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19 Octubre, 2020

La Celestina | Resumen

 

 

La crítica, los lectores, los estudiosos y los que componen el canon son unánimes a la hora de evaluar la importancia de La Celestina, no ya para la literatura en lengua castellana, sino para la universal. Obra señera del siglo XV, ha llegado incólume al XXI dando uno de los personajes españoles más importantes del imaginario popular. La alcahueta, casamentera o mediadora en pasiones ocupa un podio de honor junto con el realista Sancho Panza, el idealista Don Quijote y ese espécimen entre truhan y desgraciado que es Don Juan. Su nombre, por tanto, ha quedado vinculado a una forma de ser y estar en el mundo cuya descripción o semblanza empieza y termina con ella misma. Hoy nos adentramos en el resumen corto de La Celestina, obra que ha copado obras de teatro, versiones cinematográficas e, incluso, musicales y óperas. 

El tema de La Celestina antes de abordar el resumen 

Los protagonistas principales de la obra son 1) Celestina, una casamentera, alcahueta o mediadora, por dinero, entre posibles enamorados, 2) Calisto  (joven aristocrático rendido a la pasión carnal sin medida) y 3) Melibea que se deja seducir por el muchacho. Aparte de esta triada de personajes nos encontramos con 4) Sempronio y 5) Pármeno, criados de Calisto retratados con vicios pequeños que les lleva a cometer grandes crímenes. También hay que destacar los nombres de 5) Alisa y 6) Pleberio, padres de Melibea que, aunque, en apariencia, están tratados con condescendencia también se vierten críticas sobre ellos.  

Porque La Celestina no es que solo sea una de las grandes obras de ficción de la literatura universal es que en ella, de una manera cruda y descarnada, se presentan todos los vicios, recovecos, maldades y, a la postre,  la menudencia de un alma humana que se niega a la trascendencia y se ufana en embarrarse en lodos morales. Y es aquí donde reside el tema de La Celestina. En ella no se canta al amor puro (cuya antítesis son las novelas de caballería que proliferaban en la época) sino que se entretiene en la más bajas pasiones carnales. Tampoco se llega al regocijo que pudiera presentar el Arcipreste de Hita en su Libro del Buen Amor, con su canto al hedonismo e instigación a vivir el momento. En La Celestina todo eso queda relegado y el ambiente se vuelve oscuro, espeso espiritualmente, asfixiante por la condena moral que viven los protagonistas incapaces de agarrarse a virtud alguna. Todos ellos están atrapados en almas que no pueden intuir los placeres de la grandeza humana y, por tanto, todos sus comportamientos son altamente retorcidos. Por eso, en la obra priman el egoísmo aberrante, las pasiones carnales descontroladas, la ruindad en todas sus aristas y, en último extremo, la falta de miras que conlleva un mínimo de responsabilidad moral para con el otro.  

Resumen corto de La Celestina 

Calisto es un joven aristocrático, ocioso y andariego que un día, persiguiendo uno  de sus halcones, recae en el jardín de Melibea. Allí se topa con la joven y,  al instante, cae rendido pasionalmente  ante la belleza de la muchacha.  Es tan loco su arrebato y de tal fulgor que hará lo imposible para que la doncella se encuentre entre sus brazos.  Ni que decir tiene que no hay en Calisto ningún atisbo de buenas intenciones (entendidas estas como el deseo de compartir y construir el amor con miras hacia el futuro). Y aunque la inocente Melibea, al principio, se deja requerir también sucumbe a esta pasión totalmente carnal y, entendemos, pasajera.  

Como Calisto no logra que, en un principio, la muchacha atienda sus requiebros, por medio de uno de sus criados, Sempronio, contrata a Celestina, una vieja dedicada a malmeter o a hacer sucumbir voluntades. Esta alcahueta, casamentera,  lenguaraz y desvergonzada trabaja por dinero. Aunque, en un principio Melibea se resiste a hacerse ver y tratar por el joven, por medio de la vieja accede a la petición. Como Celestina consigue sus objetivos, es recompensada generosamente por Calisto. Sin embargo, el premio (oro en mano) es llevado por los criados de este que, con el fin de procurarse una ganancia económica, entran en una pelea tan agresiva con la vieja que la asesinan cruelmente. El altercado llega a conocimiento de la justicia y ambos son sentenciados a muerte. Así que el resumen de La Celestina continúa con tres de sus protagonistas muertos de una manera violenta. 

Pero aún queda mucha sangre por correr en la obra, ya que los encuentros con Calisto se producen asaltando la tapia del jardín de Melibea, el cual (no hace falta que lo diga) se ha convertido en todo un símbolo. Y, una noche, debido a un traspié cae de mala manera y se mata. La joven, ante el percance y  sin poder afrontar la vida sin esa pasión y las consecuencias sociales y familiares de la misma, se suicida. Hay que anotar en este resumen corto de La Celestina que la obra termina con el lamento de los padres de la muchacha que no quisieron o no supieron ver los malos pasos de su hija.  

Argumento de La Celestina inserto en la misma obra 

Son legión los críticos que ven en la dureza de la obra una intencionalidad moralizante o educativa.  Y esto se subraya en el mismo resumen con el que aparece el texto. La Celestina es una obra de un realismo descarnado donde se pone, de manera magistral, en evidencia el lodazal de las pasiones más destructivas sin atener a ningún atisbo de grandeza. Todo ello se hace con un deseo de servir de advertencia. Este sentido viene manifestado así: 

“Por solicitud del pungido Calisto, vencido el casto propósito della -enterveniendo Celestina, mala y astuta muger, con dos sirvientes del vencido Calisto, engañados y por ésta tornados desleales, presa su fidelidad con anzuelo de codicia y de deleyte- vinieron los amantes, y los que los suministraron, en amargo y desastrado fin. Para comienço de lo que dispuso el adversa fortuna lugar oportuno, donde a la presencia de Calisto se presentó la deseada Melibea.” 

Y la intencionalidad moralizante de La Celestina queda, incluso, manifiesta en la introducción a la obra:  

“Síguese la comedia de Calisto y Melibea, compuesta en reprehensión de los locos enamorados, que, vencidos en su desordenado apetito, a sus amigas llaman e dizen ser su Dios. Assimismo fecha en aviso de los engaños de las alcahuetas y malos y lisongeros sirvientes”. 

Este resumen de La Celestina, sin entrar en otros condicionamientos literarios de la obra, ya nos dice de la originalidad y, a la par, de la intemporalidad de la misma.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

 

El arroz con leche casero es un postre tradicional que también puedes incorporar, tanto a los desayunos saludables como a las meriendas dulces. Tal es su versatilidad que, incluso, te sirve para un picnic (si previamente lo has guardado con cuidado en tarros de cristal tapados). Delicioso para los días de otoño o de invierno, se sirve frío y, si te sale mucho, dura unos cuantos días guardado en la nevera. Si quieres más razones para apuntarte a esta delicatessen con siglos de historia a su espalda, ya te digo que es del agrado de los niños. Tú ya sabes que, a veces, se ponen chocantes con algunos alimentos. Por si todo esto fuera poco, no necesitas cacharros complicados para elaborar esta receta de arroz con leche casero y, además, está listo en apenas media hora.  

Ingredientes del arroz con leche casero para seis personas 

Vamos a utilizar un vaso de agua como medida en lugar de un peso y las indicaciones que te doy a continuación se pueden modificar siempre y cuando tengas en cuenta las proporciones. 

  • 1 litro de agua. 
  • 1 vaso de agua hasta el tope de azúcar blanquilla. No utilices la variedad morena porque tomará un color oscuro que no va con esta receta. 
  • 2 vasos de agua hasta el tope de arroz redondo o tipo bomba. El alargado que se usa para las paellas no va bien para esta preparación porque queda suelto. Para esta receta de arroz con leche casero es importante que la variedad de arroz que utilices suelte almidón y se quede pegado. Busca el redondo. 
  • La cáscara completa de un limón previamente lavado y, a ser posible, entera. 
  • 1 rama de canela en rama.
  • Una cucharada de canela molida de la mejor calidad. 
  • 4 vasos (es un litro más o menos) de leche de vaca. 

Ingredientes del arroz con leche 

La proporción es un vaso de azúcar por dos de arroz y cuatro de leche. A partir de aquí puedes preparar esta receta de arroz con leche casero para las personas que quieras. Ten en cuenta que con esta medida salen seis raciones muy generosas. 

 

Elaboración del arroz con leche casero 

1.- En una olla grande pon el agua a hervir junto con el azúcar, la canela en rama y la cáscara del limón. Haz un almíbar suave y cuando empiece la ebullición, añade el arroz. Ve removiendo con cuidado de que no se pegue.  

2.- Antes de que se consuma el agua, añade la leche y baja el fuego para evitar que la preparación suba mucho y rebose la olla. Tardará aproximadamente 15 minutos en tomar el punto exacto.  

3.- El arroz tiene que estar muy tierno casi roto y desbaratado y debe quedar un poquito de leche muy cremosa resultado del líquido y el almidón del cereal. Puedes probarlo y rectificar de azúcar si lo crees necesario. Si ha quedado demasiado espeso o seco, no dudes en añadir más leche y cocer unos minutos más. 

Elaboración del arroz con leche 

4.- Retira la monda del limón y la canela en rama y deja reposar un poco. Lava cuidadosamente ambos elementos y, ayudándote con unas tijeras, corta tiras tanto de la canela como del limón. Las utilizarás más tarde para adornar según la maña y el arte que te des. 

