja márgenes generosos con el objetivo de que en ellos se pudieran realizar notas por parte de los estudiantes.  

5.- Aligera las encuadernaciones haciéndolas minimalistas. Se utilizaba una piel muy fina que llega desde el norte de África y elimina las tablas de los libros medievales. Estas son sustituidas por cartón. Además adopta el lomo plano y se estampa las portadas a fuego. Todo ello aporta ligereza. 

6.- Para hacer más llevadero el proceso de encuadernación, se inventa una forma nueva de numerar los distintos cuadernillos. Esta nomenclatura es la que ha perdurado hasta hace poco cuando la tecnología informática ya no la ha necesitado.  

7.- A partir de 1496, los tipos encargados a Griffo se hacen más ligeros, se redondean y la lectura se hace más clara. Aún se sigue innovando en su afán por presentar hojas limpias. El cenit llega en 1499 primero con la Cornucopias de Perotti y después con la Hypnerotomachia Poliphili, considerado el libro más bello y, a la par, el más enigmático salido de una imprenta.  

8.- Aldo Manuzio no solo se contenta con ir diseñando y fundiendo matrices cada vez más bellas y más claras, sino que, además, en aras de una mejor comprensión lectora, inserta dos signos de puntuación inéditos hasta entonces: el punto y coma y el apóstrofo.  

9.- Fue el primer editor que se preocupa por ordenar sus colecciones y por publicar catálogos a disposición del público con sus características y precios. El primero es de 1498. 

10.- En el año 1500, buscando un formato que se adaptara a las formas de vida de su emergente clientela de eruditos y estudiantes, Aldo Manuzio reduce considerablemente el formato de los libros hasta las medidas de 100 x 150 mm. Nace así el formato octavo o libro de bolsillo. 

11.- Paralelamente, encarga a Griffo una fuente que ha pasado a la historia con los nombres de cursiva, inclinada, itálica o aldina inspirada en los manuscritos autógrafos del poeta Petrarca que Pietro Bombo conservaba en su biblioteca. 

12.- Fue tal su éxito que las tiradas llegan a los mil ejemplares y, además, salían a un precio competitivo.  

La importancia y la influencia de Aldo Manuzio en la historia de la imprenta

En distintos puntos de Europa se imitó, cuando no se copió descaradamente, las ediciones aldinas incluidas sus señas de identidad (el ancla y el delfín). Manuzio modificó no solo el formato códice heredado de la Edad Media (grandes y pesados infolios de difícil lectura) sino que, además se encargó y dirigió la afamada Neoccademmia. Allí los sabios renacentistas, al contrario de los monjes de la cultura medieval, se empeñaron en seleccionar y en fijar la mejor versión conocida de los textos antiguos. Como editor, puso al alcance de una inmensa minoría de interesados los grandes textos de la cultura clásica en ediciones filológicamente impecables.  

Como impresor realizó una serie de innovaciones tan fundamentales que han pervivido hasta la actualidad. Y todo ello sin renunciar a la calidad que se propuso desde el primer momento. La del papel es un claro ejemplo puesto que aún hoy en día permanece blanco, crujiente y tan espeso que ni siquiera la tinta de los escolares que han utilizado estos libros ha logrado deteriorarlo lo más mínimo. 

Como hombre de negocios, ideó modernas y desconocidas estrategias de marketing que posibilitó la movilidad de sus ejemplares por toda Europa. Incluso la influencia de la letra aldina se encuentra en un arte tan alejado como el de los luthiers del norte de Italia con Stradivarius a la cabeza. Se inspiraron en la f inclinada para la apertura de la caja de resonancia. Hasta ese punto llegó la influencia y los aportes a la imprenta de Aldo Manuzio.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

Reseña de algunas obras de Lucian Freud, el pintor que realizó el retrato más controvertido de Isabel II. 

Aunque en vida, como cualquier artista de talla, ocupó las portadas de noticias culturales por algún que otro escándalo, Lucian Freud (Berlín, 1922- Londres, 2011), ha sido uno de los pintores más reconocidos dentro del panorama del arte contemporáneo. Sus obras, además, han alcanzado récord en las subastas internacionales y ya cuelgan en prestigiosos museos. El artista, aunque bebe del surrealismo y del hiperrealismo es de difícil encuadre en un estilo artístico concreto. Por lo demás, este es tan personal que es claramente reconocible e identificable para los amantes del arte. Se inició en los procesos de las pinturas surrealistas y en las posibilidades de expresión del inconsciente según Freud. Hay que anotar que el concepto fue descubierto precisamente por su abuelo paterno y, con toda probabilidad, la fama (ligada a la trascendencia de los trabajos del psicoanalista) influyó en la personalidad del artista.

Mínima biografía Lucian Freud  

Nacido en Berlín en 1922, en el seno de una familia judía de prestigio intelectual, ya que su padre era un reconocido arquitecto, nieto del creador del psicoanálisis, Sigmund Freud, como ya se ha apuntado. El padre del creador del psicoanálisis ya llevaba la semilla del arte en su interior y, en vida, barajó la posibilidad de iniciarse como pintor, siguiendo la estela de Otto Dix. Esta semilla la hizo germinar (con un éxito sobresaliente) uno de sus hijos: Lucien Freud. Con el avance del nazismo en Alemania y en previsión de los terribles acontecimientos que sucedieron posteriormente, la familia al completo emigra a Reino Unido en 1932. A los Freud se les concede la nacionalidad en 1939. Por tanto, aunque sus orígenes son germánicos, y así se plasma, a veces, en su obra, Lucian Freud es considerado y catalogado como un pintor británico. 

