Candela Vizcaíno

Candela Vizcaíno

20 Septiembre, 2021

Poesía trovadoresca

 

Características de la poesía trovadoresca perteneciente a la lírica provenzal medieval y su desarrollo en la Península Ibérica.  

Aunque la poesía trovadoresca se refiere, en líneas generales, a aquella de temática amorosa compuesta para ser cantada, hoy nos referimos a la del género de la lírica cortesana que floreció en Provenza durante los siglos XII y XIII. Y de aquí se extendió a algunas zonas europeas (Cataluña, Galicia, Italia…) Al amparo de la culta reina Leonor de Aquitania (1122-1204) se desarrolló en el sur de Francia un género lírico de temática amorosa platónica con el objetivo de ser cantado y, a veces, convertirse en el protagonista de bailes cortesanos. No podemos confundir este estilo lírico con las labores del mester de juglaría, ya que los juglares no componían (solo interpretaban) y, además, el grueso de su repertorio estaba formado por cantares de gesta, favoritos del público popular. Aunque algunos juglares (los menos) eran requeridos por los señores en algunas fiestas cortesanas, no tenían la consideración de los trovadores que eran poetas cultos con amplio dominio de la escritura y la música. 

Características de la poesía trovadoresca 

1.- Es una lírica culta y aristocrática cuyo público objetivo era una corte exquisita en extremo. 

2.- La temática única y exclusiva es el amor cortés, galante y platónico con una serie de especificaciones muy determinadas. 

3.- Se conocen aproximadamente el nombre de trescientos cincuenta trovadores, la mayoría franceses. Juntos suman más de 2.500 poemas únicamente en provenzal. El más famoso del género es Guillermo de Potiers (1071-1127), el culto séptimo duque de Aquitania. 

4.- Aunque existían profesionales que vivían de dar actuaciones en la corte, otros componían por amor al arte y entregaban sus canciones a los juglares. Los hay de diversa condición y oficio. 

5.- Sobre el género se despliegan múltiples subgéneros dependiendo de las circunstancias amorosas reflejadas en el poema o el objetivo del mismo.  Recibía distinto nombre si se componía para ser recitado, cantado o bailado. La poesía trovadoresca se subdivide en baladas, pastorelas, sinventés, viadeira, cansó, descort… Y cada uno de estos tipos tiene unas características específicas. 

6.- La protagonista de la poesía trovadoresca es siempre una dama casada (normalmente por conveniencia o contrato) que, mediante un pacto, con el trovador entrega un amor pasionalmente espiritual. La discreción se imponía y el canto siempre se hace de manera platónica, aunque a veces se traspasa esta frontera. 

7.- El lenguaje utilizado es el propio de la Edad Media con una relación de vasallaje casi del trovador hacia la dama que es nombrada como domina, dueña, señora o ama. 

8.- Los versos trovadorescos no esconden las dificultades de tal tipo de amor y hablan incluso de traiciones y mentiras. 

9.- El tercer vértice en la relación amorosa reflejado en la poesía trovadoresca es siempre un marido celoso e indigno de disfrutar de las bellezas espirituales y físicas de la dama. El esposo mantiene un ejército de vigilantes cuya único función es impedir los amores entre trovador y señora. Buena parte de los versos reflejan esta frustración casi constante por consumar un amor que se antoja casi imposible.  

10.- El amor cortés, el que se refleja en la poesía trovadoresca, pasa por distintas etapas: 1) tímido o de acercamiento; 2) suplicante o en el que se hace notar los sentimientos; 3) entendedor o tolerado y 4) consumado o drutz amante. 

El desarrollo de la poesía trovadoresca en Europa 

Desde el sur de Francia se expandió por todas las cortes europeas con éxito dispar. Aquellas que estaban más enfrascadas en el espíritu guerrero preferían la épica (tal cual sucedía en Castilla) mientras que las que disfrutaban de abundancia sí se dejaron llevar por esta fórmula artística. La poesía trovadoresca tuvo aceptación en Cataluña, en Sicilia y en Florencia. En este último emplazamiento evolucionó hacía el “dolce stil novo” con las obras de los genios Dante Aligheri (1265-1321) y Francesco Petrarca (1304-1374). Eso sí, aunque en estos dos grandes poetas hay un trasfondo de poesía trovadoresca, de ningún modo puede considerarse como tal. Así, la poesía amorosa de Petrarca  fue, a su vez, la base para poner los fundamentos de la poesía renacentista. El petrarquismo hace del amor el eje de la vida. Es sufrimiento, pero se considera goce por lo que supone de crecimiento espiritual. 

En la poesía italiana la mujer objeto de estos poemas se eleva de la terrenalidad para convertirse en un ser a medio camino entre el espíritu y un ángel. Se convierte así en intermediaria de los dones divinos y los humanos. Ni que decir tiene que este tipo de relación deja de lado cualquier acto carnal y se centra en corazones puros, sencillos, buenos, superiores, gentiles, sabios y ansiosos de adornarse con todas la virtudes posibles.

La poesía trovadoresca en Galicia y Portugal 

Tanto en Portugal como en Galicia la poesía trovadoresca se desarrolló durante el siglo XII y XIII y se han contabilizado más de dos mil poemas de este tipo. A principios del siglo XII, las distintas cortes y señores feudales del territorio castellano contrataban a trovadores franceses para sus fiestas, justas o celebraciones. Sin embargo, conforme iba avanzando el siglo XII y nos adentramos en el XIII se recurre a los segreles (que así se llamaban los trovadores gallego-portugueses) para que amenizaran las fiestas. Esta buena acogida hizo que estos poetas se animaran a componer más auspiciados por una clientela que, a veces, se prodigaba con los honorarios.  

Podemos distinguir tres géneros o temática de estos poemas amorosos escritos en galaico-portugués. 

1.- Cantigas de amigo. Son pequeñas coplillas siempre en boca de una mujer que se queja y lamenta de la ausencia o el desamor de un amigo que no responde al término contemporáneo, ya que es un amado o amante. Aunque son particulares de esta región, la crítica ha encontrado un sustrato común en la poesía popular española y están emparentadas con las jarchas mozárabes y los villancicos. 

2.- Cantigas de amor. En este caso los poemas están puestos en boca de un hombre profundamente enamorado y siguiendo las reglas galantes y pre-establecidas del amor cortés. 

3.- Cantigas de escarnio. No se dan en ningún territorio europeo. Siguen la línea patria, común en casi todas las épocas literarias de la literatura hispánica, consistente en burlarse de otro escritor contemporáneo y de hacer mofa de su estilo, temas y escritos. Sin más comentarios, ya que este tipo de confrontación alcanzaría incluso el grado de crueldad entre Lope de Vega contra Cervantespor un lado y Quevedo contra Góngora por otro.  

La poesía trovadoresca en Castilla 

Alfonso X, el Sabio  (junto a su taller de eruditos) no solo se hizo rodear de trovadores gallegos sino que recogió buena parte de estos poemas en su magna obra. Gracias a esta labor erudita buena parte de ellos no se han perdido. Extremo parecido sucedió con con el mester de juglaría al invitar a algunos de ellos a su corte. La recitación de los ejemplos de cantares de gesta orales destinados al público popular fue la base para recoger las historias épicas compendiadas en la Crónica General. Y, gracias a esta labor erudita, conocemos de la existencia de la poesía épica medieval. Si no hubiera sido por este emprendimiento, poco o nada hubiera llegado hasta nosotros. 

Además Alfonso X también compuso algunas de estas obras, eso sí con un carácter menos profano que el característico de la poesía trovadoresca ya que se los dedicó a la Virgen. Las cortes castellanas, más enfocadas en empresas bélicas que de cultura, se adhirieron a la moda de los trovadores mucho más tarde. Tenemos que esperar hasta el siglo XIV y XV, cuando la lírica renacentista comenzaba a despuntar entre la élite culta que escribía únicamente en español, idioma de cultura que empezaría a expandirse por el mundo.   

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

Breve análisis del panorama cultural medieval y la importancia fundamental de la iglesia y sus valores en la sociedad de estos siglos.  

En el 476 caía el Imperio Romano de Occidente dando entrada oficialmente a la Edad Media. Casi un siglo antes, en el 380, el cristianismo se había convertido en la religión oficial de ese mismo imperio en decadencia por un decreto de Constantino. El fin de la cultura clásica supone, en primera instancia, que se deja atrás las creencias en los dioses paganos con todo lo que ello supone. Además y paralelamente, lo que fuera un imperio unido se desmenuza en pequeños reinos tan enfrentados entre sí que las vías de comunicación (en todos los sentidos) comienzan a abandonarse. Y esta se convierte en una circunstancia trascendental para entender a la iglesia y su papel en la difusión de la cultura medieval.  

El teocentrismo de la Edad Media  

De familiaridad con lo santo ha sido descrita la cultura medieval europea al completo. Aún así, hay que ir más allá, mucho más. Hasta finales del siglo XV, con la imprenta y los descubrimientos de nuevas tierras allende los mares, un población harapienta, hambrienta y analfabeta solo ponía su mirada en los dones divinos. Con la caída de Roma, los distintos señores europeos van conformando reinados alrededor de un castillo y sus tierras de labranza. La falta de colaboración entre ellos se transforma en guerras frecuentes que merman cosechas a la par que consumen los escasos recursos económicos disponibles. El ensimismamiento en lo propio hace que se olviden los caminos y que la cultura (a pesar de ser única para todo el territorio europeo) se vuelva local, empobrecida y escasa. 

 Cultura Edad Media  2

En estos cuerpos desvalidos por la desnutrición y los rigores extremos hacen mella plagas de todo tipo que proliferan por la falta de higiene básica ya que también han sido abandonadas las redes de cloacas. Paralelamente, el cristianismo se va extendiendo por toda Europa hasta arrinconar cualquier otra espiritualidad. El mensaje de redención (en otro plano, en un más allá etéreo) va calando en la población que ve este mundo como tránsito hacia la otra vida sin ningún aliciente para agarrarse a los dones terrenos. Tanto fue así que, alrededor del año mil, se acumulaban tal cantidad de tribulaciones que desde los reyes hasta los más humildes de los labriegos creían firmemente en la llegada del fin del mundo. El Apocalipsis se palpaba con la punta de los dedos dando lugar a una literatura propia al respecto que cristalizó en los reinos hispánicos en los llamados Beatos, una de las más bellas muestras artísticas de la Edad Media. 