5.- Cuando se haya enfriado un poco el arroz con leche casero, con un cucharón grande coloca en los mismos cuencos, platos o tarros que vayas a poner en la mesa, ya que estos no cambiarán. Añade a continuación un poco de canela molida espolvoreada y coloca las ramas y las mondas de limón que has cortado adornando al gusto.  

¡Y ya está! Si buscas una bebida para acompañar, elige zumos naturales de frutas suaves para los más pequeños. Los que mejor maridan son los de pera, manzana y piña.  Los adultos pueden incluso combinarlo con un vino tinto joven suave o con un Oporto. 

Ideas para hacer postres más complicados con la receta del arroz con leche casero 

Esta propuesta tradicional heredada de nuestras abuelas ha entrado en los últimos años en la alta cocina de la mano de chefs de renombre. Estos creadores lo han utilizado junto con otras elaboraciones artesanas. Si ánimo de ser exhaustiva, ten en cuenta que va bien con:  

1.- Combinada con las deliciosas torrijas típicas de los menús de Semana Santa del sur de España. Estas se elaboran con un pan cuadrado especial previamente empapado en vino blanco y, a continuación huevo batido. Se fríen en abundante aceite caliente cuidando de que no se quemen y, a continuación, se emborrachan en miel rebajada con agua y calentada en una olla. La combinación de ambas recetas es un lujo para los sentidos. 

 Arroz con leche

2.- El arroz con leche también va bien con manzanas asadas especialmente si es un postre que escoges para alguna de las comidas con amigos o familia en otoño. Puedes realizar manzanas asadas al horno simplemente envueltas en papel de aluminio. Cuando estén tiernas tritúralas en la batidora hasta que quede una mermelada fina. Si, además, combinas el arroz con leche en el mismo plato con las manzanas y un poco de miel o de ágave el resultado es de escándalo. La manzana también puede sustituirse por la pera. 

3.- Y, por último, una idea navideña es realizar un pudín o bizcocho de naranja y rematarlo con esta receta de arroz con leche. Al bizcocho básico se le añade zumo de este cítrico que completaremos con la fruta confitada. Es tan fácil hacer esto último como cocer las naranjas con su piel cortadas en círculos con agua y azúcar. En el post con ideas para realizar meriendas dulces he dejado la receta de un bizcocho básico que, en cuanto hagas el primero, seguro que te inspirarás para innovar con infinidad de especias, frutas, mermeladas o frutos secos.  

Esta receta de arroz con leche casero es tan fácil y versátil que seguro que, a partir de ella, podrás elaborar postres creativos para cada ocasión.  

Texto y fotos por Candela Vizcaíno | Autora del libro Recetas sencillas con ternera de la Sierra de Guadarrama

 

 

 

 

A partir del reinado de Carlos I y, especialmente con Felipe II, surgen una serie de historiadores de gran prestigio que afrontan los sucesos de España desde una perspectiva científica, esto es, dejando a un lado mitos y leyendas. Si dejan por escrito los avatares de los conflictos con los moriscos en las Alpujarras o los entresijos de la construcción de El Escorial en la Península Ibérica, la historiografía americana tiene un nombre indiscutible y ese es el Inca Garcilaso de la Vega.  

Biografía del Inca Garcilaso de la Vega 

Nacido en Cuzco con el nombre de Gómez Suárez de Figueroa en 1539. Su padre era el capitán español Garcilaso de la Vega del linaje extremeño de Vargas de Hinestrosa. En el clan no era ajeno el oficio de escritor, ya que al mismo pertenecían Jorge Manrique, el marqués de Santillana y el gran poeta renacentista Garcilaso de la Vega. Si por parte de padre la estirpe era europea, por la rama materna, nuestro escritor estaba emparentado con la casa real de los incas del Perú.

Aunque sus progenitores no estaban casados e, incluso, el padre abandonó a la madre (de nombre cristianizado Isabel Chiampu Ocllo) para formar una nueva familia con una señora criolla, el Inca Garcilaso de la Vega recibió una esmerada formación. Consta que se educó con preceptores europeos junto a los hijos de otros conquistadores españoles. A los contenidos académicos propios del Renacimiento se le unió el bagaje cultural peruano, resultado de su mestizaje. En este sentido, se conoce que hasta su casa se acercaban parientes y amigos que contaban las grandes historias del perdido imperio inca. 

Con veinte años fallece el padre y nuestro escritor recibe herencia que decide gastarla en España.   Una vez en Europa, se enroló en la milicia real participando en los conflictos moriscos de las Alpujarras y en las innumerables guerras que España, por entonces, mantenía en Italia. En todos estos destinos puso a prueba su pericia tanto en el uso de las armas como en sus habilidades como jinete. A pesar de algunos desengaños porque no se le recompensó como esperaba, no volvió a Perú y se afincó en Sevilla, por entonces, el ombligo del mundo y puerto de salida hacia Las Indias. Vivió hasta muy avanzada edad, ya que falleció en Córdoba en 1616, donde está enterrado en la Capilla de las Ánimas de la Catedral.  

Obras del Inca Garcilaso de la Vega

Las biografía del Inca Garcilaso de la Vega está hilada por su condición de mestizo, por su pertenencia a dos mundos distintos: el europeo de su padre y el inca de la estirpe materna. Aunque su formación académica fue esmerada, su vocación se dirigió hacia las armas, la guerra y la aventura. Todo ello cambió en 1590, con casi cincuenta años, fecha en la que publica una certera y delicada traducción de los Diálogos de Amor de León Hebreo. Esta primera inmersión en el mundo de las letras le lleva a completar una maravillosa historia de la civilización peruana que se convierte en modelo literario (ya hablaremos del historiográfico) para futuras generaciones de escritores.  

1.- La Florida del Inca o Historia del Adelantado Hernando de Soto

Esta fue su primera obra y la crítica la tilda de novelesca más que levantada sobre bases historiográficas, ya que la misma está basada en el relato oral de uno de los amigos de su padre. Fue Gonzalo Silvestre, compañero del progenitor del Inca Garcilaso de la Vega, quien, cuando ambos vivían en Córdoba, relata al escritor los recuerdos, memorias e, incluso, nostalgias del Adelantado Hernando de Soto. Toda la narración está hilada con relatos, a veces, novelescos que el escritor adorna o completa con las historias o aventuras que escuchó de parientes en su casa de Cuzco.  

2.- Comentarios reales del Inca Garcilaso de la Vega

Fue publicada en Lisboa en 1609 y en ella se hace una genealogía completa de los reyes incas y del pueblo peruano. No solo se da cuenta de batallas o acontecimientos importantes sino que también se desgranan costumbres cotidianas, pormenores religiosos o leyes antes de la conquista española. 

Para su ejecución no solo se sirvió de todos los relatos que parientes y amigos daban cuenta (llevados por la nostalgia y la tristeza) en su casa de Cuzco. Si bien gran parte de esas narraciones ya estaban trufadas de algunos ingredientes novelescos en los que se hacía hincapié en la grandeza del perdido imperio inca, nuestro escritor también se valió de la obra escrita en latín por el padre Blas de Valera. 

3.- Historia general del Perú  

La segunda parte de la historia peruana comienza donde acaba la otra: con la conquista española y en ella se da cuenta de las guerras civiles entre Pizarro y Almagro a la par que se entretiene en la vida cotidiana del periodo posterior. Aunque esta obra fue acabada por el Inca Garcilaso de la Vega no se publicó hasta en su muerte. Fue en Córdoba. La documentación para esta obra se centra en los grandes cronistas de Las Indias anteriores a nuestro escritor y el relato también está adobado con las narraciones orales recibidas de joven.  

El estilo entre la literatura y la historiografía

¿Qué ocurre con las obras del Inca Garcilaso de la Vega? Ni que decir tiene son escritos históricos que quieren dejar por sentado hechos del pasado. Sin embargo, estos están trufados con puntos novelescos, inventados o magnificados. Fue Menéndez y Pelayo el que, de alguna manera u otra, tachó al primer cronista de Perú de no ser fiel a las fuentes. Los críticos que han llegado detrás, a pesar de defender esta labor científica del Inca Garcilaso de la Vega, le han hecho flaco favor al indicar que en la historia incaica solo se recogía los acontecimientos favorables. Esto es, se obviaba no solo las derrotas militares o los fracasos de otra índole sino también se procedía a borrar a los malos gobernantes. Con este método solo llega lo grandioso, magnífico, rico e interesante.  

Precisamente fueron esos relatos sesgados de un pasado glorioso y brillante los que llegaron al joven Inca Garcilaso de la Vega. Estos, además, están adobados con un poso de melancolía y de tristeza por la pérdida de un pasado que en casa de su madre, con toda probabilidad, se consideraba mejor.  Además, escribe desde la lejanía en todos los sentidos ya que estas narraciones orales fueron recibidas en su niñez y primera juventud mientras que la escritura se realiza bien entrada la madurez, cuando cualquier palabra estaba ya atrapada en las brumas del tiempo.  

Dicho esto, la escritura del Inca Garcilaso de la Vega, a pesar de su imaginación (prestada o propia), se hace cálida, poética incluso, adobada de sensibilidad y ensoñación. A la par, nos deja la semilla y la esencia de una civilización perdida. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

A mediados del siglo XVI se retoma en versión dramática el tema medieval de la “Danza de la Muerte” en el que una serie de personajes se presentan ante la muerte (bajo el tratamiento de señora y con los atributos de un esqueleto) y dan cuenta de su vida de una manera tan crítica que llega, incluso, al cinismo. En estas obras se pone en cuestión no solo la fugacidad de la vida sino también los condicionantes que hacen difíciles la existencia en este plano hasta extremos que, a veces, rozan la crueldad. En España las distintas obras de teatro sobre las Danzas de la Muerte nos dicen de su éxito entre el público de la época.  