Educado en las instituciones inglesas de  Bryanston School y  Dartington Hall School, completó sus estudios en la Central School of Art de Londres. Como todos los artistas, tuvo su periodo aventurero (en este caso, como marino mercante). Además, estuvo un tiempo viviendo en París y recorrió Italia al completo estudiando los clásicos. Allí se empapó tanto de las características de la pintura renacentista como del arte barroco. Parece que se sentía a gusto en Inglaterra, ya que, a finales de la década de los cuarenta fijó su estudio en Londres para, prácticamente, no abandonarlo durante toda su vida. Del estilo barroco tomó una subyugante fuerza a la hora de plasmar en las líneas de su pintura todo tipo de claroscuros, tanto los del alma como los físicos. Y de los clásicos antiguos encontramos el gusto por la figura humana, el retrato, el desnudo… No podemos perder de vista que, si por algo se caracteriza la obra de Lucian Freud, es por que refleja todos los choques espirituales internos a través del semblante del rostro. Este siempre aparece reconcentrado, ensimismado y ajeno tanto al espectador como a la realidad circundante.  

Características y estilo de las obras de Lucian Freud 

1.- Aunque sus primeros cuadros, realizados en la década de los cuarenta, acusa un fuerte contenido heredado de los principales representantes del surrealismo, Lucien Freud pronto generó un estilo propio. Así, casi desde de sus inicios se decantó por los retratos y por unos inquietantes desnudos de estudio en el que se presentaban los modelos dotados de una fuerte carnalidad. A este respecto, el pintor reconocería lo siguiente:  

Quiero que mi pintura funcione como carne. Para mí, la pintura es la persona. Que ejerce sobre mí mismo un idéntico efecto que la carne. 

2.- Quizás por esto (y no solo por sus declaraciones) , era considerado como el mejor representante del movimiento hiperrealista inglés. Aún así, tampoco se puede encuadrar en el movimiento ya que su obra está tan impregnada de choques espirituales tan brutales que, en ningún momento, puede encasillarse en esta corriente artística que, en ocasiones, deja de lado los paisajes espirituales internos.  

3.- Comparte con otros pintores británicos contemporáneos, como Frank Auerbach y Francis Bacon un sustrato del expresionismo y su búsqueda del fondo anímico a través de lo físico. Aún así,  sus cuadros no pueden circunscribirse a corriente alguna. 

Interior de hotel de Lucien Freud 

4.- Una pincela gruesa sirve para presentar los modelos bajo una fuerte luz. Los retratos y los desnudos describen unos personajes ajenos al hecho de ser pintados, inmersos en su propio interior, en sus cuitas y problemas. Y esto subyuga al espectador en un movimiento de ida y vuelta que se inicia con un acercamiento y, a la vez, fija una frontera emocional entre la obra y el receptor.  

5.- Junto a los retratos es frecuente que aparezcan las mascotas de los protagonistas de las obras que cumplen esa función de completar la personalidad reflejada.  

Obras de Lucian Freud 

1.- Retrato del barón Thyssen-Bronemisza resguardado en su museo madrileño y es el que se utiliza cuando se habla de la labor como mecenas del aristócrata. 

2.- Muchacho y Speck (1980-81).

3.- Eli y David (2005-2006).

4.- Grey Gelding (2003).

5.- La yegua Skewbald (2004).

6.- Retrato de Kate Moss (2002) embarazada de siete meses. Sobre esta obra hay que anotar que el mismo artista ha confesado que no le satisface del todo. Es una de las pinturas controvertidas de Lucian Freud

7.- Mujer con perro blanco (1952) que abre este artículo. 

8.- Yegua comiendo heno (2006).

9.- Múltiples autorretratos (solo de rostro) a lo largo de su vida. 

10.- Retrato de la Reina Isabel II realizado en 2001 que, por su importancia, merece trato aparte.

 

El retrato de Isabel II por Lucian Freud, más allá de la crítica 

La obra es un pequeño retrato de apenas 15,2 x 23,5 cms en el que aparece la actual monarca británica retratada solo con la zona del rostro. Ni siquiera se refleja parte de los hombros o el cuello. Todo el acento se deja al semblante. Sin embargo, la reina lleva joyas y una de sus coronas que, en la pintura, se nos antoja demasiado grande para su cabeza e, incluso, ajenas a la composición. Comienzo anotando que nada más darse a conocer esta obra de Lucian Freud en 2001 comenzó la polémica. Esta vino de sectores que poco o nada tienen que ver con la crítica artística y llegó por el tratamiento poco ortodoxo realizado a la reina, venerada en Reino Unido. 

Retrato de Isabel II por Lucien Freud 

Para la obra, Lucian Freud abandonó su estudio y cumplió las exigencias de palacio. Con la reina como modelo, realizó esta pequeña pintura en la que Isabel II aparece ensimismada en sus pensamientos, ajena a la labor del artista y representada con un aspecto envejecido. Las joyas de gran tamaño, pompa y ceremoniales en extremo contrastan con el rostro de la monarca. El aspecto de la corona parece aplastar a una anciana a la que, a duras penas, parece mantener el equilibrio hacia tanto poder. Hay que anotar que, a pesar de las críticas vertidas por el público en general, a Isabel II no le disgustó el retrato y le dio su visto bueno. Parece que su sentir fue más allá de la cortesía debida y que, en verdad, percibió la belleza de la pintura. 

Sea como fuere la obra de Lucian Freud no ha estado (ni lo está) ajena a la polémica (la mayoría de las veces fuera del circuito de los entendidos del arte) por cualquier razón. Ya sea porque hace un retrato poco favorecedor de una monarca o porque sus desnudos (en la era de la pornografía obscena) parecen inquietantes. Sin embargo, hay que concederle a todos ellos un hilo en común: el afán por sacar lo interior hacia lo exterior siempre en una pose ensimismada y concentrada ajena, en ocasiones, al espectador.  

