Arte maya

El arte maya

El arte maya

Candela Vizcaíno

 

El antiguo arte maya se expandió por la actual Guatemala  (en las tierras altas, hoy Reserva de la Biosfera Maya), El Salvador, Honduras, Belice y la península mexicana de Yucatán, entre Quintana Roo a orillas del Océano Atlántico y el estado de Chiapas. Encontramos vestigios de esta cultura que se remontan al primer milenio antes de Cristo, aunque los ejemplos más notables, tanto de arquitectura maya como de otras manifestaciones artísticas, son posteriores.  

En líneas generales, se distinguen tres periodos que corresponden a tres zonas distintas con una evolución o migración desde el sur de Guatemala a orillas del Pacífico pasando por las zonas centrales selváticas hasta desembocar en las últimas ciudades situadas en la zona noreste de Yucatán. Los emplazamientos más recientes en el tiempo, como es el caso de Tulum, muestran no solo decadencia cultural sino también conflictos bélicos que se evidencian en sus murallas, inexistentes en otras ciudades mayas más antiguas. Los investigadores especializados han dividido la cultura y el arte maya en tres periodos distintos:  

1.- Preclásico, hasta el siglo III de nuestra era. 

2.- Clásico, del 300 al 900 d.C. que floreció en el área central con ejemplos tan notables como Uxmal, Palenque o Bonampak, emplazamiento este último de uno de los más sobresalientes y hermosos ejemplos de la pintura maya

3.- Postclásico, que llega hasta 1250 y se sitúa en el área septentrional. En esta clasificación entraría la espectacular Chichén-Itzá.  

El arte maya, además, está vinculado a los grandes centros espirituales alrededor de una imponente pirámide, normalmente maciza, donde se oficiaban los ritos sagrados, incluidos los sacrificios humanos que se realizaban a semejanza de los aztecas

ArquitecturaMaya 3 

La arquitectura maya 

Las ciudades de esta cultura mesoamericana se levantan, normalmente, en medio de la selva y alrededor de una pirámide calificada como «de fachada», ya que esta no tiene utilidad alguna en su interior y su función se reduce a ser admirada o ser punto de encuentro para los rituales sagrados. Delante de ellas se situaba una enorme plaza o explanada con usos múltiples, ya que lo mismo servía para la congregación de los fieles en épocas señaladas, como para el juego de la pelota, como para situar el mercado local. Alrededor de este espacio se desperdigaba el resto de edificios civiles de corte palaciego construidos con grandes piezas de adobe y rematándolos con la llamada «bóveda maya». Esta techumbre se caracteriza por ir superponiendo piezas hasta que, por aproximación, se cierra en lo alto.  

En Chichén-Itzá encontramos un observatorio realizado con esta técnica que también nos da muestras de la avanzada cultura maya en los campos de la astronomía y de las matemáticas. En este sentido, probablemente conocieran la existencia del cero, imprescindible para el cálculo básico. El resto de la población vivía en chozas realizadas con cañas y pajas, frágiles ante los elementos.

 Pintura Maya Bonampak 2

La pintura maya 

Pocos restos han llegado hasta nosotros con ejemplos de pintura maya. La humedad, el paso del tiempo y la acción de la naturaleza han acabado con obras supuestamente realizadas sobre las paredes del interior de estos edificios civiles. Las que no han sucumbido al paso del tiempo nos deleitan con una ingenua belleza con sus filas de personajes realistas y retratados de manera estilizada aunque con sus rasgos y atuendos individuales. Una de las más espectaculares es la de Bonampak (en la imagen) que completan el interior de las paredes de la pirámide homónima. En estos frescos asistimos al relato de las hazañas de uno de los reyes mayas. Y, gracias a los pocos restos que nos han llegado desde Chichén-Itzá, Chacmultún y Mulchic, junto con los pocos códices mayas que sobrevivieron a la destrucción, conocemos, en parte, el día a día de esta civilización. En la imagen a continuación el conocido como «de Madrid».

