Candela Vizcaíno

Candela Vizcaíno

Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla con una larga trayectoria de más de 20 años como periodista, columnista y contenidos online centrados en literatura, arte, viajes, vida sana, familia, gastronomía, moda y feminismo. Con cinco libros publicados, en la actualidad pueden encontrarse en las librerías El Bosque de las Respuestas (cuento infantil ilustrado), Los girasoles florecen en junio (novela) y Poemas sin orden ni concierto

  

Honoré Daumier (1808-1879) fue conocido y reconocido en su época por sus trabajos como ilustrador satírico. Por ello tuvo problemas con la justicia ya que se atrevió a publicar una caricatura de Luis Felipe de Orleans. La osadía le costó seis meses de cárcel. Aunque con la vuelta de la censura en Francia (1835-1848) dejó aparcada esta faceta, nunca abandonó su veta política (o más bien de denuncia social). Y con este prisma tenemos que leer El vagón de tercera clase, obra cumbre del la pintura del Romanticismo que adelanta los postulados del realismo y del naturalismo.

Datos de la obra antes de adentrarnos en su análisis 

El vagón de tercera clase de Daumier fue pintado en 1864. Es un óleo sobre tela de pequeño tamaño ya que solo tiene 0,67 x 0,93 metros. El original se conserva en la National Gallery of Canada situada en Otawa. Ha llegado hasta nosotros otras dos versiones inacabadas y una de ellas es sobre tabla. Esto es, el tema le fue querido al pintor. La obra puede considerarse de transición en la historia del arte ya que no tiene todas las características del arte del Romanticismo y adelanta, como Los fusilamientos del 3 de mayo, el expresionismo. También adquiere tintes del realismo literario e, incluso, del naturalismo, al presentar ante el espectador una narración con clara denuncia social.  

En este sentido tenemos que recordar que el Manifiesto comunista es de 1848 y la época se caracteriza por un avance de la burguesía que desplaza a la decadente y extractiva aristocracia. Los cambios económicos, además, empujan a una enorme masa de campesinos hacia las ciudades con la promesa de una mejor vida en las modernas fábricas. Todo estas circunstancias generan una legión de obreros que, a duras penas, logran alcanzar el sueño de una existencia mejor. La enorme desigualdad fue el caldo de cultivo para sucesivas revoluciones y también para los movimientos sindicales de la época. El vagón de tercera clase se encuadra en este contexto histórico en el que el mundo conocido y heroico de personajes nobles queda atrás. Ahora la mirada se centra en una nueva realidad. 

El vagon de tercera clase de Daumier 

Características estéticas principales de El vagón de tercera clase

Muy resumidamente y esquemáticamente tenemos:  

1.- El Romanticismo supone un rechazo de la convención (abonada por la cultura del Neoclasicismo) renegando de cualquier modelo tradicional. Entran, por tanto, en escena personajes nuevos nunca tratados como protagonistas. En la obra que nos ocupa son la anciana que sujeta un cesto con fuerza, una joven que amamanta y un niño adormecido. El gentío que se agolpa detrás actúa a la vez como escenario y, también, da contexto a la obra. Estamos en un espacio saturado e incómodo donde se apiñan quienes no pueden permitirse un mínimo de confort. 

2.- Se retrata además los inventos modernos tal cual es el ferrocarril que da un vuelco a las comunicaciones. 

3.- El siglo XIX es la época de la lucha por las libertades en todos los planos. El más evidente es el social con la confrontación de los de abajo contra una élite decadente, extractiva y corrupta. En el plano económico se produce el avance de la burguesía, de aquellos que llegan a la riqueza simplemente con astucia, inventiva, buena suerte e, incluso malas artes. El obrero de las ciudades aparece como una nueva clase social: pobre, desgajado de su lugar de origen y perdido. Se le niega cualquier asidero emocional como el que sí conservarían los humildes campesinos apegados a la tierra. En este sentido, El vagón de tercera clase no retrata a grandes personajes sino a seres anónimos en su día a día. Esto último supone una novedad en la historia del arte. 

4.- Por otro lado, el Romanticismo da un vuelco al concepto de lo bello. Ya no reside en lo canónicamente considerado como tal. Lo bello está en la mirada, esto es, se traslada al receptor. Estamos, por tanto y reduciendo mucho, ante ese “poesía eres tú” de Bécquer

5.- El artista se erige en el comunicador entre dos realidades distintas: una etérea e incognoscible donde surge el arte y aquella mundana donde se desarrolla la vida cotidiana. Desgarrado de este mundo por su incomprensión, solo le queda la creación de los mundos posibles. Y estas puertas pueden encontrarse en cualquier rincón de la realidad tal cual asistimos en El vagón de tercera clase de Daumier. 

6.- Paralelamente se olvida la serenidad de la cultura neoclásica y su afán de razón. A partir de mediados del siglo XIX el arte no se centra en escena heroicas o en personajes preeminentes de la sociedad. Como en La balsa de la medusa, serán protagonistas individuos anónimos. Todo esto dará (en unas décadas) un giro aún más radical con las denominadas vanguardias históricas: surrealismo, futurismo, fauvismo…  Las bases se sientan ahora. 

7.- Por tanto, es inevitable que el arte se tiña de tintes políticos a pesar de que se proclama que la razón del arte radica en sí mismo. El vagón de tercera clase, por tanto, adquiere denuncia social al presentarnos a esos personajes pobres aferrados (como la anciana protagonista) a lo poco que se tiene para poder sobrevivir.  Esto es, ya no se mira a la élite aristocrática decadente, corrupta y extractiva sino a las clases sociales más humildes y desfavorecidas. A la par se niega el mecenazgo de la burguesía, considerados como arribistas que aún no han descubierto el poder de lo bello. En estas décadas la pintura (y el resto de las manifestaciones artísticas) va despojándose de idealización para confluir, primero, con los postulados del realismo y del naturalismo después. 

8.- En esta línea la obra El vagón de tercera clase nos muestra un retazo de la vida cotidiana de los más desfavorecidos, de aquellos campesinos u obreros que viven para el trabajo (de ahí el cansancio de la figura central). Al retratarlos en su cruda realidad no solo se pone en foco en los desfavorecidos que nunca habían sido protagonistas de un pintura sino también se lleva a cabo un potente crítica social. 

9.- Se hace hincapié en el interior que se transparenta en el exterior. El arte ya no sirve para dar cuenta de grandes batallas o de personajes de la élite. La realidad se impone y con ella hay un cambio en la historia. El presente, por tanto, adquiere la importancia de los hechos históricos. La misma supervivencia se convierte en un acto heroico que merece ser narrado e inmortalizado.  

Análisis de El vagón de tercera clase de Daumier

También esquemáticamente tenemos: 

1.- Son los desfavorecidos los protagonistas, seres anónimos que ni han posado para crear un relato mítico ni entran con nombre propio en la historia. Estamos en la realidad de la intrahistoria, la que se crea día a día con actos cotidianos. 

2.- Es el creador y el espectador con su complicidad quien crea lo bello. El concepto ya no viene dado por la naturaleza o por el aval de la historia. En este sentido, Daumier se adelanta a algunas obras de Vicent van Gogh, como la conocida Los comedores de patatas

3.- La obra, de pequeño tamaño, capta el momento de una realidad conocida: el vagón donde se apiñan los más humildes. A la par, pone de relieve las figuras femeninas centrales acompañadas por un bebé y un niño quien muestra el mismo agotamiento que las mujeres. La más joven amamanta sin alegría a su bebé. La vieja aparece con aspecto cansado agarrando con fuerza la cesta como si de su interior dependiera su vida. El cansancio es la tónica incluso en la figura del niño que se encuentra en la esquina. 

4.- El trazo ya aparece difuminado y los claroscuros potencian el efecto de luz que cae sobre la figura central. 

5.- El ambiente se nos antoja asfixiante.  

Comentario de El vagón de tercera clase 

Como las de Goya, es una obra totalmente moderna ya que se abandonan los modelos idealizados del pasado para centrarse en una aquí y ahora. Ese cronotopo incide en la mirada de los más humildes que se vuelven protagonistas y no lo hacen por su heroísmo o porque hayan realizado hechos reseñables. En este caso se da un paso más en el expuesto en La balsa de la Medusa. Lo hacen porque se vuelven protagonistas de la historia con su existencia mundana. 

La pintura, por tanto, adelanta los postulados del expresionismo en arte con su búsqueda de la narración de los sentimientos interiores. En este caso asistimos al cansancio, a la derrota, al agarrarse a la existencia a toda costa. Esto se simbolizada en las manos que cogen las asas del canasto con fuerza. En definitiva, las puertas para el naturalismo (que tan buenos frutos dio en la literatura francesa) se encuentran abiertas. 

El arte, en definitiva, se despoja de cualquier finalidad impuesta desde fuera y su única función es reflejar lo bello. Lo bello, además, puede encontrarse en cualquier parte. Una de las características del arte del Romanticismo es que dinamita todos los conceptos preestablecidos tradicionalmente.  Y un buen ejemplo es la obra que estamos estudiando: El vagón de tercera clase

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

La balsa de la Medusa de Théodore Géricault (1791-1824) es una de las obras más representativas de la pintura del Romanticismo y narra atroces hechos reales que escandalizaron a la sociedad de su tiempo. El lienzo es de gran tamaño ya que mide 4,19 x 7,16 metros y se custodia en el Museo del Louvre. Fue pintado entre 1818 y 1819, dos años después del acontecimiento en el que se basa y presentado en el Salón de París donde cosechó críticas y parabienes a partes iguales. 

Hechos históricos que sustentan la obra 

El junio de 1816, con la restauración monárquica y tras el fracaso del sueño europeo de Napoleón, sale del puerto de Rochefort un pequeño convoy de cuatro barcos abanderados por el Medusa. El destino era el puerto de San Luis en Senegal para aceptar la devolución de este territorio de manos de los ingleses. Era capitán de la expedición el vizconde Hugues Duroy de Chaumereys de quien, ya antes de zarpar los barcos, se puso en duda su capacidad para dirigir dicha empresa. Y los hechos dieron la razón a los que criticaron ese nombramiento simple y llanamente porque era un aristócrata con influencia en la recién restaurada corte monárquica. No tenía ni experiencia ni habilidad ni valentía ni escrúpulos tal como se demostraría tras el desgraciado y criminal naufragio. Los otros barcos se llamaban Loire, Argus y Echos.  

A mitad de la travesía, el capitán decide, sin ningún sentido, adelantarse e ir más deprisa que, al parecer, quería llegar cuanto antes a tierra. Probablemente debido a esta mala decisión y a la falta  de pericia, el Medusa encalló frente a las costas de Mauritania no sin antes haberse desviado de su ruta aproximadamente 60 millas. Tras los esfuerzos en vano por liberar el barco de la arena, tres días después abandonan la fragata y comienza la odisea de La balsa de la Medusa.  