Por Candela Vizcaíno| Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

 El hombre del pelo rojo de Lucien Freud

 

En el corazón de Euskadi, en el norte de España, a pocos minutos en coche de Bilbao y, abriendo la puerta a la Reserva de Urdaibai se encuentra Gernika. La ciudad es algo más que un emplazamiento hermoso, interesante o agradable, ya que en ella tuvieron lugar los bombardeos de la Guerra Civil Española. Estos, en esencia, adelantaron las barbaridades que vendrían después, con masacre de población civil inocente incluida.  Gernika es, también, conocida internacionalmente por el famoso cuadro homónimo de Pablo Picasso, uno de los mayores representantes del cubismo, hoy custodiado en una sala del Museo Reina Sofía de Madrid. ¿Solo tienes un día para disfrutar del emplazamiento? Entonces, apunta y organízate que hay mucho que ver en Gernika. Estos son los 5 magníficos que no te puedes perder:

Árbol de Gernika y La Casa de Juntas, lo primero que tienes que ver en Gernika y nada más llegar 

Gernika es un lugar marcado por la tradición, ya que  aquí se reunían desde antiguo los representantes de los pueblos del Señorío de Bizkaia bajo una democracia participativa muy simple, directa y justa. El lugar exacto de estos encuentros, en un principio, y como es tan normal en este tipo de comunidades, era al abrigo de un vetusto y fuerte roble situado en un repecho elevado. Hoy, el árbol vencido por el tiempo, se guarda en un templete. A pocos metros crece saludable uno de sus nietos, vigilando la tribuna exterior de la Casa de Juntas.

 Gernika 1

Todo está cercano: el roble más viejo, el nuevo y la Casa de Juntas, lugar de reunión de los representantes del señorío. Se puede acceder a la sala general y a las adyacentes reconvertidas en un pequeño museo con objetos curiosos, como las bolas de plata para las votaciones. Tampoco te puedes perder el gigantesco mural de Gustavo de Maeztu, titulado Lírica y religión,  situado en la sala conocida como de la Vidriera. 

Parque de los Pueblos de Europa 

Justo al lado, a la derecha, se encuentra la zona verde más amplia de Gernika de la que poco o nada habría que reseñar si no fuera porque aquí se encuentran esculturas monumentales de artistas de la talla de Henry Moore o Eduardo Chillida, el mismo que dejó su estremecedor Peine del Viento en una punta de la bahía de La Concha de San Sebastián.  

Iglesia de Santa María, también tienes que ver en Gernika 

Este imponente templo se encuentra a cuatro pasos, literal, y en frente de la Casa de Juntas. Es sobrio tanto por fuera como por dentro. Se inició en el siglo XV que responde a la mayoría de las características de la arquitectura gótica y no ha sufrido demasiados añadidos posteriores. Solo es accesible en horario de cultos religiosos. 

Museo de Euskadi, otro imprescindible que ver en Gernika 

 

También se encuentra a tres pasos del Árbol de Gernika. Va explicando la historia del pueblo vasco con documentos originales, facsímiles, libros, retratos y objetos diversos. No es apto para niños muy pequeños, ya que su interés radica en la historia y, para ello, hay que leer mucho.

Gernika 2 

Museo de la Paz 

Más interactivo y adecuado para los pequeños y las familias es el también vecino Museo de la Paz con actividades lúdicas para todos y en el que se intenta fomentar una cultura del entendimiento, la concordia y el conocimiento de la diversidad. El protagonista de este emplazamiento es el conocido cuadro de Picasso.

Gernika tiene buenos servicios, cafeterías, restaurantes y lugares de ocio. Los lunes cierran los museos (que son de pago), pero hay un concurrido y surtido mercado con productos de alimentación de calidad extrema, ropa o calzado. Aparte de todo esto que tienes que ver en Gernika el lugar es punto de destino de los gastrónomos locales y foráneos. También se encuentra a corta distancia de otros puntos interesantes del Euskadi como Lekeitio o el Castro de Arraola. 

Fotos y textos por Candela Vizcaíno

 

 

 

“La semilla del fanatismo siempre brota al adoptar una actitud de superioridad moral que te impide llegar a un acuerdo”. 

Este librito en octavo de apenas cien páginas reúne las conferencias que el reputado intelectual israelita Amos Oz pronunció entre los años 2001 y 2002 sobre el tema del fanatismo, sus orígenes, circunstancias y consecuencia. Además en él se encuentra una disertación sobre la escritura como terapia liberadora de todos los fantasmas que encadenan el espíritu humano. El resultado fue Contra el fanatismo, libro de lectura imprescindible.  

Aproximación a Contra el fanatismo de Amos Oz

Contra el fanatismo se gesta en el afán de ser una pequeña medicina para dos de las enfermedades del alma más letales y destructivas; a saber: la vanidad y el complejo de superioridad. Una medicina cuyo uso –léase lectura- debiera ser de obligado cumplimiento  no ya en los colegios. Es aquí donde, por cierto, faltan demasiadas obras de lectura por prescripción facultativa. También debiera ser obligatorio (sin afán fanático) para todo aquél que se atreva a salir a la calle por la mañana; es decir, para todo humano que camine a dos pies.  

¿Por qué debe ser de lectura obligada Contra el fanatismo de Amos Oz? 

Y debiera ser de lectura obligatoria porque, en un lenguaje sencillo al extremo, y con unos planteamientos tan elementales como el dos más dos suman cuatro, Amos Oz es capaz de despertar la conciencia atontada y adormecida del ciudadano actual imposibilitado para ver más allá de su propio ombligo y de sus inventadas necesidades de hombre pequeño. La cuestión esencial que se plantea en el libro viene a resumirse en lo siguiente: en el fondo, un fanático es un ególatra (un consumado narcisista) que no puede ver más allá del reducido círculo de sus ideas cimentadas o martilleadas educacionalmente. Esto es, es un ser que no puede liberarse de las consignas ya sean religiosas, de partido o de cualquier otra índole. Un fanático es incapaz de imaginar que hay otra persona con ideas distintas a la suya y que esas ideas deben ser igual de respetadas que las que él/ella defiende y, en ocasiones, quiere imponer aunque sea utilizando la fuerza. En definitiva, los fanáticos pertenecen a ese grupo de la raza humana que no pueden entender los mundos posibles

