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Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya | análisis y comentario

Análisis de Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya

Análisis de Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya

Candela Vizcaíno

  

Pintado en 1814, Los fusilamientos del 3 de mayo narra los hechos bélicos ocurridos en Madrid durante el 3 de mayo de 1808 en la órbita de la Guerra de Independencia. Tiene como compañera La carga de los mamelucos que retrata lo acontecido un día antes. Es una de las pinturas más importantes del genial Francisco de Goya (1746-1828) y su técnica, acercamiento y temática adelantan las características del Romanticismo. La obra es un lienzo de gran tamaño (2,66 x 3,45 m) que se custodia en el Prado, no solo uno de los imprescindibles museos de Madrid sino también del mundo. Con magistral enfoque, se aborda la despiadada represión hacia el pueblo español por parte de las tropas de ocupación francesas.   

Goya y el Siglo de las Luces 

Para entender la pintura nos debemos situar (como siempre) en el delicado contexto histórico en el que fue creada. 1814 fue también la fecha de regreso de Fernando VII (1784-1833) tras cinco años de exilio-cárcel en Francia. Con la vuelta del rey se pone fin no solo a la Guerra de la Independencia sino también a los sueños liberales del particular Siglo de las Luces español.  La constitución de Cádiz del 19 de marzo de 1812 queda abolida. Y con ella se va al traste el ideal ilustrado de una nación basada en la separación de poderes y en la libertad de prensa, cimientos necesarios para un mínimo desarrollo social y económico. Con el monarca regresa el absolutismo y actos de ensañamiento hacia quienes lucharon con ánimo patriótico contra los franceses.  Las élites (con la corte alrededor), aliada con un clero retrógrado al máximo (recordemos que el fin de la Inquisición es del año 1834), mantenían al grueso de la población en un profundo atraso cultural y económico. Por tanto, el particular Neoclasicismo español (que solo llegó a un puñado de intelectuales) quedó liquidado para siempre. A la par, se abrió un periodo de confrontación entre las fuerzas conservadoras más radicales y aquellos que veían cada vez más lejos la casi utopía liberal. Tan nefasto fue el reinado de Fernando VII que España tardó más de siglo y medio en confluir social y culturalmente con Europa. 

En definitiva, España empezó el siglo XVIII socialmente atrasada y lo acabó arrasada. Atrás quedaron los principios de aquel puñado de ilustrados que pretendía acabar con el oscurantismo cultural que lleva, inevitablemente, al atraso político, social y económico. España entró en una dinámica de choques constantes entre las fuerzas liberales contra las tradicionales que la arrastró por sucesivos conflictos bélicos cada vez más destructivos. Fue de tal envergadura esta espiral de confrontaciones que el país no alcanzó un punto de desarrollo hasta casi finales el siglo XX. En este sentido, como veremos, Los fusilamientos del 3 de mayo actúa como un símbolo.  A un lado, tenemos el espíritu de lucha y,  al otro, las fuerzas de represión. Sin embargo, el lienzo, alcanzando la apoteosis de la contradicción, coloca ese poder destructor en manos del ejército de una nación admirada por las élites intelectuales de la época. 

Efectivamente, con la invasión del ejército de Napoleón las contradicciones intelectuales de los llamados afrancesados llegaron a un punto de inflexión. Eran estas personas de alto nivel social y académico que, de buena fe, defendían los avances europeos (especialmente los llegados de Francia) como objetivo a seguir. Su patriotismo (en otra contradicción) les hacía ver lo de fuera como deseable para el desarrollo de un país sumido, por entonces, en el pesimismo y en el atraso. El choque (a niveles personales incluso) llegó al máximo cuando asistieron a la barbarie (en forma de saqueos, violaciones y crímenes) perpetrada por el ejército de la nación que admiraban.  

Goya, según las últimas investigaciones, era de ánimo tan escéptico que es difícil dilucidar su filiación política. Y todo ello a pesar de que gran parte de su obra (especialmente la última) se caracteriza por ser crítica con los hechos históricos que le tocó vivir. Si embargo, si algo está claro en el sentir del artista, es su profundo desacuerdo (a través de una narración basada en un realismo atroz) con los despiadados actos de guerra y el reguero de ensañamiento y crueldad extrema. Para Goya, la razón, tal cual promulgaba la cultura del Neoclasicismo, era la diosa que podía espantar todos los fantasmas y oscuridades del alma humana. Sin embargo, esa misma razón, podía enarbolar cualquier excusa para llevar a cabo actos deleznables. El artista, por tanto, se siente atrapado en las redes de sus ideales y la única salida que encuentra es encaminarse por el sendero contrario.

Los fusilamientos del 3 de mayo 

Características de los fusilamientos del 3 de mayo de Goya  

Muy resumidamente y esquemáticamente tenemos lo siguiente:  

1.- El lienzo está dividido en dos partes, a un lado se encuentra el pelotón de fusilamiento (tratado como masa informe) y al otro, las víctimas, bien muertas, bien sumidas en el horror ante el inminente fin. 

2.- La escena ocurre de noche con todo su sentido simbólico. Nos remite, por tanto, al  fin de una era y también a la bajada a los infiernos.  

3.- El foco de luz está magistralmente orientado hacia la figura protagonista situada en cruz en actitud de súplica. La iluminación proviene de un farol situado en el suelo y se proyecta hacia las víctimas. En un acto de cinismo, los soldados se niegan a ir a ciegas.  