En el colmo del desatino, el barco no llevaba suficientes botes salvavidas. Así que decidieron improvisar con las tablas del barco una balsa de 20 x 7 metros donde se apiñaron, al menos, 149 desgraciados que, en principio, iban a ser arrastrados por el resto de los botes. El capitán, junto con otros oficiales, se puso a buen resguardo en uno de las embarcaciones con comida y agua. La ayuda sería por poco tiempo ya que, en el colmo del cinismo y seguramente llevado por una acción criminal, las amarras se soltaron esa misma noche. 

Quedó más de un centenar de almas agolpadas con unos cuantos paquetes de galletas, dos barriles de agua y otros tantos de vino en una estructura inestable azotada por las olas del Atlántico. La desesperación pronto cundió entre los náufragos abandonados cruelmente a su suerte. Lo que siguió después escandalizó a la opinión pública una vez se conoció por boca de los únicos quince supervivientes que retrata Géricault en La balsa de la Medusa. La situación extrema empujó a esos desdichados a los límites de lo humano con peleas, asesinatos de los más débiles, locura, suicidio, sed, hambre y canibalismo.  

Fueron encontrados trece días después, por pura casualidad, por el Argus ya que el capitán, siguiendo su comportamiento criminal, ni siquiera mandó buscarlos. Solo 15 lograron sobrevivir a tal experiencia extrema. Una vez conocido, el incidente causó una enorme conmoción en la opinión pública francesa y se interpretó como un símbolo de la decadencia social del momento.  

La balsa de la Medusa

Análisis de La balsa de la Medusa  

La obra de Géricault retrata el momento preciso en el que los pocos supervivientes atisban a lo lejos el Argus (retratado como un pequeño punto en el horizonte) y sigue una estructura en pirámide. Adelanto que hay dos puntos imprescindibles a la hora de realizar el análisis de La balsa de la Medusa y comprender su sentido último: el realismo y la percepción de caos. Como hiciera Goya con Los fusilamientos del 3 de mayo y con la obra hermana, La carga de los mamelucos, se impone la fuerza de una realidad histórica, de unos hechos concretos que son retratados con crudeza. Y también ambos artistas abandonan cualquier serenidad, sobriedad y elegancia de la etapa anterior, la de la cultura del Neoclasicismo. Efectivamente, este lienzo, como los del español, tiene todas las características del arte del Romanticismo con su gusto por las pasiones extremas y la naturaleza desbocada. 

La balsa retratada por el artista es más pequeña que la original aportando un sentido extra de inestabilidad y fragilidad. El lienzo ha sido construido, a pesar de la sensación de caos por el amontonamiento de los cuerpos, de abajo hacia arriba. En el fondo se agolpan los muertos sobre los que yacen los moribundos y se levantan los que aún quedan con vida. El vértice lo ocupa un joven de aspecto saludable y robusto que, con todas sus fuerzas y de espalda, agarra un pañuelo rojo con el que pretende ser visto. Esta figura representa la esperanza para los que aún mantienen un hálito de vida y para él mismo. La luz aparece en el horizonte allí donde, como una mota en la inmensidad, aparece el Argus. 

El Romanticismo hizo suyo la expresión de la fuerza de la naturaleza que cobra vida como un personaje más. En La balsa de la Medusa, el mar, las olas, el cielo y las nubes son auténticos protagonistas revistiéndose con las misma pasiones que el ser humano. En este caso es energía destructiva que se empeña en hundir más aún en el abismo espiritual a los pocos sobrevivientes de tal barbarie. 

La serenidad clásica queda abandonada por completo y lo que predomina es el caos y la oscuridad (plasmada en la gama de ocres y negros). Los cuerpos se amontonan en la frágil embarcación y nos recuerda el horror que aún viven ese pequeño grupo de hombres. Las pocas energías que quedan se ahorran para ese desgarrado acto de socorro. Mientras tanto la naturaleza se empeña en hundir (en todos los sentidos) a los náufragos ya que las velas soplan en sentido contrario al viento y, también, de la posición, a lo lejos, del Argus.  

La obra, en definitiva, se “lee” de izquierda a derecha y de abajo hacia arriba. El punto inferior está representado por la muerte, la del joven que sostiene un hombre maduro (el padre) que, con gesto filosófico, reniega de cualquier acto de salvación para sí. Al irse su hijo, no hace ningún esfuerzo por acompañar en la llamada de socorro. A su alrededor yacen esparcidos los últimos cadáveres sobre los que se alzan los moribundos. El joven que está en la esquina superior derecha ondea un trapo rojo aupado por sus compañeros con la esperanza de ser visto y poder ser salvado. La obra combina, por tanto, la brutalidad más absoluta con la fuerza anímica del ser humano.  

Comentario a la luz de la estética del Romanticismo

La obra, tal como venimos anotando, responde punto por punto a lo que es el Romanticismo. Atrás queda abandonada la sobriedad neoclásica para incidir en el caos más absoluto. Además, el realismo es brutal y no solo se manifiesta en la representación de la misma obra de arte sino también en que se basa en un hecho real y contrastado. 

El tratamiento de la naturaleza es romántico así como el fin último de la obra, ya que el artista claramente quiso denunciar (en el sentido político) unos hechos infames llevados a cabo por quien debía liderar una expedición. Atrás queda, a igual que sucede con Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya, cualquier atisbo de heroísmo. La balsa de la Medusa nos dice de los límites (en todas las direcciones y sentidos) a los que puede resbalarse la experiencia humana. La representación es la de unos seres abandonados y moribundos que se agarran a la vida a toda costa aunque ese a toda costa suponga dinamitar todas las líneas rojas que, como sociedad, nos hemos impuesto.  

Por si esto fuera poco, el realismo de La balsa de la Medusa incide en la denuncia a las élites que ocupan cargos sin estar preparados tanto en el plano formativo como en el más mínimo de las virtudes. Todo en la obra (y en el suceso histórico en sí) nos remite al lado oscuro de la humanidad tan querido por los artistas románticos. El barco naufraga por la falta de pericia del capitán que, además, se comporta en todo momento de manera criminal. Los desdichados abandonados a su suerte se enfrentan al infierno en un intento de supervivencia extrema. Y Géricault lo inmortalizó en una obra de arte que ha pasado al canon universal. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

El Romanticismo es un movimiento cultural, artístico, literario y político que surge en Alemania e Inglaterra a finales del siglo XVIII y, progresivamente, se va expandiendo por el resto de Europa e, incluso, a América donde alcanza sus últimos coletazos en la segunda mitad del siglo XIX. El Romanticismo supone un nuevo estar en el mundo distinto a la cosmovisión de la cultura del Neoclasicismo, época que le precede. Aunque se asimila a las artes plásticas y a la literatura, sus ideas alcanzaron el plano político alimentando una transformación social importante. 

Entendemos sus límites para comprender qué es el Romanticismo 

1.- Libertad

Si por algo se caracteriza el romanticismo es por enarbolar la bandera de la libertad y lo hace en todos los planos posibles: desde el artístico hasta el político o el social. Efectivamente, el siglo XVIII es el de las revoluciones que finiquitan el Antiguo Régimen basado en las monarquías absolutas aliadas con el clero para dar paso a otros modelos políticos. El afán de libertad se manifiesta en el plano artístico en la denominada bohemia. Por primera vez en la historia, pintores y literatos niegan cualquier tipo de mecenazgo rechazando las ataduras de la vida burguesa. Paralelamente, se va imponiendo el capitalismo en su versión más salvaje. Y todo ello hace saltar por los aires los modelos conocidos. 

2.- Individualidad 

A consecuencia de esta perspectiva se hace honor al individualismo, a la visión personal. Esto se manifiesta especialmente en las características del arte del Romanticismo.  

3.- Los modelos pasados no sirven

Hay un intento de ruptura con la tradición anterior en todos los aspectos. Conforme va avanzando el siglo XIX con el desarrollo de la técnica y la ciencia, esta idea se afianza aún más. Con la fotografía y, más tarde, el cinematógrafo, se echa por tierra el papel tradicional de las artes plásticas. Ya no sería necesario servir de imitación de la realidad. Por tanto, los creadores tienen que abrir puertas a otros mundos posibles. Estos serán los del interior anímico e, incluso, las realidades paralelas (a veces creadas mediante alucinógenos) del simbolismo. En este sentido se sientan las bases para reformas sociales de todo tipo y para las vanguardias artísticas que llegarían después: fauvismo, expresionismo…  

Todo ello se abona con los avances en la ingeniería y en las comunicaciones que posibilitan el conocimiento y el encuentro con culturas pasadas: Estambul, Egipto, Grecia o las excavaciones en Pompeya. Comienzan los viajes del Grand Tour. Por tanto, la sensación de que hay realidades desconocidas a la espera de ser exploradas está servida. 

4.- Se impone el arte por el arte

Los artistas aspiran a crear arte de forma independiente sin ningún tipo de utilidad. Además, el artista no solo se presenta como un creador o transformador de la realidad sino también como un guía espiritual entre el mundo intangible y desconocido (sagrado casi) y la realidad mundana. 

5.- Cambio de la realidad  

Paralelamente y en contradicción con ese afán de libertad que niega cualquier soporte, se aspira a cambiar la realidad mediante actos políticos. Con el Romanticismo se produjeron importantes movimientos de emancipación en los países de América y revoluciones en Europa que desembocaron, con mayor o menor fortuna, en modelos republicanos. El nacionalismo también surge en la época romántica en España en su lucha contra la invasión francesa.  

6.- El papel de la naturaleza 

La naturaleza cobra vida y deja de ser pintoresca  (un mero decorado) para convertirse en actor principal. Y esta se reviste con sentimientos humanos. Las pasiones desatadas, los amores imposibles, el afán de libertad y la individualidad entendida como la irrepetibilidad del alma humana son una constante. Se bucea en el interior intentando buscar la verdad auténtica y de alguna manera adelantan los postulados del inconsciente según Freud. En esa búsqueda de lo desconocido nos encontramos con un gusto por los seres fantasmales, los entes de ultratumba, los marginados y los monstruos. Recordemos que el jorobado de Notre Dame, Drácula y Frankenstein son románticos. Paralelamente hay preferencia por mostrar la melancolía y estados anímicos tormentosos. 

7.- La realidad más allá de lo tangible y mundano 

Se buscan los estados alterados de conciencia como un camino de encuentro con la esencia de la verdad. Por primera vez se convierten en protagonistas aventureros, mendigos, locos o seres marginales. En líneas generales y resumiendo mucho (aunque sea a fuerza de reducir) para entender qué es el Romanticismo tenemos que tener en mente siempre la idea de ruptura y el sentimiento de que hay que encaminarse por derroteros desconocidos ya sean físicos o anímicos. Y se hace enarbolando banderas de libertad y de individualidad.  