Una sociedad profundamente dividida en grupos estancos de guerreros (nobleza) y campesinos junto con pequeños artesanos encuentra en el tercer estamento (la iglesia) el único depositario de todos los bienes culturales. Y así se hace. Entre los muros de centros religiosos, aislados de la población, se va concentrando paulatinamente los saberes de la escritura, de la fitoterapia, de la elaboración de algunos productos de higiene, de cerveza… Aquí queda recogido el recuerdo de la cultura clásica, de la filosofía y de la literatura griega, de la historiografía romana, de los herbolarios árabes…  

Pérdida de comunicaciones y reinos confinados  

Para entender la labor de la iglesia y su difusión de la cultura medieval hay que centrarse en la estanca estructura social protagonizada por fronteras (tanto internas como externas) claramente definidas. Cada reino estaba dividido en tres estamentos casi inamovibles: la casta de los guerreros nobles, los campesinos y la iglesia. Y estos reinos, a su vez, apenas tenían comunicación con el vecino y cuando esta se producía era, en un porcentaje elevado, para iniciar hostilidades que acababan en guerras. El analfabetismo era una constante no solo entre los humildes sino también en la, a veces, brutal nobleza. Con este panorama, era la iglesia la depositaria del saber, de las letras, de la lectura, de la música, de los libros y de lo que en ellos se decía.  

A partir del siglo VII y casi hasta el siglo XII las antiguas vías de comunicación romanas fueron abandonadas. Los caminos se convirtieron en territorios peligrosos repletos de criminales de todo tipo que llegaron incluso al canibalismo. Ante esta situación, rara vez alguien se atrevía a traspasar los límites de su terruño y pocos eran lo que, en vida, conocían lo que había más allá de unos veinte o cincuenta kilómetros desde su lugar de nacimiento. Las comunicaciones, por tanto, se hacían complejas, difíciles, lentas y frustrantes. Únicamente, a partir del siglo XII, cuando la situación económica comenzó a dar pequeños respiros, avanzaron algunas vías de peregrinación como el Camino de Santiago. Aún así, tal como se recoge en el famoso libro Codex Calixtinus, el viaje era tan peligroso que eran muchos los fieles que no pudieron regresar a su lugar de origen. 

La iglesia y su papel en la difusión de la cultura medieval: los monasterios  

Si los castillos se convirtieron en el refugio de una población civil asediada por todo tipo de peligros, un tanto de lo mismo sucedió para los libros medievales con respecto a los centros religiosos. Monasterios y conventos se levantan en emplazamientos aislados, a veces, escarpados y de difícil acceso. Se resguardan por altos muros en el plano físico y por una ley conocida por todos que penaba con el infierno eterno a quien osara perturbar una paz que era entregada a mayor gloria de Dios. En estos refugios se concentraban las pocas personas alfabetizadas de la Edad Media y también la enseñanza del saber de la época. Aquí se rezaba y se vivía en comunidad. Se mantenía un huerto y se intentaba comprender las propiedades de ciertas hierbas medicinales que se aprovechaban para llevar a cabo prácticas de medicina natural. Aquí se elaboraba vino o cerveza y se trabajaba en una pequeña granja de autoabastecimiento. 

Y en cada uno de estos centros religiosos se mantenía un scriptoria donde la comunidad religiosa se afanaba pacientemente en copiar con cuidada caligrafía los restos de la cultura clásica. Ya hemos dicho que la pobreza era extrema. Por tanto, los libros eran difíciles de elaborar. Se necesitaban pergaminos (realizados a partir de pieles de animales), tintas y materiales cuyo acopio no era fácil. También hemos anotado que los caminos eran lugares hartos peligrosos. Por tanto, el intercambio y el comercio era casi inexistente. Prácticamente todo se dejaba al autoabastecimiento. Y a ello se unía los escasos volúmenes disponibles para copiar o traducir.

Cultura Edad Media 1 

Porque la única manera que tenía un centro religioso de aumentar su biblioteca era copiar un volumen ya existente. Este podría estar en un monasterio de la misma orden al que había que solicitar el préstamo mediante una correspondencia epistolar peligrosa. Y, una vez admitido el trueque o la solicitud había que proceder al traslado de las obras. Lo último era rezar para que llegara a su destino sin que el mensajero hubiera sido asaltado. Una vez en los scriptoria se procedía a su copiado o a su traducción en otra lengua clásica o (ya pasado el milenio) en alguna de las lenguas romances en las que se había convertido el latín.  

La iglesia y su papel en la difusión de la cultura medieval: los libros

No se creaba tal como hoy lo entendemos. El esfuerzo se concentraba en la recuperación de textos clásicos, en su copiado para que no se perdiera, en las glosas (crítica, explicación o análisis), en los comentarios a los escritos de los padres de la iglesia y poco más. La Biblia acaparaba los primeros recursos y de ella se hacían manuscritos y más manuscritos. Luego ocupaba el interés los escritos con autoridad de los autores cristianos (San Agustín, Santo Tomás…) seguido de algunos textos de difícil clasificación como fueron los Beatos. A continuación, se recuperaban los textos de la cultura clásica considerados compatibles con las enseñanzas cristianas. A pesar de ello, las ideas paganas pervivieron gracias a la labor de copia de estos centros religiosos. Y fue no solo por esta paciente tarea manuscrita sino porque también se intentó blanquear (de alguna manera u otra) este conocimiento a través del concepto de alegoría. 

 

Resumiendo mucho, se entendía que todo en el mundo de más allá tenía una traducción en este plano. Aquí se incluía toda la cultura pagana con dioses que no se empeñaban en ocultar vicios y seres híbridos en metamorfosis. Y todo ello hizo posible que no se perdiera ni Platón ni Aristóteles ni Ovidio y ni siquiera las comedias obscenas de Plauto. Los libros que un día fueron el orgullo de la Biblioteca de Alejandría siguieron circulando y copiándose en los monasterios donde se guardaban con celo y mil llaves.  

La comunicación y la transmisión de la cultura en la Edad Media 

Con esta situación social y cultural la comunicación de las enseñanzas de las escrituras al resto de la población se hacía complicada. Por eso, prácticamente todo llegaba de manera oral. Las parábolas de la Biblia se unían a los sermones dominicales. Y las paredes de las iglesias se llenaron con símbolos que la humanidad de la época sabía descifrar. Allí se hablaba del poder del infierno, de la atracción del pecado, de los dones del paraíso y de la felicidad de la virtud. Tallados en piedra, ese conocimiento esencial estaba al alcance del más humilde mientras los libros se guardaban en espera de publicitarse su conocimiento. 

Del mismo tenor era la literatura medieval. La oralidad era la norma y la escritura la excepción. Orales eran los cantares de gesta con los que los miembros del mester juglaría se empeñaban en llevar un poco de alegría a la población de los castillos medievales. Por eso, excepto alguna muestra, como el Cantar del Mío Cid, se ha perdido la práctica totalidad de la poesía épica de estos siglos. Y orales, con toda probabilidad, eran también los textos del mester de clerecía, aunque estos hayan sufrido mejor destino. Había, por tanto, que fiarlo todo a una frágil memoria cuya transmisión podría quebrarse con facilidad.  

Y en poco más se sustentaba la cultura medieval. Es a partir del siglo XII con un tímido y progresivo aumento de las ciudades, que comienzan a llenarse de una incipiente burguesía artesanal y comercial, cuando empieza a dejarse atrás tanta oscuridad. A partir de estas décadas se van abriendo los caminos, se van levantando iglesias en el estilo románico para desembocar en la grandiosa arquitectura gótica. Paralelamente, los señores feudales van perdiendo poder en favor de reinos cada vez mayores que van concentrando riquezas. Estas pueden invertirse en emprendimientos de cierta ambición. Coincide, además, con la fundación de las primeras universidades europeas (Bolonia en 1088, Oxford en 1096, Cambridge en 1209 o Salamanca en 1218) que se extenderían durante los siglos XIII, XIV y XV. Así, progresivamente, el conocimiento va saliendo de los muros de monasterios y conventos. 

Aunque no se abandonan los estudios tradicionales, sí se abren nuevas vías de saber y estas están a disposición de un público más amplio (con sus matices). Muy lentamente se va acorralando el analfabetismo accediendo a la instrucción los miembros de la nobleza, primero, la burguesía o campesinos libres enriquecidos, después. Una población cada vez mayor de estudiantes se acaba convirtiendo en el germen de los profesionales liberales.  

La iglesia y su papel en la difusión de la cultura medieval continuaría con la instauración de la imprenta a mediados del siglo XV, fecha en la que se da por finiquitada la época. Donde antes hubo un scriptoria se instala una imprenta. Sin embargo, para entonces, el mundo había cambiado de forma radical y la Edad Media había quedado atrás para siempre. Los caminos volvían a ser transitados. Algunos valientes (o los que no tenían nada que perder) se adentraron incluso allende los mares descubriendo a ojos europeos nuevas tierras. La multiplicación de los libros propició nuevas ideas (erasmismo, el cisma protestante hasta llegar a una nueva posición del hombre en el Renacimiento…) Cada vez eran más los que abandonaban los campos y se concentraban en las ciudades creándose talleres y oficios diversos que, de alguna manera u otra, contribuían a una mejora de la economía. Y con ella se posibilitaba que alguien más abandonara la oscuridad del analfabetismo para adentrarse en la luz de los libros y el conocimiento.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

 

 

Qué es Amok 

Amok, palabra de origen hindú, designa una suerte de enajenamiento de la realidad, de locura, de huída hacia ninguna parte. El amok infecta tanto al espíritu como al cuerpo de tal manera que el ser que es así poseído ya no puede ser librado de la pasión febril y homicida que padece.  

El amok hace demonios que son arrastrados por locos deseos. Las víctimas son elegidas al azar y sin razón aparente. Es el destino ciego el que arrebata las vidas de los amok, privándolos de gloria, honor o sentido, dejándolos indefensos y solos ante los hechos que se suceden. 

Amok, la obra Stefan Zweig

Aunque esencialmente poseído por el amok solo se encuentra el médico de la India colonial del cuento central y que da título al resto de la obra, puede decirse que todos los personajes de estos siete relatos breves e independientes entre sí, están afectados por una especie de amok, por un envenenamiento letal del alma. Solitarios y luchando vanamente con su propia locura (“Nadie puede ayudar a los demás ahora”), cada uno de ellos libra su peculiar e individual batalla con sus pasiones particulares. 

Por Amok de Stefan Zweig pasa desde Madame du Prie, consumiéndose en el vacío que han dejado las adulaciones y el poder, hasta la humilde Leporella, incapaz de albergar en su alma un sentimiento más profundo del que tendría un perro fiel, pasando por el marido que intenta (tras repetidos fracasos) alejar a su mujer de la prostitución vil y abyecta a la que él mismo, con su conducta, ha arrastrado. Los antihéroes de Amok se encuentran impotentes ante una realidad que les supera, ante unos sentimientos que anidan en su interior y contra los cuales no pueden siquiera luchar. 