4.- El protagonista central (vestido de blanco y con ropas claras) tiene una clara referencia de intertextualidad a la figura de Cristo. Nos remite, así, tanto a la inocencia como a la salvación. Goya en Los fusilamientos del 3 de mayo, de alguna manera u otra, nos dice que esos días también sirvieron para que el pueblo se enfrentara con sus demonios. ¡Otra cosa distinta es que los venciera!  

5.- Aunque el cuadro está dividido en dos partes diferenciadas, la geometría se vuelve difusa incidiendo en la sensación de caos, especialmente en el lado de las víctimas. 

6.- El ser humano en la obra ha sido despojado de su esencia convirtiéndose en una jauría que acata órdenes sin pensar (el ejército) o en personas sin un ápice de heroísmo aterradas ante el fin inminente. 

7.- Y esta es otra de las características de Los fusilamientos del 3 de mayo. No hay héroes. No hay hazañas. La narración ha sido reducida  (y a la vez elevada) a un sentimiento primitivo (a instinto casi): al miedo. No encontramos contención ni aceptación ni honor (término tan traído en la cultura española). Lo que se nos ofrece es el símbolo del terror y de la sinrazón de la guerra.  

8.- Se ha eliminado cualquier referencia a la naturaleza y la montaña se ha despojado de grandiosidad al convertirla en un simple montón de tierra que impide la huida de los hombres.

9.- Aunque el edificio del fondo es plenamente reconocible, el tratamiento está realizado de tal manera que se hace universal. 

10.- La pincelada se hace suelta concentrando la temática aún más. Goya da un paso en la evolución de la pintura adelantándose a algunas características del impresionismo, aunque su lenguaje es, tanto en el plano del significado como en el significante, oscuro.   

Análisis de la pintura

Tenemos por tanto que el artista pone en evidencia la contradicción de su tiempo.  Por un lado, se admiraba por parte de la élite la brillantez de Europa frente al fanatismo y la superstición española. Sin embargo, se produjo un salvaje camino de vuelta en forma de una ocupación humillante perpetrada por el ejército de un país que era modelo para los ilustrados españoles. La obra, por tanto, deja la historia de España en un callejón sin salida. El artista, que no se había señalado políticamente, como hemos visto, se pone de parte del inocente, del protagonista anónimo que paga con su vida, de aquellos que siempre pierden y son las víctimas fáciles. En definitiva, Goya se pone de parte del pueblo. En este sentido, Los fusilamientos del 3 de mayo, con su particular nacionalismo, es un claro ejemplo de pintura del Romanticismo.  

Y no es plenamente romántica únicamente por esto sino también por su alusión a lo monstruoso. Y lo hace de la forma más universal posible: poniendo de manifiesto el poso de oscuridad que habita en el alma humana. El artista debió quedarse impresionado por la crueldad de los actos de guerra tal como plasmó en Los desastres de la guerra, una obra, recodemos, que no fue por encargo ni como pintor de corte. En este sentido, actúa como cualquier artista romántico: poniendo ante los ojos del receptor (del espectador en este caso) esos tenebrosos mundos posibles que se agazapan en el interior del alma humana.  

Por otro lado, encontramos otra huella romántica en esa individualidad (la figura de blanco) contrapuesta a lo colectivo (el pelotón de fusilamiento). Goya, por tanto, en Los fusilamientos del 3 de mayo nos pone ante los ojos un planteamiento moderno de la esencia humana capaz de lo peor y de lo mejor, aunque este mejor se diluya con el terror ante la muerte.  

Comentario a Los fusilamientos del 3 de mayo 

Las últimas obras de Goya (como las pinturas negras de la Quinta del Sordo) son un alegato contra la ignorancia (y no solo del pueblo español de la época), la incultura y la superstición. En este sentido, se adelanta a las corrientes vanguardistas que llegarían después dando un salto estilístico de un siglo casi. No en vano se ha puesto en correlación estas últimas creaciones con las características del expresionismo. La pintura, en definitiva, refleja el horror (en cualquier expresión) tal cual lo haría posteriormente E. Munch en su conocida El grito (1893).  

No hay héroes y los villanos han sido desdibujados de tal manera que han sido despojados de su humanidad. El ejército actúa en masa y de forma anónima sin razonar. Cumple órdenes. No cabe la libertad ni la individualidad. En el otro bando, el desorden y el terror expresado en los rostros y los gestos de los que van a morir los degrada del cualquier categoría heroica. No afrontan su fin con estoicismo, valentía, arrojo, gallardía o serenidad. Más bien piden clemencia hasta el último momento. Es el terror el que se apodera de los protagonistas. Y es el miedo a la noche eterna lo que rodea a todos los implicados.  

Los fusilamientos del 3 de mayo de Goya se convierte, así, en una denuncia de las atrocidades de cualquier guerra. Si bien retrata un hecho histórico puntual, la magistral mirada del artista ha logrado elevar el lienzo a la categoría de símbolo universal. Y este es válido no solo para la contienda narrada sino también para las que llegarían después, aún más despiadadas en tanto y en cuanto se puso en marcha una engrasada máquina de destrucción. Los fusilamientos del 3 de mayo, por tanto, actúa como trasunto de la crueldad y de la sinrazón de la guerra con su reguero de sangre, lodazal y crueldad extrema. 

Por Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla

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