Las tres conferencias reunidas en el libro pretenden ser “un aviso para caminantes”, una señal de advertencia y peligro, una ejemplificación de la catástrofe anímica, humana y material a la que se puede llegar cuando la intolerancia se reviste con excusas (nacidas, en el fondo, del miedo a cualquier cambio) del que solo quiere ver sus propios planteamientos y es incapaz de respetar al otro. Como ya se ha dicho antes,  Contra el fanatismo de Amos Oz es de lectura obligada. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

Situado un poco apartado de la ruta más conocida que ver en Sevilla, el Museo de Bellas Artes de Sevilla aglutina una interesante pinacoteca que nos dice de los modos, las historias y las formas de vida de una ciudad peculiar en extremo. De 1835 es su acta de fundación aunque la inauguración oficial fue en 1841. Esa primera colección, germen principal y una de las dos patas fundamentales de la institución, se formó con los fondos de conventos y monasterios tras la Desamortización de Mendizábal. La segunda pata del museo está conformada por obras de finales del siglo XIX y principios del XX procedentes de artistas locales influenciados por  las características del impresionismo, por la pintura costumbrista o por las posibilidades de la pintura de naturaleza. Pero vamos por partes.  

La colección de pintura barroca del Museo de Bellas Artes de Sevilla

Cuando el museo abrió sus puertas a mediados del siglo XIX la cultura del Neoclasicismo estaba totalmente asentada en Andalucía y eso a pesar de la particular idiosincrasia del lugar. La Desamortización de Mendizábal que da comienzo en 1836 expropia todos los bienes de las órdenes religiosas y entre ellos se encuentran maravillosas pinturas barrocas e inmuebles como el Convento de la Merced, sede del actual Museo de Bellas Artes de Sevilla. Esto es, cuando la pinacoteca abre sus puertas al público guiados por los ideales ilustrados del Siglo de las Luces que daba sus coletazos por entonces, había un fondo de pinturas (y un pequeño grupo escultórico) de los siglos anteriores que responden a las características del arte barroco fundamentales. 

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Y llegados a este punto tenemos que anotar que Sevilla es eminentemente barroca y, con todas sus luces y sus sombras, supuso la época de esplendor de la ciudad. Era, por entonces, Puerto de Indias y en sus calles se daban cita desde aristócratas venidos a menos con aventureros de cualquier pelo y pluma. De esta situación se hace eco con magistral originalidad la novela picaresca. El lugar era la salida para América y hasta aquí llegaban mercancías de todo tipo que, a pesar de esa abundancia, no sirvió para crear riqueza debido a los múltiples frentes bélicos abiertos por la monarquía hispana. España abandera la Contrarreforma y la sociedad se encierra en sí misma guiada tanto por profundas creencias religiosas como por una arraigada superstición. Las sucesivas crisis económicas hacen mella en el ánimo de la población que busca refugio en la vida en el más allá mientras se evade con el fértil teatro barroco de capa y espada tan de éxito en la época. Mientras esto sucede en la calle, los conventos y monasterios se llenan de obras de arte realizadas por encargo a los mejores artistas. Y es aquí donde nos encontramos la base de la colección original del Museo de Bellas Artes de Sevilla.  

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De los muros de esos centros religiosos se trajeron ejemplares del mejor Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682), uno de los más importantes pintores barrocos españoles y el mayor representante de la escuela sevillana (sin contar a Velázquez que realiza su carrera en Madrid). Del maestro es la delicada obra la Virgen de la Servilleta pintada en 1666 con una original técnica en el que el claroscuro de Caravaggio nos introduce en una escena que se aleja de lo sagrado. Tanto la Virgen como el Niño Jesús están representados sin atributos divinos y miran con sereno desparpajo al espectador como si estuvieran asomándose a una ventana. La belleza tranquila de la figura femenina se complementa con un infante saludable, risueño que nos aporta una actitud positiva ante la vida. No era esto lo frecuente en el estilo barroco español ya que el pesimismo que impregnaba la sociedad se transparentaba en el arte con recuerdos de la muerte y llamadas a renunciar a cualquier gloria o éxito. En este sentido Valdés Leal (1662-1690) es el maestro indiscutible de unas obras que nos advierten de la corrupción de la carne y de las penas del olvido con furibunda intensidad. Este artista también está presente con sus obras en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, aunque las de mayor intensidad se custodian en el Hospital de la Caridad de la capital hispalense. Grandes obras basadas en las reglas y milagros de los cartujos realizadas por Zurbarán (1598-1664) completan la muestra de lo mejor de la pintura barroca de la pinacoteca sevillana. 

 

El arte del Siglo XIX en el Museo de Bellas Artes de Sevilla 

 

Andando el tiempo, un grupo de pintores con otra formación y perspectiva vital coparán la escena artística de la capital hispalense. De entre todos ellos sobresalen, sobre todo, Gonzalo Bilbao (1860-1938) y José Villegas Cordero (1844-1921), quien ocupó durante varios años la dirección del Museo del Prado de Madrid. Eran artistas con educación burguesa que conocían las nuevas tendencias europeas y que se interesaron por las técnicas que se ensayaban en París. El exotismo, de moda en la época, encuentra la base en las costumbres locales, como la lucha a vida o muerte del toreo, los bailes flamencos o las mujeres vestidas con coloridos mantones de manila. 

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Siguiendo las ideas estéticas del realismo literario o del naturalismo, los olvidados, los mendigos, los huérfanos abandonados se convierten, por primera vez, en protagonistas de las pinturas. A la par, se mira hacia la naturaleza, hacia las posibilidades del color y de la luz. En este sentido, cabe encuadrar las grandes obras de Gonzalo Bilbao en las que predominan esa técnica aprendida de los impresionistas parisinos. La sociedad había cambiado. Por eso, este nuevo grupo de obras nada tienen que ver con la pintura religiosa del siglo XVII sobre las que se formó el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Ahora el foco se pone en la belleza femenina, en el costumbrismo, en los  paisajes, en los retratos de personajes ilustres (el del rey Alfonso XII por ejemplo),  burgueses o, incluso, anónimos. La estética es la de la alegría mundana. Y estas conforman las últimas salas de la pinacoteca sevillana. 