Biografía mínima de Stefan Zweig para entender la obra de Amok 

Amigo personal de Freud, y seguramente influido por las revolucionarias teorías de éste, Zweig disecciona, en cada uno de estos siete relatos, el alma, el sentir y el pensar de sus protagonistas de suerte que las pasiones que sufren nos llegan tan cercanas, tan en carne viva y tan próximas que rara vez se nos hacen incomprensibles. El autor de Novela de Ajedrez o Carta de una desconocida se atreve a bucear en los recovecos del espíritu humano para ofrecernos los diversos y desconocidos matices que éste puede albergar. Se introduce, sin dudarlo, en los pliegues del inconsciente según Freud, el mismo que nos dice que la raza humana no es inmutable y que dentro de sí hay parcelas totalmente desconocidas. 

A pesar de su tono eminentemente pesimista, Amok nos sorprende por la galería de personajes que desfilan ante nuestros ojos y por la claridad y brillo con el que son narrados los avatares por los que deben pasar. 

Lectura adecuada en estos farragosos días que nos toca vivir donde la avaricia sin freno y el pesimismo generalizado nos están hundiendo en una miseria espiritual que, como el amok, nos está infectando cuerpo y alma.

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

18 Septiembre, 2021

Cultura medieval

 

Breve análisis de las bases culturales de la Edad Media desde la literatura pasando por el conocimiento enclaustrado en monasterios hasta la arquitectura.  

A pesar del largo periodo histórico que comprende el Medievo europeo con más de diez siglos de existencia (476-1492), podemos rastrear en esta época características, modos y sustratos comunes a la gran mayoría de países europeos. Con la caída del Imperio Romano de Occidente se abre una etapa en la que desaparecen los tímidos avances alcanzados en ingeniería a la par que, progresivamente, se van cayendo, como un castillo de naipes, el entramado de comunicaciones de los siglos anteriores. Así, si por algo se caracteriza la cultura medieval es por el confinamiento en pequeños reinos, en monasterios, en núcleos sociales aislados. Y con ello, el conocimiento se quedó paralizado en una lentitud de tal calibre que podrían pasar décadas para que el más mínimo avance se transmitiera en los doscientos kilómetros a la redonda desde donde se generó. 

Castillos, guerras y señores para entender la cultura medieval 

Con la caída del Imperio Romano, el territorio europeo se desmenuza en pequeños reinos que, a su vez, mantienen distintos señores con bastante poder y enfrentados entre sí. Esto supone que la población queda recluida en emplazamientos dominados por un castillo que se recorren de punta a punta en una jornada. Aquí se nacía, se vivía, se trabajaba, se amaba y se moría. Las labores del campo, de la ganadería o en pequeños talleres artesanales ocupaban el día a día y todo ello con nulas condiciones higiénicas, de salubridad del agua o de acceso a recursos médicos. Las cloacas de las ciudades romanas se habían abandonado y en las casas populares se hacinaban animales de carga o de granja con humanos disputándose, a veces, la comida con roedores y alimañas. Con esta economía de subsistencia casi los recursos eran tan escasos que las hambrunas eran frecuentes debido a la pérdida de las cosechas por sequías, plagas o incendios. A esto se unían enfermedades contagiosas (por la falta de la más mínima higiene y por recaer en una población debilitada) y continuas guerras entre señores vecinos por cualquier cosa. Por tanto, este cóctel de miseria rebaja la esperanza de vida y la calidad de la misma a niveles de subsistencia. 

 Cultura Edad Media 1

Las sucesivas nuevas generaciones de los pueblos no conocían otra vida rodeadas de escasez, injusticia, enfermedad y analfabetismo. Porque, aunque no hay registros, se estima que más del ochenta por ciento de la población no sabía leer las letras ni reconocer ni un solo carácter matemático. Y, aunque eran las gentes sencillas las que estaban sumidas en este desconocimiento, a veces no se quedaba atrás la nobleza perteneciente a una ruda casta guerrera que despreciaba el conocimiento más básico. La falta de comunicación entre los distintos reinos y el confinamiento al que estaba sometido la población hizo, además, que el latín se transformara en las distintas lenguas romances que, en un principio, fueron desechadas por la élite de la cultura medieval para la propagación del arte o de una rudimentaria ciencia.  

Los caminos se fueron abandonando y se convirtieron en un reducto de criminales brutales capaces de cometer atrocidades para sobrevivir. Tanto es así, que lo normal era que un habitante de la Edad Media no se alejara en toda su vida más allá de veinte kilómetros de su lugar de nacimiento. La única vía que pone en contacto unos pueblos con otros (aparte de las guerras) es el Camino de Santiago, especialmente a partir del siglo XII. Tal como se refleja en el conocido Codex Calixtinus o Códice Calixtino el viaje estaba tan plagado de peligros que era frecuente que los peregrinos no regresaran vivos a sus hogares. 

Y esto es válido incluso para la población religiosa refugiada con sus libros (tal como veremos a continuación) en conventos y monasterios. Si a ello sumamos que para producir uno de los pocos libros medievales necesarios para el culto, consulta o estudio se necesitaba recursos económicos que se detraían de lo básico tenemos la combinación perfecta para un retrato de una época oscura en extremo.  

La cultura medieval está refugiada en los monasterios  

Si el castillo era el eje de la vida defensiva o civil, allí donde se acudía a la llamada de recogida o para organizar la más mínima gestión ante el señor, el monasterio no solo era el centro de la vida religiosa (que este recaía en las iglesias) sino cultural. Porque decir cultura medieval es apelar a un cristianismo extendido por toda Europa desplazando cualquier otra opción espiritual y, a veces, de manera extrema. La vida en la tierra era tan dura, aterradora, repleta de peligros y tan poco satisfactoria que se ponía el foco en un más allá de salvación, paradisíaco y utópico.  

Mientras que en las iglesias se sucedían los sermones amonestando con castigos que se palpaban día a día, en los monasterios se disfrutaba de una vida recogida centrada en el estudio. Porque el grueso de la población alfabetizada pertenecía a las congregaciones religiosas. Allí se estudiaba teología, gramática, latín y nociones básicas de fitoterapia que servían como remedios medicinales básicos. Los monasterios giraban alrededor de los scriptoria, los espacios donde pacientemente se copiaban los retazos de la cultura clásica que había logrado sobrevivir al tiempo. No había más ambición creativa o científica que guardar aquello que había sobrevivido de la antigüedad. Pacientemente, se copiaban los textos de la literatura griega, de la filosofía, de los herbolarios, de la historiografía romana y de aquellos libros que un día fueron el orgullo de la Biblioteca de Alejandría y que en ella época se sentía como lejana. El trabajo era tan laborioso, lento y caro que las bibliotecas de estos centros del saber rara vez alcanzaban los cincuenta ejemplares. Para seguir produciendo libros se recurría al préstamo mediante farragosas negociaciones por carta que podían extenderse durante años. 

Cultura Edad Media  3 

Ante esta situación de escasez extrema, las hojas de los libros se guardaban celosamente para transcribir la Biblia, los escritos de los santos y de los padres de la Iglesia (especialmente San Agustín y Santo Tomás) y los textos filosóficos de los autores paganos que no pudieran comprometer los principios del cristianismo. Las preferencias estaban claras. Lo que se dejaba por escrito se consideraba fundamental para la salvación del alma y el reposo del espíritu en esta vida. Lo demás casi no importaba. 

Pocas obras hubo originales y cuando existieron (como los famosos Beatos) siempre fueron un compendio de escritos tomados de la Biblia, glosas y fragmentos de autores pasados. Alrededor del año mil tal era la tribulación que soportaba el grueso de la población que se había llegado al convencimiento de que el fin del mundo estaba cerca. Como el Apocalipsis no llegó, hubo un tímido renacer a partir del siglo XI que se aprovechó para intentar progresar en matemáticas, geografía, historia, medicina e, incluso, astronomía. Sin embargo, todos estos estudios tenían que tener el beneplácito eclesial para no caer en alguna de las múltiples herejías estipuladas por la inquisición y que podía dar (como de hecho sucedió en más de una ocasión) con el investigador en la hoguera.  

La literatura oral dentro del contexto de la cultura medieval  

En este orden de cosas en el que los recursos eran tan escasos que el conocimiento apenas podía progresar  (y cuando se hacía se frenaba por considerarlo contrario a los principios cristianos) los ejemplos escritos de literatura son mínimos. La población pobre y analfabeta demandaba un tipo de espectáculo perteneciente al mester de juglaría en el que se mezclaban la recitación de poemas épicos con otro tipo de números de evasión o de diversión. Así se combinaban los malabares y las coreografías con pequeños animales con la recitación de los cantares de gesta acompañados de algún instrumento básico. Estos siempre daban cuenta de las hazañas de héroes locales conocidos por todos por ser prácticamente contemporáneos. Y, con algunas excepciones, todo se dejaba a la memoria y al trabajo oral. Si bien en castellano se ha conservado el Cantar del Mío Cid, de las aventuras de otros guerreros patrios solo nos han llegado sus ecos.  

Aunque pudiera parecer que la literatura culta (alrededor del mester de clerecía) recibía mejor trato a la hora de pasar las fronteras de lo escrito, tampoco había mucha diferencia. Por eso, los textos que nos han llegado de este género también han sido mínimos. En España, se cuentan con los dedos de las manos.  Podemos nombrar los Milagros de Nuestra Señora de Gonzalo de Berceo o el Libro de Buen Amor del Arcipreste de Hita. Y eso que, a diferencia del resto de los reinos europeos, pudo asentarse algunas escuelas importantes aprovechando la presencia árabe y judía. Buena prueba de ello es la escuela de traductores de Toledo fundada por el obispo don Raimundo y la labor cultural del Rey Alfonso X, el sabio, ambas del siglo XII. 

La cultura medieval ensalza el arte para Dios 

De familiaridad con lo santo se ha descrito la época. Y así hay que entenderla ya que poco o nada queda de algún pensamiento pagano o mínimamente ajeno a la religión. Dios se convierte en el centro todopoderoso de todos los aspectos de la vida y con ello se coarta la libertad necesaria para el desarrollo no ya de la ciencia sino de hasta pequeñas actividades artesanales (elaboración de cerveza, de productos básicos de higiene, de tinturas médicas…) que se concentran en los monasterios. Aquí se queda atrapado ese conocimiento sin apenas ofrecerse a la sociedad. A eso unimos la falta de comunicaciones entre las poblaciones que no permite que el poco conocimiento que se crea salten los muros de los centros religiosos.