Características de las Danzas de la Muerte del teatro español 

1.- Son obras de teatro en ocasiones muy sencillas en las que actúan un puñado de personajes (alrededor de tres) tratados de forma estilizada o simbolizada. 

2.- Ante la muerte desfilan distintos protagonistas de diferentes clases sociales, extracción cultural y condición que amargamente ponen en cuestión su paso por este mundo. A la par, se quejan de la obligatoriedad del fin. 

3.- Las Danzas de la Muerte del teatro español son tremendamente irónicas y críticas, tanto que hacen un retrato ácido en extremo de la sociedad del momento. 

4.- Se caracterizan por una acusada sátira antieclesiástica ya que ponen en evidencia de una manera cruda todos los vicios del sistema de la época. 

5.- Por ello, se ha visto en las Danzas de la Muerte una impronta del erasmismo que tanto predicamento tuvo entre la élite española de la época. 

6.- Las obras se combinan con un espíritu ascético y de la mística literaria, ya que no dan solución a la muerte física proponiendo la aceptación como única vía. 

7.- A pesar de la crítica a las costumbres corruptas del clero de la época, son obras con una fuerte impronta religiosa.  

Autores de las Danzas de la Muerte 

Al género no se dedican dramaturgos o poetas que afrontan otras temáticas tanto del drama como de la poesía renacentista. Los nombres que dejo a continuación corresponden a creadores que, de alguna manera u otra, se dedicaron en exclusiva al género. 

1.- Juan de Pedraza y su Farsa llamada Danza de la Muerte 

De él se sabe que fue tundidor y que era oriundo de dicha localidad de Segovia. Murió en 1566 y la fecha de nacimiento es incierta, aunque se baraja el año 1510. Su obra está escrita en arte mayor y compuesta por diez escenas y una loa. Es muy sencilla, ya que solo tiene cuatro personajes: el Papa, representando al clero, el Rey, como símbolo de la aristocracia, la monarquía y el poder, el Pastor, en el que se reflejan las clases populares, mientras que la Dama aporta la perspectiva femenina. Los cuatro protagonistas son sorprendidos por la muerte y, ante tal percance, se lamentan de tal hecho.  

“En que declara cómo a todos los mortales, desde el papa hasta el que no tiene capa, la muerte hace en este mísero suelo ser iguales y a nadie perdona.” 

2.- El erasmista Diego Sánchez de Badajoz 

Es el más prolífico de todos, ya que escribió farsas de otras temáticas y algunas alegorías. Nació en Talavera la Real en fecha indeterminada a finales del siglo XV y murió en 1549. En casi todas sus obras nos encontramos la impronta costumbrista y todas ellas tienen un fuerte carácter crítico e irónico. Sus textos son tan anticlericales que la crítica le ha colocado la etiqueta de erasmista, ya que en sus 38 piezas conservadas no deja títere con cabeza. En ellas se dedica a poner de manifiesto todos los vicios sociales, de la iglesia y del corazón humano, a veces, de una forma cruda y cruel.  

Aparte de su Farsa de la Muerte, nos ha llegado algunas de otros temas y en todas ellas se dedica a desmontar costumbres y formas sociales corrompidas. Otras (como la dedicada al rey David) están entresacadas de la Biblia y algunas más están diseñadas para ser representadas en días concretos (como la del Santísimo Sacramento para la festividad del Corpus). 

En la Farsa de la Muerte de Diego Sánchez de Badajoz aparecen solo tres personajes: un pastor, un viejo y un galán que se quejan amargamente del fin que nos espera a todos.   

3.- Las Cortes de la Muerte de Micael de Carvajal (Plasencia, 1495-1578)

Al contrario que los autores anteriores, las obras que nos han llegado de este autor implican una complejidad estilística, técnica y de personajes que no es común en las obras sobre las Danzas de la Muerte. Su obra Las Cortes de la Muerte fue acabada por Luis Hurtado de Mendoza y se nombra expresamente en El Quijote. El argumento es muy sencillo, ya que la muerte convoca una especie de corte para oír a todos los humanos representados en distintas clases sociales, condición cultural e, incluso, símbolos espirituales. Cada uno de ellos expone su vida en la que, con sátira y crudeza, se retrata un sistema social cruel en el que la libertad no existe y los vicios están extendidos por todas partes incluso entre el clero, los conventos y los que se atreven a moralizar.  

4.- Las Danzas de la Muerte de Sebastián de Horozco (Toledo, 1510-1580) 

Su obra se titula Coloquio de la Muerte con todas las edades y estados. Y ya el nombre nos dice de las características de esta obra. Eran amargos lamentos no solo del fin de la existencia humana sino también de las condiciones vitales en este plano. Aparte de escribir algunas obras religiosas más con acierto discreto, a Sebastián de Horozco se le ha puesto en relación con la paternidad de El Lazarillo de Tormes, aunque este extremo ha sido rechazado simplemente por comparación. Esta gran obra anónima, ejemplo sublime de novela picaresca, a decir de la crítica especializada, no pudo salir de un escritor que solo puede clasificarse como mediano. 

El tema de las Danzas de la Muerte, con sus matices y modificaciones, continuó en el Barroco español con su gusto por la degradación y ese “Sic transit gloria mundi” que impregna poemas o pinturas. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

Hoy se definiría a Lope de Rueda, el más fino dramaturgo siguiendo el gusto italiano de las características del Renacimiento literario, como un auténtico showman. Aunque en la documentación de la época se dice de él que tenía por oficio el de “baltihoja” (batidor de panes de oro), en verdad fue un empresario teatral de éxito, autor original y actor entregado. El siguiente retrato proviene del mismísimo Cervantes y, por tanto, de una voz revestida de la máxima autoridad y juicio literario: 

“…yo, como el más viejo que allí estaba, dice que acordava de aver visto representar al gran Lope de Rueda, varón insigne en la representación y en el entendimiento. Fue natural de Sevilla, y de oficio baltihoja, que quiere dezir de los que hacen pan de oro; fue admirable en la poesía pastoril, y en este modo, ni entonces ni después acá ninguno le ha llevado ventaja; y aunque, por ser muchacho yo entonces, no podía hazer juycio firme de la bondad de sus versos, por algunos que me quedaron en la memoria, vistos agora en la edad madura que tengo, hallo ser verdad lo que he dicho…”

Biografía de Lope de Rueda 

Al parecer, nació alrededor de 1510 en Sevilla y no se sabe a ciencia cierta cómo cogió el gusanillo del teatro. Lo cierto es que muy pronto abandona estas tareas artesanas para fundar su compañía y recorrer toda España con ella. Preparaba las funciones donde se representaban piezas que él mismo componía y, además, encarnaba, con asiduidad, el papel de uno de los personajes. Se tiene constancia que estuvo entre 1551 y 1552 en Valladolid a sueldo del ayuntamiento. También se sabe que el Conde de Benavente, en 1554, lo contrató para amenizar una velada en honor del príncipe (futuro Felipe II) en su ruta hacia Inglaterra para casarse con María Tudor. Otro contrato lo sitúa en Sevilla en 1559 en las fiestas del Corpus Christi y un tanto de lo mismo nos encontramos en Toledo en 1561.  

De él hablan maravillas el mismísimo Cervantes quien, al parecer, se inspiró en la obra de Lope de Rueda para levantar sus entremeses. Parece que actuó en Madrid y en Valencia. Allí se avino con el impresor Timoneda que sería a la postre el editor de la mayoría de sus títulos conocidos. Se casó dos veces y murió en Córdoba en 1565.  

Las obras de Lope de Rueda 

Aunque, como veremos a continuación, el autor no se preocupó lo más mínimo por reunir y pulir sus textos como sí hicieron otros escritores agobiados incluso por la posteridad, estos aparecieron publicados en tres volúmenes tras su muerte en la imprenta valenciana de Timoneda. Tenemos:

1.- El primer libro sale a la venta en 1567. Allí aparecen cuatro comedias, dos coloquios pastoriles, en línea con las églogas de la lírica renacentista (de Garcilaso de la Vega o de Juan Boscán), pero de otro tenor estilístico y un diálogo. 

2.- En 1570 aparecen dos volúmenes en el que se insertan sus famosos “pasos” y entremeses.  

Aunque la crítica acepta que sus obras tuvieron que ser muchas más, en 1908, la Academia de la Lengua Española sistematiza todos los textos y fragmentos que pudieron reunir en los siguientes volúmenes: 

1.- Cinco comedias escritas tanto en prosa como en verso: Discordia, Cuestión de Amor, Eufemia, Armelia, Los engañados y Medora. 

2.- Tres coloquios pastoriles tanto en prosa como en verso: Cuestión de Amor, Camila y Tymbria

3.- Diez pasos en prosa entre los que destacan Las aceitunas, versión del cuento de origen árabe de La Lechera, Los criados, Los lacayos ladrones, La generosa paliza, El rufián cobarde, Pagar y no pagar, La tierra de Jauja, El convidado, Cornudo y Contento, La carátula.  

Características de las obras de Lope de Rueda 

1.- Nada se sabe de la formación en letras del autor, sin embargo, por los títulos que nos ha dejado y las pocas notas biográficas que conocemos de él, con toda probabilidad, no tuvo una formación humanística. Y esto se transparenta en sus comedias que nos han llegado escritas. 

2.- A Lope de Rueda no le interesa dejar un legado literario pulido y editado para la posteridad. Su meta es más mundana, ya que, con toda probabilidad, el objetivo de sus representaciones era despertar la risa, la carcajada sonora y el entretenimiento. 

3.- En él no hay fina ironía o crítica social. Más bien presenta, en apariencia, obras sencillas en la que los personajes son realistas al máximo invitando con su diálogo a la comicidad extrema. 