Breve introducción al edificio donde se ubica el Museo de Bellas Artes de Sevilla  

El eje central lo forma el Convento de la Merced donde fue invitado a un exilio interior (y exterior) el gran Tirso de Molina, fraile de dicha orden con obra (El Burlador de Sevilla) demasiado profana según el criterio de sus superiores. Como todas las construcciones de las órdenes religiosas de la época, está estructurado alrededor de un patio porticado, ajardinado y adornado con fuentes y azulejos. Sobre este se desarrollan otros espacios similares en los que los cipreses en combinación con naranjos bordean albercas, estanques o fuentes. Junto con la escalera imperial (realizada en mármol blanco bifurcándose en dos tramos), son los elementos arquitectónicos más característicos del emplazamiento. 

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Horarios y precios del Museo de Bellas Artes de Sevilla  

Es, además, uno de esos espacios imprescindibles cuando llueve en la capital andaluza. Aunque los días de sol son muchos, también la lluvia (y con intensidad) hace de las suyas, especialmente a finales de otoño y principios de primavera. Recuerda además:  

1.- Que abren a las 9 de la mañana y cierran a las 9 de la tarde. 

2.- Los lunes está cerrado. 

3.- Los días grandes de Navidad también cierran sus puertas así como algunos festivos especiales. 

4.- La entrada es gratuita para los ciudadanos de la UE. 

5.- Para el resto (2021) es de tan solo 1,50 euros. 

6.- La colección al completo (sin contar exposiciones temporales) se visita en menos de dos horas. 

7.- Los domingos entre otoño y primavera en la plaza por la que se accede se sitúan artistas locales actuales ofreciendo sus obras. 

El Museo de Bellas Artes de Sevilla a pesar de ser desconocido para la gran mayoría es parada imprescindible para los amantes de la pintura. Y para aquellos viajeros apresurados, aquí os dejo un vídeo de mi canal de Youtube con el resumen del artículo. 

Fotos y texto por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

Resumen de la biografía conocida y aportaciones al conocimiento de Hipatia de Alejandría, una de las científicas de la Antigüedad silenciadas durante siglos. 

La historia de Hipatia de Alejandría y de los últimos días del Mouseion (uno de las divisiones por conocimientos de la Antigua Biblioteca de Alejandría) la conocemos por la biografía que de ella nos hizo Sócrates Escolástico ciento veinte años después de la muerte de la sabia alejandrina. Hoy en día su figura está siendo reivindicada por todo tipo de feminismos ya que es un claro ejemplo del Efecto Matilda, esto es, la negación de su importancia en la historia del conocimiento por el simple hecho de ser mujer.  

Biografía de Hipatia de Alejandría muy resumida 

Hipatia de Alejandría nace en el 370 (otras fuentes aportan el año 355). Es hija de Teón de Alejandría, importante filósofo y matemático el cual se ocupó personalmente de las primeras enseñanzas de su hija, cosa muy poco frecuente en la época. El hecho de que perteneciera a una familia de intelectuales (para los parámetros de la época) fue determinante en el futuro de quien se convertiría en una de las primeras mujeres investigadoras conocidas en la historia. Así, después de recibir la primera instrucción de la mano de su padre, Hipatia se traslada a Italia y Atenas para completar sus estudios; estudios que termina ayudada por los propios maestros del Mouseion, la Universidad adscrita a la Antigua Biblioteca de Alejandría donde se investigaba sobre diversas materias desde astrología hasta matemáticas. 

Siguiendo las bases de la época, Teón entrenó a su hija tanto en el cuidado de su cuerpo como en el de su espíritu para que fuera un “ser humano perfecto”. Según dice su biógrafo, el antes mencionado Sócrates Escolástico:  

La belleza, inteligencia y talento de esta gran mujer fueron legendarios, superó a su padre en todos los campos del saber, especialmente en la observación de los astros. 

y más adelante nos informa:  

Consiguió un grado tal de cultura que superó con mucho a todos los filósofos contemporáneos. Heredera de la escuela neoplatónica de Plotinio, explicaba todas las ciencia filosóficas a quien lo deseara. Con este motivo, quien deseaba pensar filosóficamente iba desde cualquier lugar hasta donde ella se encontraba... pero a más de saber filosofía era también una incansable trabajadora de las ciencias matemáticas.  

Esto es, Hipatia de Alejandría recibió una exquisita educación con los mejores maestros de la época formándose en diversas materias y alcanzando tal grado de maestría que, muy pronto, fue ella considerada una eminencia. Tanto fue así que, alrededor del año 400, es decir nueve años después de la destrucción del Serapeum (también adscrito a la Biblioteca de Alejandría), Hipatia llegó a dirigir el Mouseion y desde allí tuvo en sus manos la educación de destacados miembros de la aristocracia de la época, luego convertidos al cristianismo. Recordemos que esta institución hacía la suerte de universidad de la época. Sin embargo, ya eran malos tiempos para cualquier sabio pagano puesto que Roma, ya definitivamente cristiana, obligó al cierre definitivo de las puertas de esta institución creada setecientos años atrás. 