 Cutura Edad Media

Cualquier otra manifestación de la cultura medieval será para construir toscas iglesias en el estilo románico primero y en la arquitectura gótica después, ya rozando y avanzando hacia el Renacimiento. La energía creativa y monetaria se ponía al servicio de Dios y su alabanza. Los templos se llenaban de símbolos que aleccionaban a la población sobre las tentaciones demoníacas frente a la promesa del paraíso. Era la única forma de comunicar conceptos abstractos a gentes sencillas, atrapadas en la superstición y en un analfabetismo sistémico. Y este panorama quedaría inalterable y casi congelado en el tiempo durante largos siglos. Empezaría a cambiar a partir del siglo XIII con el avance de las ciudades y una tímida actividad burguesa que propició la creación de las primeras universidades cuyo conocimiento ya quedaba fuera de los centros monásticos. La imprenta en siglo XV haría el resto liquidando la época para siempre.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

Nos adentramos en la definición de crítica literaria y los principales métodos de estudio llevados a cabo desde inicios del siglo XX hasta la fecha.  

A la hora de estudiar los textos literarios (sea cual sea el método) nos encontramos con dos enfoques distintos y complementarios. El primero es el de la denominada teoría de la literatura o poética (según la denominación clásica). Este se refiere a los estudios que tratan las definiciones, características y límites de lo que es literatura, de su lenguaje específico, de sus procesos o de los géneros. Con el segundo entramos de lleno en lo que es la crítica literaria. A través de esta línea desentrañamos el sentido, significado, proceso, características y límites de las obras particulares o de los conjuntos de las mismas según un autor, un movimiento estético, una escuela o una época. Según la definición de Fernando Lázaro, qué es la crítica literaria se condensa en las siguientes palabras:  

La crítica literaria es la Poética referida a los fenómenos literarios concretos. 

Definiendo y afinando aún más lo que es la crítica literaria 

1.- Con estos datos tenemos que es el proceso de investigación por el que una persona (normalmente cualificada en el ámbito literario) desentraña los entresijos de una obra con el objetivo último de entenderla mejor. 

2.- La crítica literaria debe comenzar con la descripción detallada y razonada de los elementos del objeto de estudio para encontrar los sentidos que, en una primera lectura, quedan ocultos. 

3.- Ni que decir tiene que estas opiniones no deben hacerse al tuntún (por utilizar un término coloquial) y deben estar, en todo momento motivadas.  

4.- Aunque hay una función judicial (ya que juzga), en las últimas décadas hay una tendencia más hacia la observación. Dicho esto es imposible desligar  la opinión personal e, incluso, los gustos individuales, de la crítica literaria. Así, por ir poniendo algunos ejemplos, el gongorismo quedó denostado en el siglo XVIII para ser olvidado en el XIX y recuperarse con fervor con la Generación del 27. Llegados a este punto no podemos olvidar que las obras de Luis de Góngora y de sus seguidores eran las mismas en todas esas décadas. Lo que cambió fue el juicio; esto es, la crítica literaria vertidas sobre ellas. Y, por tanto, con el conocimiento y el estudio de cada uno de esos versos llegó el gusto por las mismas.  

5.- Dicho esto, la crítica literaria no es un método de trabajo inamovible y es lo primero que debemos aceptar a la hora de enfrentarnos a cualquier texto.  El trabajo tradicional en periódicos y revistas especializados se ha trasladado en los últimos años a Internet para verter opiniones tanto de libros, escritos, ensayos o poemas lo mismo en el espacio de las redes sociales como en los especializados. En este sentido, hay estar más que precavidos y aplicar el principio de prudencia a la hora de aceptar cualquier crítica literaria y, de alguna manera u otra, regresar al concepto de autoridad de quien realiza dicha función.  

6.- Por eso, la crítica literaria debe tener una base científica, aunque esta sea en los fundamentos de la pragmática (cuyos métodos son tan etéreos a veces) y quien la realiza debe estar ducho, al menos, en la intertextualidad universal inherente en la literatura. De no ser así, nos resbalaremos por el terreno de las simples opiniones personales sin fundamento alguno.  

Entendemos que es la crítica literaria conociendo algunos de sus métodos más comunes 

1.- Ya he anotado que en los últimos años hay una preferencia a la hora de acercarse a los textos artísticos a través de los postulados de la pragmática y alrededor del concepto de semiosfera propuesto por Lotman. Como lo he tratado en otro espacio y para no alargar, remito a los links.  

2.- El estructuralismo de Ferdinand Saussure (1857-1913) fue el favorito durante todo el siglo XX. Este método, originario de la lingüística, entiende cualquier creación humana como un sistema de signos mínimos agrupados entre sí. Este permite un equilibrio, una “sincronía”, un estatus quo en un emplazamiento (lugar y tiempo determinados) que, al mas mínimo movimiento, deriva en “diacronía”. Y esta, a su vez, al permanecer sin alteración crea una nueva sincronía. Por tanto, cada texto conforma un sistema en el que cada uno de los elementos tienen una función. Así, no puede estudiarse uno sin tener en cuanto los otros. En este sentido, no podemos analizar un verso suelto de uno de los poemas de Miguel Hernández, por poner un caso, sin tener en cuenta su función dentro de la obra en la que se inserta, en el opus artístico de su creador y en el cronotopo (tiempo y espacio) en el que el poeta escribe. La obra literaria, por tanto, es un sistema de sistemas en el que debemos tener presente en todo momento la función de cada uno de esos elementos para llegar a entenderla en su totalidad. 

3.- Por otro lado, la sociología de la literatura aplicada a la crítica literaria se empeña en ver el sustrato social (también, político, económico o cultural) en el que nace una obra determinada. Desde este punto de vista, por poner otros ejemplos, los cantares de gesta con su ensalzamiento de los héroes épicos contemporáneos (de entonces) en formato oral solo puede entenderse en el contexto cerrado de la Edad Media. Ponemos otro ejemplo: la novela del realismo literario del siglo XIX no deja de ser testimonio del inicio del sistema capitalista con sus desahuciados y desigualdad social extrema. Vamos a más, ya que los distintos movimientos de las vanguardias históricas (dadaísmo, surrealismo, futurismo…) no pueden asimilarse sin los cambios espirituales o científicos de inicios del siglo XX ni sin asumir las guerras cruentas con las que se alimenta la época.  

4.- Al hilo del anterior, en enfoque psicológico no solo tiene en cuenta el cronotopo cultural del momento sino también la personalidad y la vivencia individual del autor. Seguimos, con los ejemplos. Así, la obra de un autor homosexual (exiliado, incomprendido, solitario, amargado incluso) como fue Luis Cernuda no puede entenderse sin esos condicionantes. En otras líneas estarán quienes reciben premios (aunque sean efímeros) o disfrutan del éxito en vida, extremo este harto difícil en las letras españolas e hispanoamericanas.  

5.- La estilística, por último, se centrará en el estudio de las particularidades del lenguaje que adornan los textos literarios haciendo hincapié en aquello que la hace única. En España contó con maestros indiscutibles como Dámaso Alonso (cuyos textos son de lectura imprescindible por el mero gusto de sumergirse en una lengua impecable, clara y armónica) y Amado Alonso.  

Todo ello sin contar que a la hora de introducirnos en el concepto de lo que es la crítica literaria tenemos que admitir que estamos ante métodos en constante avance y con cambios de enfoques cada cierto tiempo. Así, y dejo otra perspectiva, en los últimos años, hay una preferencia por analizar los textos artísticos desde los distintos tipos de espacios literarios. A través de ellos entendemos los conceptos basados en los arquetipos propuestos de Jung. Y con esta línea nos adentramos en aquello que es común a la raza humana permitiéndonos disfrutar de la creación artística desde un punto de vista humanista y universal en extremo.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

Aproximación resumida y sencilla del concepto de texto literario con las principales características que lo definen. 

Los textos literarios de cualquier género (prosa, poesía o drama) responden a un acto específico en la comunicación lingüística con el fin de crear belleza y/o una emoción en el espectador. Textos literarios son las novelas, los cuentos, las leyendas, las obras de teatro (comedia, tragedia, teatro del absurdo..), los poemas (en prosa o verso) y  también la poesía visual, el ensayo con fines estéticos y algunas obras que se encuentran en la frontera entre literatura (ficción)  y realidad. En este apartado se encuadran, por ejemplo, algunas autobiografías o títulos de línea periodística realizados con afán estético más que el de investigación.  

Características de los textos literarios 

1.- Es el resultado de un proceso creativo o inventado en el que se plasman ideas, sentimientos o personajes ajenos a la realidad aunque puedan estar inspirados en la historia pasada o actual.   

2.- En la obra literaria siempre hay un pacto de verosimilitud entre el creador y el lector que no nos impide, por poner un caso, seguir las aventuras de un mago (Harry Potter) o continuar con el cuento de Caperucita Roja en el que el lobo habla e interactúa con los humanos.  

3.- Una obra literaria es siempre el resultado de un acto desinteresado que no persigue ninguna acción por parte del lector. Se realiza por puro placer aunque haya un sentido de trascendencia en su creador y no se espera una respuesta inmediata por parte de los posibles receptores. Es más, algunos textos literarios tienen acogida a la muerte de su autor o son publicados años después de su fallecimiento.  

4.- Tanto el emisor (escritor) como los receptores (lectores, oyentes o espectadores) pueden estar alejados en el tiempo. Así podemos leer el Cantar del Mío Cid escrito en la Edad Media en el Siglo XXI o una novela de un autor japonés residiendo en un país mediterráneo. Una obra literaria se deja al arbitrio de unos futuros o posibles receptores que son desconocidos y no se les exige respuesta a ese acto de comunicación.  

5.- Una obra literaria siempre es plurisignificativa. Esto es, siempre hay sentidos dentro de la misma distintos para cada lector (aunque con sus matices) y, a veces, ajenos a la actividad del escritor. 

6.- El proceso de intertextualidad es también inherente a los textos literarios más que en ningún otro tipo de textos. Esto es, siempre un texto de este tipo remite a otros textos que tanto emisor como receptor conocen o intuyen su existencia.   

7.- Los textos literarios, por esencia, tienen una naturaleza estética y su fin es indagar siempre en los recovecos del alma humana desde perspectivas y enfoques diversos. Esto es válido, incluso, para los nuevos modelos contemporáneos que promulgan la anti estética como la poesía visual heredada del dadaísmo, movimiento estético centrado en la negación del arte.  

8.- Una de las principales características de los textos literarios es que hay una voluntad estilística por parte del autor aunque el lenguaje utilizado sea abiertamente popular, sencillo y ajeno a cualquier manipulación lingüística.  

9.- Aunque las obras literarias se encuentren inéditas o no logren su publicación en vida del escritor, siempre hay un receptor presente o futuro en la mente de su creador. Sin éste sencillamente no existiría. 

10.- Es uno de los productos humanos que más han atraído el interés de los estudiosos conformándose ramas de estudio aparte de la filología denominadas crítica literaria, teoría de la literatura y poética.  