En definitiva, la razón de la cultura neoclásica anterior se ve insuficiente para explicar tanto el mundo físico como el interior de los sentimientos. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

  

Pintado en 1814, Los fusilamientos del 3 de mayo narra los hechos bélicos ocurridos en Madrid durante el 3 de mayo de 1808 en la órbita de la Guerra de Independencia. Tiene como compañera La carga de los mamelucos que retrata lo acontecido un día antes. Es una de las pinturas más importantes del genial Francisco de Goya (1746-1828) y su técnica, acercamiento y temática adelantan las características del Romanticismo. La obra es un lienzo de gran tamaño (2,66 x 3,45 m) que se custodia en el Prado, no solo uno de los imprescindibles museos de Madrid sino también del mundo. Con magistral enfoque, se aborda la despiadada represión hacia el pueblo español por parte de las tropas de ocupación francesas.   

Goya y el Siglo de las Luces 

Para entender la pintura nos debemos situar (como siempre) en el delicado contexto histórico en el que fue creada. 1814 fue también la fecha de regreso de Fernando VII (1784-1833) tras cinco años de exilio-cárcel en Francia. Con la vuelta del rey se pone fin no solo a la Guerra de la Independencia sino también a los sueños liberales del particular Siglo de las Luces español.  La constitución de Cádiz del 19 de marzo de 1812 queda abolida. Y con ella se va al traste el ideal ilustrado de una nación basada en la separación de poderes y en la libertad de prensa, cimientos necesarios para un mínimo desarrollo social y económico. Con el monarca regresa el absolutismo y actos de ensañamiento hacia quienes lucharon con ánimo patriótico contra los franceses.  Las élites (con la corte alrededor), aliada con un clero retrógrado al máximo (recordemos que el fin de la Inquisición es del año 1834), mantenían al grueso de la población en un profundo atraso cultural y económico. Por tanto, el particular Neoclasicismo español (que solo llegó a un puñado de intelectuales) quedó liquidado para siempre. A la par, se abrió un periodo de confrontación entre las fuerzas conservadoras más radicales y aquellos que veían cada vez más lejos la casi utopía liberal. Tan nefasto fue el reinado de Fernando VII que España tardó más de siglo y medio en confluir social y culturalmente con Europa. 

En definitiva, España empezó el siglo XVIII socialmente atrasada y lo acabó arrasada. Atrás quedaron los principios de aquel puñado de ilustrados que pretendía acabar con el oscurantismo cultural que lleva, inevitablemente, al atraso político, social y económico. España entró en una dinámica de choques constantes entre las fuerzas liberales contra las tradicionales que la arrastró por sucesivos conflictos bélicos cada vez más destructivos. Fue de tal envergadura esta espiral de confrontaciones que el país no alcanzó un punto de desarrollo hasta casi finales el siglo XX. En este sentido, como veremos, Los fusilamientos del 3 de mayo actúa como un símbolo.  A un lado, tenemos el espíritu de lucha y,  al otro, las fuerzas de represión. Sin embargo, el lienzo, alcanzando la apoteosis de la contradicción, coloca ese poder destructor en manos del ejército de una nación admirada por las élites intelectuales de la época. 

Efectivamente, con la invasión del ejército de Napoleón las contradicciones intelectuales de los llamados afrancesados llegaron a un punto de inflexión. Eran estas personas de alto nivel social y académico que, de buena fe, defendían los avances europeos (especialmente los llegados de Francia) como objetivo a seguir. Su patriotismo (en otra contradicción) les hacía ver lo de fuera como deseable para el desarrollo de un país sumido, por entonces, en el pesimismo y en el atraso. El choque (a niveles personales incluso) llegó al máximo cuando asistieron a la barbarie (en forma de saqueos, violaciones y crímenes) perpetrada por el ejército de la nación que admiraban.  

Goya, según las últimas investigaciones, era de ánimo tan escéptico que es difícil dilucidar su filiación política. Y todo ello a pesar de que gran parte de su obra (especialmente la última) se caracteriza por ser crítica con los hechos históricos que le tocó vivir. Si embargo, si algo está claro en el sentir del artista, es su profundo desacuerdo (a través de una narración basada en un realismo atroz) con los despiadados actos de guerra y el reguero de ensañamiento y crueldad extrema. Para Goya, la razón, tal cual promulgaba la cultura del Neoclasicismo, era la diosa que podía espantar todos los fantasmas y oscuridades del alma humana. Sin embargo, esa misma razón, podía enarbolar cualquier excusa para llevar a cabo actos deleznables. El artista, por tanto, se siente atrapado en las redes de sus ideales y la única salida que encuentra es encaminarse por el sendero contrario.

Los fusilamientos del 3 de mayo 

Características de los fusilamientos del 3 de mayo de Goya  

Muy resumidamente y esquemáticamente tenemos lo siguiente:  

1.- El lienzo está dividido en dos partes, a un lado se encuentra el pelotón de fusilamiento (tratado como masa informe) y al otro, las víctimas, bien muertas, bien sumidas en el horror ante el inminente fin. 

2.- La escena ocurre de noche con todo su sentido simbólico. Nos remite, por tanto, al  fin de una era y también a la bajada a los infiernos.  

3.- El foco de luz está magistralmente orientado hacia la figura protagonista situada en cruz en actitud de súplica. La iluminación proviene de un farol situado en el suelo y se proyecta hacia las víctimas. En un acto de cinismo, los soldados se niegan a ir a ciegas.  

4.- El protagonista central (vestido de blanco y con ropas claras) tiene una clara referencia de intertextualidad a la figura de Cristo. Nos remite, así, tanto a la inocencia como a la salvación. Goya en Los fusilamientos del 3 de mayo, de alguna manera u otra, nos dice que esos días también sirvieron para que el pueblo se enfrentara con sus demonios. ¡Otra cosa distinta es que los venciera!  

5.- Aunque el cuadro está dividido en dos partes diferenciadas, la geometría se vuelve difusa incidiendo en la sensación de caos, especialmente en el lado de las víctimas. 

6.- El ser humano en la obra ha sido despojado de su esencia convirtiéndose en una jauría que acata órdenes sin pensar (el ejército) o en personas sin un ápice de heroísmo aterradas ante el fin inminente. 

7.- Y esta es otra de las características de Los fusilamientos del 3 de mayo. No hay héroes. No hay hazañas. La narración ha sido reducida  (y a la vez elevada) a un sentimiento primitivo (a instinto casi): al miedo. No encontramos contención ni aceptación ni honor (término tan traído en la cultura española). Lo que se nos ofrece es el símbolo del terror y de la sinrazón de la guerra.  

8.- Se ha eliminado cualquier referencia a la naturaleza y la montaña se ha despojado de grandiosidad al convertirla en un simple montón de tierra que impide la huida de los hombres.

9.- Aunque el edificio del fondo es plenamente reconocible, el tratamiento está realizado de tal manera que se hace universal. 

10.- La pincelada se hace suelta concentrando la temática aún más. Goya da un paso en la evolución de la pintura adelantándose a algunas características del impresionismo, aunque su lenguaje es, tanto en el plano del significado como en el significante, oscuro.   

Análisis de la pintura

Tenemos por tanto que el artista pone en evidencia la contradicción de su tiempo.  Por un lado, se admiraba por parte de la élite la brillantez de Europa frente al fanatismo y la superstición española. Sin embargo, se produjo un salvaje camino de vuelta en forma de una ocupación humillante perpetrada por el ejército de un país que era modelo para los ilustrados españoles. La obra, por tanto, deja la historia de España en un callejón sin salida. El artista, que no se había señalado políticamente, como hemos visto, se pone de parte del inocente, del protagonista anónimo que paga con su vida, de aquellos que siempre pierden y son las víctimas fáciles. En definitiva, Goya se pone de parte del pueblo. En este sentido, Los fusilamientos del 3 de mayo, con su particular nacionalismo, es un claro ejemplo de pintura del Romanticismo.  

Y no es plenamente romántica únicamente por esto sino también por su alusión a lo monstruoso. Y lo hace de la forma más universal posible: poniendo de manifiesto el poso de oscuridad que habita en el alma humana. El artista debió quedarse impresionado por la crueldad de los actos de guerra tal como plasmó en Los desastres de la guerra, una obra, recodemos, que no fue por encargo ni como pintor de corte. En este sentido, actúa como cualquier artista romántico: poniendo ante los ojos del receptor (del espectador en este caso) esos tenebrosos mundos posibles que se agazapan en el interior del alma humana.  

Por otro lado, encontramos otra huella romántica en esa individualidad (la figura de blanco) contrapuesta a lo colectivo (el pelotón de fusilamiento). Goya, por tanto, en Los fusilamientos del 3 de mayo nos pone ante los ojos un planteamiento moderno de la esencia humana capaz de lo peor y de lo mejor, aunque este mejor se diluya con el terror ante la muerte.  

Comentario a Los fusilamientos del 3 de mayo 

Las últimas obras de Goya (como las pinturas negras de la Quinta del Sordo) son un alegato contra la ignorancia (y no solo del pueblo español de la época), la incultura y la superstición. En este sentido, se adelanta a las corrientes vanguardistas que llegarían después dando un salto estilístico de un siglo casi. No en vano se ha puesto en correlación estas últimas creaciones con las características del expresionismo. La pintura, en definitiva, refleja el horror (en cualquier expresión) tal cual lo haría posteriormente E. Munch en su conocida El grito (1893).  

No hay héroes y los villanos han sido desdibujados de tal manera que han sido despojados de su humanidad. El ejército actúa en masa y de forma anónima sin razonar. Cumple órdenes. No cabe la libertad ni la individualidad. En el otro bando, el desorden y el terror expresado en los rostros y los gestos de los que van a morir los degrada del cualquier categoría heroica. No afrontan su fin con estoicismo, valentía, arrojo, gallardía o serenidad. Más bien piden clemencia hasta el último momento. Es el terror el que se apodera de los protagonistas. Y es el miedo a la noche eterna lo que rodea a todos los implicados.  

Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya se convierte, así, en una denuncia de las atrocidades de cualquier guerra. Si bien retrata un hecho histórico puntual, la magistral mirada del artista ha logrado elevar el lienzo a la categoría de símbolo universal. Y este es válido no solo para la contienda narrada sino también para las que llegarían después, aún más despiadadas en tanto y en cuanto se puso en marcha una engrasada máquina de destrucción. Los fusilamientos del 3 de mayo, por tanto, actúa como trasunto de la crueldad y de la sinrazón de la guerra con su reguero de sangre, lodazal y crueldad extrema. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

Una de las características del arte del Romanticismo radica que, por primera vez en la historia, los artistas necesitan posicionarse no ya en el plano social, económico o político sino con respecto a la misma historia del arte. Aunque el movimiento data de finales del siglo XVIII, se extiende hasta mediados del siglo XIX. Aparece primero en Alemania e Inglaterra y se va extendiendo al resto de países europeos y americanos. Y, además, en todo este periodo hay un choque entre las ideas novedosas (románticas) y el Neoclasicismo de la etapa anterior. Otro punto importante es que se genera una ruptura radical con la tradición, la misma que se afianzaría con las vanguardias al calor de los nuevos inventos y hechos históricos. Vemos estos aspectos uno por uno. 

Principales características del arte del Romanticismo 

1.- Al contrario que el arte clásico, ligado a los parámetros del arte romano, griego y renacentista, el romántico mira a la Edad Media. Hay autores que llevan a más la distinción. El arte clásico, propio del Mediterráneo donde nació, se contrapone al nórdico y su gusto por una naturaleza poblada por fuerzas mágicas y seres extraordinarios. 