4.- Todo su teatro está levantado “a la manera italiana” y el enredo constituye parte fundamental de la trama. En cada uno de los títulos se resuelven de manera jocosa calumnias o las complicaciones provocadas por personajes que se parecen o se asemejan como gemelos. También echa mano al socorrido recurso de familiares perdidos que se reconocen en el tiempo presente. 

5.- Tiene un lenguaje sencillo, rudo a veces, sin pulir, gracioso, jocoso con golpes de efecto que provocan en el espectador la carcajada limpia. 

6.- A pesar de ser obras que no están levantadas sin ningún espíritu humanístico, fue del agrado de la nobleza, de la élite aristocrática e, incluso, de príncipes. 

7.- En sus comedias abundan los tipos característicos que se comportan según un esquema preestablecido y que el público conoce y reconoce de antemano. 

8.- No hay estudio psicológico de los personajes como tal. Estos son prototípicos y siempre están exagerados al extremo. 

9.- Aunque también escribe en verso, da carta de legitimidad a la prosa, sencilla, limpia y entendible por todos. 

10.- Las obras de Lope de Rueda estaban diseñadas para que intervinieran los actores de su compañía y él mismo. Por tanto, siempre estaban escritas teniendo en cuenta los medios con los que contaba.  

Los “pasos” de Lope de Rueda

Mención aparte merecen estos pequeños retazos cómicos de la vida cotidiana insertados en las obras mayores y cuyo creador fue nuestro escritor. Aunque, con posterioridad, Cervantes los retomaría para sus famosos Entremeses, en ese momento era algo novedoso en el teatro español. Los pasos son pequeñas escenas sueltas en las obras que tienen entidad propia con su inicio, nudo y desenlace. Si bien la gran mayoría de las comedias de Lope de Rueda aparecen ante nosotros deshilvanadas, los pasos, a pesar de ser muy breves, pueden representarse por separado. 

Estas anécdotas con un relato muy sencillo en el que intervienen personajes muy perfilados de antemano tienen como objetivo desencadenar la comicidad, la risa y la carcajada sonora. Para ello se recurre al enredo, pero también a los caracteres exagerados de personajes bufos que se comportan como se esperan de ellos al estilo de los modelos de los chistes contemporáneos. En los pasos de Lope de Rueda, el humor se consigue estirando la caricatura hasta la apoteosis.  

Aunque hay algunos críticos, que no encuentran en Lope de Rueda el literato puro, intelectual y formado tan común en la época, sí son unánimes a la hora de señalar su importancia. Y esta reside en el talento no solo para un tipo de comedia de enredo que se inaugura en el Renacimiento sino para presentarnos un retablo social con una tremenda sencillez, realismo y sin ningún interés por la crítica social. Que Cervantes, tal como he anotado al inicio, lo tuviera por un maestro también ha contribuido en su fama posterior.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

La fiesta de Halloween tiene un origen incierto y se remonta a los ritos de pasaje de los druidas. Aunque en Occidente se celebra cada 31 de octubre, en el pasado, con toda probabilidad, duraba varios días en los que se despedía la estación luminosa y se daba paso a la oscura. Si en el mundo de los vivos se hacían ofrendas, se bebía y se cantaba, el de los muertos aprovechaba para traspasar al otro lado valiéndose de las puertas que justamente se abrían esos días. De aquí, al parecer, viene la costumbre de disfrazarse. Sería como una especie de camuflaje con el fin de  pasar desapercibido entre los que regresan del más allá, no fuera ser que se empeñaran en llevarnos al otro lado antes de tiempo. Todos esos ritos quedan muy lejos de Halloween 2020 aunque, en la actualidad, nos asaltan problemas similares a los del pasado. La vida y la muerte siempre ha estado dividida por una sutil frontera.  

Dicho esto, Halloween, tal como lo conocemos en la actualidad, proviene de la tradición anglosajona y los protagonistas son siempre los niños. En Estados Unidos no existe la costumbre de elegir disfraces de zombis, monstruos o seres de ultratumba. Y, aunque hay un componente de terror siempre, los más pequeños también se decantan por indumentaria más alegre tipo princesa o héroes de cine. Sí hay un gusto por decorar las casas (incluso semanas antes) y es imprescindible el “truco o trato”. Esta parte tan divertida en la que se sale a pedir caramelos de puerta en puerta ha seducido a los niños de media Europa.  

¿Tenemos que renunciar a celebrar a Halloween 2020? 

Y España es uno de esos países que han caído rendido a la festividad. Tanto es así que el Día de Todos los Santos (de precepto católico) siempre se había vivido en la intimidad, previa visita a los seres queridos que han abandonado este mundo. Eran días tristes en los que, a lo máximo, se disfrutaba con dulces locales como los huesos de santo o los buñuelos. Eso fue hasta que llegó Halloween haciendo estragos en las familias y poniendo la fecha como día grande en el calendario de los niños. Aunque es difícil calcular el inicio de la moda en España, más o menos comenzó a principios del siglo XX para llegar a este Halloween 2020 en el que los peques ya se están preguntando qué se podrá o no hacer.  

Tras la dura cuarentena por Covid en la que los niños se han llevado la peor parte y el inicio del curso con muchas imposiciones, los peques están empezando a reclamar su fiesta. Quieren volver a disfrazarse, se empeñan en decorar la casa, no renuncian a comer galletas con forma de calabaza e intentan (que este punto va a ser difícil) hacer el truco o trato. Llegados aquí, la mayoría de las familias se están preguntando si será seguro. Como todo en la vida, depende de nuestra responsabilidad. Pero, si no hay ninguna orden más restrictiva, los peques no tienen por qué renunciar a su Halloween 2020.  

5 Ideas para hacer de Halloween 2020 una noche especial 

¿Cómo lo vamos a hacer para no traer un gran problema a casa en esta noche de brujas? Dejamos el truco o trato para el final con una idea que se me ha ocurrido hablando con mi hija que se niega a renunciar a los festejos de otoño. Anota:  

1.- Decora la casa de manera dramática. Puedes encontrar en Instagram millones de ideas que incluso se hacen con cartulina negra recortando murciélagos y similares. Así nos vamos metiendo en ambiente. 

2.- Prepara galletas con las formas temáticas. Es muy sencillo y los moldes están disponibles en los bazares económicos. Puedes hacerlos incluso esa tarde o el día antes. Para hornear una tarta de Halloween solo tienes que elaborar un bizcocho corriente y adornar con algún tipo de cartulina temática. 

3.- ¿Qué te parece una merienda dulce para este día tan especial? No hace falta invitar a todo el barrio o a la familia extensa. Eso sí, es importante poner la mesa de forma teatral con adornos básicos (¡que no den mucho asco!) Van bien las calabazas o la vajilla de color oscuro. Coloca las galletas que has preparado, el pastel y bebidas. Ameniza con música acorde y… listo… ¡Ah! Os podéis disfrazar toda la familia. Ya sabes que este atrezzo se arregla en un periquete. 

4.- Otra opción de entretenimiento para Halloween 2020 con los peques es hacer una calabaza luminosa los días antes. Os puede servir como adorno de la merienda propuesta más arriba. Es tan fácil como comprar una calabaza pequeña en el súper. Quita la parte de arriba con un cuchillo con cuidado de que no se rompa. Vacía toda la pulpa y colócala aparte. Te puedo servir más tarde. para cocinar una crema con picatostes, mermelada o también un bizcocho. Esta verdura, previamente cocida, toma un sabor dulzón. Dibuja los ojos y una boca abierta. Y ve recortando estas formas hasta que quede hueca. Coloca una vela encendida. Tapa y… ¡listo! Antes de ponerse fea dura unos cuantos días. 

5.- Elige películas temáticas al gusto de los niños y que sean adecuadas para su edad. Es la más maravillosa forma de terminar esta noche de brujas. Si has preparado la crema de calabaza, seguro que la toman sin rechistar antes de irse a la cama. 

Truco o trato original para Halloween en tiempos de coronavirus 

Este es el asunto más espinoso y que se están preguntando todas las familias adictas a la fiesta. El ir de casa en casa pidiendo caramelos no es la mejor manera de protegernos tal como está la situación. Hay contacto. Los niños no van a respetar la distancia y no sabemos quién hay detrás de cada puerta. Dicho esto, para este Halloween 2020 lo mejor es no salir a la aventura y que los peques estén en un ambiente controlado. Esto es, se puede pedir a los vecinos de la comunidad más cercana (bloque, calle…) que dejen algunos caramelos para que los niños lo encuentren en algún lugar más o menos señalizado. Sería un juego parecido a la búsqueda de los huevos de Pascua pero sin rebuscar mucho con el fin de minimizar el contacto.  

Si te decides a no renunciar al truco o trato sería conveniente aleccionar a los niños y no dejar salir a quienes (por personalidad o porque son muy pequeños) no vayan cumplir las normas básicas. Es fundamental que no se lleven a la boca nada que no esté previamente envuelto y, cuando lleguen a casa con su botín, limpia el plástico que los recubre además de sus manos.  

Si tú vas a participar ofreciendo las chuches, mantén una higiene escrupulosa. Coloca los caramelos en lugares visibles que no necesiten rebuscar mucho. Lo que no queremos para nuestros hijos no lo queremos para los del vecino y, ¡mucho menos un rebrote en el barrio! Ante la duda y que no lo veas claro, es mejor organizar una búsqueda del tesoro en casa y que no salgan a la calle. 