11.- Los textos literarios se caracterizan por usar, por supuesto, el lenguaje común pero este ha sido alterado para crear belleza, originalidad o recursos estilísticos mediante manipulación lingüística. Como norma general, el verso sufre mayor desvío que la prosa y ha habido estilos particularmente rebuscados (como el gongorismo por poner un caso) que se han regodeado en llevar la lengua al límite. Si se utiliza el lenguaje común o incluso popular, este tiene un fin estilístico. 

12.- Los textos literarios, por tanto, siempre responden a un estilo, a un sello característico de su autor, de la época, del país en el que se produce… Lo normal es que las obras respondan al momento contemporáneo de su creador. Por ejemplo, hoy resultaría totalmente ajeno que un poeta se pusiera a escribir cantares de gesta tal como se hacían en la Edad Media o que se levantaran comedias de capa y espada tal como figura en el repertorio de las obras de Lope de Vega. Eso no quita para que, de forma erudita o por placer, nos acerquemos a estas muestras del pasado buscando siempre la esencia del comportamiento humano.  

Los textos literarios en su relación con los objetivos de su estudio  

En líneas generales pueden dividirse en dos grandes ramas: 

1.- Poética y Teoría Literaria  

Desde Aristóteles (con sus estudios sobre la comedia y la tragedia) ha habido interés por saber las características de los textos literarios y su especial lenguaje frente al convencional. Al día de hoy, la Poética estudia, en esencia, qué es literatura. Así este texto puede enmarcarse dentro de esta rama de conocimiento. También investiga los distintos modelos de comunicación y los contrapone contra el literario. De igual modo, se interesa por los géneros (tanto por los tradicionales como los innovadores de las últimas décadas). Hace referencia a sus características, a la evolución temporal de los mismos y a los distintos estilos. 

Otras preguntas que se intenta dar respuesta desde la Teoría Literaria es la acogida social de los distintos moldes literarios y busca las fuentes externas que, de una manera u otra, influyen en las escuelas, los autores y sus creaciones. La Teoría Literaria también busca las diferencias entre el verso y la prosa y las peculiaridades del lenguaje dramático a lo largo del tiempo. 

2.- Crítica Literaria 

Se centra en las particularidades el texto literario de manera particular bien estudiando las distintas escuelas o bien desentrañando los sentidos de una obra concreta. Estudia, además, la métrica, los tropos y las figuras estilísticas presentes en los textos literarios particulares, de autores o de escuelas. Así critica literaria serán los estudios, por poner un caso, que analiza las características del simbolismo, los poemas de Miguel Hernández o los entresijos del teatro Nô. Los análisis de la crítica literaria (desde cualquier concepto) también se centran en los sentidos, significados, peculiaridades, originalidades y características de los textos concretos. Así hacemos crítica literaria cuando nos adentramos en las profundidades de un libro particular. 

La crítica literaria (la cual merece estudio aparte) ha avanzado con los estudios filológicos desarrollados durante el siglo XX. En la actualidad, intenta no juzgar los distintos textos literarios que pertenecen al canon o bien se publican diariamente. Su labor se limita a observar, divulgar, sintetizar, analizar, ordenar y agrupar por estilos, autores, épocas u obras similares. Los métodos para alcanzar dicho conocimiento sobre los textos literarios son diversos y van desde la pragmática (la favorita de los académicos en el siglo XXI) hasta el estructuralismo (sobrepasado desde hace algunos años) pasando por los psicológicos o sociológicos. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

17 Septiembre, 2021

Qué ver en Buenos Aires

 

Argentina tiene menos de cuarenta y cinco millones de habitantes y para que nos hagamos una idea de la importancia de su capital, el Gran Buenos Aires (en el que se incluye el área metropolitana) recoge casi un tercio de esas almas. Situada en la desembocadura del Río de la Plata, mirando, frente a frente, a Montevideo (capital de Uruguay), en la actualidad, lo que tienes que ver en Buenos Aires nos dice de su historia como capital cultural de Hispanoamérica. Porque, aunque el emplazamiento se fundó (por dos veces) a finales del siglo XVI, fue a partir del siglo XVIII cuando comenzó a crecer y a crecer debido a un ritmo casi frenético tanto de inmigración externa como interna. Buenos Aires es hoy un centro neurálgico cultural donde se despliegan espectáculos de tango junto con programación más novedosa o de música clásica. Aunque el asado (al estilo gaucho) es imprescindible, algunos de sus barrios, como Palermo (Soho Palermo y Hollywood Palermo) congregan lo mejor de la noche argentina con restaurantes y locales de moda, elegantes y sofisticados. Y eso, ¡por supuesto!, también hay que vivirlo. 

Buenos Aires 1 

1.- El Barrio de la Boca, lo primero que tienes que ver en Buenos Aires

Porque este entramado de callejuelas coloridas con galerías de arte informarles, tiendas de souvenirs y espectáculos callejeros de tango es una de las estampas más conocidas de la ciudad porteña. Su nombre proviene de la entrada de agua que hace en este emplazamiento el Arroyo Matanzas. Aunque hoy es un destino turístico y buena parte de los locales o viviendas están reconvertidas con ese fin, este colorido barrio ha sido hasta hace poco uno de los más humildes (casi un suburbio) donde se hacinaban de manera miserable personas de escasos recursos atemorizadas constantemente por el riesgo de riadas. Hoy no, hoy está recogido, pintado y abierto al viajero que busque en el Callejón Caminito la esencia del Buenos Aires más auténtico.  

2.- Y muy cerca está Puerto Madero, totalmente distinto en carácter 

Ya que esta zona, cercana al centro de Buenos Aires ha sido recuperada en las últimas décadas creando un espacio verde muy cuidado en el que se agolpan hoteles de lujo rodeados de parques con esculturas de arte contemporáneo. La zona es favorita de los bonaerenses ya que mira directamente al Atlántico y está rodeada de buenas tiendas, restaurantes y locales de ocio.  

3.- Barrio de Palermo, el más cool que ver en Buenos Aires 

O más bien que sentir porque todo en él parece un mundo aparte donde se agolpa la gente guapa para vivir la noche bonaerense entre restaurantes y locales de moda. Es también el más caro para alojarse y, a la par, el más sofisticado. De todos modos, aquellos que no sean de salir mucho de fiesta se van a encontrar deliciosos jardines que forman parte de las fronteras de esta zona de Buenos Aires. Uniéndose unos con otros se suceden el Jardín Botánico Carlos Thais con el Ecoparque homónimo para luego continuar con el Jardín Japonés, uno de los más originales de América del Sur y siguiendo la estética zen. Hacia el norte se despliega el Parque Tres de Febrero donde se inserta el Planetario Galileo Galilei que hace de frontera con el Club de Equitación. 

4.- El Cementerio de la Recoleta y el Barrio de la Recoleta 

Buenos Aires tenía poco más de 30.000 habitantes en el siglo XVIII para ir creciendo exponencialmente durante el XIX y, especialmente, en el XX. Por entonces, la arquitectura del Neoclasicismo estaba plenamente asentada en Europa y sus principios se exportaban a las nuevas metrópolis americanas. Amplios bulevares soleados, avenidas infinitas al estilo del Boulevard Haussman de París, edificios civiles o teatros se sucedían para dar cabida a una nueva visión basada en el racionalismo, los valores cívicos, el cientificismo y la elegancia clásica. Y en este contexto hay que leer todo el Barrio de la Recoleta con sus construcciones de esbeltas columnas siguiendo los parámetros del arte griego, una de las principales características de la arquitectura neoclásica que es seña de identidad de estas calles y avenidas. 

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El Cementerio de la Recoleta 

Entre casas aristocráticas, hoteles de gran lujo, embajadas y tiendas de alto standing sobresale un espacio de este particular  barrio: su cementerio. Aquí están enterrados grandes personalidades que nacieron o vivieron en estas tierras. La sociedad bonaerense que construía sus casas con todo el boato posible continuaba con la misma idea más allá de la vida. Honraban a sus muertos con tumbas tan artísticas que el de la Recoleta se considera un museo al aire libre. Su historia comienza en 1882 cuando se prohibieron los enterramientos en las iglesias. En ese momento se adecentó el camposanto anexo a la Iglesia del Pilar de la orden franciscana. El cementerio irá creciendo a lo largo de estos dos siglos y allí serán enterrados los más ilustres miembros de la sociedad argentina. Aquí descansan mandatarios y presidentes, científicos y novelistas,  poetas y familias burguesas enriquecidas con los negocios. La ruta en busca de sus nombres está, incluso, organizada. Lápidas, capillas, detalles arquitectónicos, elementos de herrería y hermosas cúpulas guardan los nombres ilustres de Buenos Aires: Sarmiento, Pellegrini, Bioy Casares, Silvana y Victoria Ocampo, Hernández, Girondo, Lugones, Leloir y Lamas… Y de entre los nombres famosos sobresale uno: Eva Duarte Perón cuya tumba aún es objeto de peregrinación por parte de propios y foráneos. 

El Cementerio de la Recoleta, siguiendo con el espíritu romántico con el que nació, es escenario de leyendas que aseguran la existencia de almas atrapadas entre los dos mundos y que claman por poner en orden algo que dejaron por hacer. Y de entre todas las tumbas destaca el de la desgraciada joven Rufina Cambaceres que sucumbió, al parecer, bajo los efectos perversos de una madre narcisista. En la actualidad, su tumba, siguiendo la estética art nouveau, muestra a una joven de rostro triste abriendo la puerta de su sepulcro. La truculenta historia que hay detrás nos habla de un enterramiento en vida a manos de la familia. Al parecer,  la joven era drogada por su madre ya que ambas se disputaban el mismo amante. Uno de esos días con dosis excesiva se la consideró muerta y fue enterrada creyendo que había fallecido. Sin embargo, únicamente se encontraba en estado catatónico.  Al despertarse de noche nadie oyó sus gritos y sin éxito quiso abrir el ataúd para escapar. La encontraron ya fallecida (por asfixia), boca abajo, con marcas de moratones y arañazos producidos en su intento por escapar de su fatal destino. 

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5.- No puedes dejar que ver en Buenos Aires un espectáculo de Tango 

Puedes incluso tomar clases en algunas de las propuestas que proliferan en el Barrio de la Boca. El Querendi, el teatro Astor Piazzola, La Ventana, Café de los Angelitos e, incluso, el Teatro Colón ofrecen espectáculos de este particular baile declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El tango nació en los ambientes portuarios de Argentina y Uruguay a finales del siglo XIX. Y de aquí se expandió al resto del mundo. Es un baile de carácter urbano, cosmopolita, sensual, poético y sofisticado. En él se encuentran sustratos de la música negra, del jazz, del rock e, incluso, de ritmos electrónicos de las últimas décadas.  