2.- Es en el Romanticismo cuando se promulga la independencia del arte por el arte desligado de cualquier utilidad social. Esta premisa alcanzará su cenit en siglo XX con las denominadas vanguardias históricas (dadaísmo y futurismo especialmente) que dan un paso más allá en esta idea al defender la inutilidad de cualquier expresión artística.  

3.- Paralelamente, el artista romántico se desliga de cualquier carga histórica. Y pretende abordar las problemáticas y temáticas de su tiempo de una forma sincrónica. Esto es, queda eliminada cualquier referencia a los mitos, a la cultura, a la estética o a la literatura clásica para centrarse en el presente. Es el momento de dejar constancia de los hechos contemporáneos adquiriendo, a la par, un cariz de denuncia. Este extremo lo vemos, por poner dos ejemplos bien conocidos, en La balsa de la Medusa de Gericault, ambientada en un hecho real recogido por la prensa de la época, o Los fusilamientos del tres de mayo de Francisco de Goya. La libertad guiando al pueblo de Eugène Delacroix puede completar estos ejemplos, aunque la pintura tiene un marcado matiz simbólico.  

4.- Otra de las características del arte del Romanticismo que vemos también en todos los géneros literarios es el tratamiento de la naturaleza, que se convierte en un personaje u actor más. Ya no estamos ante un decorado o ante un paisaje que aporta significado a la obra en tanto en cuanto arropa a los protagonistas. Ahora la naturaleza se reviste con sentimientos y actúa con su propia fuerza. Hay un gusto por los ambientes de tormentas o peligrosos que pasan a significar las pasiones, dramas o sentimientos humanos tratados en las obras. Lo vemos en literatura, por poner un caso, en Don Álvaro o la fuerza del sino del Duque de Rivas. El autor elige un paisaje montañoso mientras caen chuzos de punta para la narración del suicidio de su protagonista. Este extremo también está presente en las Leyendas de Bécquer, un autor andaluz que se apunta a este nuevo imaginario nórdico poblado por seres extraños, etéreos o directamente fantasmales. La naturaleza, en definitiva, es vista con los ojos del iluminismo y, por tanto, es susceptible de ser corregida y adaptada para amoldarse a los sentimientos humanos.  

5.- Las pasiones se erigen frente a la razón. Así, nos encontramos con pinturas en las que se ensalza el movimiento (la emoción) frente al quietismo, que se encuentra dentro de la definición de Neoclasicismo, el movimiento cultural inmediatamente anterior. La pintura del Romanticismo, en definitiva, gusta de fuerzas en movimiento. 

A tener en cuenta en el arte romántico 

6.- El horror, lo deforme e, incluso lo grotesco, tal cual sucede con el arte barroco, se convierte en la puerta de entrada para conocer lo sublime. Y esto siempre habita en un más allá vetado a los no iniciados que el artista se encarga de descubrir para los profanos. 

7.- Estas ideologías estéticas que son características del arte del Romanticismo se traspasan al plano de la realidad social. El artista se convierte en un rebelde, en alguien que se enfrenta al sistema. Las obras, por tanto, alimentan movimientos políticos de diversa índole: desde los procesos de emancipación de los distintos países de América hasta las revoluciones burguesas contra los modelos monárquicos y de la iglesia. Con el Romanticismo, además, se dan carta de naturaleza a los primeros derechos civiles universales que se volverían imparables conforme se va desarrollando el siglo XIX. El retrato del artista de la época es el de un bohemio, de un burgués (que los ascensores sociales aún no estaban en marcha) que rechaza la sociedad a la que pertenece, la incipiente mecanización, las ciudades ennegrecidas por la polución de las fábricas y el sistema capitalista que aparca la originalidad personal.  

La historia y el posicionamiento político de los artistas más allá de la estética 

8.- Los hechos históricos (Revolución Francesa, guerras de independencia, crueldades…) hacen abjurar a los artistas de los dones de la razón que se había ensalzado en el periodo inmediatamente anterior con el Neoclasicismo. Esto desemboca en otra de las características del arte del Romanticismo: la búsqueda de la verdad en los sueños, en los mundos que están al otro lado, en los emplazamientos oscuros del espíritu. De alguna manera u otra, estos creadores adelantan los postulados del inconsciente según Freud publicados décadas más tarde.  

9.- Estos choques entre lo desconocido y el mundo de la realidad, del deber, de las obligaciones, de las normas sociales generan en el artista un fuerte sentimiento de soledad que va parejo a la rebeldía que es intrínseca en el periodo. Por primera vez en la historia se niegan los mecenazgos priorizando la individualidad y la libertad frente a la seguridad económica con todo lo que conlleva. Esto genera en ciertos artistas (el caso de Goya es uno de los más evidentes) un sentimiento de frustración, de intenso dolor espiritual y de ira anímica que se transparentan en sus obras (las pinturas negras por ejemplo por seguir con el mismo pintor). 

10.- Otra de las características del arte del Romanticismo es la elevación del concepto sublime que va más allá de lo concebido como hermoso o delicado. Lo sublime ahora se puede encontrar en seres monstruosos y alejados de cualquier clasificación social (Drácula y Frankenstein, por poner los dos más famosos, son románticos como lo es el Jorobado de Notre Dame). La deformidad, por tanto, se transforma en belleza o en fuente de verdad. Es la que abre las puertas hacia el otro lado. En este sentido, se distingue entre lo bello pintoresco y lo bello sublime. Lo primero corresponde a la realidad,  a lo que se puede pintar porque es reconocible a todos los ojos. Lo segundo, lo sublime, es una categoría subjetiva (entrando también el término en la estética romántica) y nos habla de un más allá difícil de categorizar y vetado a todo el que no está iniciado. El artista romántico se erige, así, en una suerte de chamán, en un guía, en un comunicador entre los dos mundos.  

El arte romántico es el de lo sentimientos pasionales 

11.-  Los sentimientos se erigen en los protagonistas absolutos. Estos se concretan en el plano de la pintura en obras que tienen a personajes captados en un momento de pasión e, incluso, de drama. Se abandonan los colores claros progresivamente hasta llegar a pinturas oscuras que quieren traer a la superficie la fuerza de ese momento fundamental en la vida de los protagonistas. Volvemos a los ejemplos anteriores:  Los fusilamientos del tres de mayo de Goya que retrata una ejecución en masa o La balsa de la Medusa que recoge el instante en el que los náufragos ven, a lo lejos, el barco que los va a rescatar de una muerte segura. 

12.- La pintura del Romanticismo va progresivamente abandonando los contornos y se difumina. Esta evolución se afianzaría con el impresionismo. Sin embargo, ahora mismo se olvidan los personajes famosos o reconocibles y los artistas se centran en el sentido simbólico de lo allí expresado. Los gestos van adquiriendo carácter simbólico en tanto en cuanto son representación de un sentimiento universal.   

13.- Paralelamente, se va olvidando cualquier representación amable, tanto de la realidad como de los sentimientos abstractos. Algunas obras, incluso, se han considerado antecedentes del expresionismo, uno de los movimientos de vanguardia del siglo XX. El caso más claro es, de nuevo, Francisco de Goya.  

14.- Todo ello hace que el artista se considere un guía moral para la sociedad aunque, por voluntad propia no pertenezca a ella o lo haga en parte. Como persona ajena a las imposiciones de las costumbres cívicas y que ve la realidad que se encuentra oculta, se auto-erige en un líder espiritual. Y sus obras tienen este objetivo. La contradicción está servida ya que, si bien postulan que el arte solo tiene utilidad como sí mismo, a la par, se reviste de un fuerte compromiso social al abrir las puertas de todos los mundos posibles.  

15.- Se toma a Miguel Ángel como ejemplo de artista total capaz de traer a la realidad mundana aquello que se encuentra en el otro lado, en la ultratumba, en lo desconocido más irónico. En el plano literario el modelo es Shakespeare quien, con sus obras de teatro isabelino, realizó un magistral catálogo de todas y cada una de las pasiones humanas.  

Y, por último se idealiza sobre manera el mundo medieval (tanto el gótico como el románico anterior) con su fuerte compromiso con los valores cristianos. Es otra de las contradicciones de las características del arte del Romanticismo que no tiene empacho en proclamar libertad y rebeldía a la par que mira hacia la sociedad medieval estructurada y  espiritual en extremo. En arquitectura, por ejemplo, vuelve el gusto por las almenas, por los castillos, por los parques que asemejan bosques, por la decoración de gárgolas que nos amenazan con seres misteriosos, monstruosos o fantasmales. Los mensajes del más allá propios de los santos medievales se transforman en el mundo romántico en conversaciones u encuentros con espíritus, fantasmas o seres demoniacos. Las puertas hacia un lado desconocido, por tanto, se van abriendo de par en par y, progresivamente, se van llenando de símbolos. Todo esto saltaría definitivamente por los aires a finales del siglo XIX con el desembarco de todas las vanguardias y su negativa a ser mimesis de la realidad. Entre otras cosas porque se había inventado la fotografía y el cine que cumplían esta misión. Eso es tema para otro día.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

Un picnic es un motivo de fiesta. Es convertir lo sencillo en un momento único. Es salir de la rutina y con lo mismo que podemos hacer en casa. Así que anota estas ideas de comida para un picnic y chuparse los dedos. Y si, además, pones el atrezzo adecuado, la velada, se cual sea, va a ser un acierto. 

Recetas de comida para un picnic con bocadillos y/o sandwiches que se pueden comer con las manos  

1.- Pan de pita con ensalada de lechuga, tomate, mayonesa y filetes de pollo 

INGREDIENTES  

  • Pan de pita con semillas. 
  • Hojas verdes al gusto. 
  • Una rodaja de tomate. 
  • Una cucharada de mahonesa. 
  • 1 filete de pollo pasado por la plancha con unas gotas de aceite, limón y sal. 

ELABORACIÓN  

Mezclar todo y colocar entre el pan de pita antes de envolver. Se puede preparar por la mañana y también la noche anterior guardándolo en el frigorífico. 

Picnic 9 

2.- Escalope de cerdo con pimientos fritos en pan de cereales 

INGREDIENTES 

  • 1 filete de cerdo finito por cada bocadillo. 
  • 1 huevo batido. 
  • Pan rallado. 
  • Sal, pimienta y unas gotas de limón. 
  • Un diente de ajo muy picado. 
  • Aceite para freír. 
  • Un pimiento verde por bocadillo. 
  • 2 rebanadas de pan multicereales al gusto. 

ELABORACIÓN  

Sazona el filete con el ajo, la sal, la pimienta y el limón. A continuación, bate el huevo y pasa la carne. Remata el empanado con pan rallado. En una sartén con aceite fríe el escalope hasta que esté dorado. Reserva. A continuación, asa el pimiento. Tapa la sartén cuando se estén cocinando las verduras. Aparta cuando esté pocho sin llegar a quemarse y reserva. Coloca el escalope y el pimiento verde entre las rebanadas de pan. También se puede preparar la noche antes para guardarlo en el frigorífico.  