Seamos responsables con este Halloween 2020 y los que vengan en tiempos de coronavirus 

Los niños han caído rendidos a la fiesta (¡y algún que otro adulto también!) Podemos hacer actividades de todo tipo en casa o con los grupos burbujas y pasarlo en grande. Tenemos que aceptar que los tiempos de las grandes fiestas de Halloween con conciertos, espectáculos de magia y cenas buffet temáticas se van a quedar aparcados una temporada, pero eso no quita para que los peques se puedan divertir de otra manera.  

Y llegados a este punto en el que estamos dando ideas para celebrar Halloween 2020 no nos podemos olvidar de los más jóvenes y su espíritu rebelde. Con toda probabilidad, se van a organizar fiestas ilegales de todo tipo. Está en nosotros el acompañamiento de nuestros hijos más mayores incluso en estos momentos tan difíciles. Vendrán otros años, aunque a ellos eso les parezca lejano. Las actividades de riesgo son eso: peligros innecesarios para todos. En nosotros está controlar en la medida que podamos la situación.  

¡Feliz Halloween a todos!

Por Candela Vizcaíno

 

Al contrario de la novela pastoril que se extendió por todas las literaturas europeas, la novela morisca es un género nacido en lengua castellana, probablemente al calor de los hechos históricos acaecidos durante largos siglos de convivencia musulmana en la península. En ella, los protagonistas sufren de amores imposibles (o posibles) en el entorno árabe con tintes, en la mayoría de los casos, históricos o reales. 

10 Características principales de la novela morisca 

1.- Surgió a medios del siglo XVI y su éxito fue tan arrollador que, incluso, encontramos los últimos coletazos de la misma en el Romanticismo literario

2.- Además, no solo se encuentran los temas o fórmulas en la literatura castellana posterior al siglo XVI, sino que los relatos del Renacimiento son retomados por autores europeos posteriores. 

3.- Son novelas cortas escritas con un ritmo trepidante en las que se ensalzan un sentimiento amoroso al estilo de la lírica renacentista, pero este ya se ha ido transformando y volviendo más terrenal. Nos encontramos, por tanto, sentimientos radicalmente humanos, verídicos y alejados del platonismo extremo de los temas pastoriles. 

4.- Los protagonistas son árabes (y también parejas imposibles de distintas culturas) que luchan en contra de un sistema social que no permite su amor. 

5.- Aunque también se describe la naturaleza, el bucolismo de la literatura renacentista queda aparcado en post de la puesta en escena de suntuosas fiestas, brillantes cortejos, juegos de todo tipo y descripciones de palacios bellamente adornados y de indumentaria lujosa. 

6.- Todo en la novela morisca remite a un mundo culto, rico, decadente e, incluso, ocioso. 

7.- A igual que en las novelas de caballería, sus protagonistas están adornados con atributos de virtudes superiores, haciendo gala de buena educación, mejor corazón, fina inteligencia y modales formales refinados. 

8.- La valentía de los protagonistas es un hecho diferencial de la novela morisca que no se da en otro género literario de la época. Todos ellos se encontraban enfrascados en un mundo pasado, perfecto, sublime y muelle (en el sentido de fácil) en el que las acciones de arrojo personal no tienen lugar. Estas, las de la novelas moriscas, sin embargo, no son al estilo de los cantares de gesta donde se muestra la brutalidad de la guerra. Más bien, asistimos en las obras en prosa renacentistas a una virtud palaciega, mundana y refinada que adorna en todo momento al héroe.  

9.- Aunque conocemos pocos títulos, por referencias en otras obras, tuvieron un notable éxito en la época. 

10.- Los protagonistas de la novela morisca fueron retomados por artistas posteriores llegando hasta los albores del Romanticismo, cuando se vuelve a poner en alza los escenarios exóticos y los amores pasionales o tortuosos de los que participa esta tendencia literaria. Dentro de la literatura castellana, encontramos ecos, resonancias, temas o narraciones en Calderón, Lope de Vega, Antonio de Alarcón e, incluso en el neoclásico Moratín. Fuera de la lengua española, el ejemplo más conocido son los Cuentos de la Alhambra de Irving, aunque también fue del agrado de poetas de la talla de Chateaubriand o Víctor Hugo.  

Historia del Abencerraje y de la hermosa Jarifa, la más bella novela morisca en español 

De entre todos los títulos del género destaca este de autor anónimo y que, al parecer, narra hechos reales. La primera versión de la obra aparece intercalada en Los siete libros de Diana de Jorge de Montemayor, la obra más representativa de la novela pastoril. Esto no significa que este fuera su creador, ya que, en la época, no se ponía tanto celo en las ediciones como se hace actualmente. Aparece en una impresión de 1561 en Valladolid. Hay otra versión que se encuentra aprobada por la censura en 1551 y en la imprenta en 1565. Se trata de Inventario de Antonio de Villegas.  

En la obra se narra, al parecer, un hecho real acaecido en el sur de España. Abindarráez, de la estirpe de los Abencerrajes (víctimas de un acto cruel en La Alhambra momentos antes de caer el reino nazarí) es el protagonista. En esencia, el joven es apresado por el Alcalde de Antequera, el cual responde al nombre de Rodrigo de Narváez. De dicho caballero cristiano se tienen datos en distintos archivos administrativos y la crítica no duda de su existencia en el plano terrenal. Siguiendo con la historia, cuando el cristiano escucha los lamentos de su prisionero por no poder casarse con su amada Jarifa, en un gesto entre caballeros, lo deja marchar para que se consumen las nupcias. El trato es que tiene que volver. Sin embargo, el amor que todo lo puede, hace acabar la novela con la puesta en libertad del prisionero ya que, el vencedor, movido por el gran afecto de los esposos, tiene este gesto con ellos. 

Aunque el relato de esta hermosa novela morisca es muy simple, esta está escrita y levantada con un lenguaje claro, sencillo, natural y delicado que nos va introduciendo, como si de un poema se tratara, en los entresijos emocionales de los protagonistas. No solo el amor es el eje central temático, sino que también hay sentimientos de nobleza por ambas partes que acceden a realizar concesiones guiados por un espíritu noble. Sin duda, esta historia, así contada, encandiló a los lectores de la época que buscaban en los libros (y no solo en las características de las novelas de caballería) un mundo idealizado y perfecto en el que evadirse de los problemas cotidianos.   

La novela morisca en Ginés Pérez de Hita

Independientemente de la anterior que ha sido ponderada como la mejor y más perfecta de su género, el autor que abordó la temática con mayor acierto fue Ginés Pérez de Hita. De él apenas se conocen detalles de su biografía, ni siquiera la fecha de nacimiento aproximada. Parece que fue natural de Mula y que su vida transcurrió en la región de Murcia. Se le ha relacionado con el oficio de zapatero. A pesar de su trabajo de artesano, fue llamado a filas para formar parte de las guerras que se libraban contra los moriscos en las Alpujarras. Con toda probabilidad, sus aventuras bélicas le sirvió como inspiración y sustrato para sus libros.  

Se le conoce la Historia de los bandos de Zegríes y Abencerrajes o Guerras Civiles de Granada, que fue publicada en Zaragoza en 1595. En esta obra se narran los últimos años de los reinos nazaríes con sus historias de conspiraciones, amores, deslealtades, infidelidades y amoríos, los mismos que han pasado a formar parte de las grandes leyendas no solo de La Alhambra sino de toda Granada. En esta obra el escritor, como narra hechos del pasado (de 100 años antes), se permite una mayor libertad imaginativa en la que la historia se adoba con múltiples retazos literarios. Pérez de Hita se entretiene en presentar las aventuras amorosas y de la corte con una descripción colorida y fantasiosa en la que los protagonistas están repletos de las virtudes caballerescas en boga en la época obviando buena parte de la veracidad de los hechos históricos. 

De esta obra se publicó ya en el siglo XVII, en 1619, en Cuenca, una ampliación con la Rebelión de la Alpujarra en la que el escritor había formado parte como miembro del ejército de Felipe II. En estas páginas, sin embargo y al contrario de la primera parte, se abandona toda faceta artística (centrada en puntos inventados) y se crea un relato histórico. A ello, sin duda, contribuyó que el mismo novelista participó de estas aventuras y esa vivencia suplantó a la imaginación que adorna la primera obra. No obstante, en ambas relatos (pertenecientes al género de la novela morisca) intercaló algunos romances en los que se recogen amores, hazañas y aventuras. 

En definitiva, la novela morisca es un subgénero en prosa de la literatura amorosa del Renacimiento que había inaugurado Petrarca. Por las peculiaridades históricas de España, el ideal caballeresco también se colocó a los personajes árabes del reino nazarí, el mismo que había sido derrotado por los Reyes Católicos.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 A mediados del siglo XVI surgen en castellano (y en otras lenguas vulgares) un tipo de relato idealizado en el que los protagonistas son pastores en trance de amor platónico. La novela pastoril, a juzgar por los testimonios religiosos condenándolas, tuvo un gran éxito de público. Y todo ello a pesar de que hay críticos actuales que la circunscriben a un lector culto. 

Definición de la novela pastoril en castellano 

La novela pastoril es un género en prosa surgido a partir de mediados del siglo XVI y se extiende hasta finalizar la centuria aunque algunos títulos fueron publicados en el siglo XVII. En ella asistimos a los amores (a veces en triángulo o en cuadrado) de un grupo de pastores los cuales están representados de manera idealizada y estilizada al máximo. Sus aventuras se circunscriben en el terreno de la fantasía, a semejanza de las novelas de caballería, y, además, la naturaleza siempre es descrita de manera bucólica con aspectos que la hacen tomar verdadero protagonismo.  