Aunque puedes disfrutar de un espectáculo de tango en esos locales que te he reseñado, también se celebra un Festival Mundial en el que se pone a prueba la pericia de los bailarines llegados desde todos los rincones del planeta. Los espectáculos de baile se combinan con conferencias sobre el tema, presentaciones de libros, exposiciones de arte, cine… 

6.- Museos imprescindibles que ver en Buenos Aires 

En una ciudad levantada sobre inmigración, con un buen porcentaje de exiliados debido a sus ideas, no podía faltar un buen puñado de museos con lo mejor del arte local, latinoamericano o del resto del mundo. Aunque hay más nombres, estos son los que no te puedes perder

Museo de Arte Latinoamericano o MALBA 

Se centra en las obras de las denominadas vanguardias históricas de principios del Siglos XX con obras de los representantes del surrealismo como Matta, Lam o el particular universo de Frida Kahlo. También vas a encontrar ejemplos de la etapa cubista de Diego Rivera y representación de Protinari, Xul Solar, Oiticia, Grippo… 

A continuación se encuentran los espacios dedicados al Arte Decorativo y al Arte Oriental situados en el Palacio Errázuriz con tapices, obras de El Greco, Manet y mobiliario antiguo desde finales de la Edad Media hasta la época victoriana. 

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Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires

Está salvaguardado por una particular escultura de metal “viva”, ya que es sensible a los primeros rayos del sol abriéndose como una flor. Su nombre responde a Floralis Genérica y te la he dejado en la imagen. Aunque tiene obras antiguas, el grueso de la colección corresponde a creaciones de los siglos XIX y XX tanto de artistas europeos como argentinos. Sobresale Vahine no miti de Gaugin. 

Y por último, el Centro Cultural La Recoleta, entre el cementerio homónimo y la zona cool de Palermo, es un espacio dedicado a exposiciones y cine para todos los públicos (incluso para los niños) entre restaurantes y locales de ocio. 

Museo Nacional de Bellas Artes   La Plaza de Chirico 

7.-Barrio de San Telmo con sus fiestas al estilo gaucho

Cada domingo, a partir de media mañana, en la Plaza de Dorrego y en la Calle de la Defensa, señaladas como protagonistas en el mapa, tiene lugar la Feria de Antigüedades de San Telmo. Aquí no vas a encontrar un mercado de pulgas sin más con sus muebles y enseres que han superado el tiempo, sino que alrededor del mismo se crea una auténtica fiesta con los sones del tango en cada esquina. En el Mercado de San Telmo, además, te puedes proveer de las deliciosas viandas locales y en cualquiera de los puestos seguro que vas a encontrar todos los utensilios para preparar el mate, esta deliciosa bebida argentina con propiedades medicinales.  

Pero la fiesta no termina aún, ya que la colindante Feria de Mataderos te sumerge en la auténtica cultura gaucha, la misma que sobrevive a unos cuantos kilómetros de la capital en estancias desperdigadas por un campo infinito. Los bailes y los gigantescos asados harán las delicias de los que buscan la esencia argentina.  Aquí puedes encontrar artesanía, ropa gaucha o los deliciosos alfajores locales. 

8.- Paseo en Barco por el Río de la Plata hasta llegar a Tigre

Desde Puerto Madero zarpan los barcos que llegan hasta la localidad de Tigre perteneciente al Gran Buenos Aires y situada al norte. Su entramado de canales producidos por el Paraná han hecho que se bautice como la Venecia de América. Tigre creció en los primeros años del siglo XX ya que, atraídos por su casino (hoy un museo), en la localidad se daban cita empresarios y gentes de todo pelaje y pluma para divertirse a tope. Aquí se comía, se bebía y se jugaba muchísimo a las cartas. Hoy es destino de fin de semana de los bonaerenses que se pasean entre edificios clásicos buscando el mejor restaurante en el que deleitarse con todo tipo de recetas y cartas de todos los rincones del planeta.  

9.- Palacio Barolo, el edifico más esotérico que tienes que ver en Buenos Aires

Durante décadas, desde su inauguración en los años veinte, fue el edifico más alto de toda Latinoamérica. Hoy, sus 100 metros de altura, no puede competir con los grandes rascacielos levantados en los últimos años. Construido en un estilo ecléctico, está rodeado de símbolos de carácter esotérico con referencias a la Divina Comedia de Dante. Tanto es así que, incluso, en ciertos días del año, se producen alineamientos de luz en algunas de sus estancias. No solo está abierto al público sino que lo mejor es que tomes un tour guiado para conocer todos los detalles simbólicos de este particular edificio. 

10.- Librería Ateneo Grand Splendid en la Avenida de Santa Fe 

Es otro de los iconos culturales que ver en Buenos Aires. Está levantada sobre un antiguo teatro y conserva incluso la escena con su telón en terciopelo rojo. Los miles de libros que se amontonan en sus estanterías serán del agrado de cualquier lector. Además, está situada en la Avenida de Santa Fe donde se congregan otras librerías, galerías de arte y restaurantes con todo tipo de oferta culinaria.  

Librerías hay para todos, desde las que se dedican a las novedades (en las Avenidas de Santa Fe, Juramento o Corrientes) hasta las que ofrecen pequeñas y grandes delicias de bibliofilia, situadas, sobre todo, en San Telmo o Avenida de Mayo. Las más coquetas son, sin duda, las de libros viejos, raros y curiosos, es decir, las que no se dedican a las novedades y guardan en sus estanterías ejemplares antiguos de diversa índole. Codiciadas por los aficionados son, sin duda, las primeras ediciones de todos esos grandes narradores etiquetados como rioplatenses que han dado lustre al siglo XX.

Excursiones desde Buenos Aires: imperdible Colonia Sacramento 

Aunque ni siquiera se encuentra en Argentina, ya que está situada en Uruguay, en la provincia de Montevideo, su ambiente colonial y la cercanía a Buenos Aires hace de Colonia Sacramento la excursión perfecta. El emplazamiento fue fundado en 1680 por Manuel Lobo bajo el nombre portugués de Nova Colonia de Sacramento. Y allí se asentaron los primeros europeos. A partir de esa fecha se convirtió en el epicentro de la guerra entre España y Portugal por hacerse con el poder de las tierras americanas. Su maltrecho entramado urbano se restauró en 1968. Se encuentra rodeada de naturaleza, entre las desembocaduras de los ríos Uruguay y De la Plata y el campo extenso a las espaldas. Algunas de sus calles tienen fama por sí mismas, como la Calle de los Suspiros en pleno casco antiguo empedrado y adoquinado. Otros puntos que hay que visitar o recorrer con la pausa que da la historia son la Plaza Mayor, la Puerta de Campo, la Puerta de la Ciudadela, la Casa del Virrey o la Casa de Nacarello…  

Cómo llegar y hoteles en Colonia Sacramento 

Colonia Sacramento se ha convertido en el emplazamiento histórico por excelencia de esta parte de mundo. Y de su pasado colonial dan cuentan sus museos: portugués, municipal, español, sobre el azulejo…  Desde Buenos Aires se puede llegar en ferry con servicio para coches y también en unas embarcaciones rápidas de nombre aliscafos que alcanzan la otra orilla en menos de una hora. Como es destino de turismo de naturaleza o gastronómico, alrededor del lugar se han levantado alojamientos de todo tipo.  

Puedes encontrar hoteles en Colonia de Sacramento desde los cinco estrellas hasta albergues básicos. Es difícil dar algunos nombres, pero una opción puede ser el Charco Hotel decorado en tonos claros y en pleno casco antiguo con vistas. Cerquita se encuentra la Posada Plaza Mayor decorada con frescos y en estilo colonial. También las grandes firmas de hoteles de lujo han aprovechado el tirón turístico para levantar propuestas con spa, golf y servicios de vacaciones. Si es lo que buscas, una buena opción es el Sheraton Colonia Golf and Spa Resort. 

Si esto que tienes que ver en Buenos Aires y en sus alrededores (aunque haya que cruzar a otro país) no es suficiente, ten siempre en mente que estamos ante una vibrante ciudad cultural con propuestas gastronómicas, de ocio y de diversión sin límites casi.  

Por Candela Vizcaíno

 

¿Por qué debes incorporar el desayuno con aguacate para empezar el día? Razones para tu salud y recetas básicas. 

El aguacate, también conocido como palta, es uno de los productos del reino vegetal para incorporar a la dieta por sus propiedades saludables. Aunque admite combinaciones casi infinitas (guacamole, ensaladas, pokes al estilo asiático, salsas para pescados o carne…), un buen desayuno con aguacate es la mejor manera de empezar el día aprovechando sus propiedades y sus beneficios para la salud. Las recetas son tan fáciles que, a buen seguro, se va a convertir en tu favorito y, ¡no te olvides!, también para los niños. 

Crece de un árbol homónimo y la palabra se ha tomado del nauhat “ahuacatl” que significa testículo. Nos remitimos a su forma para proceder a la comparación. Es de gran porte ya que puede alcanzar lo diez metros de altura (como tres pisos de viviendas) y el fruto es similar a la pera con una piel dura pero fácil de retirar. Lo mejor es la pulpa de un verde suave que tiene que estar blanda pero firme al tacto, sin motas ni zonas ennegrecidas. Tiene una semilla grande en el centro que se puede aprovechar para intentar cultivar otro árbol. Adelanto que es bastante difícil e imposible en climas fríos. Requiere de condiciones específicas de humedad y calor y su cultivo en México y Perú viene de antiguo ya que se han encontrado semillas junto a las momias de estas culturas. Hoy, en Occidente, también se cultiva en zonas del Mediterráneo en ambientes controlados de invernadero. Si no tiene ese grado de madurez señalado antes no es tan saludable y tampoco despliega los sabores de palatalidad característicos. Se le conoce por diversos nombres y, en LATAM se le busca con la denominación de palta. Responde al nombre científico de persea americana.  

Empezar el día con un desayuno con aguacate para aprovechar sus propiedades 

En los últimos años hay una palabra que ronda constante cuando sale a colación cualquier tema sobre nutrición: antioxidantes. Estos, resumiendo mucho, son un mecanismo de defensa de las células y están presentes en cantidades importantes en algunos elementos del reino vegetal. En este sentido, también puedes aprovechar las propiedades de la granada, el resveratrol de la uva o los arándanos a la hora de plantear desayunos saludables y comenzar el día de la mejor manera. El aguacate está en esta lista no solo de opciones vegetales antioxidantes sino también (como el aceite de oliva) con la mejor relación de grasas saludables. En resumidas cuentas, las propiedades del aguacate son las que siguen:  

1.- Es una de los productos con mayor concentración de vitamina E, la de mayor poder antioxidante junto con la K. Actúa en sinergia con la C y el betacaroteno.