3.- Sándwich club con filetes de pollo, bacon, huevo duro, mayonesa y pan integral  

El aristocrático sándwich club omnipresente en todos los hoteles internacionales también es una fantástica opción de comida para una picnic. Es más elaborado que los anteriores pero su resultado compensa con creces ese poquito de más de tiempo en la cocina.  

INGREDIENTES  

Todas las medidas están indicadas por unidad de bocadillo: 

  • Tres rebanadas de pan de sándwich de semillas o integral. 
  • 1 filete de pollo. 
  • 1 loncha de bacon. 
  • 1 huevo duro. 
  • Hojas frescas de lechuga al gusto. 
  • Algunas rodajas de pepinillo en vinagre (opcional) 
  • Un poquito de aguacate (opcional) 
  • 1 rodaja de tomate. 
  • Sal, pimienta y mahonesa al gusto. 

ELABORACIÓN  

Pasa por la sartén el filete de pollo previamente sazonado y la loncha de bacon. Quita la cáscara de huevo duro y córtalo en rodajas. El sándwich club tiene (mínimo) dos pisos. Esto es, necesitas colocar, al menos, tres capas de pan. Distribuye todos los ingredientes al gusto entre esas dos capas. Envolver en papel y… ¡disfrutar! 

4.- Bagette de filetes de babilla de ternera adobada con aceite, pimentón y cominos

Esta receta de comida para picnic sabe a campo, a tradición, a chimenea, a mañanas de niebla y paseos por el sol de otoño. No oculto que es mi favorita. También es perfecta para llevar sin el pan en un tupper. Acompaña con unas alcachofas al ajillo y tienes un menú saludable y apto incluso para dietas. 

INGREDIENTES 

  • Pan de baguette o de otro tipo al gusto, siempre que sea blanco. 
  • 1 filete de babilla por bocadillo. 
  • Aceite de oliva. 
  • Sal, pimienta. 
  • Comino molido y pimentón dulce.  

ELABORACIÓN  

Mezcla media cucharada de aceite de oliva con sal, pimienta, una pizca de pimentón dulce y otra de comino. Añade la salsa al filete y deja reposar al menos una hora. A continuación, en una sartén pasa el filete y dóralo. Añade la salsa y caliéntala solo un poco. Coloca la carne con su salsa en el pan. 

Picnic 6

Más ideas de comida para picnic

1.- Un picnic en la playa con sándwiches de pan de pita y filetes de espadillas de ternera con ensalada de huevo

El verano es la estación del disfrute por excelencia y los dones de la playa nos esperan. Esta idea es fantástica incluso si quieres celebrar la noche de San Juan de una forma original.  

INGREDIENTES (por comensal)  

  • Dos panecillos de pan de pita. 
  • Un filete de espaldilla de ternera por cada panecillo. 
  • Una patata pequeña. 
  • Un huevo duro. 
  • Medio tomate. 
  • Mostaza dulce. 
  • Sal, un poco de aceite de oliva y unas gotas de vinagre. 

ELABORACIÓN  

Preparamos la ensalada de huevo cociendo las patatas y el huevo con agua con sal. Cuando estén las patatas tiernas y el huevo duro, retirar y dejar enfriar. Mondar las patatas y quitar las cáscaras al huevo. Cortar en rodajas. Rectificar de sal si fuera necesario. Aliñar con un poco de aceite y de vinagre. Reservar.  

En una sartén con aceite pasar los filetes hasta dorarlos por ambas caras. Sazonar. Abrir los panecillos, colocar la carne y, a continuación, la ensalada y una rodaja de tomate. Cerrar y, si fuera necesario, sujetar con un palillo. 

PRESENTACIÓN 

Coloca los bocadillos en una cesta de picnic bien acomodados en una tartera de cristal o, en su defecto, envueltos en papel marrón. Puedes acompañar con una ensalada de hojas verdes, tomates y zanahoria que deberá ir en un cacharro aparte para no mojar los sándwiches.

También es una solución más que perfecta como comida para un picnic los tradicionales cachopos (te he dejado recetas en el link), las empanadas tanto individuales como para varias personas, los huevos escoceses, el paté y la carne mechada. ¡A disfrutar del plan!  

Picnic 5

Propuestas para los que no quieren cocinar

1.- Sushi que puedes comprar ya hecho siempre y cuando no pierdan la cadena del frío y no te vayas muy lejos.

2.- Quesos de varios tipos previamente cortados acompañados con picos o pan.

3.- Embutidos ibéricos, jamón y salame italiano. 

4.- Fruta fácil de comer con las manos y de mondar como las fresas, las uvas, los higos o los plátanos. 

5.- Guacamole acompañado de tortitas de maíz o de patatas fritas.

6.- Encurtidos tipo aceitunas, pepinillos o banderillas. 

7.- Chocolates y/o algunos dulces (que un día es un día) si no hace mucho calor. 

8.- Y, por supuesto, no te olvides de la bebida favorita y de, al menos, medio litro de agua por participante. 

¿Cómo hacer de un picnic una experiencia memorable?  

1.- Llévate una cesta

De entre todas las cosas para un picnic que son necesarias para disfrutar, no te puedes olvidar de una cesta ad hoc. Se han vuelto a poner de moda (si alguna vez pasaron) y las hay en el mercado de todos los precios y necesidades. Desde mi punto de vista (y esto es totalmente personal), el simple hecho de moverte con uno de estos artilugios con sus platos, cristalería y cubiertos nos remite a un tiempo lento en el que se pone cuidado en cada cosa que se hace. Además, algunas de ellas tienen compartimento térmico para llevar la comida para un picnic con más seguridad. Solo tienes que añadir algunos condensadores de frío que venden en cualquier bazar. Si quieres inspirarte con alguna bonita cesta de picnic, pincha sobre la imagen y tienes de todo tipo para elegir. 

 Le Jardin de la Contemsse

2.- Busca un sitio bonito 

Ya sea un parque urbano a la sombra de los árboles, una playa sin viento (porque se llenaría de arena la comida), un bosque sombreado o con el rumor del agua… es importante el sitio. A poco que te pongas a pensar seguro que encuentras alguna opción al lado de casa y ese día será como si salieras a un restaurante, pero mejor aún ya que el plan es más divertido. 

3.- Prepáralo con mimo 

Porque solo se disfruta de aquello que hacemos con consciencia, con planificación y poniendo todo nuestro amor en ello. No hace falta que lleves muchas cosas. Solo es necesaria la comida para un picnic que hemos dejado aquí como propuesta, una manta (que se venden a veces junto con las cestas) y la buena compañía. Esta opción, además, se puede incluso disfrutar en soledad si te llevas un buen libro. Si van niños, no te compliques con un montón de juguetes. Con una pelota bastará. ¡A disfrutar! 

Por Candela Vizcaíno, autora del libro Recetas sencillas con ternera de la Sierra de Guadarrama. ISBN 978-84-944277-1-3

19 Julio, 2022

Cosas para un picnic

 

Un picnic es la sencillez llevada a la excelencia. Es el disfrute de lo más pequeño de la naturaleza cualquier día del año. No necesita excusas. Y nos dice de la alegría e, incluso, de la libertad. Por eso no tienen que ser muchas las cosas para un picnic. Eso sí, el cuidado que da la exquisitez garantiza que la velada sea memorable.  

La aventura puede ser incluso en solitario aunque, si se está en compañía, mucho mejor.  Invita al romanticismo para dos, a la complicidad de la familia, a la diversión con los amigos. ¿Cómo lo hacemos? Lo primero es elegir el lugar y el día adecuados. Si hace mucho calor, la experiencia puede estropearse. El frío se arregla encendiendo (con todas las medidas de seguridad posibles) un fuego que una y, a la par, que nos invite a disfrutar de los dones naturales alrededor. Elige siempre un sitio bonito, adecuado, que no esté escarpado, entre árboles y, si es posible, con una fuente cercana de agua. Los picnics en la playa son la apoteosis del verano, bajo un árbol reverdecido nos resbala por las promesas de la primavera, que son las del amor. 

Cosas para un picnic, lo primero es una cesta bonita 

Y comencemos con lo más material. Una bonita cesta con toda la vajilla preparada para una velada memorable nos hará introducirnos en un mundo dulce donde todo se hace con el cariño y el tiempo lento. No es lo mismo llevarse unos bocadillos envueltos en papel de aluminio en una bolsa del supermercado que preparar la “escena” con estas cestas que nos hablan de una vida sin prisas, en el que se pone el cariño en cualquier detalle. Las más pequeñas son muy asequibles. Y si las cuidas un poco, te pueden durar años o toda la vida. Te hago una lista con mis favoritas:  

1.- Lo básico que tiene que tener una cesta de picnic 

Para que cumpla su función es importante la vajilla de porcelana que así sabrán mejor las delicias que hemos preparado. Un tanto de lo mismo podemos aplicar para cubiertos y copas. Esto es, debes buscar un conjunto que esté preparado para un almuerzo o una cena sencilla con: vasos o copas, platos y cubiertos básicos. Un asunto importante es un lugar refrigerado para guardar la comida. Y… también me ha gustado la manta adosada a un lado de esta propuesta de Happypicnic. Es de cuatro servicios, esto es, para una familia. Si lo tuyo es el romanticismo, también la tienen para dos servicios. Puedes encontrarla, pinchando sobre la imagen. 

Cesta Picnic

2.- Una de las mejores opciones del mercado son las de Les Jardins de la Comtesse 

La firma es especialista en cestas de picnic maravillosas y de muy buena calidad. Las más costosas están realizadas con mimbre trenzado especialmente escogido y correas de piel que son más durables. Además, tienen modelos para seis comensales. Así que se pueden reunir varios amigos para celebrar lo que quieran. También te he dejado más información pinchando sobre la imagen. 

  Le Jardin de la Contemsse

Cosas para un picnic para aquellos con amor por la aventura

3.- Si lo tuyo es la aventura sin renunciar a este pequeño placer, lo mismo te animas con esta mochila que lleva todo lo necesario sin tener que cargar demasiado. 

Mochila Picnic 

4.- Y todavía tienes una opción más funcional y son las exquisitas neveras de la firma andaluza (a pesar del nombre) Polarbox que se han puesto más que de moda con su diseño retro en colores pastel. Son perfectas para las bebidas. Y tan bonitas que seguro que encuentras un hueco para utilizarla en casa más allá de las cosas para un picnic. 

Polarbox 

Más cosas que llevar a un picnic

Si te sirven estos consejos, anota: 

1.- Intenta no cargar mucho. Si llevas la cesta con la comida y la manta buscando una sombra ya tienes una velada perfecta. 

2.- Busca un sitio que tenga mesas y bancos ya construidos. Puedes utilizar incluso el mobiliario de los parques urbanos. 

3.- Si sales al campo abierto, hazlo siempre a un zona boscosa cómoda para no tener que cargar con sillas y/o mesas plegables. 