Esto es, hay que destacar en la biografía de Hipatia de Alejandría que se le ofreció la administración y la dirección de una institución, si no en franca decadencia, sí condenada a desaparecer por el avance de nuevas ideas religiosas enfrentadas al pensamiento y la investigación pagana. Hipatia de Alejandría, por tanto, estaba condenada a luchar desde distintos ámbitos con nuevos bárbaros que veían en ella un mundo pasado y pagano que se negaban a incorporar a su nueva cosmovisión. De poco o nada valió a los jerarcas cristianos que la instrucción recibida proviniera de esta excepcional mujer, considerada la primera matemática de la historia.  Así, la nueva religión (cristianismo) preponderante en la época, “instaba” a todos sus miembros a convertirse a la fe de Cristo (y por tanto, a abandonar cualquier estudio que pudiera considerarse contrario al dogma) si no querían morir. Y en esta red sucumbió Hipatia de Alejandría.  

Los aportes de Hipatia de Alejandría al conocimiento 

Hipatia se negó a renunciar a aquello que había cimentado su vida que no era más que la filosofía entendida como amor al conocimiento o a la sabiduría. En todo ello creía profundamente. No se convirtió a la nueva fe y eso propició las iras de los nuevos gobernantes que no iban a consentir que una mujer pagana pusiera en cuestión la cosmovisión que se abría ante ellos.  Lo que sucedió en marzo del año 415, cuando una muchedumbre de fanáticos se toparon con ella en el centro de Alejandría, es lo que sigue.  Y dejamos hablar de nuevo a Sócrates Escolástico:  

Le arrancaron de su carruaje, la dejaron totalmente desnuda; le tesajearon la piel y las carnes con caracoles afilados, hasta que el aliento dejó su cuerpo... 

Las iras de la barbarie, de la incultura y de la intolerancia se cebaron sobre una de las más fascinantes investigadoras de la Antigüedad. El Mouseion había desaparecido, la última directora brutalmente asesinada y los libros, como los que se encontraban en el Serapeum y en la Biblioteca Real, destruidos. Recordemos que todos estos emplazamientos formaban parte del gran recinto de saber que fue la Biblioteca de Alejandría, una de las bibliotecas antiguas más importantes y fascinantes. En el 416 ya nada existía, a no ser algunos volúmenes hurtados al fuego y al fanatismo de difícil rastreo hoy en día. Ante la humanidad se abría una época oscura en la que el conocimiento comienza a quedar encerrado en centros religiosos. Aunque en los escasos libros medievales se intentó (con distinta suerte) recuperar la cultura clásica, esta quedó en tal estado de abandono que buena parte de sus avances se perdieron para siempre. 

Los aportes de Hipatia de Alejandría al conocimiento, a pesar de que no ha quedado obra de ella y todo fue destruido, se centró en el campo de la filosofía entendida como amor por la sabiduría. Ese hacerse preguntas repercutió en el área de las matemáticas y en el de la astrología. Termino anotando que la figura de Hipatia de Alejandría, siglos después, se ha convertido en clave reivindicada por el feminismo. Y es así por lo que supuso su cruel muerte y persecución de una mujer que había sido recompensada (por su sabiduría) con puestos de poder en el ámbito intelectual. La cultura medieval que asolaría (ya que no puede utilizarse otro verbo) Europa siglos después no recogió este saber por no considerarlo apto a sus intereses.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

  

Las bibliotecas antiguas ejercen una atracción irresistible. ¿Por qué? Quizás porque han sido y son centros de tramas alrededor de la conspiración ya que buena parte de ellas guardan libros medievales únicos. Y cuando el conocimiento es tan elitista todo indica que lo allí expuesto es fundamental para la salvación humana.  Tenemos que recordar que hablamos de ejemplares que, en algún caso, son únicos. Que hubo un tiempo en el que poner la palabra por escrito era una tarea larga, ardua y costosa. Por eso, solo se atendía a lo importante: a los caminos que propiciaban la salvación del alma. Las bibliotecas antiguas, por tanto, nos dicen de la redención por la palabra escrita y también del poder terrenal que puede llegar a tener el conocimiento elitista. Estas tres bibliotecas antiguas se han formado con libros, escritos, manuscritos, incunables (volúmenes impresos antes del año 1500), cartas, actas y obras prohibidas que se guardan bajo siete llaves en lujosas estancias de universidades y de centros de gobierno. Son solo un puñado de muchas (afortunadamente) desperdigadas por la Tierra. 

El hechizo de las bibliotecas antiguas  

De todas ellas (por los mitos que giran a su alrededor), cantidad de obras depositadas, belleza e importancia, hoy nos acordamos de tres situadas en el sur de Europa. Otro día seguimos por otras partes del mundo que, afortunadamente para el ser humano, las hay en todos los rincones de la galaxia conocida. Vamos que es para montárselo, como los escritores aristócratas del pasado y recorrerse el planeta Tierra buscando, simplemente, estas maravillas. En Sevilla se encuentra, por poner un caso, la Biblioteca Colombina, cuyo patrono fue Hernando, uno de los hijos de Colón, con un objetivo en vida: atesorar todos los libros que salían de la recién creada imprenta. Fue tarea imposible. Otros libros, en cambio, a pesar de su fama, se guardan en bibliotecas más modestas, como los Beatos (desperdigados por monasterios) o el Codex Calixtinus, la primera guía de viaje (del Camino de Santiago) de Europa. Todos ellos nos dicen de la cultura medieval oculta en centros religiosos donde se intentaba pacientemente copiar todos los libros de la antigüedad como se hacía en la mítica y desaparecida Biblioteca de Alejandría

Biblioteca Vaticana y Archivo Secreto Vaticano, una de las bibliotecas antiguas con más mito 

La que genera más historias (sobre todo de conspiraciones) es la Biblioteca Vaticana, creada a partir de los volúmenes guardados en San Juan de Letrán, en Roma, a mediados del siglo XV. Leyendas confabuladoras aparte, el del Vaticano es quizá el archivo de documentos antiguos más completo del mundo. Aunque se pueden visitar varias estancias, la gran mayoría de obras son accesibles únicamente a los investigadores y con exhaustivos y exclusivos permisos especiales. Destaca un códice del siglo IV con los Evangelios, el más antiguo que se conoce.