2.- Además es rico en vitaminas del grupo B: B1, B2, B3, ácido fólico, y biotina tan necesarias para el buen funcionamiento de toda la actividad cerebral. 

3.- Tiene una buena cantidad de vitamina D, imprescindible para huesos, músculos y el desarrollo saludable de la hemoglobina. 

4.- Tiene una buen proporción de proteínas en relación a sus grasas saludables. Además es rico en hierro, fósforo, magnesio y fibra. 

Beneficios para tu salud si empiezas el día con un desayuno con aguacate 

Anota que son muchos: 

1.- Es una fuente de energía lenta (esto es, que no se agota al instante como el azúcar) y, por tanto, te va a entrar hambre mucho más tarde. 

2.- Te va a ayudar a mantener la salud cardiovascular. 

3.- Y también el sistema digestivo por su buena combinación de fibra y aceites beneficiosos. 

4.- Te ayuda a absorber otros nutrientes y a mantener el colesterol a raya. 

5.- El aguacate también está indicado para personas con la glucosa alta o para diabéticos ya que es capaz de equilibrar el azúcar.

6.- Aunque sea un vegetal con bastantes calorías, se puede incorporar en las dietas para bajar peso porque te ayuda a calmar el gusanillo del hambre. 

Receta de desayuno con aguacate 

Y como ya estamos convencidos de las maravillas que este tesoro vegetal va a hacer en nuestro organismo, aquí va la receta de desayuno con aguacate básica. A partir de aquí, puedes hacer variables y combinaciones.  

Ingredientes para una ración: 

1.- Una rebanada de pan preferentemente realizado con masa madre y harina integral. 

2.- El 20% de un aguacate maduro pero firme al tacto. Cuando lo abras no debe tener pecas negras y lucir un color verde brillante. 

3.- Una rodaja de tomate o dos tomates cherrys. 

4.- Un chorrito de limón y otro de aceite de oliva.  

Elaboración del desayuno con aguacate con los ojos cerrados

1.- Tuesta el pan al gusto. 

2.- Coloca el aguacate triturado con un tenedor o cortado en gajos finos. 

3.- A continuación, coloca el tomate cortado en trozos muy pequeños. 

4.- Riega con unas gotas de limón y un poquito de aceite.  

Puedes acompañarlo con té verde para potenciar los efectos antioxidantes, zumo de naranja o tu bebida favorita.  

Variaciones del desayuno con aguacate 

Y vamos a más: ¿quieres innovar? Prueba con añadir (no hay que sustituir) cualquiera de los siguientes ingredientes: 

1.- Para los carnívoros: pavo ahumado, jamón cocido, cecina e, incluso, pastrami. 

2.- Para los sibaritas de las cosas del mar: salmón ahumado, anchoas en aceite, atún e, incluso, huevas de pescado o caviar. 

3.- Esta elaboración también es una opción en los desayunos saludables para niños. Les va a encantar si preparas las tostadas en trozos pequeños y añades en cada una de ellas un huevo de codorniz frito o cocido. ¡De rechupete! 

4.- Este desayuno con aguacate también se puede combinar con quesos blandos o directamente frescos. 

5.- Se le puede añadir, además, hierbas aromáticas como el perejil, el cilantro, el cebollino o, incluso, el eneldo. Con esta última planta está delicioso si incorporas algún producto cuyo origen es el mar (mariscos o pescados en salazón).  

Recuerda que el desayuno con aguacate admite aún más combinaciones. Yo lo he probado con pan realizado a partir de la masa gorda de las pizzas y rematado con brotes vegetales. Si lo acompañas con un zumo natural de distintas frutas, tienes todos los nutrientes para terminar el día de la mejor manera posible.  

Foto y texto por Candela Vizcaíno

 

 

 

Entendemos la obra El carnaval del arlequín (1924-1925) de Joan Miró (1893-1983), uno de los más importantes artistas surrealistas. 

En las primeras décadas del siglo XX, la irrupción de los distintos estilos artísticos de las denominadas vanguardias históricas desembocó en el gran movimiento denominado surrealismo. No fue por casualidad, ya que se realizaron una serie de avances en el campo de la medicina, la técnica y la filosofía que se unieron, por un lado, a las grandes transformaciones de la ciencia y de las ciudades y, por el otro, a los horrores de la Primera Guerra Mundial. En el campo que nos ocupa, el hito más significativo es la publicación en 1900 de La interpretación de los sueños, poniendo sobre la mesa el concepto de inconsciente según Freud. Por tanto, el análisis y el significado último de El carnaval del arlequín de Miró hay que entenderlo en relación con esta obra fundamental, ya que supuso un antes y un después en el conocimiento de la espiritualidad humana. 

Inconsciente y surrealismo: datos básicos para entender El carnaval del arlequín

Hasta los estudios de Freud, la psique humana era considerada inmutable y todos los actos de los individuos se entendían guiados por los postulados de la razón. Así había sido aceptado especialmente desde finales del siglo XVII con la asimilación de la cultura del Neoclasicismo, cuyo principio básico era la entronización de la razón y el positivismo. Sin embargo, en los albores del siglo XX la revolución llegó con los estudios basados en el psicoanálisis y en todas las facetas y aristas del inconsciente. Aparece ante la humanidad, por tanto, un emplazamiento desconocido, oscuro y que ofrece información de radical importancia para el desarrollo de la mente y la espiritualidad. El inconsciente es un emplazamiento desconocido con mensajes de vital importancia para la humanidad. La dificultad llega con el lenguaje escogido para esa comunicación. Este es el de los símbolos, presentes en los sueños y en el arte, pero cuyos códigos han sido olvidados por el individuo occidental contemporáneo.  

Un poco más tarde, C.G.Jung (1875-1961) y su escuela levantan el concepto de inconsciente colectivo materializado en los arquetipos. Con estas investigaciones se llega a la conclusión de que hay una serie de imágenes elementales que responden a anhelos, virtudes y vicios humanos comunes a la humanidad. Reduciendo mucho, este conocimiento, cuando se maneja a nuestro favor, propicia lo que Jung denominó el proceso de individuación, etapa anterior a la consecución de la serenidad y, en último extremo, a la felicidad. 

Así, los artistas y representantes del surrealismo, tanto en el campo literario como en el plástico, recogen todo este conocimiento y promulgan que el mundo anterior no sirve, ya que la información que nos ofrece está incompleta y se ofrece sesgada por desconocimiento. Aunque la gran mayoría de los movimientos de vanguardia, desde el dadaísmo hasta el futurismo, se empañaron en negar cualquier herencia de la tradición, con el surrealismo se hace más patente si cabe. Los surrealistas aspiran a una nueva vida en la que no haya ningún tipo de imposición mental, espiritual o social. Para llegar a ella se zambullen en el pensamiento simbólico procedente de los sueños e, incluso, de estados alterados de consciencia. Cualquier camino será válido si este nos lleva a la información inconsciente que queda oculta a la raza humana.  

Joan Miró, el creador de El carnaval del arlequín 

Nace en Barcelona en 1893 cuando la Ciudad Condal era un bullicio de artistas de todo tipo mezclados con buscavidas y gentes de negocio. Milita en la estética surrealista durante toda su vida (aunque coquetea con los postulados del dadaísmo) creando un universo pictórico muy personal en el que se mezclan seres irreconocibles con símbolos universales y elementos geométricos. Sus figuras son potentes, planas, de trazo firme y siempre en los tonos básicos en los que predominan el blanco, negro, rojo o amarillo. Viaja a París, ombligo del mundo por entonces. Allí comienza a tener alucinaciones, al parecer, provocadas por el hambre y la escasez. Y es aquí donde desarrolla sus imágenes tan personales y únicas en obras tanto en el ámbito pictórico como en el escultórico.  

A pesar de que el estilo de Miró responde a todas las características del surrealismo, fue capaz de crear un universo propio, de raigambre onírica, con elementos tomados de la naturaleza pero, a la vez, compuestos, mezclados y combinados en un relato irreal y cercano a la alucinación. Sus obras están llenas de símbolos en espacios planos, de una imaginación desbordante que muestra un universo interior que quiere ser alegre, vital y mediterráneo. Muere en 1983 en Palma de Mallorca rodeado de éxito internacional y de él dijo Bretón (el redactor del Manifiesto Surrealista) que fue “la más bella pluma del sombrero surrealista”. Hoy sus obras están desperdigadas por todo el mundo, aunque un buen puñado de ellas se encuentran en la Fundación Miró de Barcelona y en el espacio dedicado al artista en Palma de Mallorca.  

Análisis  y significado de El carnaval del arlequín 

1.- La obra es un pequeño óleo sobre lienzo de 66 x 93 cms que se encuentra en la Albreight-Knox Gallery de Búfalo. Miró lo pintó entre 1924 y 1925 justo cuando dejó de lado su faceta realista para sumergirse de lleno en el surrealismo.  

2.- Sobre un fondo claro se van desplegando figuras, elementos, partes reconocibles del cuerpo humano (un ojo) y extrañas criaturas que no se encuentran en la naturaleza, aunque podamos asimilar algunas a seres reconocibles. Así, encontramos en la esquina inferior derecha lo que parece un perro, eso sí con la cara de color rojo y las patas delanteras totalmente ajenas a los parámetros de este ser vivo. Encontramos en el centro (sobre un dado) una especie de insecto que tiene la misma proporción que el resto de las figuras.  

3.- En la parte de abajo central se sitúa el arlequín (protagonista del cuadro) deformado y tirando de un hilo que parece arrastrar al perro nombrado anteriormente, aunque el movimiento nos recuerda al de una cometa que no quiere alzar el vuelo. Ruedas, miradas extrañas, espirales, estrellas, notas musicales y una guitarra flotando son elementos reconocibles. 

El Carnaval del Arlequin de Miro 

4.- En El carnaval del arlequín predomina el color intenso, el azul, amarillo y rojo de forma plana sin sombras y los distintos elementos están superpuestos como si estuvieran flotando y sin ninguna perspectiva, sombra o ordenación jerárquica. 

5.- Los cuerpos han sido desmaterializados. Apenas adivinamos qué criatura se encuentra detrás, ya que los distintas partes de la misma han sido manipuladas de tal manera que la sensación que nos ofrece es de inquietud o de perturbación.  

6.- Toda la imagen nos sumerge en un mundo onírico, irreal, en una especie de orquesta de seres imposibles que se encuentran como en un escaparate sin ningún tipo de interacción entre ellos. No hay violencia en la obra, tal como nos encontramos en otras pinturas surrealistas y nada más tenemos que poner dos ejemplos (ya analizados en este espacio) de Dalí: La persistencia de la memoria y El gran masturbador.  