Pintura maya Codice Madrid  

La pintura maya no solo está realizada al fresco sobre muros o paredes sino que también forma parte de vasijas, platos o tinajas. Todas ellas presentan el mismo estilo realista y estilizado en el que la figura humana es protagonista. Aún así, hay ejemplos antiguos (anteriores al siglo III) que se sirven de símbolos geométricos para embellecer estos objetos. Los pigmentos se realizaban con una mezcla de minerales y goma extraída de los árboles. Predominan los colores azules, ocres o rojos. Y las figuras están delimitadas por una línea negra. No se conocía la perspectiva y, por tanto, la composición es tosca, sencilla y llegando, incluso, a alcanzar los bordes de la ingenuidad. 

Chac Mool Maya 

La escultura maya  

Esta está ligada a la construcción y, por tanto, en su mayoría son meros elementos arquitectónicos con fines decorativos. Aún así, encontramos, junto con representaciones antropomorfas, ejemplos cuyos modelos son los animales totémicos del arte maya: la serpiente emplumada, el mono, el jaguar, la rana o el águila que surca los cielos.  

Por su originalidad cabe detenerse en una escultura especial y autóctona de las culturas precolombinas mesoamericanas: los chac-mool. Son imágenes antropomorfas de grandes dimensiones y talladas en piedra. Todas ellas muestran a sus protagonistas tumbados con las piernas flexionadas, apoyados sobre uno de los antebrazos y con la cabeza girada al frente. En el vientre portan una bandeja o vasija plana que, con toda probabilidad, era utilizada para depositar o quemar los restos de los sacrificios. Estas obras tendrían, por tanto, la función de mesas rituales.  

Y, por último, no podemos dejar atrás el sinnúmero de estatuillas de barro, algunas con restos de policromía, que han llegado hasta nosotros. Sus funciones dentro del arte maya son variadas, ya que de la utilidad se llega, incluso, a los fines sagrados. En este sentido, algunos investigadores han encontrado que una buena cantidad de ellas eran exvotos familiares creados en el ámbito del hogar.  

El arte maya se expresó en la arquitectura monumental, la escultura o el modelado de estuco y la arcilla, la pintura en los muros en la cerámica, el tallado de la madera o el grabado de los huesos. Tanto los grandes conjuntos arquitectónicos, la estelas de hasta diez metros de altura, los altares monolíticos de varios metros cúbicos, el gigantesco sarcófago palencano de veinticinco toneladas de peso, los murales cubriendo toda la superficie interior de un templo, como los mosaicos y las más pequeñas joyas de jade, las estatuillas de barro o hueso, las escenas pintadas en el fondo de los platos, todas las formas y técnicas en que materializó el genio creador de los mayas, atestiguan que el arte maya –a nivel universal y en parangón con el arte de las civilizaciones del Viejo Mundo y del resto del continente americano– fue indudablemente un gran arte de la antigüedad. Reconocerlo como tal y difundirlo es un acto de elemental justicia.  

Alberto Ruz Lhuillier (1973) 

Hoy en día esa difusión del arte maya ha tomado tintes estratosféricos casi debido al auge de la llamada industria del turismo. Se cuentan por millones los visitantes a las antiguas ruinas, a los museos o a los cenotes del Yucatán unidos, a partir de 2024, por el conocido como tren maya, una vía y ruta de comunicación cultural que nada tiene que ver con los penosos viajes de antaño. 

Candela Vizcaíno | Doctora en Comunicación por la Universidad de Sevilla 

 

  • No se han encontrado comentarios
Añadir comentarios
image.jpeg Filosofia Historia
 

Mi Último Libro

Cuento infantil
 
el bosque de las respuestas

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrar a los usuarios publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si se continúa navegando, consideramos que se acepta su uso. Es posible cambiar la configuración u obtener más información aquí

Acepto