4.- En el caso de no importarte acarrear este mobiliario, hay sillas tipo director que se pliegan en nada y, la comodidad te va a permitir estar más tiempo. 

5.- A no ser que vayas a la playa, no lleves sombrilla. Busca la sombra en los árboles. 

6.- Si van niños, con una pelota bastará o un juego de cartas si la velada es cosa de adultos. Lo demás hay que dejarlo a la conversación, a la compañía, al relax y a la tranquilidad. Que estos son planes de personas en busca del amor (de todo tipo) en calma.  

Y un picnic significa comer y… beber 

Que no falte la bebida, tu favorita y la de tu acompañantes. Si la velada es en plan romántico, es imprescindible un buen vino. El tinto no requiere tanto frío como el blanco y el champán es la apoteosis de la felicidad. ¡No te olvides el sacacorchos! 

En cuanto a la comida, anota estas ideas:

1.- Quesos curados que se puedan comer con las manos y que ya estén cortados. 

2.- Picos, tostas o pan para acompañar. 

3.- Embutidos ya cortados. Son perfectos si se acompañan con vino tinto, el jamón curado, el salame italiano y todos y cada uno de los embutidos de Jabugo. 

4.- También puedes acompañar el ágape con un guacamole ya preparado con nachos o patatas fritas. 

5.- Si quieres preparar algo más especial, puedes llevar filetes de pollo empanados, o cachopos. Te he dejado recetas de esta delicia en el link. ¡Cuidado que sacian mucho!

6.- Otra opción son las empanadillas o empanadas para compartir que pueden transportarse en cajas de cajón. 

7.- ¿Has pensado en el sushi para un picnic? Es una maravilla, siempre y cuando no vayas muy lejos y no rompas la cadena del frío. En este caso es necesario un condensador que hayas metido previamente en el congelador. 

8.- Intenta aligerar el ágape con alguna ensalada realizada a partes iguales con tomates, cebollas, pepinos, pimientos verdes y huevos duros cortados en trocitos. Únicamente tienes que añadir un chorrito de zumo de limón, una cucharada de aceite de oliva y un poco de sal para tener un picadillo delicioso. 

9.- Acompaña con fruta que se pueda comer con las manos como las uvas, las fresas y las manzanas. 

10.- El toque último es algo dulce: si no hace mucho calor,  la fiesta debería terminar con bombones. 

Todas estas cosas para un picnic no tienen que suponer amontonamiento que estaríamos haciendo una mudanza casi. Elige lo que más se adapte a tus gustos, necesidades o al evento que hayas elegido para celebrar. Si te llevas una pequeña cesta con algo para picar y eliges un sitio bonito ya sea en la naturaleza o en un parque urbano, será suficiente. 

Por Candela Vizcaíno

 

 

Nada más comenzar el siglo XX surgen una serie de movimientos artísticos con un afán rupturista  en extremo. Han nacido las vanguardias históricas. Y estas no se pueden entender sin la transformación en todos los órdenes que acontece con el cambio de siglo. La cosmovisión vital así como la economía, la sociedad y la política habían cambiado radicalmente. Las ciudades adquieren proporciones gigantescas que empujaban a la soledad y a la marginalidad. A todo esto se unieron avances de ingeniería o inventos (como la fotografía o el cine) que llevan a replantearse al artista su papel en el mundo. Ya no será necesaria una recreación naturalista o realista de lo que acontece porque esa función ha sido sustituida. Además, las nuevas percepciones anímicas (como el tiempo subjetivo de Bergson o el inconsciente según Freud) precipitan al creador hacia la representación de unos hechos fragmentados o disociados. De todas estas fuentes bebe el expresionismo literario que se inició, como veremos, en las artes plásticas y en la música. 

Bases históricas para entender el expresionismo literario

Muy resumidamente tenemos:

1.- Un auge de las ciudades con su sensación de velocidad y de soledad, extremos estos que serán explotados sobremanera por los autores del futurismo

2.- Los inventos, las investigaciones o los avances en la medicina y la ciencia son de tal calibre, que hay un sentimiento de desbordamiento y de no poder abarcar. En contraposición con la inamovible sociedad del siglo XIX, nada más comenzar el XX se van sucediendo hechos, noticias y avances que hacen tambalear la consideración de los miembros de la raza humana como un todo inamovible. 

3.- A esto, contribuye, el psicoanálisis, como hemos anotado, pero también las propuestas sobre el tiempo de Bergson. Frente al tiempo lineal y medible de las agujas del reloj se presenta uno subjetivo, anímico y personal que se queda en ciertas islas de recuerdo. Este concepto será recogido por toda la novelística del siglo XX, desde Kafka a Joyce o Proust. Paralelamente, surge el diálogo (o monólogo) interior. Se erige en una forma de conocimiento tan válida o más que las descripciones del realismo literario. Todo esto continúa abonando la percepción extrema de la subjetividad y de la individualidad, bases sobre las que se sustentan el expresionismo literario. 

4.- París se afianza como el ombligo del mundo en el plano cultural y así seguirá siendo hasta la década de los sesenta. La capital rebosa de artistas de todo tipo llegados desde todos los rincones del planeta que conviven con vividores, aventureros, buscavidas y burgueses. Todo ello contribuye a acrecentar una bohemia que, ahora mismo, en las primeras décadas del siglo XX, adquiere tintes revolucionarios. Y buena prueba de ello son los artistas que se adhieren a la estética del dadaísmo

5.- Los cambios son de tal calibre y tan rápidos que es muy difícil encasillar a los creadores en un movimiento concreto. 

Características del expresionismo literario 

1.- El movimiento se sucede cronológicamente tras el fauvismo y el futurismo y desde el primer momento demuestra ser de mayor envergadura creativa. Aunque se considera que está activo desde 1910 hasta 1925, en el caso del expresionismo alemán (tanto en la faceta plástica como literaria) se extiende hasta bien entrada la década de los treinta. 

2.- Como en la mayoría de los movimientos de vanguardia hay una actitud tremendamente contradictoria de rechazo hacia el arte como expresión de la realidad. Por eso, se buscan fórmulas novedosas que llegan, por poner dos ejemplos, a la deconstrucción del teatro del absurdo o a las insolencias de los dadaístas con sus insultos a la sociedad burguesa. El expresionismo en arte bebe de la burla, del espíritu crítico, del insulto, del conflicto interior, de la búsqueda de lo ignoto y de la rebeldía. 

3.- Al sentir que es imposible dar cuenta de la realidad siguiendo los modelos tradicionales se centran en el interior espiritual, en el desgajamiento, en las revoluciones, en las tensiones anímicas y en las emociones reprimidas y/o desconocidas que el psicoanálisis se afanaba por sacar a la luz. De todos estos conflictos bebe el expresionismo literario. 

4.- La manifestación de estas temáticas dolorosas en extremo se hace también de manera fragmentada en el plano de significante y/o de la expresión. En este sentido, se aparca la unidad estilística y narrativa. Se crean obras que mezclan los tiempos, los personajes o los emplazamientos. A la par, también se difuminan las fronteras entre la vigilia y el sueño.  

5.- Se niega el arte porque no se considera útil para la sociedad y el avance de la misma. Recordemos que la representación ya no es necesaria al ser sustituida por los inventos de la fotografía y del incipiente cine. El  arte, por tanto, debe existir por sí mismo sin ningún fin práctico. Se abren, así, las puertas para que los creadores vayan colonizando todas las torres de marfil. 

6.- Se recoge el inconformismo y el dolor interno en obras que pretenden causar una emoción (o impresión) en el público. Los hechos históricos (abonados con revoluciones y guerras mundiales) llevan a un pesimismo atroz que desemboca en la falta de fe en el ser humano y, en último extremo, en el nihilismo. 

7.- El expresionismo literario bebe de los avances que el movimiento hace en pintura y en los postulados rupturistas de los manifiestos o revistas de los artistas afines. Nombres imprescindibles del movimientos son las publicaciones Die Brücke (El puente) o El Jinete Azul creadas por dos grandes de la corriente: Wassily Kandinsky y Franz Mark. Un tanto de lo mismo sucede con la música (y su nuevo sistema dodecafónico) abanderada por Gustav Mähler. En arquitectura es la base de un movimiento de capital importancia tal cual es la Bauhaus. 

8.- Aunque la poesía tuvo sus representantes, es en la novela y en el teatro donde se alcanzan mayores cotas de calidad. Se levantan obras en la que se ponen a los personajes en situaciones absurdas que acaban en tragedia. Hay un gusto por mostrar la mezquindad, la ruindad y la avaricia de la sociedad burguesa. 

9.- La fragmentación de las obras son una constante en el expresionismo literario. 

10.- Esta actitud de rebeldía casi romántica lleva a los miembros del grupo a una vida trágica y de penuria. Gran parte de ellos entraban y salían de los modernos sanatorios mentales con tratamientos médicos que desequilibraban aún más. Un porcentaje de ellos murieron jóvenes víctimas del suicidio o de la sinrazón de las guerras.

11.- Y, por último, una seña de identidad es la subjetividad. La verdad deja de existir para presentar hechos personales desde el punto de vista anímico. Esto supone una confrontación con los movimientos inmediatamente anteriores: el realismo literario y el naturalismo.   

Algunos autores del expresionismo literario  

Nombres imprescindibles del movimiento son: 

1.- Georg Trakl (1887-1914), poeta.

2.- Franz Werfel (1890-1945),  novelista.

3.- Jacob van Hoddis (1887-1942), poeta. 

4.- Georg Kaiser, (1878-1945), dramaturgo. 

5.-  Bertolt Brecht (1898-1956), dramaturgo.  

Un ejemplo para entender de qué estamos hablando 

Pongo el ejemplo de este poema de Jacob van Hoddis ya que en estos versos vemos las características antes reseñadas: el choque con la sociedad de la época, la fragmentación, la subjetividad, los elementos de la vida moderna, la soledad, la alineación y el dramatismo. 

 

DE MAÑANA

Un fuerte viento se levantó. 

Abrió los sangrantes portales del cielo de hierro. 

Golpea las torres.

Sonando clara y flexiblemente sobre la broncínea planicie de la ciudad.

El matutino sol lleno de hollín.

Sobre terraplenes braman los trenes.

Entre las nubes labran los aúreos arados de ángeles. 

Fuerte viento sobre la pálida ciudad: 

Barcos y grúas despiertan junto al río que fluye sucio. 

Afligidas repican las campanas en la corroída iglesia. 

Muchas mujeres y muchachas ven encaminarse al trabajo. 

Bajo la descolorida luz. Furia de la noche. Sus faldas ondean.

Miembros hechos para el amor. 

Hacia las máquinas y el quejoso esfuerzo. 

Contempla la suave luz. 

En el suave verdor de los árboles. 

¡Escucha! Los gorriones gritan. 

Y afuera, en campos agrestes, 

Cantan las alondras. 