7.- El carnaval del arlequín más bien nos remite a una fiesta, a una alucinación, a un estado alterado de conciencia, extremo este reconocido incluso por el artista. Los elementos parecen flotar dando un mensaje imposible de descifrar.  

8.- Aún así, la sensación es de alegría, de vitalidad, de juego, de baile, de burla de nuestra razón incapaz de comprender ese mundo más allá de la frontera de la conciencia. En la obra, Miró no juzga pero sí nos pone ante una nueva realidad que al espectador le es imposible de descifrar. Nos remite a las máscaras, a las fronteras, a lo que se encuentra más allá. La obra nos dice de una forma distinta de estar en el mundo, irreconocible para la mente consciente y nos intenta sumergir en otra realidad ajena a la razón. Y lo hace utilizando el disfraz, el juego, la burla, el engaño… para mostrar la verdad, tal cual sucede en un carnaval.  

El carnaval del arlequín de Miró forma parte de esas obras surrealistas que dejan aparcado a un lado la crítica para sumergirse en la ironía, en la burla, en el juego y, también, en la alegría.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

Significado, comentario y análisis de la pintura surrealista El gran masturbador, una de las más representativas y conocidas de Salvador Dalí. 

Los sentidos y significados de una de las obras del surrealismo más conocidas no pueden entenderse sin los cambios filosóficos, médicos o científicos que explotaron en los primeros años del siglo XX. Si bien la gran mayoría de movimientos estilísticos de las denominadas vanguardias históricas se hicieron eco de la profunda transformación de las ciudades (con los avances de la técnica o la velocidad) y de las relaciones humanas (entrando la soledad y el alineamiento como protagonistas), fue el surrealismo el que quiso bucear en las profundidades del alma humana. Y con este concepto básico tenemos que entender El gran masturbador de Dalí. 

Apuntes mínimos sobre el surrealismo para entender El gran masturbador de Dalí  

Aunque los primeros -ismos se plantearon tirar por tierra cualquier atisbo de tradición haciendo choque frontal con la sociedad imperante, este extremo se llevó a cabo únicamente de manera formal en la mayoría de los casos. Y muchas veces hay que entender únicamente en este sentido las boutades del dadaísmo o los múltiples manifiestos llamando a incendiar el arte del futurismo. Sin embargo, el surrealismo, el movimiento más influyente del siglo XX cuyos coletazos llegan incluso al XXI, se arraiga en otra concepción de la raza humana. Porque es en 1900 cuando sale a la luz La interpretación de los sueños y allí se ponen las bases para un parámetro totalmente nuevo: el inconsciente según Freud (1856-1939). Hasta esa fecha el ser humano se consideraba una entidad inmutable guiada por los postulados de la razón. Nada había que no fuera de su conocimiento. Sin embargo, el psicoanálisis pone sobre la mesa una entidad desconocida, oculta, oscura y guiada por un lenguaje simbólico. Y, además, dispone de información fundamental para completar los recovecos del espíritu humano. Allí, en el inconsciente, habitan anhelos desconocidos y amordazados, a la par que un conocimiento espiritual regido por un pensamiento simbólico fundamental para la existencia. La única manera de acceder a estas profundidades para extraer una sabiduría al máximo era, por entonces, con el arte y los sueños. 

Un poco más tarde, C.G. Jung (1875-1961) da un paso hacia adelante y demuestra la existencia de un inconsciente colectivo que se manifiesta a través de arquetipos. Nos damos de bruces con un emplazamiento desconocido hasta entonces donde habita buena parte de la espiritualidad común a la humanidad. Es aquí donde se concentran virtudes, vicios, expectativas o miedos personales que son, a la vez, comunes a la raza humana. Para el artista de la época, por tanto, estas ideas estallan de golpe invitando a negar la historia. Todo ello impacta profundamente en la filosofía y en el arte de las primeras décadas del siglo XX en una población abrumada, además, por la barbarie de guerras cruentas. Así, las principales características del surrealismo en el arte apelarán a esa nueva información escamoteada a la mente consciente. Por tanto, todo el afán de los artistas (de cualquier género) será sacar a la luz datos fundamentales desconocidos hasta entonces. Los surrealistas, además, pretendían cambiar el mundo y crear un orden nuevo, ya que los parámetros culturales sobre los que se sustentaba la sociedad no estaban completos. Surgen, por tanto, obras de todo tipo que quieren exhibir (a veces de una manera pertubadora e inquietante) aquello que había sido escamoteado. 

Salvador Dalí y El gran masturbador 

La obra es un lienzo de medianas dimensiones (110 x 150 cms) ejecutado en 1929 cuando su autor solo contaba con veinticinco años y acababa de conocer a Gala, la única mujer que formó parte de su vida íntima. En la actualidad, se custodia en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia. Junto con La persistencia de la memoria, es una de las pinturas surrealistas más famosas de todos los autores del movimiento. 

Salvador Dalí nace en Figueres en 1904 en el seno de una familia culta y acomodada. Con tan solo dieciocho años se instala en la Residencia de Estudiantes, punto de encuentro fundamental de la futura intelectualidad de la época. Allí coincide, entre otros, con Buñuel y Lorca con los que traba amistad y se inicia en los principios del psicoanálisis y en las posibilidades del arte surrealista. Previamente, había hecho algunos intentos con el cubismo y con la pintura metafísica de Giorgio de Chirico, cuyo sustrato estilístico se encuentra en la obra que nos ocupa.  

Dalí es uno de los máximos representantes del surrealismo internacional y llegó a crear un método propio, el paranoico-crítico, consistente en ir quitando las capas de la realidad hasta llegar a la esencia. De personalidad compleja y patológicamente tímido no abrazó todos los postulados expuestos en los diferentes manifiestos. Para el genio de Figueres la obra no podía ser el fruto de una creación automática y debía pasar por un proceso de razonamiento. Esta meditación a la hora de afrontar el trabajo se completa con un fantástico domino del dibujo y de la pintura realista. A pesar de ello, sus creaciones entran en el onirismo (en el sueño o en la pesadilla). Encontramos elementos de la naturaleza, pero estos han sido modificados de tal manera que la representación última se nos antoja irreconocible. Dalí hizo del surrealismo una forma de vida casi, ya que no abandonó los principios una vez que se sumergió en las posibilidades expresivas del movimiento. Falleció en 1989 cuando otras estéticas copaban la esfera internacional. 

El Gran Masturbador de Dali 

Análisis de El gran masturbador 

La obra de Dalí puede calificarse como perturbadora con unas claras alusiones eróticas y desde un punto de vista novedoso. Hasta la fecha, no se había tratado la masturbación (un acto tremendamente íntimo) en la historia del arte. El erotismo nunca había llegado a ese nivel de profundidad y nunca se había sacado a relucir los miedos, complejos y dudas con tal grado de exhibicionismo. Los artistas del surrealismo (y así lo hizo Dalí) pretendían hacer del surrealismo una forma de vida. En diversas ocasiones, las obras y los actos podían calificarse como obscenas para los parámetros de la época, ya que ponían de manifiesto actos que (de forma unánime) se consideraban pecaminosos o contrarios a la naturaleza humana.  

En El gran masturbador nos enfrentamos a una pintura que ha sido realizada con elementos realistas pero estos están combinados de tal manera que no reconocemos la narración. El artista se ha sumergido en el pensamiento simbólico de los sueños y nos muestra un autorretrato incompleto que termina en un rostro femenino enfrentado a extremidades masculinas. El relato de la obra nos invita a desentrañar un significado oculto. Todo ello viene potenciado por la presencia de un saltamontes gigante que ocupa el lugar que debería tener la boca. Así la capacidad de expresión ha sido reducida a la cualidad del insecto. Este, además, está plagado de hormigas y gusanos, símbolos universales de la podredumbre, destrucción y muerte.  

El relato perturbador de la obra va a más con la presencia de conchas o restos de animales que parecen horadar la imagen principal y el de un monstruo (parecido al oni de las leyendas japonesas) que sobresale de la carnalidad representada de manera plana y con un tono a todas luces enfermizo. Las figuras, siguiendo la estética de la pintura metafísica, han sido despojadas (a pesar de que están inmortalizadas en un abrazo) de su humanidad y nos recuerdan a los maniquíes que se utilizan como modelos en el aprendizaje de la pintura y el dibujo. Todo ello se ve intensificado con ciertos elementos simbólicos, como la cala que actúa en representación del acto sexual o la sombras que se alargan dramáticamente y de una forma imposible en el espacio natural.  

Significado de El gran masturbador de Dalí  

La obra, por tanto, ahonda en las posibilidades que se abren con el psicoanálisis sobre el que se basa el surrealismo. A partir de una imagen onírica formada por retazos chocantes entre sí de los elementos de la naturaleza interroga al espectador sobre los miedos y las frustraciones más íntimas. Se afronta el sexo de una manera exhibicionista en el que se mezcla la podredumbre (el miedo, la transformación, la suciedad y, en último extremo, la muerte) en contraposición a la belleza presente en el arte clásico. Así, el rostro femenino está representado de una forma serena (a pesar de estar recorrido por esas venas que nos remiten de nuevo a una carnalidad en descomposición). De igual forma, las extremidades masculinas encuentran el trasfondo en el arte griego con su culto a la belleza, la serenidad y la armonía.  

Pero no hay armonía en la obra. El paisaje está reducido al mínimo. No encontramos ningún elemento natural en el que apoyarnos para descansar y todas sus partes nos invitan a entrar en esa zona oscura del inconsciente donde pugnan entre sí los anhelos más fuertes contra las imposiciones culturales. Desde la flor de las calas que nos remiten al acto de la penetración hasta los insectos o el color plano de la misma (en un tono amarillo enfermizo) nos va interrogando una y otra vez sobre los miedos y contradicciones más profundas.  

Comentario de El gran masturbador de Dalí 

El artista acaba de conocer a Gala y se debatía entre deseos que no era capaz de canalizar de una forma saludable (para la cosmovisión actual). De una manera u otra, esa personalidad entre la impotencia, la timidez o la no aceptación de ciertos gustos le acompañaría durante toda su vida. La obra es inquietante por lo que supone de exhibicionismo de la parte más íntima del ser humano. Tenemos que recordar que, en el momento de su ejecución, los postulados surrealistas estaban en todo su apego y los artistas se empeñaban en levantar una frontera entre un mundo desconocido (agazapado en las profundidades de la psique) y las normas sociales. En ocasiones, el escándalo era la manera más directa de interrogar al espectador sobre su estar en el mundo. Este, por supuesto, está siempre condicionado por el conocimiento propio. El gran masturbador, en definitiva, nos dice de esa pulsión entre la vida (el sexo) y la muerte con su podredumbre, temas que tanto inquietó al artista durante toda su vida y que se reflejó en su obra.   

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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