Orígenes de la novela pastoril en español  

Bien es verdad que este formato literario puede entenderse como el correlato en prosa de la lírica renacentista al estilo de Petrarca cuyos más insignes representantes en español son Juan Boscán y, especialmente, Garcilaso de la Vega. No obstante, la novela bucólica, tal como también se la conoce, hunde sus raíces en la literatura clásica, especialmente en las obras de Teócrito y Virgilio que, en la época, circulaban en ediciones de todo tipo, incluso provistas de aparato crítico.  

Estudiosos hay quienes han puesto en relación las tramas y el tratamiento de la novela pastoril renacentista con las serranillas del Marqués de Santillana e, incluso, con los modelos del Arcipreste de Hita. Dicho esto, hay que señalar algunas salvedades, ya que las rústicas modelos del creador del Libro de Buen Amor poco o nada tienen que ver con los estilizados e idealizados pastores de la prosa renacentista.  

Si hay un título sobre el que se sustenta todos los demás en relación con la novela pastoril renacentista, este es la Arcadia del italiano Jacopo Sannazaro. En esta obra se colocan todos los moldes y características sobre las que se construirá el resto. Circulaba traducido desde su edición en Toledo de 1549 y bien pudo servir de hipotexto para Los siete libros de la Diana de Jorge de Montemayor, cuya primera edición data de 1558 y está considerada el ejemplo más sublime y perfecto de novela pastoril en español.  

Características de la novela pastoril  

Resumiendo mucho nos encontramos: 

1.- Con sus salvedades, es el modelo en prosa de la poesía renacentista amorosa siguiendo los postulados de Petrarca. 

2.- Sus protagonistas son siempre un grupo de pastores ensalzados en temas amorosos complicados en los que siempre hay tristezas, melancolías, desplantes y roles en triángulo o cuadrado. 

3.- Los implicados en la narración están tratados de una manera cortés, idealizada y culta. Su lenguaje, además, es el propio de la corte o de la élite intelectual.

4.- El realismo brilla por su ausencia, y como es una de las características de las novelas de caballería, la trama se desarrolla en un ambiente de ficción, fantástico e irreal en el que entran en escena brujas, magas y hechizos. 

5.- La naturaleza es representada de manera bucólica, estilizada, amena, calma y como salida de un cuadro perfecto en el que nada desentona. 

6.- Los amores representados están idealizados y además es normal la frustración, los desengaños e, incluso, tramas que dan lugar a confusión. A pesar del platonismo presentado, en la novela pastoril hay un poso de tristeza, de melancolía, de pérdida y de canto al pasado. 

7.- Se ensalza la vida sencilla, tranquila y silenciosa del campo o del pueblo apartado. 

8.- La fantasía que es característica en el género se adoba con personajes o tramas entresacadas de los mitos clásicos o de los grandes ciclos de la literatura griega o latina. 

9.- El lenguaje es artificioso y se aleja de la claridad o la sencillez. 

10.- Por primera vez en la historia literaria en castellano, hay un énfasis en la psicología, en el espíritu, en el mundo interior de los personajes en detrimento de la aventura, la cual, por otro lado, es muy simple. 

Ejemplos de la novela pastoril  

Aunque con sus salvedades, el género llega hasta el Romanticismo literario tan dado a los amores pasionales y tormentosos. Los títulos más conocidos que se publicaron a partir de la segunda mitad del siglo XVI son: 

  • Los siete libros de la Diana de Jorge de Montemayor aparecido en Valencia en 1558 o 1559, obra señera del género que merece crítica aparte.
  • Diana enamorada de Gaspar Gil Polo, publicada en el mismo lugar en 1564 y continuación de la anterior ofreciendo, además, un final alternativo. 
  • La Galatea de Miguel de Cervantes, publicada en 1585 en Alcalá de Henares.
  • La Arcadia de Félix Lope de Vega de 1598.
  • El pastor de Fílida de Luis Gálvez de Montalvo publicada en 1582.
  • La constante Amarilis de Cristóbal Suárez de Figueroa publicada también en Valencia en 1609.

El género fue también muy popular en Francia o en Inglaterra extendiéndose, como he anotado, hasta la entrada del Romanticismo literario.  

Diana de Jorge de Montemayor, la más importante representante de la novela pastoril 

Biografía de Jorge de Montemayor

Y su más señero exponente ni siquiera nació en España, ya que es oriundo de Montemor-o-Velho, en el actual distrito portugués de Coimbra.  La fecha de la venida a este mundo es incierta pero se baraja como la más probable la del año 1520. Viajero incansable y hombre de mundo, entró al servicio de las hijas de Carlos I como cantor, acompañándolas de vuelta a Portugal cuando Juana se casó con el príncipe portugués Juan. Viajó a Flandes y también a Inglaterra siguiendo el cortejo de boda de Felipe II con María Tudor. Murió en España en 1601 en extrañas circunstancias y en su tierra, en vida, fue considerado un traidor por escribir (además con éxito y fama) en lengua castellana.  

Además de Los siete libros de la Diana publicó en Amberes todas sus poesías bajo el título de Cancionero. Eso fue antes que su obra en prosa, en 1554. También tradujo Cantos de Amor de Ausías March.   

Análisis de la novela pastoril Los siete libros de Diana

La obra cumple todas las características del género y en ella se tratan los amores de la hermosa pastora de nombre Diana enamorada de Sireno que correspondía a sus deseos. No obstante, la joven también era requerida por Sylvano sin que ella gustara del mismo. Sucedió que Sireno fue llamado a armas y se ausentó del lugar (descrito como las orillas del Tajo en Toledo) durante un año. Diana no se puso a esperar al amado y en ese tiempo se casó con Delio. Cuando el primer amante regresó, se encontró cruelmente despechado dando pie a la narración de los sentimientos interiores de todos los protagonistas. Por si esto fuera poco, en la novela se cuentan otras historias amorosas de personajes secundarios. 

La obra se convirtió en un bestseller sin igual rivalizando con La Celestina y el Amadís de Gaula. En tan solo cincuenta años se hicieron 17 ediciones, muchísimas para los parámetros de la época. Se tradujo al italiano, al francés y al alemán. Además la historia dio para más, ya que otro de los mejores ejemplos de novela pastoril de la época tiene como protagonista a la misma dama.  

Diana enamorada de Gaspar Gil Polo 

Biografía de Gaspar Gil Polo  

Valenciano y, al parecer, profesor de griego, Gaspar Gil Polo continuó los amores antes descritos en su obra dotándolos de un final feliz. Poco se sabe de su origen, de su fecha de nacimiento y de su familia. Sí se ha encontrado su nombre ocupando algunos cargos en la administración y también se conoce la fecha de su muerte: 1585, en Barcelona. Aunque han llegado hasta nosotros algunos poemas, Gil Polo ha pasado a la historia de la literatura por su obra Diana enamorada la cual vio la luz en Valencia en 1564. Su obra no solo fue traducida a lenguas vulgares sino también al latín por Gaspar Barth. Y eso dice mucho de la consideración que se tuvo en la época.  

Análisis de la novela pastoril Diana enamorada

Aunque sigue todas las características del género, esta es más optimista y deja aparcadas tristezas y melancolías. Además, el paisaje está tratado de manera sublime con prolijas y bellas descripciones del Mediterráneo. También se han intercalado poesías que completan un final alternativo en la historia amorosa entre Diana y Sireno. El esposo de la pastora, Delio, tras enamorarse de otra dama, muere de forma accidental dejando el camino libre para que Diana retome su amor de juventud. Entremedias, nos encontramos con los hechizos y bebedizos mágicos de Felicia que contribuye a un final final de comieron perdices.  

Aún así, según palabras del crítico Hugo Rennert

“Es una de las pocas obras de este género literario que todavía pueden leerse con verdadero placer”. 

Es la novela pastoril un género idealizado en extremo perteneciente a una época concreta en la que el arte se estilizó en busca de una belleza fuera de lo humano.  

Por Candela Vizcaíno Macero | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

 

Procusto es, en la mitología griega, “el que mata al que sobresale” y ya con esta definición nos adentramos en este trastorno o carácter oscuro de la personalidad que lo sufren una buen parte de los que forman ese saco informe denominado gente tóxica. El Síndrome de Procusto es el que está detrás de ese jefe medio que hará todo lo posible para que sus empleados más brillantes no puedan ascender o de esas actitudes (a medio camino entre el acoso, la difamación y el bullying) que se da en tantos grupos sociales contra aquel que es distinto, contra el que sobresale, contra el que brilla o el que aporta una idea o forma de vida novedosa. Los Procustos de distintos tipos son cada vez más frecuentes en la sociedad occidental, allí donde se ha sustituido la excelencia por la mediocridad, la pasión por el dejarse llevar y la envidia hacia el que tiene la valentía de vivir la vida de otro modo.  

Ahora bien, qué nos dice la mitología clásica del Síndrome de Procusto

Según los relatos de la literatura griega, Procusto era un posadero con un negocio apartado sobre una colina. Hasta allí llegaban los cansados peregrinos a pedir reposo y descanso. Éste servicialmente le ofrecía una cama de hierro en una habitación apartada. Una vez el agotado caminante se había deslizado por las profundidades del sueño, sin que se diera cuenta, era atado a los barrotes de la cama, amordazado y su destino final se dirimía en función de su “altura”. Si sobresalía de las medidas del lecho, Procusto, con un hacha, cercenaba pies y cabeza matando, por tanto, al desdichado caminante. Quien no llegaba a estas medidas no corrían mejor suerte, ya que era estirado y descoyuntado por el cruel posadero hasta que, sufriendo terribles dolores, se ajustaba a la medida propuesta por Procusto. Su final no era mejor que en el otro caso ya que el viajero siempre acababa muerto.  