 

Por tanto, el expresionismo literario descubre para el receptor de la obra un mundo interior fragmentado, oscuro, dolorido, subjetivo y cambiante. Todo ello se reflejan en textos inquietantes que buscan el estremecimiento a la par que niegan (como un acto de rebeldía extrema) cualquier utilidad práctica. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

15 Julio, 2022

Novecentismo

 

El término novecentismo fue propuesto por Eugenio D’Ors para referirse al grupo de literatos, filósofos e, incluso, científicos españoles que comenzaron a trabajar entre la Generación del 98 y la de los poetas de la Generación del 27. Esto es, la fecha clave sería 1913, cuando algunas vanguardias históricas ya habían despuntado: dadaísmo, cubismo o futurismo. Los autores que comienzan a publicar al filo de mil novecientos se apartan de los localismos y miran hacia Europa. Son hijos tardíos del simbolismo francés y del modernismo literario en una búsqueda constante de belleza formal. Todos ellos se afanan con un espíritu europeísta y miran hacia Francia, Inglaterra o Alemania, hacia lo extranjero y hacia la innovación como únicas vías para el progreso en todos los órdenes de la vida. 

La fecha clave del movimiento novecentista es 1913, un año antes de la Primera Guerra Mundial. Se publica Liga de Educación Política promovida por Ortega, manifiesto al que se adhieren Manuel Azaña, Américo Castro, Madariaga y García Morente. Porque, llegados a este punto, hay que indicar que si bien los literatos no buscan la realidad como fuente o hipotexto de sus obras, hay en todo el grupo un fuerte compromiso político. También se les ha denominado la Generación de los intelectuales, puesto que está formada, en primera instancia, por personas de gran cultura y porque, en segundo término, buscan una renovación en todos los órdenes de la vida. En otras palabras, se alzan en contra de los autores de la Generación del 98 con su regodeo por el dolor por España a través de textos vivenciales.  En este sentido, hay que recordar que el inconsciente según Freud ya había hecho acto de presencia empapando, con su conceptos revolucionarios, todas las áreas de conocimiento. 

Características del novecentismo 

Muy resumidamente y esquemáticamente tenemos que:  

1.- Los miembros del movimiento ya tienen conciencia de grupo, como sucedería con las distintas vanguardias y su gusto por la publicación de manifiestos y declaración de intenciones. 

2.- Quieren romper con la tradición por el método de incorporar la cultura racionalista de corte clásica, el cosmopolitismo y una perspectiva intelectual. En este sentido, hay que anotar que buena parte de estos autores viajan a Europa, conocen otras lenguas (francés o inglés), leen libros extranjeros y están al tanto de los avances científicos y de las novedades de la ingeniería. Para ellos, España seguía siendo un país oscuro anclado en sentimientos irracionales abonados por la incultura, la falta de espíritu crítico y el rechazo a la innovación. Parte de razón no les faltaba. 

3.- Buscaban en sus escritos el estudio, el esquema y el orden en línea con las características del neoclasicismo. Por tanto, rechazaban la anarquía de la inspiración o los textos autodidactas basados en la experiencia. Recordemos que todos sus miembros eran personas con los más altos niveles de formación académica. 

4.- Se revisa el espíritu nacional ya sin el dolor de la Generación del 98 sino con un criticismo que intenta entroncar con la cultura clásica. Se mira a Europa como emplazamiento donde es posible el arte nuevo y la ciencia que aleja las nubes del oscurantismo. 

5.- No se quedan en una mera ilusión intelectual proponiendo a la imprenta ideas sin más. Es todo lo contrario, ya que hay un intento por cambiar la realidad a través del poder de la política. 

6.- Rechazan lo local y abrazan el universalismo. Reniegan de los ambientes de provincias o de pueblo. Se busca el auge (de todo tipo) de las grandes ciudades, especialmente Madrid y Barcelona. 

7.- En el aspecto estético, la obra de cabecera del grupo es la Deshumanización del arte de Ortega y Gasset que se publica en 1925. Se entiende la creación (la poesía, las artes plásticas…) como un juego, como una actividad que nada tiene que ver con la vida. El artista así, como podemos observar en los primeros poemas de la Generación del 27, se encierra en una torre de marfil. Desde allí, como sucedía con los simbolistas o con el modernismo literario, crea obras que únicamente pretenden ser bellas o, en su caso, abrir mundos posibles, pero únicamente en el aspecto interior. 

8.- Todo ello comenzará a saltar por los aires conforme se va acercando la década de los treinta. El novecentismo se da de bruces con la realidad, con la europea y la I Guerra Mundial y, en España, en forma de fracaso de la república, revoluciones, represiones hasta desembocar en el derramamiento de sangre de la guerra civil. Para entonces, el único movimiento de vanguardia histórica que quedaba en pie fue el surrealismo y su búsqueda de la verdad a través del inconsciente.  

Autores del novecentismo, más allá de la literatura y el arte 

Con estos supuestos tenemos que el novecentismo fue un movimiento que rompió las fronteras del arte y, por supuesto, de la literatura. Aunque cuesta situar a la gran mayoría de ellos en este movimiento porque participan de otras corrientes, aquí también militaron filósofos (como el ya anotado Ortega y Gasset), historiadores e investigadores como Ramón Menéndez Pidal y Américo Castro. Es más, los principios del movimiento llegaron a una incipiente ciencia médica con dos nombres de excepción Ramón Cajal y Gregorio Marañón. En el ámbito de las letras hay que anotar los siguientes nombres como los mejores representantes del novecentismo:  

1.- Ramón Pérez de Ayala (1880-1962)

2.- Wenceslao Fernández Flores (1885-1964)

3.- Gabriel Miró (1879-1930) 

4.- Ramón Gómez de la Serna (1888-1963) 

5.- Francisco Villaespesa (1877-1936) 

6.- Juan Ramón Jiménez (1881-1958) 

7.- Eduardo Marquina (1879-1946) 

8.- Gregorio Martínez Sierra (1881-1947)

Novecentismo y vanguardias históricas 

Se ha puesto en relación (casi desde su nacimiento) el novecentismo con las denominadas vanguardias históricas. Recordemos que, nada más entrar en el siglo XX, desde la pintura, la escultura, el teatro o literatura surgen una serie de grupos que intentan romper de forma radical con la tradición.  

En este sentido, no podemos olvidar los condicionantes históricos que alientan este espíritu. En primer lugar, es necesario traer a colación las teorías psicológicas de Freud con el inconsciente encima de la mesa. Desde ese momento, se entienden los miembros de la raza humana no como un todo sino como seres desgajados que desconocen gran parte de lo que ocurre dentro de sí. Este emplazamiento anímico sería explorado especialmente por el surrealismo. Por otro lado, la ingeniería y la técnica comienzan a desarrollar objetos asombrosos que cambian la percepción del mundo. La fotografía y el cine harían mella en los artistas plásticos que ya no están obligados a retratar la realidad tal cual se nos presenta. Este camino que comenzó con el fauvismo, continúa con el cubismo y desemboca en el arte abstracto.  Los cambios técnicos se completan con la puesta en escena de los primeros automóviles y el transporte por aire (con avionetas y dirigibles). La velocidad y el cambio se abren en la sociedad tal como recogieron los autores del futurismo

Todas estas transformaciones científicas, de ingeniería, filosóficas van calando a nivel social. Se abren debates sobre la importancia de la investigación y de los encuentros entre estudiosos de distintos países. A la par, surgen con fuerza nuevas ideas a nivel social y solo anoto aquí las propuestas del comunismo. Todo ello va creando un caldo de cultivo para que avance todo lo novedoso, el racionalismo y las puertas hacia otros mundos radicalmente distintos a los conocidos. Sin embargo, España, continua anclada en el pesimismo, en el inmovilismo y en la tradición. Por tanto, cualquier modelo de cambio no puede ser ajeno a estas transformaciones. Y en este contexto es el que tenemos que entender el hacer de los autores del novecentismo y su relación con las vanguardias europeas. 

Dicho esto, el novecentismo, con su afán de un mundo más limpio, más centrado en la razón y en los estudios, se dio de bruces con la realidad de alrededor. Así, conforme avanzaba la década de los treinta, a excepción de algún autor, como Juan Ramón Jiménez, los artistas escogen otros derroteros espoleados por las circunstancias históricas apuntadas arriba.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

Aunque en el encuentro inaugural del grupo, celebrado el 17 de diciembre de 1927 en el Ateneo de Sevilla, no se encontraba presente Luis Cernuda (1902-1963), es uno de los poetas de la Generación del 27 más importantes. Como todos los allí reunidos, sus primeros versos estaban empapados con los temas, ritmos y cadencias de la llamada poesía pura, abanderada por Juan Ramón Jiménez, que se regodeaba con la vivencia de la torre de marfil. Sin embargo, la historia había hecho otros planes en forma de represión, rebelión, fracaso de las ideas republicanas, asesinatos, persecuciones, la cainita guerra civil y, posteriormente, el exilio y los espantosos horrores de Segunda Guerra Mundial. Todo ello generó un vuelco de tal calibre que las iniciales características de la Generación del 27 se volvieron como un calcetín. Así, a raíz de las circunstancias, se mira con otros ojos la poesía realista y sencilla, como la de Antonio Machado. Y se retoma con más fervor aún los clásicos. Los poemas de Luis Cernuda no fueron ajenos a esta transformación.  

Tras la Guerra Civil Española, el escritor emprende el camino del exilio que le lleva a una vida errante casi, dando clases en Inglaterra, Estados Unidos y, por último, recala en México. Allí muere y está enterrado. Esta vida nómada, de solitario sin familia y buscando constantemente el amor, provoca un cambio radical en su poesía. Sus versos se vuelven sencillos, sentidos y, a veces, con un punto de amargura que llega incluso a bordear el resentimiento. Eso no quita para que en ellos encontremos verdades puras, descripciones acertadas de una forma de vida que era ajena al poeta, a un alma que buscaba la belleza tanto en los cuerpos de los muchachos en la playa como en la música de Mozart sin olvidar las mieles de la palabra. De este cariz es, por ejemplo, “Díptico español” que reproduzco y que se encuentra en el inmortal libro Desolación de la Quimera.  

Su poesía entregada, única, honesta, directa, con una cadencia clásica y un verso pulido en extremo ha ejercido una poderosa influencia en los poetas que llegaron después. Se cumple así la profecía deseada que el poeta dejó por escrito en “A un poeta futuro”:  

[…]

Cuando en días venideros, libre el hombre
Del mundo primitivo a que hemos vuelto
De tiniebla y de horror, lleve el destino
Tu mano hacia el volumen donde yazcan
Olvidados mis versos, y lo abras,
Yo sé que sentirás mi voz llegarte,
No de la letra vieja, mas del fondo
Vivo en tu entraña, con un afán sin nombre
Que tú dominarás. Escúchame y comprende.
En sus limbos mi alma quizá recuerde algo,
Y entonces en ti mismo mis sueños y deseos
Tendrán razón al fin, y habré vivido. 

 

A LARRA CON UNAS VIOLETAS de Las Nubes

 

[1837-1937]

 

Aún se queja su alma vagamente, 

El oscuro vacío de su vida. 