 Biblioteca Vaticana

Pero de sus más de un millón seiscientos mil libros y documentos que se custodian con celo en el Vaticano, lo que suscita mayor interés es el Archivo Secreto Vaticano, en parte abierto al público (incluso vía online) desde el otoño de 2012. Las actas del proceso a Galileo, la ley de disolución de los Templarios y las solicitudes de nulidad del caprichoso rey Enrique VIII han dejado de estar guardadas para exponerse al visitante curioso. Ya no son  material reservado y han comenzado a formar parte de los documentos de la historia universal. El catálogo general, con escritos verdaderamente secretos y confidenciales, que debe existir, sigue sin estar accesible. 

La Biblioteca de El Escorial y el sueño de un rey bibliófilo  

Cuando Felipe II decide construir el Monasterio del Escorial en medio de la nada, hubo algún bibliófilo de la época que calificó la decisión como de tumba para los libros. Corría el año 1562 y ninguna ruta importante cruzaba la soledad de la Sierra de Guadarrama. Pero este rey culto, trabajador, tozudo y aficionado a escribir cartas hasta altas horas de la madrugada decide levantar un impresionante monasterio que sirviera para guardar los restos de sus antepasados, de todos los reyes españoles y los libros más importantes de lo que entonces era el mayor imperio sobre la tierra.

Biblioteca de El Escorial 

Siguiendo las proporciones mágicas que se barajaban en la cultura libresca del Renacimiento, el rey manda levantar una mole cuadrada (el 4 es el símbolo de la perfección) guiándose, al parecer, por coordenadas astrológicas y reproduciendo las medidas del Templo de Salomón.  

Aunque sufrió un incendio en el siglo XVI y desventuras varias a lo largo de su historia, hoy atesora documentos de gran importancia entre los que sobresalen los manuscritos versados en asuntos de medicina y escritos en árabe que se salvaron (por su utilizad) de las hogueras de la Inquisición. El poderoso Conde Duque de Olivares, que compraba o requisaba libro que caía en sus manos, dejó su legado en la Biblioteca del Escorial. Destacan un buen conjunto de libros en hebreo que, en principio, debían destruirse, pero que estos personajes conservaban para su propio provecho y, afortunadamente, el nuestro.  

La delicada Biblioteca de Mafra, los libros del saber universitario

Y, por último, nos acordamos de una biblioteca mucho menor en importancia que las anteriores, pero que, por su accesibilidad y belleza, merece la visita y admiración de cualquier bibliófilo de pro. Se trata de la biblioteca situada en el Palacio Nacional de Mafra, a escasos kilómetros de Lisboa, una de las capitales de Europa más cosmopolitas en la actualidad y destino favorito de los viajeros del siglo XXI. Fue levantada en el siglo XVIII en un delicado estilo barroco suavizado por las nuevas ideas de la cultura del Neoclasicismo que empezaba a imponerse en Portugal y en el resto de Europa. La biblioteca fue un regalo del rey Juan V a su esposa por darle descendencia: la princesa Bárbara de Braganza. 

Biblioteca de Mafra

La estancia se puede visitar con un guía y aquí se atesoran bellos volúmenes perfectamente encuadernados y guardados como una segunda edición de Los Lusiadas, epopeya cumbre del bardo luso Luís de Camôes. Hoy todo el conjunto monumental es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. 

Hay más bibliotecas antiguas desperdigadas por el mundo que guardan esos volúmenes o bien únicos o bien que han sido objeto de todo tipo de estudios por ser enigmáticos. Este es el caso de la Hypnerotomachia Poliphili, maravilloso ejemplo de la imprenta y el arte renacentista. Otras obras únicas están expuestas en museos por su importancia, tal cual los pocos códices mayas y de las culturas precolombinas que han llegado hasta nosotros. Y hay un grupo de estos libros que han inspirado obras de aventuras, posteriormente llevadas al cine, que nos fascinan por dejarnos entrar en las distintas teorías de la conspiración que tanto gusta al individuo contemporáneo. 

Por Candela Vizcaíno |Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

 

 

 

Breve definición de la teoría del cisne negro (2007) de Nassim Taleb (1960) 

Definición de un cisne negro y su impacto en la historia y los sucesos cotidianos

¿Qué es un cisne negro? Para empezar, es un suceso improbable, sus consecuencias son importantes y todas las explicaciones que se puedan ofrecer a posteriori no tienen en cuenta el azar y solo buscan encajar lo imprevisible en un modelo perfecto. El éxito de Google y YouTube, y hasta el 11-S, son cisnes negros. Para Nassim Nicholas Taleb, los cisnes negros son parte integrante de nuestro mundo, desde el auge de las religiones hasta los acontecimientos de nuestra vida personal. 

¿Por qué no podemos identificar este fenómeno hasta que ya ha sucedido? Según el autor, ello se debe a que los humanos nos empeñamos en investigar las cosas ya sabidas, olvidándonos de lo que desconocemos. Ello nos impide reconocer las oportunidades y nos hace demasiado vulnerables al impulso de simplificar, narrar y categorizar, olvidándonos de recompensar a quienes saben imaginar lo imposible.

La teoría del cisne negro de Nassim Taleb  

He transcrito literalmente parte de la contraportada de la obra y, hasta aquí, todo de acuerdo. Lo malo, y también lo bueno, de El cisne negro es que tanto el libro como la idea que acuña se han puesto muy de moda, especialmente entre aquellos muy dados a hablar (o vaticinar que es peor) sobre economía. Y, cuando un tema está en boca de todos, ya se sabe lo que pasa: que muchos hablan sin saber muy bien de qué o con una vaga (o errada) idea. Además, el cisne negro se ha convertido como una especie de refugio, como una excusa, en ocasiones vaga, para justificar la improvisación y la indolencia.  