Otras versiones del mito clásico anotan que el posadero tenía dos camas distintas y ofrecía una u otra dependiendo de la medida de su cliente. En otras traducciones nos encontramos una cama adaptable que se va moviendo al antojo del cruel hostelero. Dicho esto, en todos los relatos nos encontramos con el mismo destino para los viajeros. Procusto los mata sea cuales sean sus características físicas. 

El Síndrome de Procusto explicado a la luz del mito 

En definitiva, quien se conduce llevado por la misma personalidad que el personaje clásico va a ir por el otro, por el que está enfrente, haga este lo que haga. Dicho esto, en psicología contemporánea se ha encontrado que este tipo de personalidades no se entretienen con personas anodinas o de carácter afable. Los Procustos contemporáneos lanzan sus iras, hachas y recursos destructivos contra todo aquel que brilla, el que puede hacerle sombra, el que le recuerda (con los actos de su vida) su poca valía.  

Los podemos encontrar en todos los órdenes de la vida aunque abundan en los entornos laborales. Son esos receptores de currículum que escamotea el más valido, el jefe medio que ningunea a los que están bajo su cargo o el superior que se dedica a apartar (con una tarea de menor rango para la que se está cualificado las más de las veces) a quienes se atreven a brillar. Son los mismos que intoxican los ambientes con habladurías (cuando no con calumnias) hasta llegar a crear entornos irrespirables que pueden llegar  al síndrome de burnout, uno de los más destructivos de los que se dan en el trabajo.  

Pero estas personas, por desgracia, no se encuentran solo en el trabajo y extienden su radio de acción en todos los aspectos vitales. Son los que consienten o promueven el bullying (en todas sus modalidades) en colegios o vecindarios con ninguneos, silencios y apartamientos del niño que se muestra (por las razones que sea) distinto. Aunque este tipo de actitudes rozan lo delictivo y denunciable, en ocasiones, las víctimas no llegan a este extremo amplificando un dolor emocional, como el que el Procusto clásico realizaba con quienes no se “ajustaba a su medida”. 

¿Por qué se produce el Síndrome de Procusto y qué hay detrás?  

1.- Aunque siempre nos encontramos a persona tóxicas, esta denominación es tan amplia que en psicología hay que matizar bastante. Lo que mueve este tipo de actitudes es siempre la envidia.

2.- También hay un poso de cobardía por no aceptar las propias limitaciones y negarse a reconocer las de aquel que brilla. 

3.- Por otro lado, esta actitud también se adoba con un dejarse resbalar por la zona de confort fácil donde es más sencillo sucumbir a las habladurías, a las críticas y a las calumnias antes que realizar el duro trabajo interior que lleva al crecimiento personal continuado. 

4.- En otros individuos se encuentra un marcado carácter narcisista que es incapaz de soportar del otro ningún don. Esta personalidad oscura, para poder sobrellevar su falta de valía, se dedica a hundir al otro con todos los medios que encuentra a su alcance. 

5.- Uno de las más peligrosas artimañas que pueden llevar a cabo los que están envenenados por el Síndrome de Procusto es reclutar un ejército de seguidores. Este tipo de personas, a veces, son capaces de lanzar sus venenos hacia un tercero a través de un grupo de aduladores o de individuos que le siguen el juego. El más peligroso de estos personajes es el que recae en una madre narcisista que, a través de la conocida figura del chivo expiatorio, se dedica a levantar una familia tóxica. Si por algo se caracteriza este tipo de clanes es por cortar cualquier libertad o deseo de mejora de ese miembro que brilla, el mismo que no acepta las absurdos mandatos familiares que exigen ciega sumisión. 

6.- Con similares características se puede encontrar el Síndrome de Procusto en cualquier rol social ya sea laboral, escolar o vecinal. Es aquí donde todo un grupo se confabula con el que es distinto, con el que no se adapta a la medida, con el que no puede ser encasillado o, simplemente, que propone fórmulas nuevas de convivencia. En este sentido, aunque la persona que es destinataria de esas iras se dé cuenta de lo que está ocurriendo, nunca se le dará la oportunidad de aportar su mejor versión. Es más, si es alguien que ha recorrido algún camino vital, tirará la toalla inmediatamente y se apartará de los dardos envenenados de estos grupos tóxicos. 

7.- Detrás del Síndrome de Procusto siempre hay un individuo o un grupo con una autoestima baja que, bajo ningún concepto, va a permitir que salga a la luz la cobardía de la que adolece a la hora de afrontar su falta de valía. 

8.- Y, por último, la envidia soterrada está siempre detrás de estas personalidades. Este es uno de los vicios más destructivos del ser humano tanto para el que lo sufre como el que es objeto de sus dardos envenenados. 

¿Por qué el Síndrome de Procusto es tan frecuente en la sociedad occidental?

Aunque las respuestas a todo lo que suponen las luces y las sombras del espíritu humano no son fáciles, nos podemos identificar mucho con la tesis del filósofo y profesor de sociología en la Universidad de Quebec, Canadá, Alaín Deneuault. Es el autor de la obra (publicada en español por la editorial Turner) Mediocracia, cuando los mediocres llegan al poder

En ella hace un examen demoledor de nuestra sociedad contemporánea repleta de individuos que califica como sandwiches mixtos. Esto es, son personas que, aún siendo “comestibles” no llegan a la excelencia ni de un plato casero realizado con amor ni, por supuesto, de un manjar de un chef con pericia. Esta metáfora culinaria le sirve al filósofo para triturar los fundamentos culturales formados por personas que, aún siendo útiles al sistema con distintas habilidades, están todas cortadas por el mismo patrón. Son estos individuos, en la media (que eso significa mediocre), que aún no cometiendo grandes delitos o maldades (ni siquiera llegan a eso) son capaces, en el día a día, de ir generando pequeños actos de crueldad, de cobardía, de silencios, de apartamientos del otro, de burlas soterradas que, por amontonamiento, se convierten en una gran mala acción. 

¿Qué hacemos ante aquellos que padecen el Síndrome de Procusto?  

La única manera de protegernos de este tipo de seres oscuros (que no llegan a la calificación de psicópata pero que se quedan en las lindes del narcisista perverso) es  empezar reconociendo nuestra valía. Y esta no es más que aceptar que somos seres únicos y dar gracias por ello. En esa “rareza” se encuentra el brillo que nos hace especiales, distintos a los otros y dignos de hacer una obra de arte con nuestra vida.  En el extremo contrario, se encuentran los que se acomodan a toda costa y, como Procusto, se dedican a matar a todo el que sobresale. 

En segundo lugar, una vez hemos reconocido, esta actitud en el otro, toca no dejarnos avasallar y defendernos. La defensa puede ser incluso un repliegue. El que te importe un comino lo que las “viejas de los visillos” digan de ti te reconoce en tu libertad y en grandeza. En el caso de encontrarte con estas personas en el entorno laboral el asunto se vuelve más difícil. Aquí tienes que andarte con pies de plomo para no despertar la hidra que llevan dentro. Cuando te das cuenta de lo que hay, siempre es más fácil tomar una decisión en un sentido u el otro.  

Intenta siempre rodearte de personas inspiradoras, de esas que traen luz a tu vida, de aquellos con los que te sientes realizado y en paz. Elimina de tu mundo las que roban energía, las que te agotan y sacan lo peor de ti.  

Si, por último, crees que sufres del Síndrome de Procusto y que tus actitudes no te están dejando crecer, ya has dado el primer paso fundamental para pasarte al lado luminoso de la vida. Busca ayuda profesional, de un psicólogo. Y con este acompañamiento será más fácil ver qué se quedó enredado dentro de ti (y en qué momento y circunstancia) para que te conduzcas por la vida de esta manera.  

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

 

 

En vida, Fernando de Herrera fue llamado el Divino, sobrenombre que le colocaron sus contemporáneos no solo por la delicadeza de sus poemas sino por el celo y empeño que puso en  pulir cualquier arista lingüística de los mismos. Provisto de un fuerte carácter y poco dado a las adulaciones, a pesar de ser una figura artística en la Sevilla de finales del siglo XVI, su espíritu agrio fue protagonista de las primeras dialécticas de la literatura española. Estas continuarían con las más que famosas entre Quevedo y Góngora, pero eso es adelantar mucho.  

Biografía de Fernando de Herrera, máximo exponente de la poesía sevillana del Renacimiento 

Aunque no se sabe con certeza el año de nacimiento y los avatares familiares, se apunta al 1534 como la fecha de venida a este mundo en el seno de una familia de hidalgos venidos a menos. A pesar de no disponer de hacienda ni riquezas, sus padres se preocuparon de que recibiera una esmerada educación. Y esta circunstancia personal (la pobreza unida a una amplia cultura) influiría notablemente en su trayectoria vital. 

Por estas fechas, Sevilla era (literal) el ombligo del mundo. Hasta aquí llegaban las tropas españolas que se batían en batallas por medio orbe conocido mientras a diario desembarcaban bienes preciosos las naves llegadas de Las Indias. La ciudad, era un bullir de gentes, de mercancías, de riquezas y se jactaba de un espíritu de victoria acrecentado por las tropas que se pavoneaban constantemente por sus calles. Aunque la bula real que permitía instalar una universidad en Sevilla data de 1505, los estudios fundamentales reglados aún no habían comenzado. Sí existían colegios, tanto pertenecientes a órdenes religiosas como de emprendimientos privados, que impartían enseñanzas de gran calidad. Sobresalen los de Juan de Mal Lara y el de Maese Rodrigo de Santaella que ofrecían conocimientos de gramática (tanto vulgar como clásica) y humanidades. En una de estas escuelas, o en ambas, con toda probabilidad, estudió Fernando de Herrera. 