Mas no pudo pesar sobre esa sombra

Algunas violetas, 

Y es grato así dejarlas, 

Frescas entre la niebla,

Con la alegría de una menuda cosa pura

Que rescatara aquel dolor antiguo. 

 

Quien habla ya a los muertos,

Mudo le hallan los que viven. 

Y en este otro silencio, donde el miedo impera, 

Recoger esas flores una a una

Breve consuelo ha sido entre los días

Cuya huella sangrienta llevan las espaldas

Por el odio cargadas con una piedra inútil. 

 

Si la muerte apacigua

Tu boca amarga de Dios insatisfecha, 

Acepta un don tan leve, sombra sentimental, 

En esa paz que bajo tierra te esperaba, 

Brotando en hierba, viento y luz silvestres, 

El fiel y último encanto de estar solo. 

 

Curado de la vida, por una vez sonríe, 

Pálido rostro de pasión y de hastío. 

Mira las calles viejas por donde fuiste errante, 

El farol azulado que te guiara, carne yerta, 

Al regresar del baile o del sucio periódico, 

Y las fuentes de mármol entre palmas: 

Aguas y hojas, bálsamo del triste. 

 

La tierra ha sido medida por los hombres, 

Con sus casas estrechas y matrimonios sórdidos, 

Su venenosa opinión pública y sus revoluciones

Más crueles e injustas que las leyes, 

Como inmenso bostezo demoníaco; 

No hay sitio en ella para el hombre solo, 

Hijo desnudo y deslumbrante del divino pensamiento. 

 

Y nuestra gran madrastra, mírala hoy deshecha, 

Miserable y aún bella entre las tumbas grises

De los que como tú, nacidos en su estepa, 

Vieron mientras vivían morirse la esperanza, 

Y gritaron entonces, sumidos por las tinieblas, 

A hermanos irrisorios que jamás escucharon. 

 

Escribir en España no es llorar, es morir, 

Porque muere la inspiración envuelta en humo, 

Cuando no va su llama libre en pos del aire. 

Así, cuando el amor, el tierno monstruo rubio, 

Volvió contra ti mismo tantas ternuras vanas, 

Tu mano abrió de un tiro, roja y vasta, la muerte. 

 

Libre y tranquilo quedaste un fin un día, 

Aunque tu voz sin ti abrió un dejo indeleble.

Es breve la palabra como el canto de un pájaro,

Mas un claro jirón puede prenderse en ella

De embriaguez, pasión, belleza fugitivas, 

Y subir, ángel vigía que atestigua del hombre,

Allá hasta la región celeste e impasible. 

 

SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR de Los placeres prohibidos

 

Si el hombre pudiera decir lo que ama, 

Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo 

Como una nube en la luz; 

Si como muros que se derrumban, 

Para saludar la verdad erguida en medio, 

Pudiera derrumbar su cuerpo, dejando solo la verdad de su amor, 

La verdad de sí mismo, 

Que no se llama gloria, fortuna o ambición, 

Sino amor o deseo, 

Yo sería aquel que imaginaba; 

Aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos

Proclama ante los hombres la verdad ignorada, 

La verdad de su amor verdadero. 

 

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien

Cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío; 

Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina, 

Por quien el día y la noche son para mí lo que quiera, 

Y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu

Como leños perdidos que el mar anega o levanta

Libremente, con la libertad del amor, 

La única libertad que me exalta, 

La única liberta por que muero. 

 

Tú justificas mi existencia: 

Si no te conozco, no he vivido; 

Sin muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido. 

 

DÍPTICO ESPAÑOL de Desolación de la Quimera

 

  1. Es lástima que fuera mi tierra

 

Cuando allá dicen unos

Que mis versos nacieron

De la separación y la nostalgia

Por la que fue mi tierra,

¿Sólo la más remota oyen entre mis voces?

Hablan en el poeta voces varias: 

Escuchemos su coro concertado, 

Adonde la creída dominante

Es tan sólo una voz entre las otras. 

 

Lo que el espíritu del hombre

Ganó para el espíritu del hombre

A través de los siglos, 

Es patrimonio nuestro y es herencia

De los hombres futuros.

Al tolerar que nos lo nieguen

Y secuestren, el hombre entonces baja, 

¿Y cuánto?, en esa escala dura 

Que desde el animal llega hasta el hombre.

 

Así ocurre en tu tierra, la tierra de los muertos, 

Adonde ahora todo nace muerto, 

Vive muerto y muere muerto; 

Pertinaz pesadilla: procesión ponderosa

Con restaurados restos y reliquias, 

A la que dan escolta hábitos y uniformes, 

En medio del silencio: todos mudos,

Desolados del desorden endémico

Que el temor, sin domarlo, así doblega. 

 

La vida siempre obtiene

Revancha contra quienes la negaron: 

La historia de mi tierra fue actuada

Por enemigos enconados de la vida. 

El daño no es de ayer, ni tampoco de ahora, 

Sino de siempre. Por eso es hoy

La existencia española, llegada al paroxismo,

Estúpida y cruel como la fiesta de los toros. 

 

Un pueblo sin razón, adoctrinado desde antiguo

En creer que la razón de soberbia adolece

Y ante el cual se grite impune: 

Muera la inteligencia, predestinado estaba

A acabar adorando las cadenas

Y que ese culto obsceno le trajese

Adonde hoy le vemos: en cadenas, 

Sin alegría, libertad ni pensamiento. 

 

Si yo soy español, lo soy

A la manera de aquellos que no pueden

Ser otra cosa: y entre todas las cargas

Que, al nacer yo, el destino pusiera

Sobre mí, ha sido ésa la más dura.

No he cambiado de tierra,

Porque no es posible a quien su lengua une,

Hasta la muerte, al menester de poesía. 

 

La poesía habla en nosotros

La misma lengua con que hablaron antes,

Y mucho antes de nacer nosotros, 

Las gentes en que hallara raíz nuestra existencia;

No es el poeta sólo quien ahí habla,

Sino las bocas mudas de los suyos

A quienes él da voz y les libera. 

 

¿Puede cambiarse eso? Poeta alguno

Su tradición escoge, ni su tierra, 

Ni tampoco su lengua; él las sirve, 

Fielmente si es posible. 

Mas la fidelidad más alta

Es para su conciencia; y yo a ésa sirvo

Pues, sirviéndola, así a la poesía

Al mismo tiempo sirvo. 

Soy español sin ganas

Que vive como puede bien lejos de su tierra

Sin pesar ni nostalgia. He aprendido

El oficio de hombre duramente, 

Por eso en él puse mi fe. Tanto que prefiero

No volver a una tierra cuya fe, si una tiene, dejó de ser la mía, 

Cuyas maneras rara vez me fueron propias,

Cuyo recuerdo tan hostil se me ha vuelto

Y de la cual ausencia y tiempo me extrañaron. 

 

No hablo para quienes una burla del destino

Compatriotas míos hiciera, sino que hablo a solas

(Quien habla a solas espera hablar a Dios un día)

O para aquellos pocos que me escuchen

Con bien dispuesto entendimiento.

Aquellos que como yo respeten

El albedrío libre humano

Disponiendo la vida que hoy es nuestra,

Diciendo el pensamiento al que alimenta nuestra vida. 

 

¿Qué herencia sino ésa recibimos?

¿Qué herencia sino ésa dejaremos?

 

A SUS PAISANOS de Desolación de la Quimera

 

No me queréis, lo sé, y que os molesta

Cuanto escribo. ¿Os molesta?¿Os ofende. 

¿Culpa mía tal vez o es de vosotros?

Porque no es la persona y su leyenda

Lo que ahí, allegados a mí, atrás o envuelve. 

 

Mozo, bien mozo era, cuando no había brotado 

Lengua alguna, caísteis sobre un libro

Primerizo lo mismo que su autor: yo, mi primer libro. 

Algo os ofende, porque sí, en el hombre y su tarea. 

 

¿Mi leyenda dije? Tristes cuentos

Inventados de mí por cuatro amigos

(¿Amigos?), que jamás quisisteis

Ni ocasión buscasteis de ver si acomodaban 

A la persona misma así traspuesta. 

Mas vuestra mala fe los ha aceptado. 

Hecha está ya la leyenda, y vosotros, de mí desconocidos, 

Respecto al ser que encubre mintiendo doblemente, 

Sin otro escrúpulo, a vuestra vez la propaláis. 

 

Contra vosotros y esa vuestra ignorancia voluntaria, 

Vivo aún, sé y puedo, si así quiero, defenderme. 

Pero aguardáis al día cuando ya no me encuentre

Aquí. Y entonces la ignorancia, 

La indiferencia y el olvido, vuestras armas

De siempre, sobre mí caerán,  como la piedra, 

Cubriéndome por fin, lo mismo que cubristeis 

A otros que, superiores a mí, esa ignorancia vuestra

Precipitó en la nada, como al gran Aldana. 

 

De ahí mi paradoja, por lo demás involuntaria, 

Pues la imponéis vosotros: en nuestra lengua escribo,

Criado estuve en ella y, por eso, es la mía, 

A mi pesar quizá, bien fatalmente. Pero con mis expresas excepciones, 

A vuestros escritores de hoy ya no los leo. 

De ahí la paradoja: soy, sin tierra y sin gente, 

Escritor bien extraño; sujeto quedo aún más que otros

Al viento del olvido que, cuando sopla, mata. 

 

Si vuestra lengua es la materia

Que empleé en mi escribir y, si por eso, 

Habréis de ser vosotros los testigos

De mi existencia y su trabajo, 

En hora mala fuera vuestra lengua

La mía, la que hablo, la que escribo. 

Así podréis, con tiempo, como venís haciendo, 

A mi persona y mi trabajo echar afuera

De la memoria, en vuestro corazón y vuestra mente. 

 

Grande es mi vanidad, diréis,

Creyendo a mi trabajo digno de la atención ajena

Y acusándoos de no querer la vuestra darle. 

Ahí tendréis razón. Mas el trabajo humano 

Con amor hecho, merece la atención de los otros, 

Y poetas de ahí tácitos lo dicen 

Enviando sus versos a través del tiempo y la distancia

Hasta mí, atención demandando. 

¿Quise de mí dejar memoria? Perdón por ello pido. 

 

Mas no todos igual trato me dais, 

Que amigos tengo aún entre vosotros, 

Doblemente queridos por esa desusada

Simpatía y atención entre la indiferencia,

Y gracias quiero darles ahora, cuando amargo

Me vuelvo y os acuso. Grande el número 

No es, mas basta para sentirse acompañado

A la distancia en el camino. A ellos

Vaya así mi afecto agradecido. 

 

Acaso encuentre aquí reproche nuevo: 

Que ya no hablo con aquella ternura

Confiada, apacible de otros días. 

Es verdad, y os lo debo, tanto como 

A la edad, al tiempo, a la experiencia. 

A vosotros y a ellos os debo el cambio. Si queréis 

Que ame todavía, devolvedme 

Al tiempo del amor. ¿Os es posible? 

Imposible como aplacar ese fantasma que de mí evocasteis. 

 

 

Selección (muy) personal de Candela Vizcaíno

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el bosque de las respuestas

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