Esto es, la teoría del cisne negro de Taleb es, en esencia un reivindicación de los mundos posibles, pero no los existentes sino lo que están por venir y necesitan ser imaginados. Los cisnes negros (esos sucesos imposibles y difíciles de prever) serán cada vez menores si somos capaces de adelantarnos al futuro imprevisible y sus posibles consecuencias. Los cisnes negros (al menos los que tienen un impacto negativo) se reducen con el poder de la imaginación.  

Los cisnes negros y su aplicación en la vida práctica 

Tanta repercusión tuvo la teoría cuando apareció en la primera década del siglo XX que cualquier hecho, acontecimiento o suceso se explica bajo esta denominación. Esto es, lo imprevisible puede explicarse incluso de una manera bastante imaginativa dejando, por cierto, a un lado, cualquier responsabilidad por nuestra parte. Así en un periódico de tirada internacional en el año 2011 ponían como base para la Gran Recesión ideas tan peregrinas como las que siguen. Aducían 1) una mala cosecha en Rusia, que no es un cisne negro; de ser así, no existirían los silos ni el lucrativo mercado de materias primas; 2) el terremoto de Japón, que tampoco lo es, porque el pueblo nipón debe aprobar una asignatura que lo prepara para el gran tsunami o para el gran temblor y 3) la subida del petróleo como consecuencia de las revueltas populares en el Magreb que sí son sucesos inesperados y hasta inexplicables (las rebeliones), pero no el alza del crudo, tan normal y cotidiano que la población general ni se pregunta por las causas de la subida. 

 Sospecho que esta empresa quería justificar unos malos resultados (no imputables a ningún cisne negro) con un argumento filosófico, este de los cisnes negros, pero, repito como todo lo que tiene éxito, se tiende a hacer lecturas superficiales cuando no manipuladas. Así, no podemos olvidar que un cisne negro es una rareza, algo ajeno a nuestra forma de entender el mundo y, por tanto, muy difícil de imaginar. Y es más, debe convertirse en un trastoque total de nuestra cultura. Un cisne negro nunca es un hecho que se produce por falta de previsión como pudiera ser la actual situación de las mujeres afganas con los talibanes. Eso es una indolencia por parte de quienes debían cumplir con su obligación puesto que era algo previsible. 

Un cisne negro nunca entra en las quinielas, nunca se estudia a priori porque no se ha imaginado. Un cisne negro es un hecho que trastoca el mundo conocido.  

Como el tema parece que va a entrar en nuestra cosmovisión cultural, en la llamada semiosfera contemporánea, el libro ya es de lectura obligada (también es muy bueno) para saber de qué nos están hablando cuando se recurre a la excusa de la teoría del cisne negro propuesta por Nassim Taleb.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

A la hora de abordar la mística en la poesía de Juan Ramón Jiménez tenemos que empezar que esta pertenece a una larga y arraigada tradición de textos literarios. Tanto es así que buena parte de la creación escrita desde finales del siglo X en las letras castellanas ha sido descrita bajo el concepto de la mística literaria.  Por supuesto, la búsqueda de unión con lo infinito, con lo inasible e incognoscible, con aquello que hemos venido en llamar Dios, no es nueva en nuestra tradición literaria.  

La mística literaria en la tradición española  

No ha sido inaugurada por Juan Ramón Jiménez y responde a una búsqueda de sentido vital  -presente tanto en la poesía en lengua española como en el pueblo que la alumbra- cuya más alta expresión literaria se encuentra en la mística cristiana. 

Nombres como San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús eluden cualquier comentario y remito al lector interesado a los trabajos publicados en este mismo espacio. Además, reducir la compleja producción poética de Juan Ramón Jiménez a una lectura mística, es, tenemos que reconocerlo, una visión tremendamente empobrecedora. Sin embargo,  no por ello, podemos olvidar este matiz que, por lo demás, casa bastante bien, con ese anhelo de eternidad, de superación de la muerte física, de sobrevivir a la corrupción corporal, que tanto obsesionó, en vida, al poeta. 

La poesía mística en Juan Ramón Jiménez 

Tampoco podemos reducir una escritura personal de la talla de Juan Ramón a una mera explicación biografista o psicologista pero, no cabe duda, que estos detalles también tenemos que tenerlos presentes a la hora de leer gran parte de sus escritos. 

Angustiado hasta extremos patológicos con la idea de la muerte, de la enfermedad, del dolor producido por el contacto con otras personas, con las cosas, con los acontecimientos históricos… el refugio del poeta solo puede encontrarse en el interior más íntimo, en la conciencia individual e incorrupta, en la bajada a los infiernos que supone todo adentrarse en el propio yo. Su búsqueda fue más allá del concepto de inconsciente según Freud. En esas oscuridades encontró un universo propio que no supo o no quiso incorporar a su razón de manera plena. Y ese conflicto lo encontramos en buena parte de sus poemas. 

Esa bajada a los abismos del espíritu del poeta implica, al mismo tiempo, una toma de conciencia de todo aquello que está fuera, que no pertenece al mundo inefable de la poesía. Eso que está fuera –tanto del poeta llamado Juan Ramón Jiménez como de la expresión poética pura- será el mundo natural, un mundo que es “lo otro” pero que, al tiempo, es el objeto de deseo del poeta.  Es aquello en lo que el poeta quiere transformarse, fundirse,  hacerse uno para poder, así, olvidar las limitaciones corporales del hombre y, en última instancia, trascender la muerte ineludible -al sobrevivir en esta unión cósmica, de corte panteísta, en la que solo la conciencia perdura-. Esta línea la encontramos en su poema Espacio

Por tanto, la mística en Juan Ramón Jiménez supera el concepto cristiano y esa fusión con lo otro, la divinidad, se nos antoja incluso pagano y panteísta. Aún así lo clasificamos con el término ya que hay un sentido de trascendencia que supera cualquier frontera de la creación de lo humano para introducirse en un pensamiento simbólico en extremo, en búsqueda de algo que supere las pruebas físicas del tiempo y la corrupción terrenal. 

 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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