La crítica ha identificado al poeta sevillano como un auténtico hombre del Renacimiento, provisto de un saber enciclopédico en diversas materias, ducho en el manejo de las lenguas clásicas y haciendo alarde de una sólida cultura. Sin embargo, toda esta valía intelectual no fue aprovechada por Fernando de Herrera para conseguir puestos de poder o de fama. Más bien se condujo en el sentido contrario, ya que vivió toda su vida muy humildemente con el escaso sueldo de beneficiado de la parroquia de San Andrés. Aunque fue invitado a las grandes tertulias literarias que por entonces se desarrollaban en la ciudad, siempre rechazó los mecenazgos más o menos generosos en aras de una libertad que consideraba sagrada. 

La Condesa de Gelves en la vida de Fernando de Herrera 

A pesar de su carácter huraño e, incluso, pedante logró hacer amistad con grandes artistas de la época como Diego Pacheco, Juan de la Cueva o Cristóbal de Mesa. Así transcurrió su vida sin ningún sobresalto dedicado a los quehaceres de un hombre que se sabe culto con una misión poética importante hasta el año 1559. En esa fecha aparece por la ciudad el segundo conde de Gelves, a la sazón biznieto de Cristóbal Colón, don Álvaro Colón y Portugal. Viene acompañado de criados, asesores y… su bella esposa, doña Leonor de Milán. La joven culta, educada y exquisita conquistó el corazón (casi de un arrebato) del tímido Fernando de Herrera. Aunque no se sabe si este amor llegó a algo más, la crítica (por las cartas de los amigos del poeta) se inclina por la idea de que todo discurrió en un solo sentido y además sin abandonar el plano platónico. Esto es, que fue solo el poeta el que presentaba estos sentimientos mientras que la señora se limitaba a dejarse halagar.  

Sin la presencia de la dama, con toda probabilidad, Fernando de Herrera no hubiera compuesto sus más encendidos poemas al estilo de Petrarca propio de la lírica renacentista en español. Sin ella, se hubiera quedado en los largos poema épicos con los que pretendía pasar a la posteridad y que, es unánime en la crítica, no tienen el valor literario de los versos amorosos. Tal fue el arrobo que el poeta dispensó a la condesa que, a la muerte de esta en 1581, renunció a su quehacer literario dedicándose a los escritos de lo que hoy podríamos llamar crítica literaria. El poeta aún la sobreviviría largos años ya que falleció en 1597, justo cuando iba a publicar sus obras completas, las mismas que, misteriosamente, se perdieron dejando trabajo para los eruditos posteriores.  

El problema con las ediciones de la obra de Fernando de Herrera 

Y llegamos al segundo punto crucial en la biografía herreriana que sucede, avatares del destino, justo después de su muerte. Desde distintas voces nos ha llegado el celo que el artista ponía en pulir sin descanso unos versos que quería perfectos con una pasión que linda, incluso, con la patología. Exigente consigo mismo (y con los demás al parecer), Fernando de Herrera consagró toda su vida a una obra que intuía iba a sobrepasar las brumas del tiempo. A este quehacer dedicó personalmente todos sus años llegando a compilar todos los versos cuidadosamente ordenados. En eso estaba cuando le llegó la muerte. Y algo pasó con ese manuscrito que, misteriosamente, desapareció para siempre. 

El poeta solo había publicado una serie de poemas en 1582, un año después de la muerte de la condesa, con el título Algunas obras de Fernando de Herrera. En estas páginas se despliegan gran parte de sus composiciones siguiendo la poesía renacentista amorosa. No obstante, nuestro protagonista, en búsqueda constante y sin descanso de una perfección literaria sin límites humanos, trabajó sobre estos y más versos hasta momentos antes de su muerte. Esto es, lo que nos ha llegado publicado es simplemente una versión no corregida y limitada de su creación. ¿Qué ocurrió con ese manuscrito limpio y perfectamente ordenado que desapareció días después de su fallecimiento? Aunque a la crítica le gusta dar opiniones, es imposible saber a ciencia cierta qué pasó. 

Fue el pintor Pacheco (amigo del poeta y maestro del genial Velázquez) el que se dio cuenta del terrible desaguisado e, inmediatamente, se aprestó a reunir toda la obra que tuvieran conocidos de estos salones nobiliarios con el fin de que estos memorables versos no se perdieran. Tras un intenso trabajo de rastreo, logró hacerse con algunos textos más hasta llegar a 365 composiciones, las mismas que publicó en 1619 con el título de Versos de Fernando de Herrera.  

Más poemas de Fernando de Herrera encontrados en épocas posteriores 

Pero, en la crítica literaria no es todo tan sencillo y en 1870 José María Asencio encontró en la Biblioteca Colombina un manuscrito de 1637 firmado por Josep Maldonado en el que, al decir del firmante, aparecen algunos poemas de Fernando de Herrera. Y con estos mimbres llegamos hasta 1948, cuando el gran filólogo José Manuel Blecua publica Rimas inéditas sobre otro manuscrito datado en 1578 y encontrado en la Biblioteca Nacional. Aquí aparecen 43 composiciones más.  

Vamos a rizar más aún el rizo, ya que la crítica de la obra de Fernando de Herrera duda, incluso, de la fidelidad de la edición de Pacheco y hay quien se inclina a pensar que el artista modificó las obras de su amigo a su mejor saber y entender. Esto es, conocedor de que estaba puliendo los versos, hizo cambios que creía que el poeta había realizado en ese manuscrito perdido. Esta polémica no es nueva en la filología moderna y se remonta al mismísimo Quevedo. ¿Por qué hizo tal cosa Pacheco? La respuesta nos la apunta Blecua que anota que esta edición aparece en plena batalla entre culteranismo y conceptismo. Así Pacheco quiso limpiar de todo exceso la obra de Fernando Herrera, el “Divino”, el perfecto.  

La poesía de Fernando de Herrera 

Así, con estos miembros y complejidad en las ediciones de la poesía herreriana tenemos que adentrarnos en unos versos que entroncan con la mejor tradición amorosa petrarquista. Sin embargo, si tanto Juan Boscán como, especialmente, Garcilaso de la Vega se habían adentrado en la poesía amorosa luciendo una sencillez clásica, el Divino ya es un poeta conscientemente culto. Esto implica, sin llegar a la torsión de la poesía barroca posterior, que sus versos están repletos de luminosas metáforas, profusión de tropos y de un ritmo cuidado e intenso. En la obra de Herrera se encuentra una complicación sintáctica que ya deja de lado las principales características de la literatura renacentista para ir adentrándose en el arte Barroco. Todo ello se adoba con hipérbatos tomados de la tradición latina y con un exquisito cuidado en la adjetivación que se inserta en el poema hasta extremos nunca vistos hasta entonces en lengua castellana.  

Además, es una obra que abandona la sencillez del primer Renacimiento para hacerse grandilocuente,  especialmente cuando trata temas patrióticos. Y aquí tenemos otra de las características de la lírica de Fernando de Herrera: que no solo se centra en los temas amorosos ya que aborda versos de carácter épico e, incluso, religioso.  

Las obras de Fernando de Herrera 

A pesar de toda la complicación en lo que respecta a los manuscritos y ediciones de sus obras, nos encontramos las siguientes.  

1.- Poemas de temática amorosa, que son los de mayor calidad y por los que ha pasado al canon de la literatura castellana. Estos se dividen en tres etapas que corresponden a las mismas vitales por las que pasó el poeta con respecto a su pasión por la Condesa de Gelves: 1) ilusión en sus primeros momentos, 2) alegría cuando cree ser correspondido (aunque más bien fue su imaginación) y 3) desengaño que se completa con un descarnado dolor a la muerte de la amada. 

2.- Versos de temática patriótica siguiendo los fundamentos de la épica culta. Aquí se insertan Canción al Señor don Juan de Austria vencedor de los moriscos en las Alpujarras de 1571, Canción al Santo Rey don Fernando de 1579 y especialmente la Canción en alabanza de la Divina Majestad por la victoria del Señor Don Juan o Canción a la Batalla de Lepanto como es conocida, que es del mismo año que la anterior. También se puede añadir a este grupo un puñado de sonetos dedicados al Emperador Carlos I.  

3.- Poemas de temática religiosa cuyo hipotexto se encuentra en las grandes narraciones de La Biblia. Aunque, algunos críticos han visto trazos de esta línea en la Canción a la Batalla de Lepanto, la obra que se ajusta a esta temática data de 1578. Se titula Llanto por la pérdida del rey don Sebastián.  

4.- Las obras didácticas o de crítica literaria se centran alrededor de las Anotaciones a la poesía de Garcilaso. En 1580, Fernando de Herrera publica una edición comentada y crítica del gran poeta de Toledo con tan mala fortuna, a pesar de llevar años trabajando, que se le adelanta la publicación de otra realizada por El Brocense. Como nuestro protagonista se había creído lo de su sobrenombre de Divino, ni nombra esta publicación en la suya. Este gesto enciende la mecha de una enconada discusión entre los poetas y la intelectualidad salmantina, por un lado, y la sevillana, por otro, que continúa con la conocida confrontación Quevedo-Góngora. 

Fue, en definitiva, Fernando de Herrera un poeta culto, excesivo en el celo que puso en el pulido de toda una obra que, por avatares del destino, se perdió mayoritariamente tras su muerte. Complicado en el trato por ese afán de excelencia que se exigía y pedía a otros, llegó a granjearse alguna que otra animadversión literaria que a él casi no le afectaba. Apegado a una libertad que creía sagrada, nunca se vendió a aquellos que intentaron aprovecharse de todo su caudal erudito sabedor de temáticas diversas. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

 

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